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¿Deberían los niños tomar días de descanso para su salud mental?

Cuándo es útil tomarse un descanso (y cuándo no)

Rae Jacobson

“¡No quiero ir a la escuela!” “Por favor, ¿puedo quedarme en casa? Por favor“.

La súplica “por favor, no me hagas ir” es un estribillo común de la infancia. Por eso, cuando los niños empiezan a pedir quedarse en casa o a toser con algo de esperanza, puede ser tentador poner los ojos en blanco, entregarles la mochila y señalarles la puerta de salida.

Pero, cuando su hijo ruega por quedarse en casa o pide un día libre, puede estar tratando de decirle que lo que realmente necesita es un día de salud mental.

¿Qué son los días de salud mental?

Permitir que un niño que no está físicamente enfermo se quede en casa, especialmente después de tantas interrupciones escolares y pérdida de clases, puede parecer una mal idea para la mayoría de los padres. Pero a raíz de la pandemia, un número sin precedente de niños y adolescentes está luchando con problemas de salud mental. Y cuidar el bienestar emocional de los niños es tan importante como cuidar su salud.

Tomar días de salud mental (es decir, tiempo en casa para descansar y recargarse) puede ser una herramienta importante para ayudar a proteger y manejar la salud mental. Y dar a los niños la oportunidad de tomarlos (dentro de lo razonable), puede tener grandes beneficios.

Pero puede ser difícil saber cuándo sí debe permitir, y cuándo no, que su hijo se tome un día de descanso para su salud mental, y cómo ayudarlo aprovechar al máximo ese día. Estos son algunos consejos de nuestros expertos.

Cómo decidir cuándo es buena idea un día de salud mental

Cuando los niños piden quedarse en casa, los padres deben aprovecharlo como una oportunidad para conversar y hacer un poco de trabajo como detective. Hablar sobre los motivos de su hijo para pedir un descanso lo ayudará a hacerse una mejor idea de lo que está pasando y le facilitará decidir si un día de salud mental es la mejor solución.

Por ejemplo:

  • ¿Se siente abrumado?
  • ¿Ha sucedido algo en la escuela que lo haya molestado, como una pelea con un amigo o un momento vergonzoso en clase?
  • ¿Está preocupado por sus tareas escolares?
  • ¿Acaba de terminar una tarea grande y difícil. Por ejemplo, un trabajo largo o un examen importante que ha requerido mucho estudio?
  • ¿Se siente ansioso, triste o estresado?
  • ¿Está ocurriendo algo en casa que está aumentando el estrés, como la enfermedad o pérdida de un ser querido, la muerte de una mascota, una gran mudanza o un divorcio?

Una vez que conozca más sobre cuáles son las necesidades de su hijo, estará en mejor posición para decidir si tomarse un día libre es la opción correcta.

¿Cuándo no son buena idea los días de salud mental?

“Los días de salud mental pueden ser positivos para cualquier niño”, dice Allison Dubinski, LCSW del Child Mind Institute, “siempre que se realicen de una manera que no refuerce la evitación o la ansiedad”.

Queremos enseñar a los niños que es importante dar prioridad a nuestra salud mental y a cuidarnos, dice Dubinski, “pero si los niños piden un día libre porque intentan escapar de algo que les produce ansiedad, quedarse en casa puede acabar reforzando esa ansiedad.”

El doctor Jerry Bubrick, PhD, psicólogo clínico del Child Mind Institute, está de acuerdo. “Soy un gran defensor de los días de salud mental”, dice. Pero los padres deben estar atentos a que los niños no los utilicen para evitar las tareas escolares. “No deben ser para conseguir una prórroga en un trabajo o saltarse un examen, si es así, entonces solo es un día para aplazar las cosas”.

Sin mencionar que saltarse los exámenes, evitar las tareas escolares o esconderse de los conflictos, a menudo acaba por hacer más grande el problema, no lo mejora. “El objetivo es dar a los niños las habilidades de afrontamiento que necesitarán para manejar la ansiedad, y a veces eso significa seguir adelante incluso cuando es difícil”, dice Dubinski. Asimismo, los niños (especialmente los más pequeños y quienes tienen TDAH o diferencias del aprendizaje) podrían necesitar realmente la constancia y el apoyo que proporciona la rutina escolar. O podrían acabar sintiéndose más ansiosos porque se han perdido algo importante en clase.

Un día de salud mental podría ser apropiado para algo específico como una ruptura, o para recuperarse de una larga y dura semana. Pero si los niños tienen problemas persistentes, como problemas con los amigos o ansiedad por la escuela, dice Stephanie Ruggerio, PsyD, psicóloga clínica del Child Mind Institute, un día libre de vez en cuando no es una solución. “Los días de salud mental son más un parche que una solución”.

¿Cuándo son una buena opción los días de salud mental?

Cuando un niño ha estado superando retos y se siente agotado, un descanso no solo es una buena idea, sino que es necesario.

“La salud mental es la salud”, dice el Dr. Bubrick. “Piénselo así: Si usted estuviera agotado y se sintiera mal, probablemente sería una mala decisión presionarse a sí mismo para seguir adelante con el trabajo o la escuela”.

