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¿Es normal que los niños tengan "olas" de mal comportamiento? Nuestro hijo se comporta bien durante una semana, y luego vuelve a empezar a portarse mal

Respuesta de Matthew H. Rouse, PhD, MSW

Q ¿Es normal tener "olas" de problemas de comportamiento? Parece que una vez que recompensamos a nuestro hijo por su buen comportamiento se comporta bien durante una semana, y luego comienza a portarse mal. Nos sentimos muy impotentes, y como si las consecuencias no le importaran, pareciera que avivan el fuego. Es difícil saber cómo manejar estos asuntos de manera consistente.

Recibimos muchas preguntas acerca de esto. Es realmente difícil pensar que las cosas están yendo bien, como si ya pudiera bajar la guardia, y luego ver que todo regrese a la forma en que estaba.

La buena noticia es que ya está en la dirección correcta. Ha observado la conexión entre recompensar a su hijo, o “refuerzo positivo”, y un cambio en su comportamiento. El siguiente paso es mantener ese cambio de comportamiento, y para lograr eso hay que ser consistente y pensar en los objetivos de su comportamiento incluso cuando esté portándose “bien”.

Piense en lo difícil que es empezar un nuevo hábito o dejar de hacer algo que ha hecho de una determinada manera durante mucho tiempo, y lo fuerte que es la atracción de regresar a la forma en que estaban las cosas antes. Es lo mismo con el comportamiento de su hijo y sus patrones de interacción. Usted quiere que estos nuevos comportamientos, o diferentes formas de interacción, se conviertan en un hábito para ambos, y eso toma tiempo y consistencia.

Tiene sentido que esté viendo que los comportamientos problemáticos vienen en forma de olas. Es como los baches en un camino sin pavimento: si intenta alejarse de uno, otro lo arrastra de vuelta. Usted ha desarrollado estos “baches” en la forma en que interactúa con su hijo, y aunque puede cambiar las cosas por un tiempo, las viejas costumbres lo hacen volver.

Así que si usted intenta algo durante una semana y nota progresos, y luego disminuye el ritmo, las cosas pueden volver a ser como antes. Es comprensible que los padres se centren en los momentos en que las cosas no van bien, y cuando las cosas van bien, la sensación es: “No hagamos ruido”. Pero cuando las cosas van bien es exactamente la oportunidad de dar elogios y atención. Hacerle saber a su hijo que usted está satisfecho con su comportamiento aumentará la probabilidad de que el mismo persista.

En cuanto a su reacción a las consecuencias, eso también es común. Cuando los padres tratan de implementar las consecuencias o establecer límites “echa combustible al fuego”. Es posible que su hijo se haya vuelto tan sensible a ser criticado o reprendido que esto le provoque una gran reacción. Una solución, respaldada por muchas investigaciones, es confiar en el refuerzo positivo y abrumar la situación con la motivación de los comportamientos deseados. Tratamos de sacar todo el movimiento de las consecuencias positivas, y necesitan ser aplicadas consistentemente, ya sea que su comportamiento haya cambiado o que se haya portado bien por una semana, o un mes o un año. No se preocupen, ¡se convertirá en un hábito para todos ustedes!

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