Una forma de ayudar a niños con ansiedad por dormir fuera de casa es teniendo en cuenta sus miedos y pensando en posibles soluciones. Si les preocupa la oscuridad, quizá se puedan llevar una linterna. Si les preocupa no poder pedir ayuda si ocurre algo malo, asegúrate de que conozcan a las familias de sus amistades y sepan dónde están sus habitaciones.
Cómo ayudar a niños con ansiedad por las fiestas de pijamas
Un plan paso a paso para sentir seguridad (¡y valentía!) fuera de casa
Experto clínico: Laura Kirmayer, PhD, MSW
in EnglishLo que aprenderá
- ¿Por qué algunos niños sienten nerviosismo por las fiestas de pijamas?
- ¿Qué pueden hacer los padres para ayudar a sus hijos a sentir mayor seguridad al dormir en casa de sus amistades?
Lectura rápida
Las fiestas de pijamas pueden causar ansiedad a los niños debido a que tienen lugar en un entorno nuevo sin muchos de sus apoyos habituales. Si se asustan o sienten nerviosismo, puede que se les dificulte calmarse por su cuenta. Pero por otro lado, las fiestas de pijamas pueden ser buenas para los niños con ansiedad, porque les ayudan a practicar cómo manejar emociones difíciles y adquirir confianza.
Es importante que cuando los niños empiezan a pasar la noche en casa de sus amistades, sea por su iniciativa e interés, no de sus padres. Si tu hijo o hija se quiere quedar a dormir en casa de sus amistades, empieza por considerar los desafíos que podrían enfrentar y las posibles soluciones. Si le teme a la oscuridad, tal vez pueda llevar una linterna. Si le causa nerviosismo no saber cómo pedir ayuda en caso de que ocurra algo malo, asegúrate de que tengan oportunidad de conocer antes a los padres de sus amistades y sepan dónde está su habitación.
Los dolores de estómago son un síntoma común de ansiedad. Puede ser útil que los niños sepan de antemano que es normal sentirse un poco mal cuando sienten nerviosismo. Pueden pensar en ello como una práctica de valentía: saben que quieren quedarse en la fiesta de pijamas, así que se podrían preparar para intentar pasar un buen rato incluso si tienen un malestar estomacal. Los niños mayores también pueden aprender técnicas de relajación, como los ejercicios de respiración.
Una vez que hayas hecho los planes necesarios para que la fiesta de pijamas sea un éxito, empieza a poner las ideas en práctica. Podrías empezar por hacer que tu hijo o hija duerma en la sala de estar o acampe en el jardín. Después, podrían intentar que se quede a dormir en casa de familiares o invitar a su mejor amigo o amiga a quedarse a dormir en su casa. Con el tiempo, tendrá la preparación necesaria para dormir en casa de sus amistades, y tú tendrás una mejor idea de cómo pueden lograrlo de manera exitosa.
Si recibes una llamada telefónica de tu hijo o hija a medianoche, le puedes recordar cuáles son las alternativas que puede probar en lugar de irse. Pero si necesita volver a casa antes de la mañana, no pasa nada. Hazle saber que te enorgullece que lo haya intentado y ayúdale a elaborar un plan para la próxima vez logre quedarse toda la noche.
La hija de Karen, Amy, le rogaba a su madre que la dejara ir a su primera fiesta de pijamas a casa de una amiga. Pero la amiga se fue a dormir en medio de la noche a la habitación de sus padres, y cuando Amy se despertó descubrió que se había quedado sola. Las siguientes dos veces que Amy pasó la noche fuera de casa comió demasiado, lo que la hizo sentir enferma y ansiosa de pedir ayuda a los padres de su amiga. La segunda vez que esto sucedió, llamó a su madre y le suplicó que fuera por ella. Karen la recogió a medianoche y decidió que no habría más fiestas de pijamas.
Pasar la noche con amistades debería ser una parte divertida del crecimiento, dice Laura Kirmayer, PhD, psicóloga clínica. Además les enseña a los niños a dormir fuera de casa. Aunque estas experiencias pueden ser un desafío, tanto para niños como para padres. En los casos en que un niño o niña siente ansiedad por dormir fuera de su casa se podría implementar un sistema de apoyo paso a paso que les ayude a enfrentar sus miedos y desarrollar su valentía.
