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Tratamiento basado en la familia para trastornos alimentarios

El papel de los padres en la recuperación de un peso saludable para los niños

Hannah Sheldon-Dean

Los enfoques tradicionales para el tratamiento de los trastornos alimentarios de los niños y los adultos jóvenes a menudo implican sacarlos de sus hogares, lejos de sus padres, para someterlos a un tratamiento psiquiátrico y hospitalario. En los casos donde un joven con un trastorno alimentario necesita atención médica o psiquiátrica inmediata, el tratamiento hospitalario sigue siendo recomendado. Pero el tratamiento que los expertos prefieren para la mayoría de los niños con anorexia o bulimia permite que permanezcan en casa, y que los padres se encarguen de ayudarlos a recuperarse. El tratamiento basado en la familia (o FBT, por sus siglas en inglés) le da a los padres la tarea de supervisar estrictamente la alimentación del paciente, y las pruebas demuestran que es la forma más rápida para que un niño con bajo peso regrese a un peso saludable.

¿Qué es el tratamiento basado en la familia?

La esencia del tratamiento basado en la familia es creencia de que los padres son capaces de ayudarle a un niño a recuperarse de un trastorno alimenticio. “El FBT se basa en esa capacidad parental básica para alimentar a su hijo, –dice Daniel Le Grange, PhD, uno de los fundadores del FBT y director del Eating Disorders Program at the University of California, San Francisco. –En la práctica, entrena a los padres para hacer el mismo trabajo que harían las enfermeras en un programa de hospitalización”.

Debido a que los trastornos alimentarios son enfermedades complejas y confusas que perturban gravemente la vida familiar, los padres de un niño con anorexia a menudo han llegado a dudar de sí mismos, y es posible que hayan renunciado el ejercicio de la autoridad como padres sobre la alimentación del niño. Con el FBT ellos recuperan ese papel. “Los clínicos del FBT refuerzan la idea que los padres pueden hacer esto, –dice el Dr. Le Grange. –Los entrenamos poco a poco para que empiecen a confiar en su instinto una vez más”.

¿Cómo funciona el tratamiento basado en la familia?

Con el FBT, un clínico guía a los padres o cuidadores en la reproducción de los dos componentes principales del tratamiento de los trastornos alimentarios de los pacientes hospitalizados: empatía hacia el niño y, en las palabras del Dr. Le Grange, “un ambiente en el que no comer no es una opción”. Así como un padre insistiría en el tratamiento de una enfermedad como el cáncer, incluso si es desagradable, el padre insiste que el niño cumpla con las directrices del FBT. Un niño con un trastorno alimenticio casi seguro peleará para no comer alimentos que permitan aumentar de peso. “Pero los padres necesitan entender que el trastorno es como un tumor maligno, –explica el Dr. Le Grange. –No están luchando contra su hijo, no están tratando de hacer que la vida de su hijo sea miserable. Están luchando contra la enfermedad”.

Justo al comienzo del FBT, los padres manejan la alimentación de sus hijos, desde elegir los alimentos hasta prepararlos y servirlos. “Esencialmente, le dices al niño: ‘Sé que esto es difícil para ti, pero voy a sentarme aquí contigo hasta que te comas esto’”, dice el Dr. Le Grange. Repetir ese proceso sin excepciones es el núcleo de la fase inicial del FBT.

“Puede tomar tiempo, –dice Melissa Gerson, LCSW, fundadora y directora clínica de Columbus Park, una clínica de tratamiento para trastornos alimentarios de la ciudad de Nueva York. –Podemos tener a un padre sentado en la mesa con el niño durante un largo período de tiempo, y sólo esperar a que el niño termine”. La idea, dice, es que no hay ningún espacio para la negociación. Al dirigir con calma y confianza la alimentación de su hijo bajo la guía de un médico, los padres tienen el poder de hacer cumplir los límites que los niños necesitan para recuperarse.

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Compromiso de tiempo para los padres

Participar en el FBT usualmente significa grandes cambios en la rutina de la familia. Por ejemplo, en una familia con dos padres, los padres pueden turnarse para quedarse en casa y supervisar la alimentación del niño. En las familias con un solo padre, puede ser necesario pedir ayuda a la familia extendida o a los amigos de confianza. “La primera fase del FBT realmente requiere que los padres pongan sus vidas en pausa”, dice el Dr. Le Grange. Debido a que el tratamiento puede ser tan desestabilizador, él enfatiza a los padres que los trastornos alimenticios son una amenaza médica urgente. “Es como tener un niño que tiene un fallo renal y necesita diálisis tres veces a la semana”, dice. El cambio de rutina puede ser difícil de manejar, pero es médicamente necesario.

Idealmente, los hermanos también estarían involucrados en el FBT. “Los padres son responsables de restaurar el peso, y se supone que los hermanos deberían apoyar a su hermano enfermo fuera de las horas de comida”, dice el Dr. Le Grange. Debido a que el tratamiento puede ser estresante y molesto para el niño con el trastorno de alimentación, los hermanos pueden darle espacio para relajarse y ser un niño, lejos de las estructuras que los padres imponen durante las horas de comida. Dependiendo de las circunstancias familiares, puede no ser plausible involucrar a los hermanos sin crear más estrés, pero cuando es posible, pueden ser una importante fuente de apoyo.

En las fases posteriores del FBT, el objetivo es devolver la toma de decisiones sobre la ingesta de alimentos al niño o adolescente, una vez que haya recuperado suficiente nutrición y estabilizado su peso y sus comportamientos.

¿Por qué es efectivo el tratamiento basado en la familia?

