La mayoría de nosotros cuando pensamos en el trastorno de estrés postraumático (TEPT), probablemente imaginamos a un soldado que ha estado en combate. De hecho, cualquiera, incluidos los niños, puede desarrollar TEPT porque cualquiera puede experimentar un trauma. Pero no todas las personas que experimentan un trauma desarrollan TEPT, aunque muestren las primeras señales de lo que parece ser el trastorno.

“Los síntomas del trastorno de estrés postraumático son bastante normales después de experimentar un evento traumático”, explica Janine Domingues, PhD, psicóloga infantil que se especializa en trauma en el Child Mind Institute. “Cualquiera puede experimentar un evento y tener un período de recuperación natural. El TEPT se diagnostica cuando un niño está atrapado en el período de recuperación”.

Cuando los niños desarrollan TEPT, el tratamiento depende de su nivel de desarrollo, lo que afecta la forma en que perciben y procesan el trauma. Y a medida que crecen, pueden desarrollar diferentes síntomas, lo que puede requerir más terapia. “Se trata el TEPT en el nivel de desarrollo actual en el que se encuentra el niño”, explica Jamie Howard, PhD, director del Servicio de Trauma y Resiliencia del Child Mind Institute, “y luego puede reaparecer a medida que los niños crecen”.

¿Qué es un evento traumático?

Un evento que podría ser traumático para un niño podría no serlo para otro. Por ejemplo, experimentar un desastre natural puede ser muy aterrador, pero un niño puede recuperarse por completo varios meses después, sin embargo puede ser que su amiga aún esté teniendo dificultades. Esto se debe a que el trauma depende de muchos factores, incluida la percepción de una persona sobre un evento y su proximidad al mismo, experiencias previas, experiencias posteriores al evento, y más.

En general, los eventos traumáticos son los que exponen a un niño a la muerte, lesiones graves o violencia. Es posible que el niño haya experimentado directamente el evento traumático o lo haya presenciado o incluso se haya enterado de algo traumático que le está sucediendo a un familiar cercano o amigo. Aquí hay algunos ejemplos de eventos que pueden conducir a TEPT en niños:

  • Accidente automovilístico
  • Desastre natural
  • Tiroteo escolar
  • Abuso físico o sexual
  • Violencia doméstica
  • Violencia comunitaria
  • La muerte de un miembro de la familia
  • Ser removido del hogar

Un evento traumático puede ocurrir solo una vez, como un accidente automovilístico, o el trauma puede ser recurrente, como la violencia en la comunidad o en el hogar.

Después de experimentar un evento traumático

Es normal que el niño tenga dificultades después de un evento realmente aterrador o perturbador. Las rabietas o el mal humor, los problemas para separarse de los proveedores de cuidado o la alteración del sueño justo después de experimentar un trauma, son bastante comunes. Pero si un niño todavía está teniendo dificultades un mes después de un evento traumático, puede tener un trastorno de estrés postraumático.

La Dra. Domingues dice que los padres pueden venir a buscar ayuda poco después de un evento traumático porque están preocupados por los cambios en el comportamiento de sus hijos o simplemente porque están preocupados por su impacto. Entonces es el papel del médico realizar una evaluación para descubrir cómo lo está afrontando el niño. “No siempre es el caso de que el niño tenga TEPT”, explica la Dra. Domingues. “Podemos encontrar que, en realidad, parece que el niño tiene una narrativa saludable sobre lo que sucedió y se está recuperando muy bien”.

Por otro lado, para los niños que están teniendo dificultades inmediatamente después de un evento traumático, un médico puede determinar que tiene algo llamado “trastorno de estrés agudo”. Este es un trastorno con síntomas muy similares al TEPT, pero puede ser diagnosticado de tres días a un mes después de un evento. Recibir tratamiento con un profesional de salud mental que los ayudará a desarrollar fuertes habilidades de afrontamiento puede evitar que desarrollen TEPT.

Los síntomas del trastorno de estrés postraumático

Los niños con trastorno de estrés postraumático pueden tener una variedad de síntomas, incluidos pensamientos intrusivos no deseados, esfuerzos persistentes para evitar cosas que les recuerden el trauma y cambios negativos en su estado de ánimo y pensamiento.

Algunos de estos síntomas serán más fáciles de percibir por los padres y maestros, mientras que otros, como los cambios de pensamiento, pueden ser más sutiles. Algunos síntomas comunes incluyen:

  • Irritabilidad inusual
  • Dificultad para concentrarse
  • Sobresaltarse fácilmente
  • Pesadillas
  • Dificultad para dormir
  • Cambio significativo en el estado de ánimo
  • Cambio significativo en la forma en que ve el mundo, sus relaciones o ella misma
  • Sentimientos de culpa o vergüenza
  • Parecer separado o alejado de los demás

Volver a experimentar el trauma es un síntoma común del TEPT. Los niños de todas las edades pueden volver a experimentar su trauma durante sus pesadillas, al recordar el pasado o por medio de recuerdos intrusivos. En los niños pequeños, volver a experimentar puede ocurrir durante el juego, algo que los padres pueden encontrar desagradable.

Diferentes síntomas a diferentes edades

Los síntomas de TEPT pueden verse diferentes a diferentes edades. “A una edad más temprana, los niños podrían no ser capaces de articular exactamente lo que sienten, pero como padres podrían notar más evitación de señales que les recuerden el evento”, señala la Dra. Domingues. Los niños pequeños también son pensadores bastante concretos. Entonces, si el evento traumático ocurrió un viernes, por ejemplo, un niño pequeño con TEPT podría comenzar a pensar que todos los viernes son malos.

“Cuando los niños crecen, pueden tener más problemas con síntomas acerca de la justicia”, dice la Dra. Domingues. “Tal vez se pregunten cosas como: ‘¿Cómo podría suceder algo como esto si soy una buena persona?’”

Comprender los síntomas del TEPT y cómo éstos pueden cambiar en las etapas de desarrollo, ayuda a obtener un diagnóstico correcto, y contribuye a documentar el tratamiento. De hecho, a medida que los niños maduran en el desarrollo, a veces descubren que están luchando con un elemento de su trauma que no les molestaba antes, y pueden necesitar otra dosis de terapia para ayudarlos a lidiar con un nuevo síntoma.

“Pasan de tener una lógica asociativa, como preescolares, a tener un pensamiento más concreto, y luego, cuando son adolescentes, tienen un pensamiento abstracto por lo que pueden procesarlo de manera totalmente diferente”, explica el Dr. Howard. “Es posible que necesiten ajustes u otra forma de tratamiento basado en su nivel de desarrollo”.

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