Los niños pasan casi mil horas al año en la escuela, lo que significa que los maestros a menudo pasan más tiempo con los niños que los padres. Con todo este tiempo que pasan juntos, es especialmente importante que los maestros sepan cómo ayudar a un niño que tiene el trastorno obsesivo-compulsivo o TOC (OCD, por sus siglas en inglés) a funcionar mejor. Comprender la ansiedad detrás del TOC es un primer paso importante.

Conozca lo básico

El TOC es un trastorno de ansiedad, y los niños que lo padecen luchan con obsesiones, compulsiones o ambas cosas.

  • Las obsesiones son pensamientos, imágenes o impulsos no deseados e intrusivos. Las obsesiones hacen que los niños se sientan ansiosos.
  • Las compulsiones son cosas que los niños deben hacer para deshacerse de la ansiedad. Los maestros pueden notar estos comportamientos y encontrarlos confusos.

Usamos la analogía de la picadura de un mosquito. Cuando nos pica un mosquito, nos da comezón, así que para sentirnos mejor nos rascamos, y mientras nos rascamos, nos sentimos muy bien, pero tan pronto como dejamos de rascarse, la comezón empeora. Así es exactamente como se desarrolla el TOC. Usted se siente ansioso, por lo que hace algo para solucionarlo temporalmente, pero ese ritual empeora la ansiedad con el tiempo.

Tipos de obsesiones

Contaminación: A los niños con esta obsesión a veces se les llama “germófobos”. En las escuelas, esto ocurre cuando los niños se preocupan por otros niños que estornudan y tosen, se preocupan por tocar cosas que podrían estar sucias o se enferman de muchas maneras diferentes. Esta es la obsesión más común que vemos en los niños.

Pensamiento mágico: Esta es una especie de superstición llevada al extremo, como pensar que “si pisas una raya en la acera, se puede desatar una catástrofe planetaria”. A los niños les puede preocupar, por ejemplo, que sus pensamientos puedan hacer que alguien se lastime o se enferme. Un niño podría pensar: “A menos que mis cosas estén alineadas de cierta manera, mamá tendrá un accidente automovilístico”.

Pensamiento catastrófico: Algunos niños llegan fácilmente a la conclusión de que ha sucedido algo terrible. Por ejemplo, si sus padres llegan cinco minutos tarde a recogerla, una joven con pensamiento catastrófico podría decirse a sí misma que han decidido abandonarla.

Escrupulosidad: Esto es cuando los niños tienen preocupaciones obsesivas sobre ofender a Dios o cometer una blasfemia de alguna manera.

Qué pasaría si: Los niños pueden estar plagados de muchos tipos diferentes de pensamientos sobre cosas malas que podrían hacer. “¿Qué pasa si lastimo a alguien? ¿Y si apuñalo a alguien? ¿Y si mato a alguien?”.

La sensación “correcta”: Algunos niños sienten que necesitan seguir haciendo algo hasta que obtengan lo que llamamos la “sensación correcta”. Cuando el TOC se desarrolla por primera vez, aproximadamente entre los 6 y los 9 años de edad, es posible que los niños no sepan por qué están haciendo algo, solo que deben hacerlo hasta sentirse bien. Entonces: “Voy a alinear estas cosas hasta que se sienta bien, y luego me detendré”. Y luego, con el tiempo, en el rango de 9 a 12 años, evoluciona hacia un pensamiento mágico y se vuelve más supersticioso por naturaleza.

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