Se ha demostrado que el FBT es eficaz para los niños con bajo peso (con anorexia nerviosa) y para los niños con comportamientos de atracones y purgas (bulimia nerviosa). El FBT también se ha utilizado en niños con otros trastornos alimentarios como la anorexia atípica o el trastorno de evitación/restricción de la ingesta de alimentos (ARFID, por sus siglas en inglés), pero la evidencia no es tan contundente como en el caso de la anorexia y la bulimia.

El pensamiento detrás del FBT es que enfocarse al mejoramiento de la nutrición es más útil que analizar las causas subyacentes del trastornos. Esto se debe a que, según explica Gerson, “con la anorexia en particular, gran parte de la angustia en torno a la comida, y el bajo estado de ánimo, y el aislamiento, y la compulsividad, es causada por la inanición. El niño se comporta así principalmente porque el cerebro está privado de alimento”. Una vez que el niño deja de pasar hambre, es más capaz de pensar en lo que está sucediendo y mantener los comportamientos más saludables en el futuro.

El Dr. Le Grange señala que es crucial que las familias eviten quedarse atrapadas en lo que los médicos llaman el “debate de la anorexia”. Cuando su hijo trata de convencerlo de que está bien comer sólo ensalada, dice, “Usted no está razonando con un adolescente racional e inteligente. Está teniendo una discusión con una enfermedad psiquiátrica”. El FBT le da a los padres una estructura en la que pueden evitar esos debates interminables y enfocarse en cambio en la nutrición de sus hijos.

¿Cómo se estructura el tratamiento basado en la familia?

El FBT generalmente involucra aproximadamente 20 sesiones semanales divididas en tres fases. A lo largo de las tres fases, el médico trabaja con los padres o cuidadores principalmente, mientras que apoya al adolescente en crisis. Al comienzo de cada sesión, el niño tiene un breve chequeo con el médico de FBT para revisar su peso y obtener apoyo básico de salud mental. Luego, los padres o cuidadores, junto con el niño y a veces con los hermanos, se reúnen con el médico para recibir asesoramiento y apoyo en su trabajo de alimentar a su hijo.

La primera fase suele durar de unas 10 a 12 sesiones, y es donde se lleva a cabo la mayor parte del trabajo. “La fase uno trata de renutrir al adolescente”, dice el Dr. Le Grange. Durante la fase uno, los padres se centran en todos los aspectos de la alimentación del niño.

El niño no suele ir a la escuela durante la primera o segunda semana, en parte porque necesita conservar energía mientras gana peso. Luego, si el tratamiento va bien, los padres pueden supervisar al niño un poco menos mientras se lleva a cabo la fase uno. “Por ejemplo–, dice el Dr. Le Grange, –al cabo de la tercera semana, el niño podría volver a la escuela después del almuerzo. Y si siguen aumentando de peso, entonces tal vez al cabo de la quinta semana el niño almuerce en la escuela, pero con un padre o un consejero escolar presente para supervisar”.

En la fase dos, que dura cinco o seis sesiones, el niño comienza a tomar algunas decisiones limitadas sobre su alimentación de nuevo, y a participar en actividades apropiadas para su edad fuera de la casa. Es importante moverse lentamente y estar atento a los retrocesos en la fase dos. “Todos estos son movimientos muy tentativos, porque apenas hace un mes o dos todavía estaban bastante mal, –señala el Dr. Le Grange. –Tuvimos un caso en el que la adolescente iba muy bien, y era una muy buena atleta, pero los padres reintrodujeron la actividad física demasiado rápido, y demasiado vigorosamente, y todo se derrumbó.” Si surgen problemas en la fase dos, entonces la familia tiene que volver en gran medida a la fase uno.

La fase tres, las últimas tres o cuatro sesiones de FBT, se centra en devolver al niño a su vida diaria normal. También ayuda que los padres aprendan cómo interactuar con su hijo de nuevo, ahora que su relación está mucho menos enfocada en el trastorno alimenticio.

¿Cómo puede saber si el tratamiento basado en la familia es adecuado para su hijo?

Si un niño o un joven adulto se encuentra en una situación médica o psiquiátrica que pone en peligro su vida, entonces es necesario hospitalizarlo. En la mayoría de los demás casos de anorexia y bulimia, incluidos aquellos en los que el joven tiene un peso muy inferior al normal pero, por lo demás, es médicamente estable, los expertos recomiendan el FBT.

El Dr. Le Grange enfatiza que aunque el FBT podría sonar desalentador, la mayoría de los padres tienen la capacidad de manejarlo. “Todos los padres vienen a nosotros con fortalezas y debilidades”, dice. El FBT implica enfrentar los desafíos únicos de cada familia y desarrollar sus fortalezas. “Y la mayor fortaleza es que las familias aman a sus hijos”, añade el Dr. Le Grange. Hay otros tratamientos disponibles para los trastornos alimentarios si el FBT no funciona o no es factible, (incluyendo la terapia cognitivo-conductual mejorada, conocida como CBT-E, por sus siglas en inglés, y la terapia enfocada en los adolescentes, AFT, por sus siglas en inglés), pero generalmente no permiten que los niños recuperen el peso tan rápidamente como lo hace con el FBT.

En consecuencia, el Dr. Le Grange insta a los padres a no descartar el FBT, incluso si sus circunstancias son difíciles. “Tenemos que ser creativos como médicos”, dice. Eso puede significar ayudar a los padres a hacer malabarismos con las responsabilidades del trabajo o las dificultades financieras, traer a la familia extendida para que los apoye o ayudar a los padres a manejar los desacuerdos entre ellos. “Algunas situaciones son mucho más difíciles que otras, sin duda alguna, –dice el Dr. Le Grange. –Pero eso sólo significa que nosotros, como médicos, tenemos que trabajar más duro y ser más comprensivos”.