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¿Por qué es importante leerle a su hijo?

Los beneficios se extienden mucho más allá de la alfabetización.

Escrito por: Hannah Sheldon-Dean

Experto clínico: Laura Phillips, PsyD, ABPdN

Los padres lo escuchan todo el tiempo: es importante que les lea a sus hijos. Pero, ¿por qué exactamente? Y además, ¿importa cómo, cuándo o qué les lea?

Tiene sentido que el hecho de leerles los ayude a aprender a leer por sí mismos, y es cierto que leerles favorece ese proceso de aprendizaje crucial. Pero los beneficios de leer juntos (para los niños y para los padres) se extienden mucho más allá de la alfabetización.

Desarrollo del lenguaje

Desde su nacimiento, los bebés están programados para desarrollar habilidades lingüísticas, y el hecho de estar expuestos de manera constante a una amplia variedad de patrones lingüísticos es lo que los ayuda a hacer eso precisamente. “El simple hecho de exponer a su hijo a las palabras es lo más importante que usted puede hacer para ayudarlo a desarrollar las conexiones lingüísticas en su cerebro”, dice Laura Phillips, PsyD, directora sénior del Centro para el aprendizaje y el desarrollo del Child Mind Institute. “La lectura y la exposición a las palabras ayudan a los niños a maximizar su capacidad lingüística y cognitiva”. Incluso la experiencia táctil de sostener o tocar un libro contribuye al desarrollo cognitivo de los bebés. 

Al leerle a su hijo desde una edad temprana, incluso antes de que se pueda comunicar de manera verbal, usted lo ayuda a sentar las bases neurológicas pare el uso efectivo del lenguaje y la alfabetización. Esto se debe en parte a que los libros exponen a los niños a un vocabulario y a una gramática que de otra manera no escucharían. “Cuando los niños están con sus cuidadores o con sus padres, están expuestos al mismo lenguaje, las mismas palabras, los mismos patrones de habla, lo cual es maravilloso”, dice la Dra. Phillips. “Pero los libros les permiten escuchar vocabulario y nuevas formas de combinar las palabras, lo que amplía su capacidad para comprender y utilizar el lenguaje”.

Las investigaciones han encontrado (en inglés) que, al momento de entrar al kínder, los niños pequeños cuyos padres les leen todos los días han estado expuestos a al menos 290.000 palabras más que los niños a quienes no les leen con regularidad. Y dependiendo de cuánto tiempo de lectura diaria reciban, esa cifra puede ascender a más de un millón de palabras. Es probable que toda esa exposición facilite que los niños amplíen su vocabulario y comprendan mejor la variedad de textos que tendrán que leer a medida que crezcan, tanto dentro como fuera de la escuela.

La Dra. Phillips señala que la lectura también ayuda a que los niños adquieran una amplia base de conocimientos previos, lo que resulta especialmente útil una vez que empiezan a ir a la escuela. Los niños adquieren una parte de estos conocimientos de los propios libros, y otra parte de las conversaciones con sus cuidadores durante el tiempo de lectura. (“Vimos algunos de estos animales en el zoológico, ¿te acuerdas?”). Al contar con más conocimientos generales (ya sea sobre geografía, transporte, naturaleza o innumerables otros temas) los niños tienen más contexto sobre la información que reciben en la escuela y se les facilita el aprendizaje de temas nuevos.

Empatía y conciencia emocional

Además del lenguaje y la alfabetización, la lectura también es una herramienta importante para ayudar a los niños a desarrollar empatía. Cuando los niños leen libros sobre personas cuyas vidas son diferentes a las suyas (y en especial las historias que son contadas desde la perspectiva de esas personas), desarrollan un aprecio por los sentimientos de otras personas, así como otras culturas, estilos de vida y perspectivas.

Los libros también pueden ayudar a los niños a aprender cómo manejar sus propios sentimientos de manera saludable. Ver que los personajes de los libros experimentan sentimientos fuertes, como enojo o tristeza, les permite a los niños saber que estos sentimientos son normales, y además les da la oportunidad de hablar acerca de sus propios sentimientos fuertes.

Los padres pueden utilizar el tiempo de lectura como una oportunidad para fomentar la conciencia emocional de los niños y construir sus kits de herramientas para manejar los sentimientos: “¿Alguna vez te has sentido tan enojado como la niña de este libro? ¿Qué harías si te sintieras así?”.

El vínculo padre-hijo

El tiempo de lectura con un padre o cuidador no se trata únicamente de la actividad de leer. Se trata de pasar tiempo juntos de manera constante y concentrada, sin otras distracciones o exigencias. Incluso unos pocos minutos de lectura juntos les brindan a usted y a su hijo la oportunidad de bajar la velocidad, conectarse entre ustedes y compartir una actividad agradable.

Además, ese grato tiempo juntos es beneficioso para el desarrollo cognitivo de los niños, especialmente cuando son pequeños. La experiencia sensorial de sentarse con un cuidador, escuchar esa voz familiar y sentir un libro en sus manos son importantes para el desarrollo cerebral de los niños. “Escuchar un libro leído por Alexa simplemente no les dará a los niños el mismo beneficio holístico”, dice la Dra. Phillips.

