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Diagnóstico equivocado en los trastornos del estado de ánimo de los adolescentes de color

Lo que sabemos al respecto, y cómo pueden los padres ayudar a que los niños obtengan el diagnóstico correcto.

Tonya Russell

Los años de la adolescencia pueden ser difíciles, especialmente para los adolescentes que enfrentan problemas de salud mental, quienes a menudo luchan por ser escuchados y sentirse como ellos mismos. Los trastornos del estado de ánimo suelen comenzar en la adolescencia, pero sus síntomas pueden ser difíciles de interpretar, y puede que sean pasados por alto o que conduzcan a diagnósticos equivocados. Esto es especialmente cierto en el caso de los niños de color, quienes (según las investigaciones) tienen menos probabilidades de recibir un diagnóstico preciso cuando muestran signos de un trastorno del estado de ánimo.

Desafíos en el diagnóstico de los trastornos del estado de ánimo

Los trastornos del estado de ánimo son una categoría de trastornos de salud mental que incluye la depresión, el trastorno bipolar y otros trastornos con síntomas similares. El National Institute of Mental Health estima que alrededor del 14,3% de los adolescentes tienen un trastorno del estado de ánimo, y las niñas tienen casi el doble de probabilidades de desarrollarlos que los niños. Son muchos los factores que influyen en el desarrollo de un trastorno del estado de ánimo. Estos pueden ser genéticos, pero también pueden ser ambientales, siendo el trauma un desencadenante importante. El trauma pueden provenir de fuentes como los conflictos en el hogar, una muerte significativa, el acoso escolar e incluso la violencia en el vecindario.

Los síntomas de los trastornos del estado de ánimo pueden ser difíciles de reconocer. Si bien las personas suelen pensar que la tristeza es la principal característica de la depresión, la ira, la irritabilidad y los problemas de comportamiento pueden ser señales de trastornos del estado de ánimo subyacentes. Por ejemplo, cuando un niño que se porta mal en la escuela no recibe una evaluación cuidadosa, puede ser considerado como un niño que tiene mal comportamiento o que busca atención, cuando en realidad está lidiando con una depresión.

Si reciben atención de salud mental, pueden recibir un diagnóstico equivocado. En particular, si un niño con un trastorno del estado de ánimo muestra un comportamiento disruptivo o mucha ira, un médico que pase por alto los signos del trastorno subyacente podría diagnosticar erróneamente un trastorno de la conducta. El trastorno de conducta es un patrón de comportamiento en el que un niño hiere intencionadamente a otras personas y se porta mal de maneras extremas. Recibir un diagnóstico de trastorno de conducta puede tener graves consecuencias, como una mayor dificultad para encontrar médicos que quieran trabajar con el niño y un mayor riesgo de encarcelamiento. Y cuando los niños reciben un diagnóstico erróneo, se pierden el tratamiento adecuado para el trastorno que tienen, lo que conduce a peores resultados a largo plazo.

Diagnóstico equivocado entre los niños de color

Si bien los niños de cualquier raza pueden recibir un diagnóstico equivocado, las investigaciones sugieren que las personas de color, y en particular los negros, tienen menos probabilidades de ser diagnosticados con trastornos del estado de ánimo que los blancos, incluso cuando sus síntomas son los mismos.

Un estudio (página en inglés) descubrió que los adolescentes negros que recibían atención psiquiátrica tenían más probabilidades de ser diagnosticados con esquizofrenia que cualquier otro grupo, mientras que los adolescentes blancos tenían más probabilidades de ser diagnosticados con depresión. Los adolescentes negros de cualquier sexo también tenían más probabilidades que los blancos de ser diagnosticados con trastorno de conducta. Los estudios sobre adultos negros han descubierto que es mucho más probable (página en inglés) que se les diagnostique trastornos psicóticos, incluida la esquizofrenia, que a los adultos blancos, incluso cuando estos últimos muestran claros signos de depresión grave (página en inglés). Otro estudio (página en inglés) sugiere un patrón similar de diagnóstico erróneo para las personas de raza negra que tienen el trastorno bipolar.

Se necesita más investigación para aclarar estos patrones aparentes y sus causas. Pero mientras tanto, es útil que tanto los médicos como los padres sean conscientes de estas tendencias y se aseguren de que los adolescentes de color reciban los diagnósticos correctos que necesitan para prosperar.

El papel de los prejuicios

Aunque puede haber muchas causas de un diagnóstico erróneo, un factor importante puede ser el sesgo inconsciente por parte de los médicos.

Incluso cuando los problemas de los pacientes son los mismos, existe una disparidad en la forma de diagnosticar a los jóvenes de color en comparación con los jóvenes blancos. “La investigación muestra que cuando los médicos reciben descripciones de los mismos síntomas etiquetados con diferentes grupos raciales, tiende a haber un sesgo para otorgar ciertos diagnósticos a ciertos grupos y otros diagnósticos a otros grupos”, dice Heather Bernstein, PsyD, psicóloga clínica del Child Mind Institute. Por ejemplo, explica, los médicos pueden suponer inconscientemente que un niño negro que no quiere participar en clase es desafiante, mientras que a un niño blanco con los mismos síntomas se le podría diagnosticar depresión.

