En un hospital psiquiátrico para adolescentes, los días suelen estar estructurados con controles médicos, trabajo académico y terapia de grupo. Algunos hospitales también recurren a terapias vivenciales con animales, música o arte. La función principal del hospital es proporcionar estructura, medicación y supervisión.
Cuando tu hijo tiene que recibir tratamiento hospitalario
Carta abierta de una madre sobre qué esperar de una hospitalización psiquiátrica.
in EnglishLo que aprenderá
- ¿Qué sucederá si mi hijo tiene que ser hospitalizado?
- ¿Qué tendré que hacer mientras mi hijo esté en el hospital?
- ¿Qué debo hacer para preparar la salida de mi hijo?
Lectura rápida
Tener que ingresar a tu hijo en un hospital psiquiátrico es algo atemorizante. Saber lo que puedes esperar y lo que tienes que hacer te ayudará a que las cosas vayan lo mejor posible.
Te preguntarán sobre los antecedentes de salud mental de tu familia. Habla con absoluta honestidad. Alguien registrará las pertenencias de tu hijo y sacará todo lo que pueda ser peligroso. Haz muchas preguntas. Toma muchas notas. Averigua cuándo y por qué motivos el hospital se podría comunicar contigo. Podrás llamar a la enfermería para ver cómo está tu hijo. Podrás visitar a tu hijo. Lo más probable es que esté en una sala con doble seguridad.
Es importante que entiendas que la institución no va a curar a tu hijo de la enfermedad que le ha llevado al hospital. Están allí para diagnosticar a tu hijo, posiblemente comenzar a tratarlo con medicamentos y llegar al punto en que pueda volver a casa con seguridad para que pueda recibir tratamiento ambulatorio. Tendrás que asegurarte de tener un plan y un médico antes de que tu hijo pueda volver a casa. El hospital puede ayudar con eso.
Los días en el hospital son muy estructurados, lo que es bueno para tu hijo. Habrá terapia de grupo y actividades. Lo más probable es que recibas llamadas de tu hijo que te molesten o enojen. Dile a tu hijo que lo quieres. Comprende lo difícil que es esto, pero no hay nada más que hacer en este momento.
Toma notas durante cada llamada y reunión. Si tu hijo tiene un psiquiatra, mantenlo informado. Obtén una copia de todos los registros del hospital. Y cuídate. Esto también es difícil para ti.
Importante:
Si tú o alguien que conoces necesita ayuda ahora, llama al 988 o visite la Línea de prevención del suicidio y crisis.
Estimado padre/madre:
Lamento tanto que tengas que leer esta carta. Si tu hijo va hacia la hospitalización, está en un lugar difícil y aterrador. Espero que después de leerla tengas una mejor idea de lo que está por venir.
Qué esperar al llegar
En el supuesto de que se haya referido a tu hijo desde una sala de emergencias a un hospital, el traslado se realizará en una ambulancia. A ti se te permitirá viajar en ella. A la llegada al hospital se llevará a cabo otra evaluación, en la que tendrás que volver a contar lo que causó la necesidad de acudir a emergencias. Se te pedirá que proporciones el historial de enfermedades mentales de tu familia. Habla con completa honestidad de esto. La genética juega un papel muy importante en la salud mental, y si tienes una tía con esquizofrenia, una prima que cometió suicidio y el abuelo José de tu cónyuge trató su depresión con alcohol, para el tipo de medicamentos que pudieran ser apropiados para tu hijo.
Pregunta en qué circunstancias se pondrá en contacto el hospital contigo. Es probable que solo haya tres situaciones que lleven a una llamada telefónica:
- Quieren añadir o cambiar la medicación de tu hijo y necesitan tu permiso para hacerlo. Solo se pondrán en contacto contigo en caso de que se trate de nuevos medicamentos, no para aumentos o disminuciones de la dosis. Si recibes una llamada como esta, anota la fecha, la hora, el nombre del médico y en qué consistió la conversación.
- Tu hijo se involucró en un “incidente”. Puede tratarse de un accidente físico (poco frecuente), de una lesión causada por otro paciente (poco frecuente) o de la notificación de que tu hijo fue llevado a una sala de aislamiento porque tuvo una reacción violenta. Si recibes una llamada como esta, pide detalles. Si se asiló a tu hijo, querrás saber si fue por su propia voluntad, si hubo que aplicar la fuerza y si se utilizaron medidas físicas de contención. Anota el relato en un cuaderno, pregunta qué llevó al incidente, anota la fecha de la llamada y el nombre de la persona que llamó y luego habla con tu hijo para obtener su versión de la historia. También podría ser necesario obtener un relato de lo sucedido de parte de alguien que lo haya presenciado. Cada relato será diferente. Eso no significa que alguien haya mentido, solo que no vas a obtener la historia completa desde una sola perspectiva.
