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Cómo ayudar a su hijo a estar motivado en la escuela

Estrategias que puede usar para ayudar a los niños a trabajar al máximo de su potencial

Si usted tiene un hijo que está teniendo dificultades en la escuela y no parece estar motivado para esforzarse, lo primero que querrá hacer es explorar si hay algún obstáculo interponiéndose en su camino. Los problemas de aprendizaje, los desafíos sociales, los problemas emocionales o de atención pueden hacer que los niños se desconecten de la parte académica.

Pero no todos los niños que tienen un bajo rendimiento escolar (que claramente no están alcanzando su máximo potencial) tienen un problema diagnosticable. Y hay muchas cosas que los padres pueden hacer para ayudar a motivar a los niños a esforzarse más.

Involúcrese

Como padre, su presencia en la vida académica de su hijo es crucial para que él se comprometa con el trabajo. Haga la tarea con él, y hágale saber que está disponible para responder preguntas. Adquiera el hábito de preguntarle sobre lo que aprendió en la escuela, y en general involúcrese académicamente con él. Al demostrar su interés en la vida escolar de su hijo, le está mostrando que la escuela puede ser emocionante e interesante. Esto es especialmente efectivo con los niños pequeños que suelen entusiasmarse con lo que sea que a usted le entusiasme. Los adolescentes pueden erizarse si sienten que usted hace demasiadas preguntas, así que asegúrese de compartir usted también los detalles de su día. Una conversación siempre es mejor que un interrogatorio.

Del mismo modo, es importante mantenerse involucrado pero dar a los niños mayores un poco más de espacio. Si usted está encima de su hijo todo el tiempo para que haga sus deberes, él puede desarrollar resistencia y estar menos motivado para trabajar, sin mencionar la tensión que esto puede añadir a la relación entre ustedes.

Use refuerzos

A muchos padres les preocupa recompensar a sus hijos por hacer su trabajo, y es cierto que las recompensas tangibles pueden convertirse en una pendiente resbaladiza. Pero hay formas de usar la motivación extrínseca que eventualmente será internalizada por su hijo. “Los niños responden muy bien a los refuerzos sociales como los elogios, los abrazos, chocar esos cinco y ese tipo de cosas”, dice Laura Phillips, neuropsicóloga del Child Mind Institute. “Después empiezan a conseguir [las cosas] solo porque se siente bien para ellos”.

Ken Schuster, un neuropsicólogo del Child Mind Institute alienta a los padres a usar actividades gratificantes, que tal vez habrían ocurrido de cualquier manera, pero colocándolas después de un tiempo determinado dedicado a la tarea. Sugiere golosinas que son fáciles de ofrecer pero que su hijo disfrutará, como ir a tomar un helado o compartir una barra de chocolate. También recomienda dividir el trabajo en partes y utilizar pequeños descansos como recompensa por completar cada parte.

Recompense el esfuerzo en lugar del resultado

El mensaje que quiere enviar es que usted respeta el esfuerzo. Elogiar a los niños por seguir adelante cuando las cosas se ponen difíciles, por hacer un esfuerzo sostenido, por probar cosas que no están seguros de poder lograr, puede ayudar a enseñarles el placer de esforzarse. Los elogios por las buenas calificaciones que se obtienen fácilmente puede hacer que los niños sientan que no deben esforzarse.

Ayúdelos a ver el panorama general

Para los niños más grandes que han desarrollado una comprensión de lo que significa retrasar la gratificación, a veces simples recordatorios de sus metas a largo plazo pueden motivarlos. Puede ser de ayuda recordarles a muchos estudiantes del último año de preparatoria (high school seniors), que se relajan después de tener asegurado su ingreso a la universidad, que podrían perder su aceptación si sus calificaciones bajan demasiado, o que podrían no estar preparados para los cursos universitarios. “Vincular la escuela con sus objetivos a largo plazo puede hacer que el trabajo se sienta más satisfactorio personalmente”, explica el Dr. Phillips.

