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Cuándo considerar un programa de año sabático

Apoyo para estudiantes que todavía no tienen la preparación necesaria para la universidad.

Escrito por: Rachel Ehmke

Expertos clínicos: Matthew M. Cruger, PhD , Jodi Musoff, MA, MEd

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Cuando llega el momento de empezar con las postulaciones para ingresar a la universidad, no es tan inusual que tanto madres y padres como adolescentes sientan la necesidad de hacer una pausa y replantear el siguiente paso. El tiempo para completar una carrera universitaria es cada vez mayor: solo el 41% (en inglés) recibe su título universitario en 4 años y, como consecuencia, muchas personas jóvenes ven cómo sus préstamos estudiantiles aumentan más rápido que sus créditos académicos. En algunos casos, tomarse un año sabático antes de empezar la universidad podría ayudar a iniciar esta etapa en mejores condiciones. Pero ¿cómo saber si un año sabático es la mejor opción para tu familia?

Por qué podría ser conveniente un año sabático

Hay muchas razones por las que las y los adolescentes podrían no tener la preparación necesaria para la universidad. Puede que necesiten ayuda para:

  • Organizarse.
  • Defenderse o abogar por su cuenta.
  • Regular sus emociones.
  • Encontrar la motivación para comenzar la universidad.
  • Decidir qué quieren estudiar.
  • Recuperarse del agotamiento que les dejó la high school.
  • Enfrentarse a un trastorno de salud mental o del aprendizaje

Alan Katz, padre de un estudiante que finalmente decidió tomar un año sabático, cuenta que su hijo pasó por un par de años muy difíciles en la high school mientras enfrentaba ansiedad y depresión. Aunque su hijo era inteligente y tenía muchas capacidades, le costaba encontrar motivación y le resultaba difícil concentrarse cuando estaba en clase.

“Era evidente que, en ese momento, el ambiente universitario no era el más adecuado para que pudiera desarrollarse plenamente”, recuerda Katz. En lugar de empezar la universidad de inmediato, la familia comenzó a investigar programas de año sabático para “hacer una pausa: queríamos darle la oportunidad de descansar, ponerse al día y madurar un poco”.

Matthew Cruger, PhD, neuropsicólogo clínico, explica que muchas familias tienen la intuición de que su hija o hijo no tiene la preparación necesaria para la universidad, pero muchas veces (y es comprensible) les preocupa que pierda el impulso si no comienza sus estudios de inmediato. Un programa de año sabático adecuado puede ser una forma de ayudar a las y los jóvenes a seguir avanzando.

Un programa que ofrezca apoyo o preparación adicional puede ser especialmente importante para quienes tienen un trastorno emocional o del aprendizaje y que, de otro modo, podrían tener un mayor riesgo de abandonar sus estudios. “Hemos visto muchos casos en los que no lograron continuar con sus estudios”, señala el Dr. Cruger. “Muchas veces llegan a la universidad pensando que su discapacidad ya no representa un desafío, pero realmente no tienen la preparación para las exigencias de la vida universitaria. Tampoco tienen una idea clara de cuál es el propósito de la universidad ni de lo que implica esta etapa”.

La ansiedad también es un obstáculo frecuente según su experiencia. Describe casos de estudiantes a quienes les cuesta incluso salir de su habitación, por lo que terminan faltando a clases. “Después piensan que ya no deberían volver a clase porque lo más probable es que su profesora o profesor se haya molestado por sus ausencias. Todo eso termina influyendo”.

También hay jóvenes que podrían necesitar un poco más de preparación académica antes de empezar la universidad, o apoyo para fortalecer sus habilidades de organización u otras habilidades importantes para la vida. En la universidad es fundamental saber expresar tus necesidades y abogar por tu cuenta, y hay jóvenes que necesitan practicar cómo solicitar la ayuda que requieren e incluso aprender a identificar los recursos y servicios de apoyo que tienen a su disposición en el campus.

Y para quienes llegan a esta etapa con una sensación de agotamiento o falta de motivación, un año sabático les ofrece la oportunidad de adquirir experiencia en el mundo real, señala Jodi Musoff, MA, MEd, especialista en educación del Child Mind Institute que tiene experiencia asesorando a estudiantes en años sabáticos. “Viajar dentro o fuera del país, o participar en un programa intensivo de voluntariado, les permite ampliar su perspectiva y conocer personas y realidades distintas a las de su entorno habitual”, dice. “Esto les puede ayudar a tener una idea más clara de lo que quieren hacer con su vida y a valorar más la formación que recibirán en la universidad”.

Diferentes tipos de programas de año sabático

Existe una gran variedad de programas de año sabático con objetivos muy diferentes. Decidir qué espera tu hija o hijo de esta experiencia les ayudará a elegir el programa que mejor se adapte a sus necesidades.

Programas de transición a la universidad

Algunos programas recrean la experiencia universitaria, aunque con un ritmo académico menos exigente y un mayor nivel de apoyo. Con frecuencia se conocen como programas de transición o bridge programs. Su objetivo es brindar a las y los estudiantes la oportunidad de tomar clases de nivel universitario antes de que estas formen parte de su expediente académico. Estos programas pueden ser una buena opción para quienes necesitan fortalecer sus habilidades de organización o aprender a abogar por sus necesidades y derechos. La universidad es, por lo general, la primera vez que muchas y muchos jóvenes viven por su cuenta. Y, en especial para quienes tienen dificultad con las funciones ejecutivas, como organizarse, establecer prioridades o tomar decisiones, esta transición puede resultar especialmente desafiante.