- Quieren organizar una “reunión familiar” para discutir los planes para el alta. Esto ocurrirá varios días o incluso una semana antes del alta real, porque se requiere cierto tiempo para poner en marcha los planes. “Familia” en este caso significa el padre, la madre, el niño o joven en el hospital, un trabajador social y por lo general el psiquiatra. Toma muchas notas en la reunión, o trae a alguien (cónyuge o pariente) para que tome notas por ti. Si no tenías un equipo de tratamiento antes de la hospitalización, el trabajador social te ayudará a encontrar uno. En la mayoría de los estados necesitarás una cita previa antes del alta. Es posible que en los hospitales privados no haya que seguir los mismos procedimientos.
Podrás llamar a la estación de enfermería cada vez que quieras averiguar cómo está tu hijo, hacer preguntas o pedir que el médico o trabajador social te llamen. Agrega el número de teléfono de la estación de enfermería a tus contactos inmediatamente.
Si se saltaron una comida durante el traslado, pide que te den algo de comer. La mayoría de los departamentos de admisión tendrán sándwiches o algo a mano, pero el centro en sí no los tendrá.
Dejar a tu hijo en el hospital
Alguien revisará las pertenencias de tu hijo y decidirá qué puede y qué no puede quedarse en el centro. No se permitirá nada afilado, hecho de cristal o lo suficientemente largo como para atar alrededor del cuello (incluyendo cinturones, cordones y cordones de zapatos). Algunos hospitales hacen un chequeo físico, para que el hospital tenga un inventario de las heridas y cicatrices del paciente antes de entrar. Luego, se llevará a tu hijo a su habitación. Probablemente se te permitirá ir hasta allá para que te despidas.
Prepárate. Es casi seguro que la unidad psiquiátrica se cerrará con un sistema de puertas de dos etapas. Más tarde tendrás que mostrar una identificación para entrar, y los teléfonos con cámaras no están permitidos (para que nadie pueda subir fotos de los pacientes en línea). Una enfermera te preguntará qué nombres se incluirán en la lista de visitantes. En algunos casos solo se permite la familia. No tienes la obligación de incluir parientes que pudieran criticarte a ti o a tu hijo cuando vayan de visita. Enumera solo a las personas que serán de ayuda.
Muy probablemente te pondrás a llorar después de dejar a tu hijo y cuando la puerta se cierre detrás tuyo. Eso es normal. Y si te abruman tanto las emociones que más bien te sientes distante, eso también es normal.
Qué pasará durante la hospitalización
La información clave que hay que entender desde el principio es que el único propósito de una estancia hospitalaria es estabilizar a tu hijo lo suficiente como para que sea dado de alta para poder recibir atención ambulatoria. En otras palabras, no van a curar nada aquí. En el mejor de los casos, los síntomas o el comportamiento de tu hijo mejorarán un 10 por ciento, tal vez un 20 por ciento. Eso es mucho comparado con el infierno que seguramente han estado viviendo, pero es casi seguro que no sea lo que esperas.
Al igual que en otros hospitales, nada sustancial sucede los fines de semana. Si tu hijo ingresa un viernes, un sábado o un domingo la evaluación del equipo regular de la unidad se realizará hasta el lunes.
Una vez que los doctores hayan visitado a tu hijo (tú no estarás allí cuando esto suceda) llegarán a un diagnóstico preliminar.
El día de tu hijo se estructurará en un horario que incluye una revisión diaria (breve) por parte del personal médico, trabajo escolar (por lo general, solo una o dos horas, de valor educativo limitado, pero que le otorgará a tu hijo un crédito de asistencia) y varias terapias de grupo. Estas pueden incluir clases o grupos sobre habilidades para enfrentar problemas, información sobre salud mental y terapia familiar. Algunos hospitales también utilizan terapias experimentales que incorporan animales, música, arte u horticultura. Es poco probable que haya asesoramiento individual. Recuerda, el objetivo no es llegar al fondo de nada. El objetivo es lograr que tu hijo esté lo suficientemente estable como para que pueda pasar al tratamiento ambulatorio, donde se realiza el trabajo a largo plazo.
