Guía básica sobre mutismo selectivo

Un niño con mutismo selectivo o MS (SM, por sus siglas en inglés) por lo general habla en casa, y puede incluso ser un “parlanchín”, pero es incapaz de hablar en otros entornos sociales, como por ejemplo en la escuela. Esta guía explica los síntomas del mutismo selectivo. Cómo se diagnostica y los tratamientos recomendados. 

Mutismo selectivo: ¿Qué es?

El mutismo selectivo (MS) es un trastorno de ansiedad en el cual el niño es incapaz de hablar en ciertos entornos y con cierta gente. Un niño con MS puede hablar normalmente en casa, por ejemplo, o cuando está solo con sus padres, pero no puede hablar, o subir el tono de voz a más de un suspiro en otros entornos sociales, como en la escuela, en público o en reuniones de familia extendida.

Los padres y los maestros a menudo piensan que el niño es obstinado y que se niega a hablar o a hacerlo con el tono de voz suficientemente alto para ser escuchado, pero el niño lo experimenta como una incapacidad. Puede provocar una grave aflicción, por ejemplo, cuando no puede comunicarse aunque algo le duela o cuando necesita ir al baño, y le impide participar en la escuela y en otras actividades apropiadas para su edad. Esto no debe confundirse con la renuencia a hablar que un niño que se adapta a un nuevo idioma podría mostrar, o con la timidez de las primeras semanas en una nueva escuela. 

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Mutismo selectivo: A qué estar atento

Si su hijo tiene problemas con el mutismo selectivo, es posible que en casa hable libremente e incluso sea sociable (algunos profesionales han escuchado a padres describir a su hijo incluso como “parlanchín”), pero se queda completa o casi completamente mudo en la escuela. Algunos niños parecen paralizarse con miedo cuando son incapaces de hablar y tienen dificultad en comunicarse, incluso no verbalmente. Otros tal vez usen gesticulaciones, expresiones faciales y moverán la cabeza asertivamente para salir del paso cuando no pueden hablar. Incluso en el hogar, algunos se quedarán en silencio cuando haya algún miembro que no sea de la familia. Los padres a menudo notan señales de MS cuando el niño tiene de tres a cuatro años pero puede que no reciba un diagnóstico hasta ir a la escuela, y todos los esfuerzos para hacerla hablar hayan fracasado. 

Mutismo selectivo: Factores de riesgo

Debido a que el mutismo selectivo es un trastorno que se coincide con el trastorno de ansiedad, es posible que haya una carga genética. Otros factores de riesgo son temperamentales (afectividad negativa, inhibición conductual) y del entorno, incluyendo inhibición social o padres superprotectores. 

Mutismo selectivo: Diagnóstico

El diagnóstico deberá estar hecho por un profesional que esté familiarizado con el mutismo selectivo y pueda descartar otras condiciones que presenten síntomas similares. Debido a que los niños pequeños ansiosos tienen dificultad para participar en entrevistas, particularmente si tienen MS, el doctor que realice el diagnóstico debe basarse en gran medida en los informes de los padres, y otros adultos en la vida del niño, para determinar un patrón de conducta que contemple todas las situaciones. Puede ser que pida videos caseros del comportamiento del niño en “su lugar de fortaleza” y/u observarlo cuando está solo con sus padres (a través de un espejo de visión unilateral). Para ser diagnosticado con MS, el niño debe ser capaz de hablar en ciertos entornos, pero no en otros, la condición debe haber durado un mes que no sea el primer mes de clases, y el MS debe interferir con sus clases y actividades sociales. 

Mutismo selectivo: Tratamiento

Conductual: El tratamiento basado en evidencia más recomendado para el mutismo selectivo es la terapia conductual que utiliza una exposición controlada. El terapeuta trabaja con el niño y sus padres para acercarse gradual y sistemáticamente al entorno donde ya no puede hablar, desarrollando poco a poco mayor confianza en sí misma, una situación a la vez. El niño nunca es presionada para hablar y siempre es alentado con un refuerzo positivo. Se usan técnicas especializadas para guiar la exposición gradual del niño en entornos difíciles, y el terapeuta enseñará a los padres las técnicas a utilizar en entornos de la vida real. Los acercamientos más novedosos ofrecen evidencia de que un tratamiento intensivo a partir del diagnóstico puede ser más eficaz que las sesiones semanales tradicionales. 

Farmacológico: No todos los niños que presentan mutismo selectivo requieren de medicación.  A algunos niños se les podría prescribir ansiolíticos al principio, casi siempre cuando su presentación inicial es muy grave, si han tenido MS durante largo tiempo, si no han mejorado con una psicoterapia conductual previa, si tiene una historia familiar de trastornos similares o si sufre de otros trastornos de ansiedad o de otro tipo. A algunos niños se les prescribirá medicación si los resultados de una intervención inicial en el comportamiento no alcanza los beneficios deseados, o si el proceso es demasiado pesado. Muchos niños que toman medicamentos como parte de su tratamiento encuentran que las tareas de exposición se vuelven más fáciles de tolerar, y eso marca la diferencia entre tener éxito y evitarlas. El medicamento preferido para el mutismo selectivo es uno de los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina, o ISRS, más conocidos como antidepresivos. Los ISRS son eficaces para la ansiedad y son bien tolerados por los niños, los cuales deben de estar siempre bajo supervisión médica por la posible aparición de efectos secundarios. 

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Mutismo selectivo: Riesgo de otros trastornos

Los niños con mutismo selectivo tienden a tener un historial de ser muy inhibidos socialmente, y también son diagnosticados con otros trastornos de ansiedad, como trastorno de ansiedad social, trastorno de ansiedad por separación y fobias específicas. A veces puede parecer que el niño con MS presenta comportamientos negativistas cuando se le presiona a hablar. Y algunos también pueden presentar trastornos del estado de ánimo, así como trastornos del aprendizaje; esas condiciones deben atenderse en conjunto con el SM en el plan de tratamiento del niño.