Saltar al menú principal Saltar al contenido Saltar al pie de página

Lo sentimos, la página que buscas no tiene versión en español. Puedes hacer una nueva búsqueda o visitar la página de Temas populares.

Cómo ayudar a los niños a aprender a fracasar

Solo a través del ensayo y error se pueden convertir en personas resilientes al llegar a la adultez.

Escrito por: Beth Arky

Experto clínico: Amanda G. Mintzer, PsyD

in English

Madres y padres suelen pensar que su misión es ayudar a sus hijos a tener éxito. Pero cada vez hay más docentes y otro tipo de profesionales especialistas en la infancia que se han dado cuenta de la importancia de enseñar a fracasar.

Cuando los niños no aprenden a tolerar el fracaso, están en una posición más vulnerable ante la ansiedad. Ya sea que la experiencia de fracasar en algo ocurra en el preescolar o en la universidad, puede conducir a una crisis. Y tal vez más importante aún, puede hacer que se dejen de esforzar o de probar cosas nuevas.

Es por esto que Michael Jordan, uno de los mejores atletas del mundo, ha dedicado años a predicar sobre la importancia de perder. Jordan ha hablado ampliamente sobre cómo la perseverancia y la resiliencia ante desafíos, que pueden ocurrir tanto dentro como fuera de la cancha, son lo que lo han convertido en un ganador.

Desafortunadamente, a medida que el mundo presiona cada vez más a los niños para que sean ganadores, y madres y padres se sienten en la obligación de preparar a sus hijos de todas las maneras posibles, estamos viendo cada vez más niños que se angustian por el más mínimo paso en falso.

Por ejemplo, el hijo de Sara, John, que empezó a tomar clases de piano a los 6 años: “Cada vez que tocaba una nota equivocada —dice Sara— él tomaba la partitura y se golpeaba con ella en la cabeza. Su maestra de piano dijo que nunca había visto a un niño que fuera tan exigente consigo mismo. Le pedí que cuando cometiera un error se tratara a sí mismo de la misma manera en que trataría a su primo menor. Le dije que nadie aprende si alguien está siendo malo con él, y que no tenía permiso de ser malo consigo mismo”.

O la hija de 14 años de Alicia, quien se alteró tanto por no haber logrado ingresar a una high school altamente selectiva a la que sus amistades sí habían logrado entrar, que comenzó a autolesionarse. “Fue tan terrible: la presión, la decepción”, dice Alicia.

La tolerancia a la angustia o a la frustración es sin duda una importante habilidad para la vida que hay que dominar. Cuando se trata de la escuela, “la capacidad de tolerar la imperfección (que algo no salga exactamente como tú quieres) es a menudo más importante que aprender el contenido de la materia”, dice Amanda Mintzer, PsyD, psicóloga clínica. “Desarrollar ese conjunto de habilidades es necesario para que los niños puedan ser más independientes y tengan éxito en sus proyectos futuros, ya sean metas personales, académicas o simplemente aprender a relacionarse de manera eficaz con otras personas”.

Entonces, ¿cómo pueden madres y padres enseñar a sus hijos a fracasar? La Dra. Mintzer propone un proceso de varios pasos:

Primero, muestra empatía

Empatiza con tu hija o hijo. Reconoce su angustia. “No le digas simplemente ‘está bien, lo harás mejor la próxima vez’”, dice la Dra. Mintzer. “Cuando ignoras los sentimientos de frustración y decepción de una niña o un niño los estás invalidando”. En lugar de eso, madres y padres necesitan cambiar su lenguaje: “Noto tu decepción, sé que realmente querías hacerlo mejor”.

Enseña con el ejemplo

Puedes explicar que el fracaso es parte de la vida y que a todos les pasa, incluso a ti. Tal vez podrías compartir ejemplos de “fracasos” que hayas tenido. “Madres y padres pueden dar el ejemplo de cómo manejan su propia decepción”, como cuando pierden un ascenso en el trabajo, dice la Dra. Mintzer. “No se está exponiendo a los niños al hecho de que la vida incluye errores, pasos en falso e incluso fracasos. Por mucho que a todas las personas les guste que las cosas vayan de acuerdo con el plan, es importante enseñar a nuestros hijos que también está bien cuando no es así”.

Haz que sea un momento de aprendizaje

El fracaso es una oportunidad para que madres y padres enseñen habilidades para aceptar y resolver problemas. Tu hija o hijo y tú pueden tratar de pensar qué se podría hacer diferente la próxima vez para tener una mejor oportunidad de éxito. Por ejemplo, ¿podría estudiar de manera diferente o hablar con su maestra sobre cualquier problema que tenga antes de un examen?

“Es un equilibrio entre aceptación y cambio”, dice la Dra. Mintzer. “Se trata de aceptar que la situación es lo que es y de desarrollar tolerancia a la frustración al mismo tiempo que nos preguntamos: ‘¿Podemos cambiar algo en el futuro? ¿Podemos aprender de esto?’”.

El campo minado de las redes sociales

Los niños necesitan saber también que, cuando fracasamos o nos enfrentamos a la decepción, a veces no hay mucho que podamos hacer en ese momento. Tenemos que aceptarlo como parte de la vida y seguir adelante. La Dra. Mintzer pone como ejemplo el campo minado que pueden ser las redes sociales.

