Estimado padre/madre:

Lamento tanto que tenga que leer esta carta. Si su hijo va hacia la hospitalización, usted está en un lugar difícil y aterrador. Espero que cuando la lea tendrá una mejor idea de lo que está por venir.

Qué esperar cuando llegue 

Si asumimos que su hijo ha sido remitido para hospitalización desde la sala de emergencias, una vez que se encuentre una cama disponible, su hijo será trasladado en una ambulancia al centro. Se le permitirá viajar con él. Habrá otra evaluación de internamiento al llegar, cuando tendrá que volver a contar la saga de lo que llevó a la hospitalización. Se le preguntará por el historial familiar de enfermedad mental. Sea 100% honesto. La genética juega un papel enorme en la salud mental, y si tiene una tía con esquizofrenia, una prima que cometió suicidio y el abuelo José de su cónyuge trató su depresión con alcohol por sí mismo, esto es relevante para los tipos de medicamentos que pueden ser adecuados para su hijo.

Pregunte bajo qué circunstancias el hospital lo contactará. Probablemente haya solo tres situaciones que desencadenarán una llamada telefónica:

  1. Cuando quieran agregar o cambiar el medicamento de su hijo y necesiten su permiso para hacerlo. Sólo lo contactarán por medicamentos nuevos, no por los aumentos o disminuciones posteriores en la dosis. Si tiene una llamada como ésta, escriba la fecha, hora, nombre del médico y en qué consistió la conversación.
  2. Cuando su hijo haya estado involucrado en un “incidente”. Puede ser un accidente físico (algo poco frecuente), una lesión ocasionada por otro paciente (algo poco frecuente) o una notificación de que su hijo ha sido llevado a una habitación de aislamiento porque se volvió violento (esperemos que no sea su pesadilla). Si tiene una llamada como ésta, pida detalles. Si su hijo fue aislado, usted quiere saber si su hijo fue por su propia voluntad, si fue llevado por la fuerza y si se utilizaron medidas físicas de contención. Escriba esto en un cuaderno, haga preguntas sobre qué llevó al incidente, registre la fecha de la llamada y el nombre de la persona que llama, y luego hable con su hijo para tener su versión de los hechos. Si fuera necesario, también debe obtener un relato de lo sucedido de otra persona que lo haya presenciado. Cada relato será diferente. Eso no significa que alguien haya mentido, solo que no va a obtener la historia completa desde una sola perspectiva.
  3. Cuando quieran organizar una “reunión familiar” para discutir los planes del alta. Esto sucederá varios días o incluso una semana antes del alta real, porque lleva un tiempo poner en práctica los planes. “Familia” en este caso significa los padres, el hijo en el hospital, un trabajador social y habitualmente el psiquiatra. Tome muchas notas en la reunión, o lleve a alguien (cónyuge o pariente, preferiblemente un hombre con vestimenta casual) para tomar notas por usted. Si todavía no tenía un equipo de tratamiento antes de la hospitalización, el trabajador social le ayudará a encontrar uno; en la mayoría de los estados necesitará tener una cita registrada antes del alta. Los hospitales privados pueden no necesitar seguir los mismos procedimientos.

Usted podrá llamar a la estación de enfermeras cada vez que quiera averiguar cómo está su hijo, hacer preguntas o pedir que el médico o el trabajador social lo llamen.Grabe el número de la estación de enfermeras en su teléfono de inmediato para no perderlo.

Si debido al traslado no llegó a comer, pida comida. La mayoría de los departamentos de ingreso tendrán emparedados o algo a mano, pero la unidad en sí no.

Dejar a su hijo en el hospital

Alguien clasificará las pertenencias de su hijo y decidirá qué puede quedarse en la unidad y qué no. No se permitirá ningún objeto punzante, hecho de vidrio o lo suficientemente largo como para atarlo al cuello (incluyendo cinturones, cordones y cordones de zapatos). Algunos hospitales tienen registros corporales, para que el hospital tenga un inventario de las heridas y cicatrices del paciente antes de ser ingresado. Luego el niño será llevado a su habitación. Probablemente le permitirán pasar para despedirse.

Esté preparado. Es casi seguro que la unidad psiquiátrica estará cerrada con llave con un sistema de doble puerta. Más adelante tendrá que mostrar su identificación para entrar, y en general no se permitirán teléfonos con cámaras (para que nadie pueda publicar fotografías de los pacientes en Internet). Una enfermera de la unidad le preguntará qué nombres deben colocarse en la lista de visitantes. En algunos casos solo se permitirá familiares. Usted no está obligado a incluir parientes que serían críticos de usted o de su hijo cuando lo visitan. Solo incluya a las personas que serán útiles.

