Estimado padre/madre:

Usted no es un fracaso por haber llevado a su hijo a la sala de emergencias. Puede sentirse aterrorizado y avergonzado, pero usted no es un fracaso.

En realidad, usted es un héroe. Ha hecho algo valiente, algo difícil, lo único que sabía hacer para mantener a su hijo seguro. Eso es honorable. Así que si alguien, un pariente, amigo o conocido, le dice en los próximos días que usted tuvo una reacción exagerada, o que simplemente su hijo necesita más disciplina, o que todo está en la cabeza de su hijo, usted tiene el derecho de decir, con amabilidad y firmeza “No me critiques. No es que quería ir. Tengo miedo y realmente necesito tu apoyo”. Si esa persona no puede serle útil en este extraño y nuevo mundo, entonces encuentre a otra persona que sí pueda.

Ya que está aquí, y Dios sabe que tiene tiempo, podría ser útil tener algunos consejos para saber qué esperar. Verá, una visita a la sala de emergencias por problemas psiquiátricos funciona de una manera un tanto diferente de una visita por un problema físico.

En primer lugar — y esto es duro — es necesario que usted sepa que allí no van a solucionar nada. No hay un equivalente psiquiátrico a arreglar una pierna fracturada o extraer un apéndice perforado. No hay pruebas de sangre ni resultados de laboratorio para decirle qué es lo que anda mal (aunque le pueden extraer sangre para detectar problemas físicos que podrían contribuir a la dificultad que tiene su hijo). Probablemente saldrá de aquí sin tener un diagnóstico, e incluso sin medicamentos. Tendrá un mejor entendimiento de cuán peligrosa es la situación de su hijo, y cuál es el mejor curso de acción al salir de ahí.

Evaluar la seguridad

La primera cosa que hacen los médicos aquí es evaluar la seguridad de su hijo. La pregunta clave que tratarán de responder es si su hijo es, o no, un peligro inminente para sí mismo o para los demás. Esta evaluación se concentra en tres principales cuestiones: pensamientos, planes e intención.

  • Si su hijo tiene pensamientos intrusivos acerca de morirse o hacer daño y está molesto pero no tiene la intención de hacer nada, requiere cuidados continuos, probablemente como paciente ambulatorio. Muchos adolescentes que se cortan a sí mismos entran en esta categoría (cortarse, si bien es un comportamiento profundamente inquietante, no es necesariamente un indicador de intenciones suicidas). Los niños que están deprimidos pero no tienen un comportamiento suicida activo, y aquellos que son verbalmente explosivos, con frecuencia también entran en esta categoría. Por extraño que parezca, esta es una noticia relativamente buena. Probablemente se irá a casa con una recomendación para el seguimiento con un terapeuta.
  • Si su hijo quiere hacerse daño a sí mismo o a otros, pero no tiene un plan, es un paso más alto en la escala de preocupación. Los factores de riesgo que los médicos consideran al evaluar el mejor curso de acción incluyen cuán impulsivo es su hijo, su reciente patrón de comportamiento y cualquier desencadenante conocido en el entorno escolar o la casa que podrían llevar a una crisis.
  • Si su hijo tiene ideas acerca de cómo hacerse daño a sí mismo o a otros, pero no tiene planes firmes para llevarlos a cabo, esto es más preocupante. Si lo envían a casa, asegúrese de preguntar qué clases de métodos están surgiendo en la mente de su hijo para que usted sepa cómo minimizar los riesgos de la acción.
  • Si su hijo tiene un plan para el suicidio o para lastimar a otros, ha realizado un intento o está actuando de una manera muy impulsiva que hace probable que haya un intento, la hospitalización es casi siempre necesaria. Esto se debe a que la prioridad número. 1 para todos es mantener a su hijo seguro y con vida.

Los médicos realizarán esta evaluación de seguridad al hablar con usted y su hijo. En algún momento le pedirán que salga de la sala para que los médicos puedan hablar en privado con su hijo o hija. Eso está bien. Los médicos lo hacen porque no es raro para un hijo revelar un plan de suicidio a los médicos sobre el cual los padres no sabían nada. No se sienta culpable si su hijo le dice a un extraño cosas que usted no sabía. Los niños aman a sus padres y con frecuencia temen lastimarlos, así que no quieren decirle a usted sus dolores más profundos porque quieren “protegerlo” de la verdad.

Si le dicen que su hijo tiene un plan suicida

Permítase el tiempo y el espacio para llorar. Evite angustiar a su hijo con lágrimas, puede excusarse para ir a buscar una taza de café, algo para comer o llamar a un ser querido. Pida a la enfermera pañuelos de papel y un lugar donde poder llorar. Su hijo estará seguro mientras tanto. Está bien dejarlo por un rato. ¡Simplemente recuerde traer el café o lo que sea que haya dicho que iba a buscar! Y recuerde estar agradecido de haber traído a su hijo al hospital: Hizo lo correcto.