Permita que cometan errores

Nadie puede obtener las más altas calificaciones en todos los exámenes ni puntajes perfectos en cada tarea. Si bien los niños necesitan estímulo y es saludable impulsarlos a dar lo mejor de sí, es importante saber que los contratiempos son naturales. A veces, la única manera de que los niños aprendan a prepararse adecuadamente para la escuela es averiguando qué sucede cuando no están preparados.

Obtenga ayuda externa

Una forma de aliviar un poco la tensión de la relación con su hijo es encontrar un estudiante mayor (ya sea en su escuela o en una universidad cercana) que lo ayude con el trabajo. La mayoría cobrará tarifas bastante bajas, y el hecho de que estén más cerca de la edad de su hijo puede hacer que sea más probable que él escuche lo que le dicen.

“Los deberes eran una fuente de conflicto para nosotros”, dice Elizabeth, cuyo hijo Alex tiene TDAH. Elizabeth contrató a algunos estudiantes de Barnard para ayudar a Alex a hacer sus deberes en ciertas noches, recuerda. “Se comportaba mucho mejor con ellos, y era dinero bien gastado para mí porque no estaba peleando y no estaba estresada”.

Haga del maestro su aliado

Otra de las cosas más importantes que usted puede hacer por su hijo es colaborar con su maestro. El maestro puede tener información adicional sobre cómo motivar a su hijo o sobre el tipo de dificultades que podría estar teniendo. Asimismo, usted puede compartir con él cualquier estrategia o información que tenga.

Cuando su hijo estaba en la escuela primaria y solo tenía un maestro, Elizabeth lo llamaba por teléfono antes del primer día de clases, se presentaba y le advertía sobre el TDAH de su hijo y sobre su dificultad para concentrarse. Le daba al maestro pequeños consejos que había encontrado útiles con Alex, como por ejemplo, escribir instrucciones de varios pasos en la pizarra, darle golpecitos en el hombro mientras pasaba para asegurarse de que estaba prestando atención y otros pequeños ajustes que seguramente serían útiles para cualquier niño pequeño, pero que son especialmente esenciales para uno con TDAH.

“Asegúrese de que tanto la escuela como el hogar estén coordinados”, enfatiza la Dra. Carothers, quien a menudo establece un sistema que ella llama la boleta de calificaciones diarias. Con este sistema, el niño recibe puntos de su maestro por cosas como completar el trabajo y seguir las instrucciones la primera vez que las recibe. Luego lleva esos puntos a casa, donde sus padres le dan pequeñas recompensas, como tiempo extra en el iPad o jugar un juego juntos.

Obtenga apoyo para usted mismo

Puede ser tan frustrante para usted ver a su hijo perder interés en la escuela como para él no poder concentrarse. Elizabeth dice que a menudo se siente juzgada como madre por tener un hijo al que le cuesta tanto la escuela.

Algunas escuelas tienen grupos de apoyo para los padres de niños que están menos motivados, y si la escuela de su hijo no los tiene, Elizabeth los anima a crear uno. “Es muy reconfortante saber que no estás solo”, dice. “También es útil escuchar a las personas que ya han pasado por esto hablar sobre cómo moverse a través del sistema escolar, encontrar un terapeuta y hablar con los maestros”.

“Si usted siente que se está enojando o frustrando demasiado con sus hijos, dé un paso atrás”, recomienda la Dra. Carothers. “Ponga las cosas en contexto”.

También es importante mantener sus objetivos en perspectiva: Puede que su hijo no se convierta en un estudiante estrella. Asegúrese de enfocarse más en el esfuerzo que hace y en el compromiso que muestra que en el resultado. Si usted espera logros perfectos de un niño que está teniendo dificultades en la escuela, se volverá loco.

“No estoy tratando de que mi hijo sea alguien que no es”, dice Elizabeth acerca de sus esfuerzos por ayudar a su hijo. “Solo quiero que alcance su potencial”.