Muy probablemente usted se pondrá a llorar después de dejar a su hijo y cuando la puerta se cierre detrás suyo. Eso es normal. Pero si está tan abrumado que se siente anestesiado, eso también es normal.

Qué sucederá una vez que su hijo esté interno

La información clave que necesita procesar de una vez es que el único propósito de una hospitalización es estabilizar a su hijo lo suficiente como para que se le pueda dar el alta y recibir tratamiento como paciente ambulatorio. En otras palabras, no van a curar nada aquí. A lo sumo, los síntomas o el comportamiento de su hijo mejorarán un 10%, quizás 20%. Eso es mucho comparado con el infierno total que usted ha estado viviendo, pero es casi seguro no sea lo que usted esperaba.

Como sucede con otros hospitales, nada importante sucede los fines de semana. Si su hijo ingresa un viernes, sábado o domingo, no será evaluado por el equipo regular de la unidad hasta el lunes.

Una vez que los médicos hayan visitado a su hijo (usted no estará allí cuando suceda), determinarán el diagnóstico más probable con el que van a trabajar.

El día de su hijo estará estructurado de acuerdo a un cronograma que incluye controles diarios (breves) del personal médico, escuela (habitualmente solo una hora o dos, de valor educativo limitado excepto por el hecho de que a su hijo se le computará la asistencia) y diversas terapias de grupo. Esto puede incluir clases o grupos sobre habilidades de afrontamiento, información sobre salud mental y terapia familiar. Algunos hospitales también usan terapias basadas en la experiencia que incorporan animales, música, arte u horticultura. Probablemente no haya ninguna asesoría individual. Recuerde, el objetivo no es llegar al fondo de nada. El objetivo es hacer que su hijo se estabilice lo suficiente como para remitirlo al tratamiento como paciente ambulatorio, donde se lleve a cabo el trabajo a largo plazo.

El televisor en la sala de estar durante el día sonará fuerte en el tiempo libre, y gran parte del día será de muy baja intensidad. Esto puede hacer parecer que el hospital no está haciendo mucho de nada. Lo que hacen es proporcionar la estructura, medicamentos y monitoreo. (Si se detiene a pensarlo, es bastante similar a lo que hace un hospital médico también, excepto por la estructura). Las terapias de grupo sí tienden a forzar a los niños deprimidos a levantarse y hacer algo, y tienden a desacelerar el ritmo de los niños hiperactivos.

Reglas y privilegios

La mayoría de los hospitales psiquiátricos usan alguna clase de sistema de niveles en el cual los niños ganan privilegios si cumplen con las expectativas de comportamiento. No es necesario que usted conozca los detalles; su hijo se quejará de ellos. Su trabajo es asentir con la cabeza y empatizar.

Le pueden sorprender los limitados horarios de visita. Sin embargo, es probable que tenga algún sentimiento de ambivalencia sobre las visitas, o no pueda llegar al hospital con facilidad. No es necesario que venga todos los días; el momento más importante para visitar es los fines de semana, cuando hay menos estructura y menos actividades para los niños. Si lleva comida (lo cual probablemente su hijo le rogará que lo haga), pregunte con antelación qué está permitido. Llévelo en una bolsa de papel; el plástico no está permitido.

Habrá montones de reglas. La naturaleza ridícula de muchas de ellas será tema de conversación con su hijo durante los días siguientes. Esto está bien. Espere las quejas.

Medicamentos

En general se requiere que el médico discuta los cambios en los medicamentos con usted antes de implementar nada. Si su hijo ya tiene un psiquiatra, asegúrese de que el médico que lo atiende en el hospital esté en contacto a lo largo de la estadía. Además de conocer a su hijo mejor que el médico que lo atiende en el hospital, el psiquiatra de su hijo también será responsable del monitoreo de los efectos de cualquier cambio en los medicamentos a largo plazo, así que la comunicación es importante.

