Ask An Expert / Problemas del comportamiento

Mi hijo de 5 años de edad no me escucha y me falta el respeto. Los “tiempos fuera” no funcionan. ¿Qué debería hacer?

Puede que necesite revisar sus técnicas de “timeouts“

Vasco Lopes, PsyD

Tengo un hijo de 5 años y otro hijo de 6 meses de edad. El de 5 años, quiere a su hermano y es muy sensible, pero no escucha cuando le digo lo que tiene que hacer. Lo pongo en “timeout” pero parece que no funciona. Cuando le pregunto “¿Por qué has hecho eso?” no me contesta y empieza a llorar. También es irrespetuoso conmigo. ¿Qué debo hacer?

Parece que las rabietas de su hijo ocurren cuando se le pide seguir sus instrucciones, un disparador muy común del comportamiento irrespetuoso y rabietas de los niños pequeños. A pesar de que puede ser muy frustrante cuando los niños se oponen a las normas y hacen berrinches cuando reciben órdenes, hay cosas que incluso el padre mejor intencionado hace que pueden empeorar el problema.

Muchos de los padres que veo tienen este problema, los niños se vuelven desafiantes o resentidos cuando se les obliga a hacer algo que no quieren hacer o a dejar de hacer algo que les gusta hacer. Lamentablemente, muchos de estos padres han llegado a un patrón en el que prestan atención a la mala conducta de sus hijos y no hacen caso del comportamiento apropiado y obediente. Una de las primeras cosas que me gusta hacer con los padres es invertir este patrón de atención, al prestar atención al comportamiento apropiado y haciendo caso omiso del comportamiento irrespetuoso y las rabietas de forma consistente. De esta manera, el niño aprende que la conducta de cumplimiento dará lugar a una atención positiva gratificante, y que la conducta de oposición no le llevara a conseguir la atención ni ayudarlo a conseguir lo que quiere.

Al hacer preguntas como “¿Por qué haces eso?” durante o después de una rabieta, por sí misma, dirige la atención al mal comportamiento del niño, por lo que es más probable que lo siga haciendo en el futuro. También puede aumentar la intensidad de la rabieta en ese momento. Debido a que muchos niños que hacen berrinches se ponen muy a la defensiva cuando son culpados de algo, exigir una justificación de su conducta negativa puede causar un aumento de la intensidad de su rabieta. Y un niño que es muy sentimental no puede pensar racionalmente sobre su comportamiento.

Los padres que vienen a verme en los cursos de capacitación parental a menudo me dicen que han probado los “timeouts”, o tiempos fuera, y que no funcionan con sus hijos. Con frecuencia esto se debe a errores comunes al poner en práctica el método lo que lo hace ineficaz. En primer lugar, un “timeout” debe tener una consecuencia negativa. Si el niño puede divertirse en ese tiempo (por ejemplo, ver la televisión, jugar o leer un libro), entonces ya no es un “timeout”, ¡es tiempo de diversión! En segundo lugar, los niños deben ser ignorados durante todo el “timeout”.

Los padres que hablan, miran o hacen un gesto al niño durante el “timeout” están dando al niño atención que refuerza su comportamiento. En tercer lugar, el comportamiento del niño debe ser adecuado durante el “timeout”. Los padres que equivocadamente dejan salir a su hijo del “timeout” cuando todavía están llorando y gritando no están enseñándole cómo debe actuar de manera adecuada para resolver el “tiempo fuera”. Por otra parte, si el niño sale del “timeout” antes de que su tiempo haya terminado, debe volver a la zona de “timeout”. Cuando los niños dejan el “timeout” prematuramente, muchos padres a menudo se dan por vencidos y dan por sentado que el “timeout” no esta funcionando. Por último, cuando el “tiempo fuera” del niño ha terminado, deberá cumplir la orden original que lo llevó al “timeout”. Muchos padres permiten hacer otra actividad en lugar de cumplir con la orden original (p.e. haz tus deberes), cuando salen de su “tiempo fuera”, convirtiendo el “timeout” en una estrategia de evitación que refuerza su comportamiento en lugar de una consecuencia negativa.

Si utiliza “timeout” sistemáticamente y toma en cuenta los pasos anteriores, a la vez que elogia los comportamientos positivos e ignora los de mala conducta, logrará que aumente la obediencia de su hijo y que disminuyan las faltas de respeto y rabietas. Si sigue teniendo problemas después de utilizar de forma consistente estos pasos, puede consultar con un psicólogo con experiencia en capacitación para padres, especialmente la terapia de interacción padres-hijos (PCIT, por sus siglas en inglés), que lo ayudarán a dominar estas habilidades para educar a sus hijos.