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Mitos sobre el mutismo selectivo

Aclarar la realidad sobre un trastorno poco comprendido

El mutismo selectivo (SM, por sus siglas en inglés) es un trastorno de ansiedad relativamente raro en el que los niños que hablan en el hogar no pueden hacerlo en entornos más públicos, incluida la escuela. A menudo, su comportamiento se malinterpreta como una incapacidad para hablar o como una negativa a hablar. Estos son algunos de los mitos más comunes sobre el mutismo selectivo.

Los niños que son selectivamente mudos han sido traumatizados o abusados

Este es un mito desafortunado porque puede evitar que los padres busquen ayuda para un niño por temor a ser sospechosos de abuso. No hay evidencia que relacione el mutismo selectivo con el trauma: los niños con mutismo selectivo se sienten cómodos hablando en casa pero abrumados por la ansiedad en situaciones sociales. Los expertos creen que la condición es familiar y posiblemente genética.

El mutismo selectivo es solo timidez. Los niños con mutismo selectivo lo superarán cuando crezcan

El mutismo selectivo es un tipo de ansiedad social mucho más extrema que la timidez común: es una incapacidad paralizante para hablar que interfiere con la vida y el desarrollo del niño. Si bien algunos niños eventualmente superan el mutismo selectivo sin tratamiento, pueden pasar años de sufrimiento y perderse actividades y desarrollo apropiados para su edad.

Los niños con mutismo selectivo tienen problemas del habla

Si bien algunos niños con mutismo selectivo tienen un retraso en el habla, las dos condiciones no están relacionadas y muchos niños con mutismo selectivo no tienen problemas de aprendizaje del lenguaje ni del habla. Cuando los niños no pueden hablar con adultos desconocidos, sus habilidades verbales pueden ser subestimadas.

Los niños con mutismo selectivo son negativistas o manipuladores

La idea de que los niños “eligen” el mutismo selectivo fue tan popular que durante un tiempo el mutismo selectivo fue conocido como “mutismo electivo”, y se atribuyó a una mala crianza. La verdad es que el mutismo selectivo se deriva de la ansiedad e inhibición sociales, no de la ira o del deseo de controlar: los niños lo experimentan como una incapacidad para hablar.

Los niños con mutismo selectivo pueden hablar si los adultos les hacen demandas más claras

La presión para hablar es precisamente lo que más paraliza a los niños con mutismo selectivo. Lo que necesitan son intervenciones para reducir la ansiedad y estimular los esfuerzos para hablar con refuerzo positivo. Darle al niño 5 segundos más de tiempo para que responda una pregunta, también puede aumentar las posibilidades de que encuentre su voz.

El mutismo selectivo es una forma de autismo

Cuando los niños con mutismo selectivo se sienten ansiosos suelen reaccionar con falta de contacto visual, sin expresión y otras conductas que pueden parecer un trastorno del espectro autista. Sin embargo, el mutismo selectivo es intrínsecamente diferente del autismo. Mientras que los niños con autismo carecen de habilidades sociales y de comunicación, los niños con mutismo selectivo están severamente inhibidos para hablar en ciertas situaciones.