Un divorcio es una disputa entre usted y su cónyuge: no tiene nada que ver con los hijos. Es importante hacer todo lo posible por mantener a los niños fuera de cualquier conflicto que usted y su pareja puedan estar teniendo.

1. No discuta frente a ellos
Las investigaciones muestran que lo peor para los niños es ver a sus padres pelear entre ellos. El término técnico para lo que usted quiere evitar es “expresión de la aflicción”, que esencialmente significa discutir en voz alta y gritar. Les va mejor a los niños que no ven a sus padres gritándose el uno al otro, que a aquellos que ven a sus padres discutiendo entre sí.

2. Permita que los dos tengan acceso a los niños
Otra cosa que resulta perjucial para los niños es perder el contacto o el acceso a uno de los padres. Hay que encontrar una manera de asegurarse de que durante el conflicto inicial, y después a lo largo de los años, los niños tengan relaciones sin restricciones con ambos padres.

3. No los haga elegir
Si convierte esta situación en una prueba de lealtad, los niños sentirán que solo se les permite sentir amor por uno de los padres, y si aman al otro padre, será una traición al primero. Esta es una situación terrible para los niños.

4. No los use como confidentes
Aislar a los niños del conflicto significa que los padres no deberían compartir información con ellos. Cuando siente que el tribunal o el abogado contrario lo ha hecho mal, es tentador decírselo a los niños, pero es totalmente inapropiado. Usted quiere mantener a sus hijos lo más lejos posible de la batalla legal.

5. No los use como arma
Es importante recordar que lo más probable es que ambos hayan sido bastante buenos padres antes de que comenzara el proceso de divorcio. Ahora, buscarán todo tipo de pequeños problemas en la manera de criar del otro, pero la mayoría de ellos son irrelevantes. Usted debe concentrarse en los problemas grandes y tratar de mantener a sus hijos al margen.

6. Piense en lo que es justo para los niños, no para usted
Muchas veces, en un divorcio, los padres se concentran en lo que es justo para ellos. Sienten que sus derechos han sido violados de una forma u otra. Pero la verdad es que a veces lo que es justo para un padre no es justo para un niño. En lo que usted realmente quiere concentrarse es en lo que es bueno para los niños, no en lo que es justo para usted.

La buena noticia es que a la gran mayoría de los niños con padres divorciados les va bien. Los datos sobre los efectos del divorcio muestran que, aunque hay un efecto negativo estadísticamente significativo, es pequeño: un cuarto de una desviación estándar. Los niños a los que no les va bien son los que han estado expuestos a conflictos parentales crónicos y los que se han alejado de uno de los padres. Siempre que pueda aislar a sus hijos del conflicto, es probable que salgan bien.

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