Los niños que luchan contra la depresión, la ansiedad u otros problemas de salud mental y del aprendizaje, o incluso los niños que acaban de tener una semana difícil (porque enfrentaron su miedo a leer delante de la clase, porque fueron a la escuela aunque tenían problemas con un amigo, o simplemente porque se enfrentaron a la ansiedad escolar cotidiana) podrían necesitar un tiempo para recuperarse y reponer fuerzas.

Hacer que un día de salud mental cuente

Si usted acepta un día de descanso para la salud mental, especialmente en el caso de adolescentes y preadolescentes, ayúdelos a que sea significativo, dice el Dr. Ruggerio. “Esto significa que hagan cosas que benefician y protegen su salud mental”. Por ejemplo, explica, los niños no deberían utilizar el día para ponerse al corriente con las tareas pendientes o para perderse en las redes sociales.

Los demás expertos concuerdan. “Si nos tomamos un día para la salud mental, deberíamos pensar en ese día de una manera que beneficie la salud mental”, dice el Dr. Bubrick.

Algunas actividades del día de salud mental podrían ser:

  • Dar un paseo al aire libre o pasar tiempo en la naturaleza.
  • Cocinar, dibujar, pintar u otras actividades que su hijo encuentre calmantes.
  • Tomarse un tiempo para practicar actividades de conciencia plena.
  • Hacer ejercicio.
  • Escuchar música o leer un libro (o escuchar un audiolibro).

Los padres pueden ayudar a los niños a utilizar su día de salud mental para descansar y cuidarse de manera intencional. Esto no significa programar en exceso ni presionar a los niños para que hablen de sus sentimientos. El objetivo es ayudar a su hijo a aprender lo que necesita para cuidar su bienestar mental.

Establecer límites

Es importante hacer saber a los niños que, aunque usted apoya que se tomen días de descanso para la salud mental, no siempre son apropiados o están disponibles. Los días de salud mental deben ser solo eso: un día. “No vamos a tener dos días de salud mental, no vamos a tener una semana de salud mental…” dice el Dr. Bubrick. Establecer límites claros puede ayudar a evitar las súplicas de “solo un día más…”.

Algunos ejemplos sobre establecer límites podrían ser:

  • Acordar un número determinado de días de salud mental al año (y respetarlo). Por ejemplo, dos por semestre, o cinco por año escolar.
  • Trabajar con su hijo para planificar con antelación. Por ejemplo, si sabe que tiene un gran proyecto por delante, acordar que se tomará un día libre para relajarse cuando lo termine.
  • Decidir los días de descanso. Por ejemplo, si los lunes suelen estar cargados de información importante, o si los jueves su hijo tiene una clase en la que va atrasado, esos días no pueden utilizarse para un descanso.

Si los niños necesitan un descanso, pero tomarse un día completo parece demasiado, el Dr. Ruggerio sugiere ofrecer descansos más pequeños y específicos que puedan ayudar a los niños a recargarse sin quedarse rezagados. “Por ejemplo, dé a su hijo la posibilidad de dormir hasta tarde o de tomarse la mitad del día. Altera menos la rutina, y seguirán teniendo tiempo para descansar”.

Qué hacer cuando los niños exigen más

Incluso con límites, algunos niños pueden seguir pidiendo más días libres de los que usted está dispuesto a dar. Si su hijo pide quedarse en casa a menudo o finge estar enfermo, aproveche para mantener una conversación sobre el motivo de su ansiedad o malestar. “Queremos que los niños sean sinceros”, dice el Dr. Ruggerio. “Haga saber a su hijo que usted se toma su salud mental tan en serio como su salud física. No hay necesidad de recurrir a la mentira o a fingir”.

Cuando los niños mientan o se resistan, intente mantener la calma y recuerde que lo que realmente intentan decir es que se sienten deprimidos, ansiosos, molestos o estresados. En lugar de enojarse o molestarse, invite a su hijo a hablar con usted. Con los niños más pequeños podría decir: “Sé que no estás enfermo de cuerpo, pero me doy cuenta de que te sientes muy molesto. ¿Podemos hacer un espacio después de la escuela para hablar de lo que te pasa?”.

Por supuesto, es posible que los niños no quieran compartir lo que sienten o no sepan qué decir, y eso está bien. Hacer preguntas y modelar buenos hábitos sobre el cuidado de su propia salud mental ayudará a los niños a saber que usted se toma en serio sus sentimientos y que la puerta siempre está abierta para cuando ellos estén preparados para hablar.

Cuándo preocuparse

Los días de salud mental no son un sustituto del tratamiento ni una solución a largo plazo.

Si su hijo finge estar enfermo o llora o pide quedarse en casa con frecuencia, los descansos no llegarán al núcleo del problema. Puede haber un problema grave en la escuela, como el acoso escolar o un trastorno del aprendizaje no diagnosticado. O podrían estar luchando con un problema de salud mental como la depresión.

“Si los problemas son continuos, es hora de tener una conversación más amplia”, dice el Dr. Ruggerio. Hablar con el maestro de su hijo, ponerse en contacto con el consejero escolar o acudir a un profesional de la salud mental ayudará a su hijo a obtener la atención y la ayuda que necesita.