La psicoterapeuta Jaynay C. Johnson, LMFT, dirige una consulta (página en inglés) centrada en ayudar a los adolescentes negros a superar la depresión y la ideación suicida, y explica exactamente cómo ese sesgo puede ser traicionero. Además de enfrentar un mayor escrutinio por un aparente mal comportamiento, explica, los niños de color se enfrentan al reto adicional de lidiar con el estrés, que las personas blancas que los diagnostican a menudo no entienden. Por ejemplo, una niña negra que se mete en una pelea puede ser etiquetada con un problema de comportamiento cuando en realidad sus acciones se derivan en parte del estrés que supone enfrentarse al racismo.  Johnson explica que “muchas personas no entienden el racismo sistémico y las microagresiones y cómo eso puede hacer que un niño negro se sienta frustrado. En su lugar, pueden etiquetarlo como ira”. Señala que, en su consulta de Filadelfia, a menudo ha visto que a los niños negros se les diagnostica un trastorno de conducta cuando en realidad están luchando contra la depresión y la ansiedad.

Johnson añade que las diferentes normas culturales también pueden contribuir a malinterpretar el comportamiento de los niños. “Los adultos que interactúan con los niños en la escuela a menudo no entienden su cultura”, dice. “Así que cuando los niños actúan dentro de su cultura, mucha gente dirá que se comportan de forma anormal”. Este comportamiento puede consistir en preferir hablar un idioma distinto del inglés, utilizar determinadas expresiones verbales o incluso reírse en momentos que parecen inapropiados. En casos como este, incluso los niños con signos de posibles trastornos del estado de ánimo pueden ser descartados como si simplemente se portaran mal, en lugar de recibir el apoyo de salud mental que necesitan.

Las barreras lingüísticas son otro factor que puede contribuir a un diagnóstico erróneo. La falta de confianza en los médicos o en los sistemas médicos también puede llevar a malentendidos cuando, por ejemplo, los padres o los niños de color pueden ocultar información importante por miedo a ser juzgados o perseguidos.

Cómo evitar los diagnósticos equivocados

A pesar del riesgo de diagnóstico erróneo, sigue siendo muy importante que los niños de color reciban atención cuando se enfrentan a un problema de salud mental. Si usted cree que la depresión u otro trastorno del estado de ánimo podría estar afectando a su hijo, o estar detrás de un comportamiento que le está causando problemas, lo mejor que puede hacer por él es buscar un diagnóstico preciso y un tratamiento adecuado. Y si cree que su hijo ha sido mal diagnosticado o descartado por una figura de autoridad, obtener una segunda opinión puede ayudar.

Puede obtener más información aquí sobre cómo suelen ser los trastornos del estado de ánimo en los adolescentes, y aquí puede leer más sobre cómo saber si la ira de su hijo podría deberse a la depresión.

Cuando esté buscando ayuda o una segunda opinión, trabajar con el médico adecuado puede marcar una gran diferencia. Encontrar un médico de color puede ayudar a resolver los problemas de prejuicios y conciencia cultural mencionados anteriormente, pero no es la única manera de obtener un diagnóstico preciso y una atención de calidad. Menos del 15% (página en inglés) de los psicólogos son personas de color, por lo que encontrar un médico que no sea blanco puede ser un reto. Los médicos blancos también pueden estar bien equipados para ayudar a su hijo, especialmente si tienen experiencia trabajando con otros niños con síntomas y antecedentes culturales similares. Conviene preguntar acerca de la experiencia y la formación de los médicos potenciales antes de elegir trabajar con ellos.

“Preguntar sobre el nivel de competencia cultural del médico es una pregunta justa, y es importante tanto para el niño como para el cuidador”, dice la Dra. Bernstein. “Uno quiere sentirse cómodo con el individuo que está viendo, y saber que esa persona tiene suficiente formación y entiende cómo las identidades cruzadas van a afectar tanto a quién es su hijo como al tipo de tratamiento que va a ser más eficaz”. Por ejemplo, usted puede preguntar si el médico entiende las dificultades a las que se enfrentan los jóvenes que comparten la identidad racial de su hijo, o si tiene experiencia trabajando con personas de comunidades similares a la suya.

Estas son algunas otras maneras de saber si el médico con el que está trabajando probablemente le dará a su hijo un diagnóstico preciso:

  • Considera los factores sistémicos de estrés. Las investigaciones muestran (página en inglés) que experimentar racismo provoca un aumento en los niveles de estrés, así como efectos adversos en la salud. Los médicos deben ser conscientes del modo en que este tipo de estrés afecta a los niños y su comportamiento, así como del modo en que el racismo sistémico puede crear obstáculos en la vida de los niños. “Deberíamos ver qué más puede estar pasando en sus vidas”, dice Johnson. “Creo que a veces no estamos reconociendo que puede haber problemas sistémicos o de pobreza que contribuyen a sus síntomas”.
  • Está viendo el panorama completo. Problemas médicos como la diabetes o el dolor crónico (los cuales pueden afectar el estado de ánimo) también deben ser tomados en cuenta., así como los determinantes sociales de la salud. Por ejemplo, un niño malhumorado y discutidor puede que tenga hambre, y los niños negros tienen más probabilidades que los niños blancos de vivir en desiertos alimentarios. Además, en las zonas de alta criminalidad, es más probable que el trauma pueda ser la causa de los síntomas del niño.
  • Escucha. asu hijo sin apresurarse a sacar conclusiones. Un diagnóstico preciso debe estar basado en obtener información directamente del niño también, no solamente de los maestros u otras figuras de autoridad, que podrían malinterpretar su comportamiento.
  • Se toma su tiempo. “Asegúrese de estar trabajando con un médico que está dispuesto a no limitarse a colocar una etiqueta en el diagnóstico”, dice la Dra Bernstein. El médico debe estar dispuesto a seguir recopilando información antes de hacer ese diagnóstico, así como a comprender realmente la experiencia del niño y adoptar una visión más holística”.
  • Utiliza métodos basados en evidencia que a su vez se basan en investigación actualizada. La Dra. Bernstein señala que los médicos cuya práctica se basa en herramientas bien probadas estarán mejor preparados para dar diagnósticos apropiados a los niños de cualquier raza.