Después de haberse desmoronado y una vez que más o menos haya recuperado la compostura, regrese con su hijo y diga, muy suavemente, “Los médicos me han dicho que tienes un plan suicida. Lamento mucho que estés sufriendo tanto. Te amo, e incluso cuando  no puedas ver en este momento cuánto vale la pena vivir, todavía puedo ver muchas cosas hermosas dentro de ti. Te amo mucho. Estoy tan contento de haber buscado ayuda”. Y luego pueden llorar, juntos. O no.

Asegúrese de escribir los nombres de todos los médicos que hablen con su hijo. Tome notas de todo lo que digan. Sus emociones están a flor de piel y es difícil procesar todo, o siquiera algo — de todo lo que está sintiendo ahora, así que escriba todo.

Si se recomienda el tratamiento ambulatorio

Si le aconsejan buscar tratamiento como paciente ambulatorio, probablemente no le darán consejos sobre cómo manejar mejor la vida en casa entre el momento que deja el hospital y cuando entra a la primera cita con el terapeuta de su hijo.

Es adecuado preguntar si hay libros que deba leer o sitios de Internet para explorar que podrían ayudarlo a manejar mejor la situación. Si el médico no tiene sugerencias, examine algunos de los folletos gratuitos en línea en SAMSHA.gov, y explore childmind.org y NAMI.org para obtener información útil.

Probablemente le digan que traiga a su hijo de regreso al hospital si exhibe comportamiento peligroso. Pídale al médico que le explique qué significa eso exactamente, y las reglas prácticas para que usted reconozca la diferencia entre lo que a usted le parece peligroso y qué justifica una nueva visita. El médico puede no ser particularmente útil en esto. Pocos profesionales médicos han sido padres de un niño con una enfermedad mental, y pueden no conocer la realidad de cómo es su vida en casa. Como mínimo, si su hijo tiene ataques de ira violentos, pida que le muestren cómo sostenerlo de manera de minimizar los riesgos de lastimarse.

Puede que le digan (o no) de tener bajo llave los objetos punzantes y medicamentos cuando vaya a casa, o retirar las cosas que puedan utilizarse para colgarse o sofocarse. Cuando vaya a casa debería hacerlo discretamente de todos modos: hacer que sea menos fácil cometer suicidio reduce la probabilidad de que ocurra un desastre como consecuencia del comportamiento impulsivo. También podría querer bloquear los sitios sobre cómo suicidarse de la computadora y teléfono de su hijo. Internet tiene mucha buena información pero también está llena de malas ideas.

Planes para los cuidados de seguimiento

Si todavía su hijo no tiene un equipo para pacientes ambulatorios, trate de hacer que el hospital organice una cita de seguimiento con un proveedor antes de salir. La lista de espera en la mayoría de las clínicas puede ser de varios meses, y una enorme ventaja de una visita a la sala de emergencias es que puede hacerle subir en la lista de prioridades. Una llamada telefónica de un hospital a una clínica será devuelta mucho, mucho más rápido que cualquier llamada telefónica que usted haga personalmente.

Si está en la sala de emergencias por la noche o durante un fin de semana, pregunte el nombre del trabajador social del hospital que hará los arreglos para la cita de seguimiento, y consiga su número de teléfono directo. Llame al trabajador social el siguiente día laboral, a primera hora. Llámelo de nuevo dos horas después. Llame con la frecuencia que sea necesaria hasta conseguir concertar una cita. Si no consigue una respuesta, considere comunicarse con el defensor de pacientes del hospital.

Si el hospital dice que no tiene suficiente personal para concertar una cita, pida hablar con un defensor de pacientes. Quizás no gane la batalla, y si no lo logra (o simplemente no tiene la energía para pelear), pida a un buen amigo o pariente cercano que haga la cita por usted. Asegúrese de que la clínica acepte su seguro. Asegúrese de que usted pueda realmente llegar allí; en algunas partes del país los servicios son pocos y están alejados entre sí.

Si quiere contratar a un terapeuta independiente en consultorio privado, tendrá que encontrarlo por sí mismo y hacer sus propios arreglos. Antes de probar esta vía, es necesario que sepa que muchos terapeutas independientes en consultorios privados no aceptan el seguro. Le proporcionarán recibos para que usted pueda procurar obtener el reembolso fuera de la red, pero eso solo es útil si su plan permite reembolsos fuera de la red y usted tiene suficientes fondos para esperar el reembolso. El costo, dependiendo de dónde viva usted y qué clase de profesional necesite, puede estar en el rango de $100 a $400 por semana. Si también se requieren medicamentos, necesitará además encontrar y pagar a un psiquiatra pediátrico. Puede que le resulte mejor tomar cualquier cita en una clínica que el hospital le ofrezca incluso cuando tenga planes de contratar a un terapeuta independiente después, de manera de obtener algún tipo de ayuda mientras organiza el plan de más largo plazo.