Digamos que las amigas de una niña le dicen que no pueden salir con ella y luego ella las ve juntas en una fotografía en Instagram o Facebook.

“Eso duele mucho”, dice la Dra. Mintzer. “Son muchas emociones: frustración, decepción, tristeza, ira. ¿Cómo manejar eso? Llamar a las amigas por teléfono y gritarles solo empeoraría las cosas. La niña podría intentar ignorar la situación y fingir que nunca vio las fotografías, pero eso no la hará sentir mejor ni cambiará lo que suceda en el futuro”.

Entonces, ¿cómo pueden madres y padres ayudarla a aceptar lo que pasó? La niña podría obtener más información para sentirse mejor. Tal vez pueda hablar con sus amigas tranquilamente y decirles que vio las fotos y que eso la hizo sentir mal. Puede ser que descubra alguna buena razón. Pero también puede que no obtenga una respuesta que la deje satisfecha, o que no obtenga ninguna en absoluto.

Eso nos lleva a otra lección de vida: a veces nos dejan fuera, a veces no nos quieren, y tenemos que aprender a enfrentarnos a esa verdad sin empeorar la situación. La Dra. Mintzer señala: “Muchas de estas habilidades son necesarias para las relaciones interpersonales”.

Retrocede y permite que los niños se equivoquen

Puede ser muy difícil ver a tu hija o hijo fracasar, pero los niños solo pueden aprender a manejar la decepción a través del ensayo y el error. Como señalan algunos libros del tipo de The Blessings of a Skinned Knee (en inglés) y el más reciente Gift of Failure: How the Best Parents Learn to Let Go So Their Children Can Succeed (en inglés), madres y padres deben dejar de estar encima de sus hijos. De lo contrario, les impiden tener aquellas experiencias que son precisamente las que requieren habilidades de resolución de problemas y que les pueden poner en el camino de la resiliencia y la confianza para asumir nuevos desafíos.

La terapia puede ayudar

Si una niña o un niño no puede funcionar por miedo al fracaso, puede que se requiera terapia. Incluso si no tiene un diagnóstico de ansiedad, la ansiedad podría ser paralizante. Cuando eso sucede, dice la Dra. Mintzer, con lo que se conoce como terapia de exposición, buscamos que se “expongan lentamente a cosas que no son perfectas”.

Por ejemplo, una familia se podría quejar de que las tareas escolares tardan una eternidad porque su hijo las rompe repetidamente y comienza de nuevo. En terapia “le enseñamos a los niños que no pasa nada malo cuando se comete un error ortográfico y que podemos seguir adelante”, dice la Dra. Mintzer. “En una sesión podríamos hacer que escriban uno o dos párrafos y traten de cometer tantos errores como puedan, incluyendo mala letra, para que se acostumbren a la idea de que no es el fin del mundo”.

“Les decimos —agrega— `vamos a practicar cometer errores. Sabemos que es incómodo para ti, y también sabemos que con la práctica podrás aprender a tolerarlo’”.

Las familias también pueden ayudar de otras maneras a sus hijos a superar el fracaso.

Cuando Alicia descubrió que su hija Sara se autolesionaba, trató de prepararla para el éxito, inscribiéndola en una pequeña escuela privada. También la llevó a terapia y trató de darle el tiempo y el apoyo para que ella pudiera “resolver las cosas”. Esto le permitió sentirse orgullosa de sí misma cuando lo logró.

Ahora Sara está a punto de comenzar su tercer año de high school. “Me acaba de decir —cuenta Alicia— que está muy contenta de haber ido allí en lugar de a una de esas escuelas altamente selectivas. En aquel momento le pareció un gran fracaso. Pero ahora es mucho más feliz, no se lastima a sí misma y está mostrando resiliencia”.

Aprender a fracasar puede ser doloroso. Pero los niños solo tendrán éxito si pueden adquirir la habilidad de manejar lo que les depare la vida.

Preguntas frecuentes

¿Por qué madres y padres necesitan permitir el fracaso?

Las familias necesitan darle espacio a los niños para equivocarse. Si siempre están mirando por encima de sus hombros para guiarles, no pueden fallar y luego volver a intentarlo. El fracaso es una experiencia importante que necesitan tener para aprender y crecer.

¿Por qué es tan importante para una niña o un niño aprender a fracasar?

Aprender a fracasar es importante porque enseña a los niños a recuperarse del fracaso y a la vez les fortalece y prepara para enfrentar los retos de la vida. Cuando temen fracasar, corren el riesgo de experimentar ansiedad y crisis cuando las cosas salen mal.

¿Cuál es la mejor forma en que madres y padres pueden enseñar a sus hijos a enfrentar el fracaso?

La mejor manera de enseñar a los niños a enfrentar el fracaso es convertirlo en un momento de enseñanza. Cuando tu hija o hijo fracase en algo, hazle saber que notas su frustración y decepción. Y más tarde, cuando esté en calma, hablen sobre qué fue lo que pasó y qué podría hacer diferente, o qué podría intentar de nuevo.

Última revisión o actualización: 23 de marzo de 2026.

Conoce más sobre nuestro Centro de recursos para las familias y nuestra misión editorial.

Lectura relacionada

Más relacionadas