La televisión en la sala de estar sonará durante el tiempo libre, y la mayor parte del día será muy tranquilo. Esto puede hacer que parezca que el hospital no está haciendo casi nada. Lo que ahí hacen es proporcionar la estructura, la medicación y el control. (Si te detienes a pensarlo, es bastante similar a lo que hace un hospital general, excepto por la estructura). Las terapias de grupo sí tienden a forzar a los pacientes con depresión a levantarse y hacer algo, y tienden a desacelerar el ritmo en el caso de pacientes hiperactivos.
Reglas y privilegios
La mayoría de los hospitales psiquiátricos utilizan algún tipo de sistema de niveles en el cual los pacientes ganan privilegios si cumplen con las expectativas de comportamiento. No es necesario que conozcas los detalles: tu hijo se quejará de ellos. Tu trabajo es mostrarle comprensión y empatía.
Puede que te sorprenda el horario limitado de visitas. Y es probable que tengas algún sentimiento de ambivalencia sobre las visitas, o no puedas llegar al hospital con facilidad. No es necesario que vayas todos los días; los fines de semana son el mejor momento para visitar, cuando hay menos estructura y los pacientes tienen menos cosas que hacer. Si llevas comida (lo cual tu hijo probablemente te rogará que hagas), pregunta de antemano qué está permitido. Llévala en una bolsa de papel: el plástico no está permitido.
Habrá muchas reglas. La naturaleza ridícula de muchas de ellas será probablemente el tema de conversación con tu hijo. Está bien. Puedes contar con que habrá quejas al respecto.
Medicamentos
Por lo general, se requiere que el médico discuta contigo los cambios en la medicina antes de implementar cualquier cosa. Si tu hijo ya tiene un psiquiatra, asegúrate de que los dos médicos estén en contacto durante toda la estancia. Además de conocer a tu hijo mejor que el médico del hospital, el psiquiatra de tu hijo también será responsable de controlar cualquier cambio en la medicación a largo plazo, por lo que la comunicación es importante.
Cosas que querrás preguntar sobre los medicamentos (y que es importante anotar):
- ¿Cuál fue proceso de análisis del médico para elegir este medicamento? ¿Qué alternativas existen? Si tienes familiares con problemas similares, dile al médico qué medicamentos han sido eficaces y cuáles han sido un desastre. No hay garantías de que tu hijo responda a la medicación de la misma manera, pero cuando se dispone de una gama de opciones, vale la pena considerar la que ha funcionado para otras personas dentro del patrimonio genético de tu hijo.
- ¿Cuánto tiempo tardará el medicamento en hacer efecto? Algunos medicamentos psiquiátricos son efectivos el mismo día. Otros tardan mucho tiempo en hacer efecto. Los antidepresivos, por ejemplo, podrían no alcanzar toda su potencia durante 4 a 6 semanas. Lo que necesitas saber es qué esperar y cuándo. También puedes preguntar qué sucederá en caso de que los médicos no observen ningún efecto. Debido a que los cambios podrían no ser visibles hasta después de que tu hijo salga del hospital, asegúrate de que el psiquiatra ambulatorio de tu hijo participe en las decisiones sobre los medicamentos que se tomen mientras tu hijo esté en el hospital.
- ¿Cuáles son los efectos secundarios más comunes? ¿Cuánto tiempo suelen durar? Muchos efectos secundarios pasan después de un tiempo, pero algunos no. La somnolencia, por ejemplo, suele ser un problema mayor en la primera o segunda semana. Otros medicamentos son notorios por el aumento de peso, así que avisa si la diabetes es común en tu familia. También se te debe informar sobre cualquier efecto secundario peligroso pero poco frecuente, cuándo es probable que se manifieste y cómo se manifiesta. El Lamictal, por ejemplo, causa un sarpullido en un pequeño porcentaje de casos que puede ser muy grave.
Lleva un buen registro de qué medicamentos toma tu hijo, cuándo cambia las dosis y cualquier cambio notable en su comportamiento.
