Nos complació ver los resultados de un estudio reciente (página en inglés) sobre la efectividad de los tratamientos para niños que tienen el trastorno obsesivo-compulsivo o TOC (OCD, por sus siglas en inglés). Nos complació en parte porque hay muy pocos estudios que involucren a niños, pero también porque los investigadores estaban probando, no solo los medicamentos para el TOC, sino también la terapia cognitivo-conductual.

El estudio involucró la participación de niños entre 7 y 17 años con TOC que fueron divididos en tres grupos. El primer grupo fue tratado con medicamentos. El segundo recibió medicamentos con un poco de instrucción en técnicas cognitivas para controlar la ansiedad. El tercero recibió medicamentos con sesiones de terapia conductual. Después de 12 semanas, los niños fueron evaluados para ver cuántos tenían al menos un 30% de reducción en sus síntomas, medidos en cuanto a la gravedad de su ansiedad, los tipos de rituales que realizaban para controlar esa ansiedad y el tiempo que destinaron a esos rituales.

El resultado: únicamente el 30% de los niños en el grupo que recibió solo medicamentos alcanzó el parámetro de mejoría establecido. De aquellos que también recibieron instrucción sobre cómo modificar su comportamiento, el 34% mejoró. Pero más del doble de los niños (68%) que recibieron medicamentos y 14 sesiones de terapia conductual mejoraron.

Esto encaja con nuestra experiencia clínica y destaca un par de cosas que hemos visto en nuestros pacientes. Hemos encontrado que los medicamentos para el TOC disminuyen la frecuencia de las obsesiones, y disminuyen también el nivel de ansiedad en las obsesiones restantes. Pero los niños saben que es una píldora lo que los hace sentir mejor, y eso les causa temor de que cuando dejen de tomar la píldora, las obsesiones volverán. De hecho, si no han aprendido las habilidades de la terapia cognitivo-conductual que les dan control y poder sobre sus obsesiones, pueden encontrarse de vuelta donde empezaron, y a veces las obsesiones se tornan aún más frecuentes.

La terapia conductual que es muy efectiva en niños con TOC se llama prevención de exposición y respuesta (ERP, por sus siglas en inglés). En un entorno seguro y controlado, exponemos a los niños a las cosas que provocan su ansiedad en dosis muy graduales. Aprenden a tolerar la ansiedad sin tener que realizar el ritual compulsivo. La necesidad de realizar el ritual disminuye a medida que su capacidad para tolerar la ansiedad se fortalece. Cuando tratamos a los niños, les pedimos que le pongan un nombre a su TOC, y que le hablen. Se les pide que se vean a sí mismos como si estuvieran frente a un acosador (bully), es decir, el acosador que está en sus propias cabezas. Y el acosador se vuelve más pequeño a medida que ellos se fortalecen.

Lo que les estamos enseñando a los niños (y a sus padres, que son aliados esenciales en la lucha contra el TOC) son habilidades para contrarrestar y dominar los temores que los han dominado. Se necesita mucha práctica y repetición: un trabajo real de su parte y de parte de sus familias para luchar contra sus obsesiones y llevarlas a un tamaño manejable. La ERP implica mucho más trabajo que simplemente tomar una píldora para reducir la ansiedad, pero entrena a los niños en habilidades que pueden usar por el resto de sus vidas cuando se encuentran en peligro de caer en patrones obsesivo-compulsivos.