Si no está de acuerdo con la evaluación de seguridad del médico

Si cree que su hijo está en riesgo de cometer suicidio o de lastimar a otros, haga conocer su opinión con toda claridad. Sea específico sobre sus preocupaciones: cite información que su hijo pueda haberle confiado, y señale los recientes patrones de comportamiento que indiquen que las cosas están empeorando. Si su hijo ve a un terapeuta con regularidad y el terapeuta puede hacerle una visita en la sala de emergencias, pida a los médicos que hacen la evaluación del hospital que hablen con ese terapeuta (tendrá que firmar un descargo de responsabilidad para que puedan compartir información). Si aún no están de acuerdo en admitir a su hijo, pregunte quién es responsable si su hijo tiene un intento de suicidio en las siguientes 48 horas. También puede considerar escribir las palabras: “El padre/la madre ha comunicado al personal médico que cree que no es seguro que su hijo regrese a casa” en los papeles del alta antes de firmar.

Acerca de la observación de corto plazo

Algunos hospitales tienen una unidad de observación de corto plazo donde se puede tener a un niño por hasta 72 horas. En algunos lugares, esto se llama Programa Integral de Emergencia Psiquiátrica (CPEP, por sus siglas en inglés). Cuando un niño corre un alto riesgo pero no está claro si es necesario el tratamiento como paciente hospitalizado, una opción viable puede ser pasar un par de días en un entorno de bajo estrés como éste (prácticamente sin actividades, sin terapia, observación las 24 horas y mucha televisión).

Si se recomienda el tratamiento como paciente hospitalizado

Si su hijo es admitido para recibir cuidados como paciente hospitalizado, en algún momento querrá excusarse para “buscar una taza de café” y llorar. Si pierde la compostura frente a su hijo, probablemente se sentirá culpable y en falta por lastimarlo a usted. En este momento su hijo necesita que usted esté fuerte, porque si hay algo más atemorizante que ser el padre de un niño que va a ser admitido en una sala psiquiátrica, es ser el niño que en realidad va a estar allí.

Puede tomar uno o dos días o incluso más conseguir una cama vacante (especialmente si llegó en las últimas horas del día, un viernes o cerca de un día festivo). Esto significa que su hijo puede estar en la ER por un largo tiempo. Puede usar este intervalo para organizar sus pensamientos, escribir la secuencia de los eventos en los meses recientes y recordar que el tío Juan estuvo deprimido por muchos años y que la depresión puede ser hereditaria.

En la mayoría de los casos, la cama estará en un centro diferente. Antes de que el equipo de trabajadores sociales busque un lugar, pregunte cuáles son las opciones. En algunos casos, un centro puede estar muy lejos mientras que otro es más cercano, o uno puede tener 12 camas (presumiblemente menos caótico) en lugar de 24. Es justo preguntar cuáles unidades tienen mejor reputación. Esto es porque el médico de la ER puede no haber estado nunca en ninguno de estos centros, y puede no haber tratado nunca a alguien que fue dado de alta de allí.

Los adolescentes de más edad pueden ser elegibles para unidades tanto de adolescentes como de adultos. Cuando sea posible, elija las de adolescentes. La gravedad de la enfermedad en una sala para adultos es probablemente más extrema.

Si tiene una larga espera hasta encontrar una cama, no sienta que tiene que estar todo el tiempo con su hijo en la ER. Salga a comer y tome turnos con miembros de la familia. Permita a su hijo algo de espacio. Probablemente su hijo vaya a ver televisión la mayor parte del tiempo, de todas maneras, y usted necesita cuidarse a sí mismo. Vaya a casa y traiga el cepillo de dientes de su hijo, artículos de tocador (nada en botellas de vidrio), pijamas (sin cordones), ropa interior, pantuflas o medias o calzado sin cordones y muda de ropa para un par de días. No traiga el suéter preferido de su hijo ni el par de jeans que su hija ama; no querrá contaminarlos con la asociación con el hospital. Además, las cosas en ocasiones se pierden o son robadas. Traiga revistas, libros de pasatiempos u otras formas de entretenimiento; no se permitirán dispositivos electrónicos en la unidad. Quizás quiera traer algo de comida para su hijo también, ya que la comida del hospital no es la mejor. Y sea amable con usted mismo.

Recuerde, usted no es un fracaso. Lo que usted hace es heroico.

A continuación en esta serie: Tener a un hijo en tratamiento como paciente hospitalizadoLlevar a casa a un hijo después de la hospitalización psiquiátrica

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