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Tratamiento para el trastorno de estrés postraumático

Existen varias terapias basadas en evidencia para jóvenes con trastorno de estrés postraumático.

Escrito por: Rachel Ehmke

Expertos clínicos: Jamie M. Howard, PhD , Janine Domingues, PhD

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Cuando los niños desarrollan un trastorno de estrés postraumático o TEPT, el tratamiento depende de su nivel de desarrollo, pues este afecta la forma en que perciben y procesan el trauma. Y a medida que crecen pueden desarrollar diferentes síntomas, lo que puede requerir más terapia. “Se trata el TEPT en el nivel de desarrollo actual en el que se encuentra el niño”, explica Jamie Howard, PhD, experta en trauma y asesora clínica del Child Mind Institute, “y luego puede reaparecer a medida que los niños crecen”.

Existen varios tratamientos basados ​​en evidencia para jóvenes que han recibido el diagnóstico de TEPT. El tratamiento más apropiado depende de su edad y de sus síntomas.

Terapia cognitivo-conductual centrada en el trauma

La terapia cognitivo-conductual centrada en el trauma (TF-CBT) se considera el tratamiento estándar de primera línea para niños y adolescentes con TEPT. La TF-CBT tiene varios componentes, el primero es enseñar al niño y a sus padres cómo se manifiesta el trauma.

Los síntomas del TEPT pueden ser perturbadores y confusos, tanto para el niño que ha sufrido un trauma como para sus personas queridas. Es importante explicar que los cambios de humor, comportamiento o pensamiento del niño se podrían deber al trauma. “Entender que todo esto es parte de un trastorno y que son experiencias comunes para las personas que han pasado por el tipo de cosas por las que tú está pasando, es en sí mismo terapéutico”, explica Joan Kaufman, PhD, directora de investigación en el Centro para el estrés traumático infantil y familiar en el Kennedy Krieger Institute.

Lo primero que se hace en la TF-CBT es ayudar a los niños a aprender cómo lidiar con esos síntomas. Una parte importante de esto incluye enseñarles a entender mejor sus pensamientos y cómo lo que piensan afecta sus sentimientos y comportamientos. “Cuando pueden nombrar lo que sienten, se pueden regular mejor”, dice Janine Domingues, PhD, psicóloga infantil que se especializa en trauma en el Child Mind Institute. Los niños también aprenden técnicas específicas para modificar sus emociones y desafiar sus pensamientos inútiles, así como habilidades de relajación que les ayuden a sentirse más en control de los síntomas físicos que puedan estar experimentando.

Una vez que los niños adquieren esas habilidades de base, el tratamiento pasa a ayudarles a hablar sobre el trauma con el mayor detalle posible. Puede que los niños quieran evitar hablar sobre lo que sucedió o ignorarlo, ya sea porque les da una sensación de mayor seguridad no pensar en ello o porque están tratando de proteger a otras personas, como sus padres. Pero evitar pensar en el evento traumático significa que no están procesando la experiencia y que por lo tanto continuará causándoles angustia.

“A lo largo de la terapia, hablamos del evento de una manera muy abierta”, señala la Dra. Domingues. “No lo llamamos ‘el evento’ o ‘el trauma’. Decimos específicamente, ‘esa vez que mamá y papá pelearon’ o ‘cuando papá golpeó a mamá’. Queremos que los niños se acostumbren a la idea de que nosotros vamos a hablar de eso de forma muy abierta”.

Parte de procesar el acontecimiento traumático es crear lo que se conoce como una “narrativa del trauma”. Estas son a menudo historias escritas que el profesional puede ayudar al niño a crear, pero también pueden ser dibujos animados, dibujos o presentaciones de PowerPoint. Al pensar en lo que sucedió y hablar acerca de ello en un espacio tranquilo y seguro, el niño aprende que cuanto más puede enfrentar el recuerdo del trauma y hablar sobre él, menos aterrador se vuelve ese recuerdo. Eso le ayuda a manejar mejor sus sentimientos cuando surge el recuerdo. “Al final, creamos una declaración que establece que ahora están a salvo y cómo describen la situación en la que se encuentran actualmente en su vida”, dice la Dra. Domingues.

Involucrar a los padres

Es importante que los padres o cuidadores participen durante la TF-CBT.

