El trastorno de procesamiento auditivo o TPA (APD, por sus siglas en inglés), conocido también como trastorno de procesamiento auditivo central (CAPD, por sus siglas en inglés), dificulta la capacidad de un niño para manejar la información que escucha.

Si bien el TPA no afecta la audición, sí dificulta procesar y usar la información auditiva. Como consecuencia, puede interferir con la capacidad de un niño para aprender, concentrarse e interactuar con otras personas.

El trastorno de procesamiento auditivo no se reconoce universalmente como trastorno y no aparece en el DSM V. Los especialistas en oído, conocidos como audiólogos, pueden diagnosticarlo después de realizar exámenes que miden funciones específicas del procesamiento auditivo.

Los síntomas se superponen con otros diagnósticos, como el de trastorno de déficit de atención e hiperactividad o TDAH (ADHD, por sus siglas en inglés) y trastornos del aprendizaje o del lenguaje, y muchos niños que tienen TPA también tienen alguno de estos diagnósticos.

Síntomas:

  • Dificultad para seguir instrucciones
  • Pedir frecuentemente que se les repita la información
  • Problema para distinguir entre palabras que suenan parecido
  • Falta de concentración, especialmente en entornos ruidosos
  • Memoria deficiente de canciones infantiles o letras de canciones
  • Problemas para leer, deletrear, hablar o rimar
  • Mezclar el orden de los sonidos en palabras o números en una secuencia
  • Incapacidad para seguir conversaciones
  • Problemas para expresar pensamientos y sentimientos con claridad

Tratamiento:

El tipo más común de ayuda profesional para el TPA es la terapia del habla, que entrena a los niños a mejorar sus habilidades para distinguir, recordar y ordenar sonidos en forma secuencial. Existe poca investigación que respalde la eficacia de esta intervención, y el cerebro puede sencillamente madurar para aprender estas habilidades por sí mismo. Sin embargo, no llevar un tratamiento puede ser perjudicial para la autoestima y el crecimiento de un niño a medida que se esfuerza en aprender a la misma velocidad que sus compañeros.

También hay programas de computadora que tienen como fin mejorar la capacidad para identificar sonidos y recordar la información auditiva.

Otra manera de ayudar a los niños con TPA es a través de la terapia educativa, la cual ayuda a los niños a desarrollar estrategias para compensar los déficits de habilidades en lugar de entrenarlos en las destrezas mismas. Los niños pueden aprender a manejar la frustración, aprovechar sus fortalezas y compensar las áreas en las que se esfuerzan.