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Mi hijo adolescente no tiene ninguna prisa por independizarse. ¿Qué debemos hacer?

Respuesta de Amanda G. Mintzer, PsyD

P Mi hijo adolescente sigue siendo muy inseguro y codependiente. No tiene ninguna prisa por independizarse, mostrar responsabilidad o ser sociable en su último año de high school. Me preocupa que pueda tener ansiedad, autismo o simplemente ser inseguro. Estamos buscando una recomendación sobre el tipo de médico al cual podríamos enviarlo, ya sea un psiquiatra o un consejero escolar. Siento que no soy la mejor persona con la que él puede hablar. Por favor, ayúdeme.

Lo primero que le recomendaría es una consulta con un psicólogo para comprender mejor aquello a lo que se enfrenta su hijo. Un psicólogo tendrá experiencia en desentrañar los síntomas y averiguar qué hay detrás de ellos. Una buena evaluación diagnóstica tendrá en cuenta el historial de su hijo y obtendrá información de varias personas diferentes. Lo ideal es que el psicólogo hable con usted, con su hijo y con sus maestros en la escuela para recabar toda la información posible. El objetivo es obtener una imagen clara de cómo está su hijo y llegar al fondo de lo que podría estar causando algunos de los comportamientos que usted está observando.

Puede ser que su hijo tenga algo llamado trastorno de ansiedad social, y que le preocupe ser juzgado. ¿Era sociable antes y ahora no está tan interesado? ¿O nunca ha tenido interés? El autismo tiende a ser diagnosticado cuando los niños son más jóvenes, así que si nadie ha mencionado el autismo antes es menos probable, aunque aún es posible. A veces puede ser difícil distinguir los síntomas de ansiedad de los síntomas de autismo y las señales de un niño que simplemente va un poco más lento en su deseo de independizarse, así que hablar con un profesional, como un psicólogo, que tenga experiencia en evaluar a los niños es importante.

También diría que COVID-19 ha exacerbado los síntomas de muchos niños y adolescentes. Durante casi los dos últimos años, nuestros niños y adolescentes han estado en casa y han sido mucho menos sociales. Esto ha provocado que incluso los adolescentes que antes eran independientes experimenten ahora una regresión y dependan más de sus padres. Para algunos, el regreso a la escuela ha sido emocionante, mientras que para otros ha causado mucha ansiedad. Y como padres biológicamente inclinados a cuidar de nuestros hijos, a veces podemos caer en la trampa de facilitarles demasiado las cosas. Intentamos ayudarlos, pero podemos acabar haciéndolo todo por ellos (como por ejemplo, lavar sus platos, lavar su ropa y hacer planes por ellos). Esto trabaja en contra de su independencia, pues no los motiva a empezar a hacer esas cosas por sí mismos. Así que, independientemente de si los comportamientos de su hijo alcanzan el nivel de un trastorno, quizá descubra que puede empezar a mostrar su apoyo a su hijo de una manera diferente, dando un paso atrás y ” apoyándolo” mientras aprende a ser más independiente. Esto podría significar expresarle su confianza en su capacidad de hacer las cosas y ofrecerle ayuda para buscar soluciones si tiene algún problema.