Cuando los niños pequeños están desarrollando sus capacidades lingüísticas, la exposición a las palabras y al lenguaje al mismo tiempo que a esas valiosas experiencias sensoriales hacen que la exposición sea aún más beneficiosa. “El contacto físico que se obtiene al ser abrazado por nuestros padres mientras nos leen ayuda a conectar las neuronas en el cerebro, lo que hace que los niños sean más receptivos al lenguaje y la estimulación cognitiva que obtienen de esa experiencia”, dice la Dra. Phillips.

Qué leer

La Dra. Phillips señala que, si bien es cierto que leerles a los niños es beneficioso a todas las edades, los beneficios varían según la etapa de desarrollo en la que se encuentre cada niño.

“Cuando usted tenga un bebé recién nacido, léale lo que usted quiera leer, incluso el New York Times“, dice. “Se trata simplemente de que escuchen palabras, frases y lenguaje”.

A medida que los niños crecen, el contenido empieza a importar más. “Leer libros sobre temas cercanos para los niños puede generar conversaciones valiosas sobre lo que está sucediendo en sus vidas”, señala la Dra. Phillips. “El libro puede ser un puente que facilite hablar sobre algo que el niño podría estar experimentando y brindarle a usted una forma de abordar un tema sin tener que decir, por ejemplo: ´¿Te están acosando en la escuela?'”.

Por supuesto que siempre es buena idea leer algo que le guste a su hijo. Cuando los niños tienen la oportunidad de seguir sus propios intereses, se dan cuenta de que la lectura es divertida y gratificante, y es más probable que sigan leyendo por su cuenta.

Esto aplica incluso con los niños pequeños que quieren leer el mismo libro de manera repetida. “Es muy común que los niños pequeños y en edad preescolar quieran leer el mismo libro una y otra vez”, señala la Dra. Phillips. “Y esa repetición es de hecho parte de cómo dominan el lenguaje”.

Además, no hay razón para dejar de leerles a los niños una vez que pueden leer por sí mismos. Los niños suelen disfrutar escuchar libros de un nivel un poco más alto que el suyo. Por ejemplo, escuchar libros de capítulos cuando todavía están leyendo libros ilustrados por su cuenta. Leer juntos durante la escuela primaria favorece su alfabetización en desarrollo y les brinda a ambos la oportunidad de seguir conectados a medida que se vuelven más independientes.

Todos y cualquiera de los idiomas

La Dra. Phillips señala que todos estos mismos beneficios se aplican sin importar el idioma (o idiomas) en los que usted le lea a su hijo. “A veces, a las familias que hablan otros idiomas en casa les preocupa que su hijo no llegue a dominar el inglés si le leen en otro idioma — dice— pero yo animo a los padres a que les lean a los niños en cualquier idioma que les resulte más cómodo.”

Si bien el vocabulario y los conocimientos básicos que aprenden pueden variar, cualquier beneficio cognitivo que el niño obtenga en un idioma se aplicará también a cualquier otro idioma que hable o lea.

Libros electrónicos frente a los impresos

Hay muchos libros infantiles disponibles en formato electrónico, pero no está claro si leer un libro electrónico juntos tiene los mismos beneficios que un libro impreso. Algunas investigaciones indican (en inglés) que los padres y los niños pueden interactuar de manera más significativa cuando leen libros impresos en comparación con los libros electrónicos. Y algunos expertos afirman (en inglés) que a los niños les resulta más difícil bajar la velocidad y leer con atención en una pantalla, ya que ellos (¡y sus padres!) están acostumbrados a desplazarse a través del material digital a gran velocidad.

Dicho esto, no hay por qué descartar por completo los libros electrónicos, especialmente si le permiten a su familia leer juntos cuando de otro modo no lo harían. Por ejemplo, si están de viaje o se les dificulta acceder a una variedad de libros impresos, los libros electrónicos pueden hacer que sea mucho más fácil encontrar material nuevo y atractivo para leer juntos.

Lo importante es hacer que el tiempo de lectura sea valioso, sin importar el medio. Dedicar tiempo, sentarse juntos y hablar con su hijo sobre el libro, puede ayudar a su hijo (y a usted) a obtener muchos de los mismos beneficios que obtendría al leer juntos un libro impreso.

Haga que funcione para usted

Si bien es muy importante leer juntos, no tiene por qué ser una rutina perfecta. Leer a la misma hora todos los días (como parte de la rutina a la hora de dormir, por ejemplo) puede ser reconfortante y favorecer el hábito de la lectura, pero en realidad cualquier momento en que su hijo escucha el lenguaje y se conecta con usted hace una diferencia.

La Dra. Phillips señala que el desarrollo de los niños ocurre de manera intermitente, por lo que es posible que los niños que están adquiriendo muchas habilidades motoras a gran velocidad no estén dispuestos a sentarse en su regazo a leer. Cuando ese es el caso, es más útil adaptarse al ritmo de los niños, en lugar de tratar de imponer reglas que podrían hacer que la lectura se convierta en una experiencia menos positiva.

“Actualmente tengo una niña de nueve meses y no tiene ningún interés en quedarse quieta en mi regazo mientras leo un libro”, dice la Dra. Phillips. “Pero yo me sentaré a hojear un libro, y luego ella vendrá y lo mirará conmigo. Puedo señalar algunas palabras, decir algunas palabras, y tal vez ella me quite el libro o tal vez se vaya, y yo seguiré leyendo mientras ella juega en la misma habitación. Todo lo que usted pueda hacer es excelente”.

La última revisión de este artículo se realizó el 3 de enero de 2023.