Guía básica del trastorno de ansiedad generalizada

Un niño con trastorno de ansiedad generalizada o TAG (GAD, por sus siglas en inglés) tiene preocupaciones persistentes que le causan angustia por una variedad de cosas de todos los días, incluyendo ir bien en la escuela o en los deportes. Se preocupa demasiado por todo. En esta guía usted encontrará señales y síntomas comunes del TAG, así como criterios utilizados para el diagnóstico y opciones actualizadas de tratamiento.

Trastorno de ansiedad generalizada: ¿Qué es?

El trastorno de ansiedad generalizada o TAG es una condición caracterizada por la preocupación persistente. Toma la forma de un sufrimiento fuera de proporción sobre una variedad de cosas que suceden todos los días, y que van mucho más allá del límite de ansiedades y fobias más específicas. En los niños, la ansiedad a menudo se enfoca en el desempeño escolar o en los deportes, y puede llevarlos a ponerse a estudiar o practicar de forma extrema. Un factor clave distintivo del TAG es que la ansiedad se centra no en detonadores exteriores, como la interacción social o la contaminación, sino internamente.

Estas ansiedades pueden hacer que un niño con TAG se sienta inquieto, fatigado, tenso o irritable, y pueda tener dificultad para concentrarse o dormir. El TAG raramente surge antes de la adolescencia y es más prevalente en las niñas que en los niños. La ansiedad impacta la calidad de vida del niño y la capacidad de participar en las actividades sociales y en la escuela.

Trastorno de ansiedad generalizada: A qué estar atento

Un niño puede tener TAG si se preocupa incesantemente por todo, pero, particularmente de su propio desempeño en la escuela y otras actividades, o por su capacidad para cumplir con expectativas. Los niños que tienen TAG tienden a buscar que alguien los tranquilice en su intento por calmar sus miedos y preocupaciones (¿Vamos a llegar a tiempo? ¿Y si no puedo dormirme la noche antes del examen?). Su ansiedad puede volverlos rígidos, incluso irritables e inquietos. El estrés que se experimenta puede conllevar a síntomas físicos, incluyendo fatiga, dolores de estómago y dolores de cabeza.

Los pensamientos ansiosos de un niño con TAG son exagerados, pero tienden a enfocarse en cosas tangibles y problemas de la vida real. A diferencia del trastorno de ansiedad social, ellos se centran en su propio perfeccionismo más que en lo que otros puedan pensar de ellos. Y a diferencia de los adultos con TAG, que se dan cuenta de su ansiedad intensa no es una respuesta adecuada a su situación actual, los niños que tienen TAG pueden no reconocer de inmediato que sus temores son exagerados. Es importante tomar en cuenta que muchos de los síntomas del TAG también son síntomas de otros trastornos por ansiedad específicos, así que diferenciarlos puede ser difícil.

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Trastorno de ansiedad generalizada: Factores de riesgo

Existen algunos factores genéticos en el desarrollo del trastorno de ansiedad generalizada. Los niños que desarrollan el trastorno tienden a ser más evasivos y tienen comportamientos de inhibición y temperamentos negativos. Las niñas también tienen más riesgo.

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Trastorno de ansiedad generalizada: Diagnóstico

El diagnóstico del TAG puede hacerse cuando la ansiedad del niño está fuera de control, está enfocado en un sin número de actividades diferentes, le provocan sufrimiento o daño importante y persiste “más días que los que no sufre” en un periodo de por lo menos seis meses.

El TAG se distingue de la típica preocupación por su exageración, mayor duración, falta de sucesos que la causan y por la ocurrencia, incluso cuando el desempeño en la escuela o cualquier otra actividad no están siendo evaluados.

Para ser diagnosticado, un niño debe de tener uno de estos síntomas: inquietud, sensación extrema, fatiga, pérdida de concentración, irritabilidad, tensión muscular o problemas para dormir.

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Trastorno de ansiedad generalizada: Tratamiento

El tratamiento para el TAG tiene un componente psicoterapéutico y farmacológico. En la terapia, la familia juega un papel integral en ayudar al niño en su búsqueda por controlar su ansiedad y sus efectos. Los niños realmente necesitan que sus padres los ayuden a superar los síntomas del TAG.

Psicoterapéutico: El TAG es a menudo tratado con terapia cognitivo-conductual o TCC (CBT, por sus siglas en inglés). La terapia de exposición, en la que el niño es expuesto en incrementos graduales a los factores de estrés y se le enseñan técnicas para manejar la respuesta a la ansiedad, puede ser eficaz para el TAG, pero difícil debido a la amplia gama de factores de estrés. Otra técnica implica enseñar al niño a reconocer los síntomas, a reconocer cómo su pensamiento contribuye a la ansiedad, y a entender que la respuesta de ansiedad está fuera de proporción de las cosas que la provocan. Eso se denomina como “descatastrofizar” en algunos círculos. Un curso de TCC para el TAG puede ser relativamente corto, de 10 a 20 sesiones, en donde el niño y su familia participan de las habilidades aprendidas en el mundo exterior fuera del consultorio.

Farmacológico. A menudo, el TAG responde muy bien al grupo de medicamentos antidepresivos denominados inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina o ISRS. Si estos no producen el resultado deseado, a menudo se prescriben ansiolíticos. La Buspirona puede ser tomada por un tiempo prolongado. Las benzodiazepinas son sedantes más fuertes y de acción rápida que funcionan bien para frenar los ataques de ansiedad, pero son recetados con moderación, ya que pueden crear hábito.

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