“Puede que sea la primera vez que necesiten tomar decisiones sobre un horario que no está planificado de antemano para ellas y ellos” , señala Musoff. “Cosas como crear un horario pueden ser un verdadero reto para algunas personas, así que poder practicarlo sin las exigencias académicas propias de la universidad puede ser muy beneficioso” .

Algunos ejemplos son: Thames program del Mitchell College y Bridge Experience y Transition at College del Landmark College (en inglés).

Hacer un quinto año de High School

Otra opción, que a menudo se denomina quinto año (“fifth year”) o año de posgrado (“post-graduate year”), permite que las y los estudiantes se inscriban en una escuela privada durante un año adicional, donde pueden realizar estudios de forma independiente pero en un entorno escolar. Esta puede ser una opción atractiva para quienes desean fortalecer su expediente académico antes de solicitar el ingreso a la universidad, al mismo tiempo que desarrollan habilidades como la organización y la autodefensa en un entorno que les ofrece mayor acompañamiento. Como estos programas se suelen encontrar en internados, también brindan la oportunidad de practicar la vida fuera de casa en una residencia estudiantil que mantiene más estructura y supervisión que la que normalmente ofrece la universidad.

Algunos ejemplos son: Cheshire Academy, Northfield Mount Hermon y Bridgton Academy (en inglés).

Experiencias en el mundo real

Hay jóvenes que buscan opciones fuera de un entorno escolar para practicar el desarrollo de habilidades que les ayuden a tener una experiencia universitaria más exitosa o, simplemente, para descubrir con mayor claridad qué quieren estudiar y qué camino desean seguir después. En algunos casos, hacer trabajo voluntario o una pasantía puede ser una excelente opción. A veces las escuelas ayudan a encontrar oportunidades de pasantías para estudiantes que quieren adquirir experiencia laboral. También existen programas especializados que organizan actividades de voluntariado o pasantías y, al mismo tiempo, ofrecen apoyo individualizado mientras las y los participantes fortalecen sus habilidades académicas, sociales y para la vida diaria.

Otras personas optan por programas que incluyen viajes o excursiones de aventura con un alto nivel de exigencia física y orientadas al trabajo en equipo. El hijo de Katz acabó yendo a un programa de tipo Outward Bound para jóvenes. El programa les atrajo porque incluía “aspectos de liderazgo, trabajo en equipo y muchas de las habilidades que sabíamos que le iban a beneficiar”. Durante el programa, las y los participantes hacían excursiones, practicaban kayak y se encargaban de cocinar y limpiar, además de turnarse para asumir funciones de liderazgo y de apoyo dentro del grupo. “Eso le brindaría una perspectiva que no habría adquirido en el salón de clases ni en el campo de fútbol”, dijo Katz, quien añade que también se podía esperar que la experiencia fortaleciera su currículum.

Algunos ejemplos incluyen: Transitions program de Winston Preparatory School y NOLS o National Outdoor Leadership School (en inglés).

Elegir un programa de año sabático

Las y los consejeros en la universidad suelen ser un buen punto de partida para explorar la posibilidad de tomar un año sabático. Existe una enorme variedad de programas, y te pueden orientar sobre el tipo de programas que conviene investigar y después ayudarte a reducir las opciones. Es posible que, por conocer las fortalezas y áreas en las que tu hija o hijo necesita más apoyo, puedan orientar a la familia sobre qué tipo de programa podría ser el más adecuado y cuál no.

Hay familias que recurren a consultores educativos independientes que se especializan en programas de año sabático. El Dr. Cruger explica que este tipo de profesionales cumplen la doble función de “orientadores y asesores. Han visitado y recorrido muchos de estos programas, conocen de primera mano cómo funcionan y quiénes forman parte de sus equipos. Tienen un conocimiento más amplio de las distintas opciones disponibles y trabajan en función de las necesidades de la familia”.

Ya sea que busques orientación para el proceso de ingreso a la universidad y hagas tu propia investigación, o que recurras a servicios de consultoría educativa, es fundamental reflexionar junto con tu hija o hijo sobre cuáles son sus objetivos y de qué manera un programa de año sabático le podría ayudar a alcanzarlos.

Musoff señala: “Si el objetivo es fortalecer habilidades de planificación y organización, un viaje guiado, en el que siempre hay una persona acompañante que te dice exactamente lo que vas a hacer cada día y lo planifica todo por ti, es muy probable que no contribuya a desarrollar esas habilidades. Es importante pensar cuál es el propósito del año sabático y de qué manera ese programa ayudará a cumplirlo”.

Katz coincide y recomienda que las familias se pregunten “qué tipo de programa de año sabático podría responder mejor a las necesidades que tiene actualmente [su hija o hijo], y cómo [esta decisión] le afectará y le posicionará para el futuro”.

También destaca que el estigma que solía asociarse a los años sabáticos parece haber desaparecido. “Lo más importante es entender que cada persona es diferente”, dice. “Eso es algo que hemos aprendido muy bien en los últimos años. Cada quien aprende de una manera distinta y sigue su propio camino. De hecho, cada vez que les contábamos a otras familias que nuestro hijo iba a tomar un año sabático, nos respondían que les habría gustado conocer esa opción antes, porque también la habrían considerado”.

Última revisión o actualización: 15 de julio de 2026.

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