Enfrentar tus emociones mientras tu hijo permanece en el hospital
Es probable que tengas muchos sentimientos intensos acerca de tener un hijo en un hospital psiquiátrico. Permítete sentir todos esos sentimientos. Son reales —incluyendo vergüenza, culpa, miedo, enojo, tristeza y alivio—, y podrás ayudar mejor a tu hijo si procesas estas emociones. La mezcla de sentimientos de tu pareja será sin duda diferente a la tuya. Ambos tienen derecho a sentir lo que sienten. Con lo que les quede de margen emocional, por pequeño que sea, trátense con amabilidad, ya que cada quien está sufriendo a su manera.
No importa qué pensamientos y sentimientos se estén abriendo paso en sus mentes, hay una cosa que necesitarán decirse una y otra vez: su hijo ESTÁ A SALVO. Esto, al menos, es algo bueno.
Recuerda cuidarte
Ahora que tu hijo está a salvo, es hora de que tú te cuides. Por supuesto, es normal que te tomes un día o dos para desmoronarte y dar rienda suelta a tus sentimientos, pero después de haber recobrado la compostura, debes utilizar este tiempo para reponerte.
No es irrespetuoso con el dolor de tu hijo hacer algo que nutra tu corazón y tu alma. Tú también eres importante. Has atravesado una prueba terrible. Y este es un hecho: tu hijo va a regresar. Necesitas usar este tiempo para respirar y fortalecerte, porque todavía no ha terminado. Llama a tu propio terapeuta, consulta con tu líder religioso, pide cita para que te hagan la manicura. Haz cualquier cosa que te vuelva más resiliente y que agregue energía o perspectiva a tu vida. Date permiso para salir con amistades, reír, cortarte el cabello, o jugar billar con compañeros del trabajo. Participa en esa larga carrera, toma una copa de vino con tu mejor amiga o da una larga caminata por el bosque. Lo que sea que te dé oxígeno.
Ten en cuenta que lo que te rejuvenece puede ser diferente de lo que normalmente haces para relajarte. Con frecuencia, lo que hacemos para relajarnos es adormecernos con entretenimiento. Eso es anestesia, no oxígeno. El oxígeno es aquello que nos hace más fuertes y que hace que la sangre vuelva a circular. Lo que sea que haga que esto suceda para ti, hazlo.
Llamadas telefónicas, ira y angustia
Cualquier culpa o preocupación que tengas sobre tener a tu hijo en el hospital se podría agravar por la forma en que tu hijo reaccione ante la situación. Los niños a menudo sienten vergüenza, confusión y miedo por estar en un centro de salud mental. Como son niños, es probable que se desquiten con la persona que más quieren, la persona que más seguridad les da: tú.
No serás la primera persona a la que su hijo lama la peor madre o padre del mundo, ni la última que recibirá un devastador: “¿Cómo pudiste hacerme esto?”. No te lo tomes como algo personal, aunque esté dirigido a ti. Independientemente de tu miedo (y de la afirmación de tu hijo de que te odiará el resto de su vida), lo más seguro es que no lo hará. En realidad, probablemente ni siquiera recordará los detalles de esta estadía así como tal vez tú no recuerdes los detalles del nacimiento de tu hijo. Tu hijo recordará que sufrió, y eso es todo. Así que cuando recibas esa décima llamada venenosa, o escuches otra súplica desgarradora para que lo saques de ahí, respira.
Así que cuando recibas esa décima llamada venenosa, o escuches otra súplica desgarradora para que lo saques de ahí, respira. Recuerda que tu hijo no es completamente en este momento la persona que es. Y lógica rara vez es efectiva para desarmar las emociones. Probablemente avanzaras más si reconoces y empatizas con sus sentimientos más profundos:
“Parece que de verdad estás muy asustado”.
“Debes estar muy enojada por tener que estar ahí”.
“Pareces muy triste. Siento mucho que sea tan difícil”.
Sabrás que las cosas van por buen camino cuando obtengas una respuesta áspera como: “¡POR SUPUESTO que me siento fatal! ¿Realmente esperabas que yo estuviera feliz aquí?”
Respira. Responde a los sentimientos de tu hijo en lugar de reaccionar a sus palabras. Continúa validando lo que siente: “Lamento que sea tan doloroso. Ojalá hubiera una mejor forma, pero no la hay”.
Si te sientes demasiado frágil para manejar este enfoque (o las llamadas simplemente te superan), habla con el personal de enfermería acerca de limitar el acceso al teléfono. O bien, no atiendas todas las llamadas. No tienes que “estar ahí” cada hora del día. Es saludable establecer límites.
