Ask An Expert / Problemas del comportamiento

Tengo un hijo de 9 años que no quiere hacerle caso a su madre. ¿Qué podemos hacer?

Consejos para una disciplina eficaz

Kristin Carothers, PhD

Tengo un hijo de 9 años que no quiere hacerle caso a su madre. La ignora y le dice cosas como “si me dejas salir a la calle me portaré bien, pero si no lo haces no lo haré“. Tengo otros tres hijos en casa y tengo miedo de que los otros niños empiecen a actuar igual porque ven que se sale con la suya. Yo viajo fuera de la ciudad por mi trabajo y mi hijo tiene que hacerle caso a su madre y mostrarle respeto. ¿Hay algo que pueda hacer ella o que pueda hacer yo?

Parece que su hijo está negociando, lo cual es completamente normal para la mayoría de los niños de esta edad. Están aprendiendo a expresar sus deseos y a satisfacer sus necesidades. Al mismo tiempo, la forma en la que está intentando satisfacer sus necesidades no es un comportamiento que usted desea fomentar, así que es bueno que busque estrategias para detenerlo.

Préstele atención de manera estratégica

Lo primero que hay que hacer es ignorar activamente el mal comportamiento que no sean tan importantes. Prestar demasiada atención a los comportamientos negativos puede reforzarlos, ya que los niños aprenden que actuar de esa manera es una forma de llamar la atención. Por eso, cuando su hijo le diga que no se va a portar bien si no puede salir a la calle, su madre debe ignorarlo: no mirarlo, no prestarle atención. Si uno de sus hermanos está cerca y está haciendo alguna cosa que a su esposa le gusta, debe darle atención positiva a ese niño. Por ejemplo, decirle: “Gracias por hacer los deberes, Juan”. Luego, cuando su hijo de nueve años esté tranquilo, puede decirle: “Gracias por estar tranquilo. Escuché que te gustaría salir”. Entonces ella puede establecer las condiciones en las que él podrá salir. En lugar de dejar que sea él quien establezca las condiciones, debería darle algunas opciones “si/entonces”. Por ejemplo: “Si terminas los deberes, entonces puedes salir. Si no terminas los deberes, entonces no podrás salir. Me parece estupendo que quieras salir. Los deberes son tu responsabilidad, así que en cuanto los termines podrás salir por 30 minutos”.

Además de ignorar los comportamientos menores, otro de los principios básicos de la capacitación para el manejo de la conducta de los padres es elogiar frecuentemente a los niños cuando siguen instrucciones o tienen comportamientos positivos. Esto suele conocerse como “atraparlos siendo buenos”. Así, cada vez que su hijo hable bien con su madre, ésta debería decirle “Gracias por hablarme con calma. Me gusta mucho cuando usas palabras agradables”. Incluso si no estaba intentando ser positivo o tranquilo, ella lo está “atrapando siendo bueno”, y está reforzando ese comportamiento con elogios, algo que todos los niños quieren.

Simplifique las instrucciones

Otra estrategia consiste en replantearse la forma de dar instrucciones. Hay una secuencia específica para dar órdenes directas que puede ser más eficaz. Digamos que la orden es bañarse. Debe dar la orden estando cerca de él, estableciendo contacto visual con él, y debe decirla de forma sencilla y directa. La orden podría ser “Por favor, ve a bañarte”. A continuación, debe esperar a que él cumpla la orden. En cuanto él cumpla la orden, ella debe decir: “Gracias por ir a bañarte. Es buena idea bañarnos por la noche para no tener prisa por la mañana”. Eso sólo un ejemplo. Cada vez que un padre da una orden debe ser sencilla e ir seguida inmediatamente de un elogio. Si desea, puede darle al niño información de por qué necesita que se haga la orden, pero debe hacerlo o bien antes de dar la orden o bien después de elogiarlo por hacerla, nunca en medio. Si usted cree que su hijo lo necesita, también puede prometerle algún tipo de recompensa motivadora que obtendrá después de bañarse.

Esta secuencia es importante porque a veces, como padres, damos órdenes que tienen demasiadas pasos, lo cual disminuye la probabilidad de que los niños las cumplan. Por lo tanto, hay que decir una cosa a la vez y no hay que dar una orden más de dos veces. Después de dos veces, se convierte en una insistencia y el niño aprende a ignorarla. Al dar órdenes, también es importante utilizar siempre una voz calmada, porque de lo contrario los niños pueden aprender que mamá no está hablando en serio hasta que empieza a gritar, y empezarán a responder sólo a las órdenes dadas en voz alta.

Ofrezca incentivos

Si su hijo necesita una motivación adicional para seguir las instrucciones, puede establecer un sistema de tarjeta de reporte en casa. Para ello, puede elegir algunos objetivos que quiera que realice, y luego él puede ganar puntos cada día por cumplir sus objetivos. Luego, a mitad de la semana y al final de la misma, puede entregarle los puntos para que obtenga un privilegio especial. En Internet se pueden encontrar ejemplos de este tipo de tarjetas de reporte.

Si las cosas no mejoran, también puede ser una buena idea buscar un terapeuta que ofrezca entrenamiento de capacitación para los padres, lo que le daría a tu familia un apoyo más individualizado.