Cosas que querrá preguntar sobre los medicamentos (y sobre las que debe tomar nota):

  1. ¿Cuál fue proceso de análisis del médico para elegir este medicamento? ¿Qué medicamentos alternativos hay? Si tiene miembros de la familia que toman medicamentos similares o con problemas similares, dígale al médico qué medicamentos han sido eficaces y cuáles han sido un desastre. No hay garantía de que su hijo responda a los medicamentos de la misma manera, pero cuando usted tiene un rango de opciones, vale la pena elegir la que funcionó en otras personas de la misma familia genética que su hijo.
  2. ¿Cuánto tiempo pasará hasta que el medicamento surta efecto? Algunos medicamentos psiquiátricos surten efecto el mismo día. A muchos les lleva una buena cantidad de tiempo. Los antidepresivos, por ejemplo, pueden no llegar a toda su potencia por 4 a 6 semanas. Lo que usted necesita saber es qué esperar y cuándo. También puede querer preguntar qué sucede si los médicos no ven ese efecto. Debido a que los cambios podrían no ser visibles hasta después de que su hijo salga del hospital, asegúrese de que el psiquiatra de su hijo que lo trata fuera del hospital esté incluido en las decisiones que se tomen sobre los medicamentos mientras su hijo todavía esté en el hospital.
  3. ¿Cuáles son los efectos secundarios comunes? ¿Cuánto tiempo tienden a durar? Muchos efectos secundarios pasan después de un tiempo, pero algunos no. La somnolencia, por ejemplo, es habitualmente un problema que ocurre con más frecuencia en las primeras una a dos semanas. Otros medicamentos tienen fama de ser los responsables del aumento de peso, así que aclare esto con los médicos si en su familia hay antecedentes de diabetes. También le deben informar sobre cualquier efecto secundario peligroso pero poco frecuente, cuando sea probable que se presenten y cómo reconocerlos. Lamictal, por ejemplo, ocasiona una erupción en un pequeño porcentaje de los casos que puede ser muy grave.

Mantenga buenos registros de qué medicamentos toma su hijo, cuándo cambian las dosis y cualquier cambio que pueda observar en el comportamiento.

Cómo lidiar con sus sentimientos durante el internamiento de su hijo

Probablemente tenga muchos sentimientos intensos sobre el hecho de tener un hijo en un hospital psiquiátrico. Por favor, por favor, permítase sentir todos esos sentimientos. Son reales —incluyendo la vergüenza, la culpa, el temor, el enojo, la tristeza y el alivio — y podrá ayudar mejor a su hijo si procesa sus propias emociones. La mezcla de sentimientos de su pareja será sin duda diferente de la suya. Ambos tienen permiso de sentir lo que sienten. Con lo que le quede de margen emocional, por pequeño que sea, sean amables entre sí, porque cada uno está sufriendo a su manera.

No importa qué pensamientos y sentimientos estén abriéndose paso en su mente, hay una cosa que necesitará decirse a sí mismo una y otra vez: su hijo está SEGURO. Esto, al menos, es algo bueno.

Recuerde cuidarse

Ahora que su hijo está seguro, es hora de que usted se cuide. Por supuesto, es normal tomarse un día o dos para desmoronarse y dar rienda suelta a sus sentimientos, pero después de haber recobrado la compostura, usted debe, debe, debe utilizar este tiempo para reponerse.

No es irrespetuoso para el dolor de su hijo hacer algo que nutra su corazón y su alma. Usted también importa. Ha atravesado una prueba terrible. Y este es un hecho: su hijo va a regresar. Necesita usar este tiempo para respirar y volverse más fuerte, porque todavía no terminó. Llame a su propio terapeuta, consulte con su pastor, vaya a hacerse la pedicura. Haga cualquier cosa que lo vuelva más resiliente y agregue energía o perspectiva a su vida. Dese permiso para salir con un amigo, reír, cortarse el cabello, o jugar billar con un compañero. Participe en esa larga carrera, tome una copa de vino con su mejor amigo, o tome una larga caminata por el bosque. Lo que sea que le dé oxígeno.

Tenga en cuenta que lo que lo rejuvenece puede ser diferente de lo que normalmente hace para relajarse. Con frecuencia, lo que hacemos para relajarnos es adormecernos con entretenimiento. Eso es anestesia, no oxígeno. El oxígeno es aquello que nos hace más fuertes y hace que la sangre vuelva a circular. Lo que sea que haga que esto suceda para usted, hágalo.

Llamadas telefónicas, enojo y angustia

Cualquier culpa o preocupación que usted tenga sobre tener a su hijo en el hospital puede estar agravado por cómo su hijo reacciona al estar allí. Con frecuencia los niños se sienten avergonzados, confundidos y atemorizados por estar en un centro de salud mental. Porque son niños, es probable que exprese sus sentimientos negativos atacando verbalmente a la persona que más ama, la persona que está más segura: usted.