La Dra. Kirmayer dice que no existe una edad específica en la que de repente sea el momento de una primera pijamada. De hecho, debería ser idea de los niños, no de las personas adultas. “Lo primero que hago es hablar con los padres para ver si su hijo o hija siente ansiedad y si los padres se mantienen neutrales, sin añadir presión con la idea de que esto es algo que necesitan hacer o que es sumamente importante”, dice. Los padres pueden sentir que sus hijos se están perdiendo de algo socialmente importante si no van a las fiestas de pijamas, pero ella dice que eso no es necesariamente cierto. “Las reuniones de juego de todo el día pueden ser igual de buenas”, dice.
La Dra. Kirmayer considera que es importante que los niños con ansiedad por dormir fuera de casa puedan experimentar fiestas de pijamas que resulten exitosas. “Si superan el miedo de dormir lejos de la seguridad y comodidad de su propia casa —dice— puede haber ventajas significativamente reales al sentir seguridad y aumentar su autoestima”.
Prepararse
Una vez que hayas comprobado que tu hijo o hija tiene la motivación, es momento de evaluar su nivel de preparación. ¿Alguna vez ha pasado la noche fuera de casa, ya sea en un hotel o con familiares, o incluso acampando en la sala? Además, observa sus patrones de sueño. ¿Qué tanta dependencia tiene hacia su rutina nocturna? ¿Con qué facilidad suele conciliar el sueño? ¿Se despierta a mitad de la noche?
Ahora puedes empezar a hacer planes paso a paso para que la próxima fiesta de pijamas sea un éxito, especialmente si tu hijo o hija puede expresar sus temores. Por ejemplo, sus problemas podrían ser: “¿Y si necesito ir al baño? ¿Mojaré la cama? ¿Si me enfermo y necesito ayuda?”. Entonces, te puedes asegurar de que sepa dónde está el baño y la habitación de las personas adultas a quienes puede recurrir. Y si, digamos, acostumbra que le lean en la cama antes de dormir, le podrías explicar que tal vez no puedas hacerlo esa noche.
Trabajar la valentía
Cuando hay ansiedad, pueden aparecer muchas molestias somáticas, como dolores de cabeza o de estómago. Si un niño o niña tiende a tener malestares estomacales cuando se preocupa, sus cuidadores pueden trabajar en qué hacer para que a pesar de experimentar la molestia estomacal se pueda quedar. Por ejemplo, le podrías recordar que a veces le duele el estómago cuando siente ansiedad, pero que está practicando cómo ser valiente y a la vez haciendo algo que quiere hacer. Esto podría hacer que disfrute de una experiencia divertida y emocionante.
Si se trata de niños mayores de 10 años, le puedes ayudar a practicar técnicas de relajación. Si son menores, la solución puede ser simplemente ayudarles a entender que, cuando aparecen esas sensaciones incómodas, hay algo que pueden hacer: intentar retomar la actividad y divertirse.
Muchos niños tal vez no puedan articular sus sentimientos, pero si tú sabes que a tu hija le da miedo la oscuridad, por ejemplo, te podrías asegurar de que tenga una lámpara de noche o una pequeña linterna.
La Dra. Kirmayer presenta algunos pasos concretos a seguir para que las fiestas de pijamas sean exitosas.
Paso 1: Acampar en casa
Si instalas una casa de campaña en el jardín o en la sala de tu casa e invitas a tu hijo o hija a pasar la noche allí, le puedes ofrecer una experiencia divertida y segura de preparar el terreno junto a una persona adulta de confianza.
Paso 2: Pasar la noche en casa de familiares
Esto podría ser ideal, dada la familiaridad de tu hijo o hija tanto con las personas adultas como con la casa. Puedes hablar con comodidad acerca de los problemas que se podrían presentar y cómo se pueden solucionar. Además, tu familiar te puede avisar si algo sale mal.
Paso 3: Organizar una fiesta de pijamas en su propia casa
Si tu hijo o hija invita primero a la fiesta de pijamas en su casa, estará a gusto en su entorno. Además, esto te permitirá saber cómo se desenvuelve durante una fiesta de pijamas, lo que te ayudará a idear una estrategia para ir paso a paso preparando las cosas, así como a tener más claro el tipo de recomendaciones que les podrías dar a otros padres o cuidadores.
