La bulimia nerviosa es un trastorno alimentario caracterizado por una alimentación descontrolada (también conocido como “atracón”), que se trata de compensar con ayuno, ejercicios extremos o purga (eliminación de comida por medio de vómitos autoinducidos u otros medios). Los niños con bulimia, a diferencia de los que tienen anorexia, con frecuencia mantienen un peso saludable, incluso podrían tener sobrepeso, pero la forma en que lo logran no es nada saludable. Como la anorexia, la gran mayoría de las personas diagnosticadas con bulimia son mujeres, y el inicio generalmente se produce en la adolescencia.

Síntomas de la bulimia nerviosa

  • Consumir mucho más que otras personas en un período determinado
  • Tener el “sentimiento de no tener control” o de una “experiencia fuera del cuerpo” mientras se da un atracón
  • Tratar de compensar el episodio de atracón con vómitos, uso de laxantes o diuréticos, ayuno o ejercicios excesivos
  • Tener una imagen de sí mismo que está dominada por el peso corporal y la apariencia
  • Los atracones y las purgas se producen en promedio una vez por semana durante 3 meses
  • Es probable que se dé un atracón y se purgue en secreto

Señales que indican que su hija puede ser bulímica:

  • Deshidratación
  • Consumo anormal de agua
  • Reflujo ácido debido a vómitos autoinducidos frecuentes
  • Cicatrices en los dedos a causa de los vómitos
  • Deterioro de los dientes debido al contacto con los ácidos estomacales
  • Dolores de garganta
  • Glándulas inflamadas
  • Ausencia repentinas en las comidas
  • Viajes de rutina al baño inmediatamente después de comer
  • Largos períodos sin comer
  • Demasiada privacidad con respecto a la comida
  • Obsesión con el peso y apariencia

Tratamiento para la bulimia nerviosa

La psicoterapia es la primera línea del tratamiento. La terapia cognitivo-conductual o TCC (CBT, por sus siglas en inglés) se usa a menudo para reducir las inquietudes del paciente en cuanto a la imagen corporal, ayudar a entender los detonantes de sus atracones, y cambiar los hábitos alimentarios no saludables. Se usa también la terapia interpersonal, la cual se enfoca en cómo las relaciones del niños con los otros afecta sus sentimientos y acciones.

Si los modelos conductuales no ayudan, algunos antidepresivos pueden ayudar, en particular los inhibidores selectivos de recaptación de la serotonina (SSRI, por sus siglas en inglés).