Obstáculos en el hospital
Si has tenido experiencia con otros tipos de hospitales, sabes que incluso en buenas instalaciones es posible encontrarse con una enfermera prepotente, un médico que no escucha o algún tipo de inconveniente que empeora la atención. Para obtener la mejor atención posible, tendrás que abogar por tu hijo.
Hay tres obstáculos para poder abogar bien:
- Tus emociones están desbordadas. Tendrás que recurrir a la cautela para evitar reaccionar de forma exagerada o sacar conclusiones precipitadas. Si tu hijo relata un suceso que le angustió o que parece haber sido mal manejado, toma notas de su versión de lo sucedido. Recuerda que tu hijo no está bien y que su percepción de lo que ocurrió puede no ser exacta. Esto te ayudará a acercarte al personal con una mente abierta. Preguntas como “mi hija parece estar molesta por lo que dice que ocurrió con _______________. ¿Podría hablarme de eso?”, obtendrán una respuesta más honesta que si te lanzas con una acusación.
- No sabes cómo funciona exactamente este sistema. Tendrás que recurrir a la cautela para evitar reacciones exageradas o precipitarte a sacar conclusiones. Sé amable, forma alianzas con el mayor número de trabajadores posible, conoce a las personas por su nombre y vístete con ropa respetable cuando vayas de visita. Si eres madre soltera, lleva contigo a un hombre a la reunión familiar: por estúpido que parezca, todavía en estos tiempos sigue haciendo la diferencia. Sé un ser humano razonable. Toma muchas notas. Tal vez no lo entiendas todo, pero con el tiempo comprenderás algo. Si tienes una preocupación y has hablado de ella varias veces y todavía no recibes una respuesta, ponla por escrito. Puede que necesites preguntarle a alguien del personal con quien has entablado amistad cómo hacer que X ocurra, o quién está a cargo de Y. Si te están poniendo trabas, sube en la cadena de mando administrativo.
- No todo el personal tiene la misma disposición. Algunos se comportarán de manera atenta y proactiva, otros simplemente harán bien su trabajo pero nada más, y puede que haya algunos más del tipo de quienes están todo el tiempo al teléfono. (Sin duda, tu hijo tendrá sus opiniones sobre quién entra en qué categoría). La consideración más importante aquí es que cualquier conexión humana que crees con el personal es algo bueno. Cuanto más empatía puedas generar, más probable es que las personas sean más amable. Si tienes pareja, definan quien será el policía malo y quien será el policía bueno. (Estos papeles pueden cambiar, por cierto, dependiendo del turno con el que están tratando, y cuál de ustedes ha desarrollado una relación con determinado miembro del personal).
Como en cualquier otro tipo de visita al hospital, te resultará más fácil averiguar lo que está pasando si tomas buenas notas durante cada reunión o después de cada conversación.
Preparándose para ir a casa
Justo cuando empieces a entender como funciona todo esto de la hospitalización, comenzarán a hablar sobre el alta. Ten en cuenta que el factor clave para determinar el alta es qué tanto del costo cubrirá tu compañía de seguros. Tú podrías estar de acuerdo o no con la decisión de que tu hija puede volver a casa. Por lo general, la discusión sobre el alta tiene lugar varios días antes o incluso una semana antes de que ocurra propiamente el alta.
Si tu reacción inicial a la noticia es un grito de “¡Nooooo!”, querrás hacer una pausa y examinar lo que está pasando en tu cabeza. Puede que repentinamente recuerdes lo mal que estaban las cosas antes de la hospitalización, y sientas inseguridad porque no sabes cómo será la vida en la siguiente etapa. Date un poco de tiempo para procesarlo.
Y es que una parte de tu reacción ante los planes de alta pudiera ser una acertada intuición de que en realidad tu hijo aún no está preparado. Esto también amerita ser examinado. Asegúrate de expresar cualquier preocupación específica al médico, especialmente si en tus conversaciones privadas con tu hijo sigue mencionando que se quiere suicidar, o si tú sospechas que tu hijo está mintiendo para poder salir.
Hay padres que se molestan porque el hospital quiere una estancia más larga de lo estrictamente necesario. Pregunta por qué quieren esto. Las razones más comunes son que aún no existe un plan de seguimiento o que los médicos consideran que no es seguro dar de alta a tu hijo hasta que cumpla con ciertas condiciones.