En los casos en que existen factores como déficit en las habilidades sociales, TDAH, o problemas que interrumpen el sueño como sonambulismo, enuresis o terrores nocturnos, la Dra. Kirmayer recomienda realizar las fiestas de pijamas en la casa durante un tiempo. Esto te ayuda a apoyar las interacciones sociales a medida que se presentan, y te permite darte cuenta de problemas potenciales y hacer un plan para abordarlos.
Paso 4: Ir a una fiesta de pijamas en una casa en la que ya conoce a los padres de su amigo o amiga
Esto no necesariamente es la casa de su mejor amigo o amiga. En su lugar, elijan una casa donde sienta mucha confianza con las personas adultas. Así podrá recurrir a ellos si hay algún problema y tú podrás pedirles que estén pendientes de tu hijo o hija y le ayuden en caso de que lo necesite.
Paso 5: Pasar la noche en casas de sus amistades y fiestas de pijamas
Cuando tu hijo o hija sienta la seguridad y confianza necesarias, puede avanzar y probar los siguientes pasos lógicos: pasar la noche en casa de una de sus mejores amistades, donde tal vez no conozca tan bien a los padres y, finalmente, una gran fiesta de pijamas. Recuerda que todo esto dependerá de su motivación.
En cualquier caso, prepárate todo el tiempo para esa llamada…
“Tienes que prepararte para tener que ir por tu hijo o hija, aunque sean las 2 de la mañana”, dice la Dra. Kirmayer.
Sin embargo, cuando parece que fue demasiado y muy pronto, la doctora sugiere que padres y cuidadores “no se limiten a ir de inmediato al rescate, facilitando su evasión”. En la llamada, dice: “Lo realmente importante es conectar con la emoción primero: validarla. Después puedes intentar redirigirla”. Si logras conectar con el niño o la niña en ese momento, tendrá más apertura ante tus propuestas de soluciones.
Recuérdale que aunque tal vez le cueste mucho, es algo que realmente quería hacer. “Le puedes decir: ‘Hablemos de algunas de las cosas que te ayudan a ser valiente’”, dice la Dra. Kirmayer. También destaca que lo mejor de haber planeado en conjunto con tu hijo o hija es que puedes hablarle de forma transparente, haciéndole saber qué planes tienes para ayudarle a quedarse. Un intercambio de mensajes de texto antes de que se vaya a la cama también puede ayudar.
Si no lo logran al principio…
Tú conoces a tu hijo o hija mejor que nadie, por lo que puedes evaluar si su nivel de angustia amerita que vayas a su rescate. Si lo haces, la Dra. Kirmayer dice: “Tienes que plantearlo como: ‘Está bien. No me voy a frustrar. Estamos trabajando para ayudarte a ser valiente. Quizás nos adelantamos mucho. Yo también cometí errores. Solo tenemos que planear mejor la próxima vez’. Cuanto más tiempo pasen los niños sintiendo que no lo hicieron bien, más probable será que lo sigan evitando. Si se motiva y quiere volver a intentarlo, sabrás cómo planear mejor, lo que aumentará la probabilidad de éxito”.
El tratamiento puede ser de ayuda
En caso de que ir a fiestas de pijamas continúe siendo problemático y el niño o la niña esté en tratamiento por problemas como ansiedad por separación, por ejemplo, será de gran ayuda un enfoque de terapia cognitiva que le enseñe a manejar sus miedos. La Dra. Kirmayer agrega que si no está recibiendo tratamiento, una consulta de una sola vez, una intervención relativamente breve, puede ser suficiente para ayudarle a controlar su ansiedad.
Con pasos como estos, los niños como Amy podrían encaminarse hacia fiestas de pijamas llenas de amistad y risas.
Preguntas frecuentes
Para ayudar a un niño o niña a superar la ansiedad que le produce dormir fuera de casa puede intentar que se prepare y fomentar su valentía. Puedes empezar proponiéndole acampar en la sala o en el jardín. Luego, puede intentar dormir en casa de alguien de la familia cercana o invitar a un buen amigo o amiga a pasar la noche en su casa.
Para preparar a niños con ansiedad a que puedan asistir a una fiesta de pijamas les puedes explicar que es normal sentir nervios y que, a veces, los nervios pueden hacer que el cuerpo se sienta mal. También puedes decir que, si se llegan a sentir mal cuando estén allí, piensen si quizá se deba simplemente a la ansiedad. Los niños mayores también pueden aprender técnicas de relajación, como ejercicios de respiración.
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