Una de las cosas que puede hacer que el autismo sea desconcertante, y desafiante, son las conductas extrañas que van desde las molestas hasta las peligrosas. Hacer muecas, movimientos repetitivos, darse cabezazos u otras autolesiones, crisis emocionales, e incluso agresión: Estas conductas son tan frecuentes en los niños que se encuentran en el espectro que se han vuelto parte del perfil del trastorno. No solemos saber qué significan y suponemos que son características del autismo.

Pero Margaret Bauman, neuróloga pediatra que ha estado estudiando y tratando a niños con autismo durante 25 años, argumenta que algunas de las conductas difíciles que se asocian con el autismo son causadas en realidad por otros problemas médicos que han pasado desapercibidos.

Explicaciones alternativas

La Dra. Bauman utiliza como ejemplo a una mujer joven que ella trató quien habitualmente torcía el torso hacia un lado e inclinaba la cabeza como en un tipo de espasmo. Se había supuesto que era algún tipo de tic o convulsión. Pero después del examen resultó ser que estaba sufriendo de malestar gastrointestinal. El movimiento de torsión espasmódico se llama síndrome de Sandifer y es una forma de impedir que el ácido del estómago llegue al esófago, donde ocasiona dolor. Una vez que se trató a esta mujer joven por el problema de reflujo ácido, cesó esta conducta agitada.

Otra niña que la Dra. Bauman trató de forma crónica se negaba a acostarse. Cada vez que se recostaba, rebotaba de nuevo hacia arriba y trataba de salirse de la cama, luchando con los cuidadores que trataban de convencerla de que se acostara. Cada noche era una batalla. Pero resultó ser que ella, también, tenía reflujo ácido severo, que le causaba malestar cuando se estaba acostando. De nuevo, el tratamiento para el problema médico solucionó su problema de conducta a la hora de acostarse.

La Dra. Bauman informa que no con poca frecuencia se encuentra que los niños que tienen autismo y acuden al gastroenterólogo presentan lesiones severas y evidentemente dolorosas debido a reflujo ácido. Otras cosas que podrían presentar estos niños son estreñimiento, alergias, eccema, amigdalitis, cólicos menstruales, infecciones de oídos, infecciones del tracto urinario, lesiones y fracturas óseas.

Problemas médicos que se pasan por alto

No es extraño que se pasen por alto problemas médicos en los niños que tienen autismo, especialmente en aquellos que no se expresan verbalmente.

Primero, puede que los niños que se encuentran en el espectro no presenten los mismos síntomas que solemos ver en los niños que se desarrollan normalmente. Por ejemplo, mientras que otros niños que tengan una dolencia estomacal podrían tener vómitos y diarrea, los niños en el espectro podrían simplemente presentar dolor.

Igualmente, los niños que tienen trastorno del espectro autista (TEA) no suelen poder identificar con efectividad el origen del dolor o del malestar. Puede que ellos no tengan las habilidades cognitivas para poner en orden lo que están sintiendo o las habilidades de comunicación para expresarlo, y esto no sucede únicamente con los que no se expresan verbalmente. Y como muchos niños que están en el espectro tiene problemas de procesamiento sensorial, es posible que no puedan identificar de dónde viene el dolor o el malestar. Cuando un niño que está en el espectro dice “Me duele la cabeza”, podría tener dolor de estómago y no dolor de cabeza. Puede que simplemente sea su forma de decir “No me siento bien”.

Pero, argumenta la Dra. Bauman, otra razón por la que a los cuidadores se les escapan los signos de enfermedad física, es que estas conductas se asocian tanto con el autismo que no llaman la atención. Un espasmo podría interpretarse como una convulsión cuando, en cambio, es una respuesta al dolor. “No todo lo que se contrae es una convulsión”, observa. “Puede ser el intento de un niño para aliviar el malestar. Incluso es posible que las conductas repetitivas o estereotípicas no sean inherentes al trastorno”.

Conductas que se interpretan erróneamente

Las conductas que posiblemente indican un problema médico incluyen:

Tragar saliva haciendo ruido o hacer muecas

Darse golpecitos en el tórax o estómago

Presionar sobre el abdomen

Negarse a dormir

Movimientos repetitivos

Autolesiones como darse cabezazos o golpearse a sí mismo

Crisis emocionales

Agresión

¿Por qué una enfermedad física hace que un niño tenga una crisis emocional o arremeta con violencia? Todos los niños muestran conductas más negativas cuando no se sienten bien, observa la Dra. Bauman, y los niños que se encuentran en el espectro pueden explotar debido a la frustración de que sienten dolor y no saben cómo comunicarlo o hacer que se detenga.

Busque cambios

Para un padre o un cuidador, la clave es estar alerta a los aumentos en las conductas negativas, dijo, o a conductas nuevas, inusuales y aparentemente inexplicables que parecen venir “de la nada”. Esté atento al aumento en la severidad de las cosas como la autolesión y la agresión. “No asuma que esta conducta es simplemente conducta del TEA”, agrega, “que es de origen psiquiátrico o cognitivo”.

Igualmente, advierte la Dra. Bauman, se deben explorar los problemas médicos antes de considerar medicamentos psiquiátricos. “Los medicamentos psiquiátricos no deben ser la primera línea de defensa para estas conductas difíciles”.

Los niños que tienen autismo merecen atención médica adecuada, observa. Puede ser desafiante buscar médicos que sean buenos en diagnosticarlos, pero la buena noticia es que muchas de estas condiciones médicas, y en consecuencia las conductas que provocan, son tratables.