Pensamos que sería una buena idea echar un vistazo a aquellos miembros de la comunidad escolar que suelen ser los primeros en tomar la iniciativa cuando surgen problemas o desafíos. En la mayoría de las escuelas, los psicólogos escolares están en la primera línea cuando se trata de resolver problemas. Son los profesionales a los que acuden los maestros (así como los padres y los propios estudiantes) cuando las cosas no funcionan bien para un estudiante en particular, con el fin de investigar, discutir y proponer soluciones. Hablamos con tres psicólogos escolares que son miembros de la National Association of School Psychologists: El Dr. Peter Faustino, el Dr. John Kelly y Kelly Caci. Esto es lo que nos dijeron:

¿Qué hacen los psicólogos escolares?

Kelly Caci: Así es como yo les explico mi trabajo a los niños: Soy la persona que ayuda a los niños y a los maestros a resolver problemas. Hacemos una variedad de cosas diferentes para los niños, los padres y los maestros en nuestras instalaciones: consulta, evaluación, respuesta e intervención en crisis, así como implementación de programas preventivos.

John Kelly: De lo que se trata en realidad es de ayudar a los niños a superar las barreras para el aprendizaje. Entonces, podría ser trabajar con un maestro de aula, tal vez ayudar a ese maestro a entender cómo un estudiante en particular procesa la información de manera un poco diferente a otros, de tal manera que el maestro pueda desarrollar técnicas que apoyen a ese estudiante. Lo llamamos “instrucción diferenciada”, reconociendo que no existe una manera única que funcione para todos.

Peter Faustino:  Y hay momentos en que el problema en la escuela o las malas calificaciones son un síntoma de otra cosa que está sucediendo en la vida del niño, y nuestro papel es ser casi como un detective: ¿Qué más está sucediendo aquí que pudiera estar influyendo?

Kelly: No todas las barreras son académicas. Podrían ser dificultades sociales o problemas emocionales. Podrían ser problemas familiares. Por lo tanto, el psicólogo escolar en realidad está en posición de trabajar con los estudiantes para ayudarlos a superar algunas de esas barreras, de tal manera que puedan beneficiarse de la educación que se les ofrece.

¿Nos pueden dar un ejemplo?

Kelly: Justo esta semana me reuní con una joven de noveno grado que tiene un trastorno de ansiedad. Ella es nueva en la escuela y quería venir a conocerme antes de que comenzaran las clases. Pero lo más importante es que no quería que sus maestros pudieran malinterpretar su comportamiento en el aula. Ella vino a preguntarme: ¿Cómo me puede ayudar para que los maestros entiendan que me pongo ansiosa en el salón, y que si me levanto de asiento y me salgo no es por falta de respeto?

Faustino: Tuvimos una niña adorable de sexto grado que sabíamos que había sido diagnosticada con TDAH, y que estaba teniendo problemas terribles al comienzo de la escuela. Y los maestros se preguntaban: “¿Por qué tiene dificultades? ¿Qué es lo que está pasando? ¿No está tomando su medicación?” Y cuando nos acercamos a su familia, nos dimos cuenta de que los padres se habían divorciado durante el verano. La madre ya no estaba en el estado donde vivían. Su padre tenía problemas para averiguar cómo ayudarla con las tareas y cómo manejar las necesidades de la niña. Como psicóloga escolar, pude hablar con él sobre cómo ayudarla a organizarse y guiarla. No era tanto su TDAH el problema, sino el apoyo que necesitaba en casa.

Caci: Trabajé con un estudiante que desde que estaba en kínder mostraba tener una serie de problemas de aprendizaje y comportamiento. Con el tiempo se hizo evidente que estaba en el espectro autista. Lo aconsejé durante varios años, ayudándolo a entender su diagnóstico. A medida que se hizo más consciente del aspecto social, comenzó a darse cuenta de que los demás lo veían como diferente e incluso raro. Hablamos de ello, junto con su madre y su maestra, y él decidió que quería compartir su diagnóstico con sus compañeros, para que pudieran entenderlo mejor a él y también entender mejor sus comportamientos. Él y yo hablamos juntos con la clase para explicar el Síndrome de Asperger y por qué él actuaba de esa manera. El resultado fue que sus compañeros de clase se inclinaron mucho más a ayudarlo y apoyarlo.

¿Cómo empiezan a trabajar con un estudiante o situación en particular?

Caci:  Trabajo con niños desde kínder hasta quinto grado, y en ese grupo de edad, son los maestros los que hacen la mayoría de las referencias, y en segundo lugar los padres. Pero los niños también vienen con nosotros.

Faustino: Yo trabajo en el nivel de middle school (escuela media), y diría que el número de autoreferencias comienza a aumentar en este punto, y también recibo muchas más referencias de parte de los padres. Creo que esta es simplemente la característica de la adolescencia. Muchos padres están pensando: “¡Ayuda! ¿Qué puedo hacer? Oh, me pondré en contacto con el psicólogo de la escuela”. Y no se trata solo de problemas clínicos. Podría ser algo como: “Mi adolescente me está volviendo loco”, o que no duerme, o que tiene problemas para hacer las tareas o, ya sabes, cualquier cosa. Y entonces mi papel es ayudar a dirigirlos al mejor lugar donde puedan obtener ayuda.

¿Qué formación tienen los psicólogos escolares?

Kelly: Los psicólogos de la escuela tienen dos niveles de acreditación. Uno es el nivel de especialista, que es un programa de maestría de 60 créditos al que se añade una pasantía de un año que incluye entrenamiento especializado dentro de la escuela. Y luego están los psicólogos escolares con nivel de doctorado, que tienen un doctorado o un PsyD en psicología escolar. Eso también incluye un año de pasantía.