También es útil para ellos comprender cómo el TEPT está afectando el pensamiento y el comportamiento de sus hijos. Además, su papel es crucial para ayudar a que los niños practiquen las habilidades que están aprendiendo para manejar sus síntomas.

El tratamiento a veces incluye sesiones individuales para padres, para ayudarles a expresar cómo se sienten acerca de lo que sucedió y también acerca de sus emociones. A veces, también ayuda que los padres sigan un tratamiento terapéutico para ellos. Como parte de la TF-CBT, los profesionales clínicos ayudarán a preparar a los padres para escuchar cuando el niño comparta su experiencia.

A veces, los padres también evitan hablar sobre el evento traumático, a menudo porque están siguiendo el ejemplo de sus hijos. Pero hablar de la experiencia de forma abierta es esencial para ayudar a los niños a confrontar su memoria traumática y saber que pueden hablar de ello sin temor. Es un paso importante que los niños compartan la narrativa del trauma con sus padres o cuidadores. “Su papel no es arreglar nada, sino simplemente validar las emociones de sus hijos y estar allí para escuchar y decir: muchas gracias por compartir”, dice la Dra. Domingues.

Terapia de exposición prolongada

Los jóvenes se pueden beneficiar de un tipo de tratamiento llamado terapia de exposición prolongada. Este tratamiento está diseñado para ayudar a las personas a dejar de evitar pensar en su experiencia traumática o cualquier cosa que les pueda recordar dicha experiencia.

En la terapia de exposición prolongada, el profesional clínico ayuda a su paciente a confrontar la memoria traumática volviendo a contar a propósito la experiencia traumática, y creando una lista de las cosas que ha estado evitando y que están asociadas con el evento traumático, clasificándolas según el nivel de angustia que le provocan. Poco a poco y con la ayuda del terapeuta, comienza a habituarse gradualmente a las cosas que ha estado evitando.

“La exposición prolongada ayuda a separar la memoria de la respuesta al miedo”, explica la Dra. Domingues. “Te demuestra: ‘todavía me siento triste o enojado o asustado, pero puedo manejar las emociones porque he enfrentado ese miedo al recuerdo y ahora puedo seguir adelante’”.

Terapia de procesamiento cognitivo

La terapia de procesamiento cognitivo es otro tratamiento para jóvenes que les ayuda a hablar sobre lo sucedido, pero con un enfoque en identificar cómo el trauma alteró sus creencias. Después de un trauma, las personas a menudo desarrollan nuevas formas o adaptan viejas formas de pensar para tratar de dar sentido a lo que les sucedió. Por ejemplo, podrían pensar: ‘Nunca podré volver a confiar en nadie’, o ‘debía haberlo sabido mejor’. Las personas quedan atrapadas en estos puntos, lo que les impide recuperarse.

En la terapia de procesamiento cognitivo, los terapeutas ayudan al paciente a examinar cómo han cambiado sus creencias. Hablan a través de esos pensamientos y analizan lo que es verdad y lo que no lo es. El objetivo, al final, es ayudarles a desarrollar una visión más saludable de lo que sucedió para que lo pueda superar.

Preguntas frecuentes

¿Qué tipo de terapia para el trauma es mejor para los niños?

En el caso de niños y adolescentes, la terapia cognitivo-conductual enfocada en trauma (TF-CBT) es considerada la mejor terapia para el TEPT.

¿Cuál es el mejor tratamiento para tratar el TEPT?

La terapia cognitivo-conductual enfocada en trauma (TF-CBT) es considerada la mejor terapia para el TEPT, en el caso de niños pequeños y adolescentes. La primera parte de la TF-CBT consiste en enseñar a los niños y a sus padres cuáles son las señales de trauma. Tan solo aprender que el trauma puede causar cambios en el estado de ánimo, pensamientos y comportamientos de los niños, puede hacerles sentir mejor a ellos y a sus padres.

¿Por qué es importante la edad cuando hablamos de tratar el trauma en niños y adolescentes?

El tratamiento para trauma depende del nivel de desarrollo del niño, por lo que este afecta la manera en que las personas perciben y procesan el trauma. Conforme crecen, los niños pueden desarrollar distintos síntomas, que pueden requerir retomar la terapia. La edad es importante porque el TEPT se trata de acuerdo con el nivel de desarrollo actual del niño.

Última revisión o actualización: 24 de noviembre de 2025.

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