No será el primer padre o la primera madre a la que llamarán la peor madre del mundo, ni la última vez que esté en el otro extremo al recibir un devastador “¿Cómo pudiste hacerme esto?” No lo tome personalmente, incluso cuando esté dirigido a usted. Independientemente de su temor (y la afirmación de su hijo) de que la odiará el resto de su vida, probablemente no lo hará. En realidad, probablemente ni siquiera recordará los detalles de esta estadía así como usted no tiene un claro recuerdo del trabajo de parto. Su hijo recordará que sufrió, y eso es todo. Así que cuando reciba esa décima llamada telefónica venenosa, o escuche todavía otra súplica desgarradora para sacarlo de allí, respire.

Usted puede tratar de razonar con su hijo, pero no espere llegar muy lejos. Recuerde, su hijo, en este momento, no es del todo él. Y la lógica rara vez es eficaz para calmar una emoción, de todos modos. Probablemente hará más progreso al reconocer y empatizar con los sentimientos subyacentes de su hijo:

“Suena como si realmente estás atemorizado”.

“Debes estar realmente enojado por tener que estar aquí”.

“Pareces muy triste. Lo siento tanto que sea tan difícil”.

Usted sabrá que está en el buen camino cuando obtenga una respuesta áspera como: “¡POR SUPUESTO que me siento fatal! ¿Realmente espera que yo esté feliz aquí?”

Respire. Responda a los sentimientos de su hijo en lugar de reaccionar a las palabras. Siga con la validación: “Ohhh, lamento que duela tanto. Ojalá hubiera otra manera mejor, pero no la hay”.

Si usted está demasiado frágil para manejar este enfoque (o las llamadas simplemente son demasiado para usted), hable con el personal de enfermería acerca de limitar el acceso al teléfono. Como alternativa, no tome todas las llamadas. No tiene que “estar allí” para su hijo cada hora del día. Está bien fijar límites. Incluso es saludable.

Cómo manejar las dificultades en la unidad

Si ha tenido experiencias con otro tipo de hospitales, usted sabe que incluso en buenos centros es posible encontrar una enfermera dominante, un médico que no sabe escuchar o alguna clase de falla molesta en el cuidado. Para obtener el mejor cuidado posible, tendrá que defender a su hijo.

Hay tres obstáculos para la buena defensa.

  1. Sus propias emociones están a flor de piel. Usted necesitará ser cauteloso para evitar una sobrerreacción o sacar conclusiones apresuradas. Si su hijo le cuenta un evento que lo ha angustiado o parece haber sido mal manejado, tome notas de su versión de lo sucedido. Recuérdese a sí mismo que su hijo no está bien, y que su percepción de lo ocurrido puede no ser exacta. Esto le ayudará a encarar al personal con una mente abierta. Preguntas como, “Mi hijo parece molesto sobre lo que dice que sucedió con  _______________. ¿Puede decirme algo sobre eso?” le va a dar una respuesta más sincera que si usted le grita con alguna acusación.
  2. Usted no sabe cómo funciona este sistema en particular. Sinceramente, lo mejor que puede hacer es fingir. Sea agradable, forme alianzas con tantos miembros del personal como sea posible, conozca los nombres de las personas y vístase con ropa respetable cuando haga las visitas. Si es una madre soltera, lleve a un hombre a la reunión familiar: tan tonto como puede sonar en los tiempos que corren, marca una diferencia. Sea un ser humano razonable. Tome muchas notas. No podrá entenderlo todo, pero finalmente comprenderá algo. Si tiene una preocupación y la ha expresado varias veces y todavía no tiene una respuesta, póngala por escrito. Puede que necesite preguntar discretamente a alguno de los miembros del personal con quien haya hecho amistad cómo conseguir que suceda X cosa, o quién está a cargo de tal cosa. Si llega a un punto sin salida, siga la cadena administrativa hacia arriba.
  3. La respuesta de los miembros del personal varía. Algunos serán atentos y proactivos, otros estarán bien, y puede que encuentre a algunos que parecen hacer un mínimo esfuerzo. (Su hijo sin duda tendrá opiniones sobre quién está en cada categoría). La consideración más importante aquí es que cualquier conexión humana que usted cree con el personal es algo bueno. Cuanta más empatía pueda demostrar, más probable será que las personas sean más amables. Si tiene una pareja, divídase quién hará de policía bueno y quién de policía malo. (Estos roles pueden cambiar, por cierto, dependiendo del turno del que se trate y quién de ustedes haya desarrollado una conexión con un determinado miembro del personal).

Como sucede con cualquier otro tipo de visita a un hospital, le será más fácil entender qué está sucediendo si toma buenas notas durante cada reunión o después de cada conversación.