La forma en que me gusta explicarlo es la siguiente: los psicólogos escolares son los psicólogos que más saben de educación y los educadores que más saben de psicología.

¿Hacen muchas evaluaciones?

Caci: Podría decir que mi trabajo se divide entre un 30% de evaluación, un 30% de asesoramiento y apoyo socioemocional y un 30% de consulta, ya sea con estudiantes, padres o maestros. La mayor parte de las evaluaciones que hago se centran en los estilos y habilidades de aprendizaje de los niños, y en la detección de problemas como el TDAH y la ansiedad, a petición de los padres y maestros. Escribo un informe y lo envío a los padres, y luego me reúno con ellos para explicarles lo que significan los resultados.

Kelly: La gran mayoría de las valoraciones que hacemos en la escuela son parte del proceso de educación especial, por lo que hay todo un procedimiento basado en la ley. Si alguien está preocupado por un niño, el niño es remitido con nosotros para su valoración. Se notifica a los padres y se les pide su aprobación. Y luego hay una reunión, un CSE o Comité de Educación Especial, que se realiza con el fin de revisar todos los resultados y hacer algunas recomendaciones a los padres para ayudar al niño. El procedimiento se explica en la Ley de Educación para Personas con Discapacidades (IDEA, por sus siglas en inglés).

¿Pero a veces intentan evaluar y resolver problemas antes de que lleguen a ese punto?

Faustino: Existe un gran movimiento llamado “respuesta a la intervención” (RTI, por sus siglas en inglés), basado en la noción de que no hay que esperar a que un niño falle para realizar una valoración y entonces intervenir. Así que si un padre o un maestro notan un problema, hacemos una observación en el aula, y usamos esa información para desarrollar una intervención, con los padres y el maestro. Probamos la intervención durante 6 u 8 semanas. Si funciona: excelente, ya sabemos que hemos abordado parte del problema, o todo. Y si no funciona, entonces tenemos que ir a un nivel más intensivo, recopilar más información y hacer más evaluaciones y considerar otras posibilidades. Después de esto, en algún momento, si hemos agotado todas esas cosas, es donde entra el proceso formal de IDEA.

Kelly: Un componente importante del proceso de RTI está en lo que llamamos “monitoreo de progreso”. Eso significa que usamos intervenciones que han sido investigadas y que han demostrado obtener resultados. Ya sean problemas de aprendizaje, problemas emocionales o problemas de comportamiento, hay algunas buenas intervenciones basadas en la investigación. Y monitoreamos cómo el estudiante está respondiendo a ellas. Si vemos que el estudiante no está respondiendo a una intervención, este sistema nos permite aumentar la intensidad de la misma, sin necesidad de ir a educación especial. Y ese es el objetivo detrás de la RTI, intervenir temprano y trabajar realmente con los estudiantes, y esperamos que nunca necesiten llegar a ese nivel intensivo.

Caci: Como parte de nuestro entrenamiento, a los psicólogos escolares se nos enseña a entender las estadísticas, y a menudo somos las personas de la escuela que ayudamos a los maestros a entender los datos y a diseñar las evaluaciones en el aula para recoger la información que necesitamos sobre un área particular de debilidad de un niño.

Si estamos en una reunión de RTI y el maestro dice que un niño tiene problemas con la lectura, sabemos que hay muchos tipos diferentes de procesos involucrados en la adquisición de la lectura. Así que necesitamos desglosarlo: ¿El niño, en primer lugar, tiene conocimiento de las letras? ¿Destrezas de decodificación? ¿Cómo es su vocabulario? Y así ayudamos a los maestros a entender dónde deben intervenir y evaluar.

Kelly: Un ejemplo actual de cómo usamos los datos, y cómo un psicólogo escolar puede ser útil, es lo que está sucediendo en el estado de Nueva York a medida que implementamos nuevas evaluaciones estatales.

Hay algo llamado “el tronco común” que es un programa de estudios nacional que se está implementando en todos los estados. Hay nuevas evaluaciones relacionadas con este plan de estudios del tronco común, y el estado de Nueva York las implementó este año. Para resumir, vimos una disminución drástica en los puntajes de los estudiantes. Ahí es donde entramos en juego los psicólogos escolares, para ayudar a todos a entender que con estos datos hay una línea de base diferente. No se pueden comparar los datos del año pasado con los de este año. No es un descenso drástico en el rendimiento de los estudiantes: son manzanas y naranjas. Usted ha realizado un examen diferente, y por lo tanto los datos van a ser diferentes. Tenemos un papel en lo que llamamos toma de decisiones basadas en información, para asegurarnos de que todos entendemos y usamos los datos de manera efectiva.

Caci: Es algo relativamente nuevo que no ha sido parte de la formación de los maestros, y hay un rango de apertura a eso.

Kelly: Es un trabajo divertido, realmente lo es. Nos encanta.

El Dr. John Kelly ha sido psicólogo escolar durante los últimos 27 años. Se ha especializado en abogar por el apoyo a la salud mental de niños y jóvenes para eliminar las barreras de aprendizaje.

Kelly Caci es una psicóloga escolar certificada que ha ejercido en la escuela primaria durante 15 años, y una entrenadora  de prevención del acoso escolar de Olweus. Es la actual presidenta de la New York Association of School Psychologists.

El Dr. Peter Faustino ha trabajado como psicólogo escolar durante más de 15 años, y mantiene una práctica privada con el Developmental Assessment and Intervention Center (DAIC) en Bedford Hills, Nueva York.