El mutismo selectivo (SM, por sus siglas en inglés) es un trastorno de ansiedad que provoca que un niño que, por lo general habla mucho en casa, no hable en otros lugares, como la escuela.

Los padres se dan cuentan de las señales del mutismo selectivo cuando el niño tiene entre 3 ó 4 años de edad, y el niño podría pasar un año entero en preescolar sin decir una palabra.

Señales:

  • Hablar y socializar libremente en casa, pero no hablar nada o casi nada en la escuela o con desconocidos.
  • Parecer “paralizados” de miedo o “cerrado” cuando no son capaces de hablar.
  • Algunos usan gestos, expresiones faciales y asienten con la cabeza para comunicarse; otros tienen dificultad para comunicarse, incluso de manera no verbal.

Causas:

Los expertos creen que la condición es hereditaria y posiblemente genética. Usualmente, uno de los padres de un niño con mutismo selectivo reporta haber tenido problemas de ansiedad cuando era joven.

Tratamiento:

El mutismo selectivo es tratado con terapia cognitivo-conductual. Debido a que la presión empeora el problema, el terapeuta trabaja gradual y sistemáticamente con el niño usando refuerzos positivos para aumentar su confianza, y se centra en los entornos donde el niño presenta problemas para hablar. El terapeuta también trabaja con los padres para enseñarles a aplicar estas técnicas en los entornos de la vida diaria del niño.

Los medicamentos para la ansiedad también podrían ser recetados si el mutismo selectivo que presenta el niño es severo, o se le puede recetar medicamentos adicionales si no logran una mejoría con la terapia conductual.