Guides

Guía de Tratamientos Basados en la Evidencia

Para muchos de los trastornos psiquiátricos, entre los tratamientos recomendados se suele encontrar alguna forma de psicoterapia. En las terapias "basadas en la evidencia", el psicólogo trabaja con el niño y los padres siguiendo un protocolo de tratamiento que ha sido probado y se ha visto que es efectivo para su trastorno.

Las técnicas empleadas en las terapias basadas en la evidencia son elaboradas cuidadosamente en forma de protocolos, es decir, están descritas como una secuencia de pasos que ha demostrado ser efectiva. Hay claros indicadores del progreso del niño, y la duración estimada del tratamiento.

Les mostramos aquí algunas de las terapias basadas en la evidencia más comunes que han demostrado ser eficaces en niños y adolescentes, en qué consisten y para qué trastornos se utilizan.

• Análisis conductual aplicado: Es una intervención intensiva diseñada para ayudar a los niños con autismo a desarrollar los comportamientos que no aprenden de la manera que lo hacen los niños típicos, como habilidades sociales, verbales y motoras, y disminuir los comportamientos disfuncionales o autolesivos. El análisis conductual aplicado (ABA, por sus siglas en inglés) realiza una observación minuciosa de la conducta del niño y aplica estímulos y refuerzos positivos para aumentar los comportamientos deseados. Los comportamientos problemáticos se tratan estudiando lo que ocurre antes y después del comportamiento y alterando los activadores o los refuerzos en lugar de centrarse en su conducta.

• Activación conductual: Es una forma de terapia conductual para la depresión que se centra en las conductas de evitación y retraimiento que hacen que los niños con depresión dejen de participar en actividades gratificantes, lo que a su vez se convierte en un refuerzo negativo. La terapia consiste en hacerles participar en actividades en las que hayan podido perder interés, usando dichas actividades para recuperar su motivación y aumentar los refuerzos positivos. El objetivo es también que el paciente aprenda a ver la relación entre actividad y estado de ánimo, comprender los patrones de evitación, y elija mejores patrones de adaptación.

• Terapia cognitivo-conductual: La terapia cognitivo-conductual (CBT, por sus siglas en inglés) parte de la premisa de que los pensamientos (cogniciones), sentimientos y comportamientos, influyen todos entre sí. Los terapeutas pueden ayudar a los pacientes a reestructurar sus pensamientos (reestructuración cognitiva) para influenciar su conducta, y viceversa, cambiar su conducta para cambiar la manera en que piensan, con el fin de ayudarles a controlar las emociones no deseadas. La CBT es un término general que engloba muchos tipos de terapia diseñadas para tratar trastornos psiquiátricos específicos.

• Terapia dialéctico-conductual: Es un tipo de psicoterapia que forma parte de la “tercera generación” de terapias cognitivo-conductuales, la cual se centra en aceptar en vez de cuestionar los pensamientos, así como lo que se denomina “atención plena” y mejorar las interacciones interpersonales, para evitar conductas problemáticas. Se llama dialéctica porque conlleva un equilibrio entre aceptación y cambio. Fue desarrollada originalmente para personas con trastorno límite de la personalidad, pero se ha usado con éxito para tratar trastornos de la alimentación, conducta suicida y autolesiva, depresión y abuso de sustancias.

• Prevención de exposición y respuesta: Es una terapia conductual para el trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) y otros trastornos de ansiedad que consiste en exponer a los niños a aquello que les causa ansiedad en un ambiente controlado, y enseñarles a tolerar la ansiedad sin llevar a cabo el ritual compulsivo o la conducta de evitación que hayan desarrollado. Los síntomas del TOC disminuyen a medida que los niños se habitúan al estímulo y se ven capaces de funcionar sin recurrir a las compulsiones u otras formas de evadir el estímulo. Además de para el TOC, se utiliza con niños con ansiedad social, fobias específicas, trastorno de pánico, y trastorno de ansiedad generalizada.

• Terapia familiar: Es un término genérico para la psicoterapia que se centra en la estructura familiar para tratar los problemas emocionales y conductuales. Se utiliza para mejorar la comunicación y cambiar las dinámicas que contribuyen a las conductas inadaptadas o disruptivas en niños y otros miembros de la familia. Se utiliza como parte del tratamiento para muchos trastornos psiquiátricos, incluyendo trastornos de alimentación y abuso de sustancias.

• Terapia de reversión de hábitos: Es una forma de terapia para los tics que enseña a los niños a ser conscientes de lo que se denominan “impulsos premonitorios”, una sensación fugaz que se siente justo antes del tic. Cuando el niño siente el impulso, se le prepara para iniciar una respuesta que compite y es incompatible con el tic, siendo esta respuesta menos disruptiva o problemática para él. Se utiliza en niños con tics, síndrome de Tourette, y otros comportamientos repetitivos, incluyendo tricotilomanía y dermatilomanía.

• Terapia interpersonal: Es una forma de psicoterapia a corto plazo que se emplea con frecuencia para tratar la depresión en niños y adolescentes. Se centra en la relación del niño con sus compañeros y familiares, y cómo las relaciones pueden afectar positivamente (y negativamente) su estado de ánimo y comportamiento, y viceversa. La terapia se utiliza para identificar las cosas que puedan estar afectando negativamente su estado de ánimo, como conflictos, transiciones, duelo, y patrones negativos en las relaciones, y realizar mejoras que pueden impactar positivamente su estado de ánimo.

• Entrevista motivacional: Es una técnica terapéutica que se centra en explorar y resolver la ambivalencia al tratamiento para aumentar la motivación y cambiar la conducta problemática. Se utiliza con frecuencia en adolescentes que abusan de sustancias, los cuales, obligados a seguir el tratamiento por sus padres o figuras de autoridad, tienen pocas probabilidades de éxito si no perciben ningún beneficio. El terapeuta busca la colaboración en lugar del enfrentamiento, haciendo hincapié en entender el punto de vista del niño, animándolo a expresar sus ideas acerca del cambio, y haciendo hincapié en la responsabilidad del niño por su comportamiento.

• Terapia de interacción padres-hijo: Es una técnica terapéutica que busca reestructurar las interacciones entre padres e hijos para reducir los conflictos, mejorar la relación de apego, y reducir las conductas disruptivas. Se prepara a los padres para dar refuerzos positivos efectivos a los comportamientos deseados y consecuencias consistentes a los comportamientos no deseados. Se les enseña habilidades y son preparados en situaciones reales (con ayuda de auriculares) por un terapeuta que los observa interactuar con sus hijos a través de un espejo unidireccional. Los padres aprenden técnicas para ejercer su autoridad con calma y los niños aprenden que pueden controlar su comportamiento de manera más efectiva y disfrutar de una relación más positiva con sus padres y otras figuras de autoridad.

• Desensibilización sistemática: Es una intervención terapéutica que ayuda a los pacientes a disminuir el miedo y la ansiedad exponiéndolos gradualmente y en un entorno seguro a aquello que les causa ansiedad, a la vez que se sustituye con una respuesta relajante. El niño trabaja progresivamente una jerarquía de situaciones de dificultad creciente que le ocasionan miedo, usando técnicas de relajación en cada paso hasta que está habituado o desensibilizado al estímulo que le había causado angustia.

• Terapia cognitivo-conductual centrada en el trauma: Es un tipo de terapia que consiste en enseñar nuevas habilidades a niños y padres que les permitan procesar experiencias perturbadoras de una manera saludable, controlar los pensamientos y emociones angustiosas, y participar en actividades saludables que fomenten su capacidad de recuperarse.