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¿Qué es el mutismo selectivo?

El mutismo selectivo es un tipo de trastorno de ansiedad. Los niños con mutismo selectivo hablan bien cuando están en casa pero no pueden hablar en absoluto en ciertos lugares como en la escuela o con extraños. Es posible que los padres y los profesores piensen que el niño simplemente es tímido o no quiera hablar, pero no es así. Los niños con mutismo selectivo sienten que no pueden hablar, aunque quieran hacerlo. Algunos no pueden hablar incluso si tienen dolor o tienen que ir al baño. El mutismo selectivo les suele causar mucha angustia a los niños y se interpone en su camino en la escuela y en las situaciones sociales.

El mutismo selectivo por lo general se manifesta cuando los niños tienen tres o cuatro años, pero puede que no se perciba realmente como un problema hasta que empiezan a ir a la escuela.

¿Cuáles son los síntomas del mutismo selectivo?

Las principales señales de que un niño puede tener mutismo selectivo son:

  • En casa habla normalmente, pero no habla para nada ( o sólo habla entre susurros) en la escuela o ante extraños.
  • Parecer paralizado por el miedo cuando tiene que hablar

Algunos niños con mutismo selectivo utilizan gestos con las manos o inclinaciones de cabeza para expresarse. Otros ni siquiera utilizan estos tipos de comunicación no verbal. Algunos niños también tienen problemas para hablar en casa si alguien que no conocen está presente.

¿Cómo se diagnostica el mutismo selectivo?

Un profesional de la salud mental descartará otras causas o trastornos que puedan presentar síntomas similares. Dado que a los niños con mutismo selectivo les cuesta hablar con extraños, el profesional les pedirá a los padres y a otros adultos en la vida del niño que describan cómo habla el niño en casa y en la escuela.

Para que el mutismo selectivo sea diagnosticado, el niño debe ser capaz de hablar en ciertos lugares pero no en otros. Esta condición debe haber durado un mes sin tomar en cuenta el primer mes de escuela, ya que muchos niños son tímidos al comenzar un nuevo año escolar. Los problemas del niño para hablar también deben interponerse en las actividades escolares y sociales.

¿Cómo se trata el mutismo selectivo?

El mejor tratamiento para el mutismo selectivo es una terapia conductual específica llamada exposición controlada. La exposición controlada significa que:

  • El terapeuta trabajará con el niño y con sus padres para que se sienta más cómodo hablando en situaciones particulares, practicando de una en una.
  • El niño nunca es obligado a hablar si no quiere hacerlo.
  • Siempre se le anima al niño y se le recompensa para que vaya adquiriendo confianza en cada situación en la que hable.
  • Se utilizan herramientas especiales para ayudar al niño a pasar de situaciones de conversación más fáciles a otras más difíciles.
  • El terapeuta enseña a los padres y al niño cómo utilizar estas herramientas en situaciones de la vida real.

Algunos estudios demuestran que utilizar este método de forma intensiva y a corto plazo puede ser muy útil. Eso suele significar tener varias sesiones seguidas en lugar de reuniones semanales con un terapeuta.

En algunas ocasiones se dan medicamentos a los niños que están tan ansiosos que les es difícil hablar en la misma terapia. Los medicamentos también ayudan cuando el niño ha tenido mutismo selectivo durante mucho tiempo o tiene un caso más severo. Los medicamentos más utilizados para el mutismo selectivo son los ISRS (inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina), un tipo de antidepresivo. El médico siempre debe monitorear al niño para detectar cualquier efecto secundario.

Riesgo de otros trastornos

Los niños con mutismo selectivo también pueden tener otros tipos de trastornos de ansiedad, como ansiedad por separación, ansiedad social y fobias específicas. A algunos también se les diagnostican trastornos del estado de ánimo o del aprendizaje.