Antes de que tu hijo regrese a casa
Si tu hijo tiene tendencias suicidas o ha intentado suicidarse alguna vez, querrás preguntar qué cantidad de su medicamento constituye una sobredosis. Sí… es horrible. Pero esto es mejor saberlo que no saberlo. Pregunta esto varios días antes de que le den de alta, porque puede que necesites comprar una caja de seguridad o caja fuerte en la que guardar la medicación. También necesitarás un dispensador de medicamentos (disponible en cualquier farmacia) para organizar los medicamentos que se requieren para una semana. No es conveniente estar sacando los envases de los medicamentos varias veces al día, porque cuanto más abras y cierres la caja de seguridad, mayores serán las probabilidades de que dejes la llave en algún lugar o de que tu hijo vea la combinación.
Pregunta si es seguro dejar los medicamentos de una semana fuera y accesible. Lo creas o no, el doctor probablemente no sabrá la respuesta de memoria, a menos que la medicación sea particularmente potente. Si es peligroso dejar una semana de medicamentos fuera, compra un dispensador de medicamentos con compartimentos desmontables que permitan tomar los medicamentos de un día a la vez. De esta manera, podrás organizar toda la semana, guardar la mayor parte en la caja de seguridad, y sacar solo la medicación de un día.
Si tu hijo tiene tendencias suicidas o ha llevado a cabo un intento, haz una limpieza de objetos peligrosos antes de que regrese a casa, y especialmente en su habitación. Ojalá los médicos te hayan dicho qué método de suicidio estaba contemplando tu hijo. Esto te ayudará a priorizar lo que debes eliminar o buscar. Guarda bajo llave los artículos de alto riesgo como armas de fuego, todas las recetas (incluyendo las tuyas) y los medicamentos de venta libre como el Tylenol y la aspirina. Retira los venenos (incluidos los productos de limpieza tóxicos), los objetos punzantes como navajas y cuchillos y las bolsas de plástico grandes. También tendrás que asegurarte de que durante las próximas semanas tu hijo no se quede a solas en casa más allá de periodos de tiempo muy breves.
Si sospechas que tu hijo ha escondido algo peligroso (objetos punzantes, medicamentos, drogas ilícitas) pero aún así no puedes encontrarlo, busca en Google “los mejores lugares para esocnder ____ en tu habitación”. Es posible que tu hijo haya visitado esa página antes que tú.
Para obtener una lista más completa de los pasos a seguir para “sanitizar” su casa, consulta el sitio web Grief Speaks (en inglés).
Obtén las instrucciones de alta que te indican lo que debes hacer y asegúrate de firmar una autorización diciendo que te gustaría recibir el resumen del alta cuando esté listo y a quién quieres que se envíe el resumen del alta. Si a tu hijo se le hizo algún tipo de prueba psicológica o de educación psicológica, asegúrate también de obtener una copia de esos resultados antes de que se vayan.
Preguntas frecuentes
Conoce más sobre nuestro Centro de recursos para las familias y nuestra misión editorial.
¿Le resultó útil este artículo?
Lectura relacionada
-
Llevar a casa a un hijo después de una hospitalización psiquiátrica
Carta abierta de una madre sobre qué esperar y cómo manejarse.
-
Por qué el autocuidado es fundamental para la crianza
Cuidar a niños con necesidades intensas puede tener un costo emocional (y físico) para los…
-
Guía completa sobre consumo de sustancias + salud mental
Cuando los niños tienen un trastorno por consumo de sustancias y un trastorno de salud…
-
Guía completa sobre cómo obtener servicios de calidad
Cuando un niño está teniendo problemas, o te preocupa su comportamiento, puede ser difícil determinar…
-
Guía completa sobre los problemas de comportamiento
Los problemas de comportamiento de los niños pueden tener un impacto negativo en todos los…
-
Guía completa sobre hospitalización de emergencia
En los casos en que es necesario internar a un niño en un hospital psiquiátrico,…
-
77 libros infantiles sobre salud mental
Los mejores libros para ayudar a los niños a entender los desafíos emocionales y de…
-
Cómo ayudar a los niños a enfrentar el duelo
Guía para padres, cuidadores y educadores
-
Guía completa sobre el autismo
El trastorno del espectro autista se denomina espectro porque los niños autistas pueden presentar una…
-
Llevar a tu hijo a urgencias
Carta abierta de una madre sobre lo que puede (o no puede) hacer la atención…