Ask An Expert / Desafíos de la crianza

Mi hija se porta muy bien pero no sigue las instrucciones. ¿Qué debo hacer?

Los padres pueden dar las instrucciones de cierta manera para que los niños estén más dispuestos a cumplirlas

Kristin Carothers, PhD

Tengo una niña de casi 5 años que es muy inteligente, muy madura y muy buena. Nunca ha hecho un berrinche, me dice a diario que me quiere, e incluso me da apoyo emocional y me consuela cuando lo necesito. A menudo me ayuda con su hermano de 20 meses. Pero no sigue algunas instrucciones sencillas, ya sea porque cree que sabe más, porque no tiene autocontrol o porque simplemente está malcriada. Por ejemplo, le pido que no salte en el sofá cuando yo no estoy cerca porque su hermano también lo hará, pero ella lo hace de todos modos. O le pido que se quede en el baño después de haberse bañado mientras voy por el secador de cabello porque en las otras habitaciones hace frío. Cuando vuelvo, la encuentro en otra habitación jugando con su hermano. ¿Qué debo hacer?

Parece que tiene una niña muy amable y madura a la que le gusta ayudarlo y consolarlo. Como la mayoría de los niños, a veces le cuesta obedecer sus peticiones. Como padres, hay formas de mejorar el comportamiento de nuestros hijos dándoles órdenes muy claras, sencillas y directas, y siguiendo inmediatamente esas órdenes con elogios específicos por su comportamiento. Este tipo de comunicación aumenta las posibilidades de que los niños cumplan con lo que se les pide.

En su carta, usted indica que después de decirle a su hija que no haga algo, ella realiza ese comportamiento. Sabemos por las investigaciones que es mejor darles información a los niños sobre lo que quiere que hagan, en lugar de lo que NO quiere que hagan. Así que en lugar de decir: “No saltes en el sofá porque tu hermano también saltará”, dé una instrucción clara y directa sobre el comportamiento adecuado: “Por favor, siéntate en el sofá”. Este tipo de instrucciones hace que sea más probable que su hija las cumpla. También le dan la oportunidad de dar a su hija atención positiva y elogios por escucharlo, lo cual es esencial.

Mantenga sus órdenes e instrucciones sencillas, dé una sola dirección a la vez, y recuerde que debe mantener el contacto visual y estar cerca de su hija cuando le dé una instrucción. Antes de alejarse, espere a que lo haga. Cuando haga lo que le pide, elogie inmediatamente su comportamiento. Los elogios por comportamientos específicos permiten que su hija sepa exactamente lo que ha hecho bien. Si dice “Gracias por sentarte en el sofá” en lugar de sólo “gracias”, es más probable que repita el comportamiento adecuado en el futuro.

También puede dar información a su hija sobre el motivo por el que quiere que se siente en el sofá. Por ejemplo, antes de darle la orden podría decir: “Es importante que te sientes de manera segura en el sofá para que no te hagas daño”. A continuación, dele la orden: “Por favor, siéntate en el sofá”. Espere al menos cinco segundos a que cumpla la orden y continúe con elogios e información sobre la importancia del comportamiento. Podría decirle: “Eres una hermana mayor. Sentarte de manera segura en el sofá te da la oportunidad de enseñarle a tu hermano pequeño la manera correcta de sentarse”. Intente recordar que sólo debe dar información adicional antes de dar una orden o después de elogiar a su hijo por obedecer su petición.

Otro enfoque es usar oraciones de tipo si/entonces. Por ejemplo, “Si te sientas en el asiento del inodoro hasta que yo vuelva, podrás ayudarme a secarte el cabello”, o “Si te quedas en el asiento del inodoro hasta que yo vuelva, tendrás más tiempo para jugar después de secarte el cabello”. Otro enfoque es usar una oración de si/entonces para una consecuencia: “Si sales del baño antes de que yo vuelva, no podrás ayudarme a secar tu cabello”. Este tipo de oraciones ofrece a los niños la oportunidad de tomar decisiones y les indica que habrá más tiempo para divertirse si hacen caso.

En general, también recomendamos ignorar activamente cualquier comportamiento negativo que no sea agresivo, peligroso o destructivo. Es mejor ignorar los comportamientos molestos, como los lloriqueos o las rabietas, y elogiar inmediatamente el comportamiento adecuado cuando se produzca. En el caso de su hija, puede expresar su entusiasmo por el hecho de que hable con un tono de voz tranquilo, escuche o utilice palabras educadas. Puede recordarle que cuando lo escucha, le enseña a su hermano a escuchar, y que cuando se sienta tranquilamente en su silla le enseña a él a estar tranquilo y seguro.

Si estas técnicas por sí mismas no son suficientes, también puede explorar el uso de tablas de comportamiento de una tarjeta de reporte diario y sistemas de recompensa para mejorar los comportamientos problemáticos. Para ello, yo empezaría por identificar uno o dos comportamientos en los que desee centrarse. En el caso de su hija, podría ser escuchar por primera vez o sentarse con seguridad en los muebles. Cada vez que escuche por primera vez, por ejemplo, ganará un punto. Por la noche puede entregarle sus puntos a cambio de una pegatina: quizá cinco puntos equivalen a una pegatina. Sus puntos pueden contarse dos veces a la semana y cambiarse por un privilegio especial (como un helado, un tiempo especial de televisión o un tiempo de juego con mamá y papá). Las recompensas no tienen por qué costar dinero: su atención positiva y su tiempo pueden ser suficiente recompensa para su hija.