 Prepararse para ir a casa

Sucederá aproximadamente justo en el momento en que comience a entender esto de la hospitalización: comenzarán a hablar del alta. Tenga presente que el factor determinante clave de cuándo se da el alta a su hijo es lo que paga su compañía de seguros. Usted puede estar de acuerdo o no con que su hijo está listo para irse a casa. En general la discusión sobre el alta tiene lugar varios días o inclusive una semana antes del alta real.

Si su reacción inicial a la noticia es gritar “¡Nooooo!” querrá hacer una pausa y examinar qué está sucediendo en su cabeza. Puede que repentinamente recuerde qué tan mal estaban las cosas antes de la hospitalización, y se sienta insegura porque no sabe cómo será la vida en la siguiente etapa. Tómese algo de tiempo para procesarlo.

Sin embargo, algo de su reacción ante la planificación del alta puede ser intuición acertada de que su hijo verdaderamente no está listo. Esto también amerita ser examinado. Asegúrese de expresar cualquier preocupación específica con el médico, especialmente si en las conversaciones privadas con su hijo ha indicado que quiere matarse, o usted sospecha que su hijo está mintiendo para poder salir.

Algunos padres se molestan porque el hospital quiere una estadía más larga de lo que parece estrictamente necesario. Pregunte por qué quieren esto. Los motivos comunes son que todavía no hay un plan de cuidados de seguimiento en curso o que los médicos piensan que no es seguro darle el alta a su hijo hasta que haya cumplido determinadas condiciones.

Antes de traer a su hijo a casa

Si su hijo tenía tendencias suicidas o tuvo un intento, querrá preguntar cuánto de este nuevo medicamento constituye una sobredosis. Sí… es horrible. Pero esto es mejor saberlo que no saberlo. Pregunte esto varios días antes del alta, porque quizás necesite comprar una caja con llave o caja de seguridad en la cual almacenar los medicamentos. También necesitará una bandeja para administrar los medicamentos (disponible en cualquier farmacia) para organizar una semana de medicamentos de una sola vez. Usted no querrá extraer los frascos varias veces al día, porque cuanto más abra y cierre la caja de seguridad, mayores son las probabilidades de que deje la llave en algún lugar o que su hijo vea la combinación.

Pregunte si es seguro dejar una bandeja con los medicamentos de una semana afuera y al alcance. Créalo o no, el médico probablemente no sabrá la respuesta de inmediato, a menos que el medicamento sea particularmente fuerte. Si es peligroso dejar una semana de medicamentos fuera, compre una bandeja con compartimientos desmontables para permitirle tomar los medicamentos correspondientes a un día de una sola vez. De esa manera puede organizar toda la semana, manteniendo la mayor parte en la caja de seguridad, y tomando los medicamentos correspondientes a un solo día.

Si su hijo ha tenido tendencias suicidas o hizo un intento, mientras su hijo todavía está hospitalizado, haga una limpieza a fondo de su casa y especialmente de su habitación. Con suerte, los médicos le habrán dicho qué método de suicidio estaba contemplando su hijo. Esto ayudará a priorizar qué retirar o qué buscar. Ponga bajo llave los elementos de alto riesgo como armas de fuego, todos los medicamentos de venta bajo receta (incluyendo los suyos) y los de venta libre como Tylenol y aspirina. Retire los venenos (incluyendo productos de limpieza tóxicos), objetos punzantes como afeitadoras y cuchillos y bolsas de plástico grandes. También será necesario resolver cómo asegurarse de que las siguientes semanas su hijo no se quede solo en casa por más de períodos muy cortos de tiempo.

Si sospecha que su hijo ha ocultado algo peligroso (objetos punzantes, medicamentos, drogas ilegales) pero todavía no puede encontrarlo, busque en Google “mejores lugares para ocultar ____ en tu habitación”. Es probable que su hijo haya visitado esa página antes que usted.

Para obtener una lista más completa de los pasos a tomar para “desinfectar” su casa, consulte el sitio web Grief Speaks (disponible en inglés).

Obtenga las instrucciones del alta que le dicen qué  hacer y asegúrese de firmar un descargo de responsabilidad que diga que le gustaría tener el resumen del alta cuando esté listo y a quién quiere que le envíen el resumen del alta. Además, si a su hijo le realizaron cualquier clase de prueba psicológica o prueba educativa o psiquiátrica mientras estuvo en la unidad, asegúrese de obtener una copia de esos resultados antes de irse.

También en esta serie: Llevar al niño a la sala de emergenciasLlevar a casa a un hijo después de la hospitalización psiquiátrica

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