¿Mi hijo necesita ayuda?

Todos nos preocupamos por nuestros hijos. A veces nos preocupa pensar si se están desarrollando de una manera saludable (¿ya debería haber empezado a hablar?), o si son felices (no nos gusta verlos tristes o sufriendo). Y algunas veces nos preocupamos porque su comportamiento les causa problemas a ellos o a toda la familia.

Uno de los retos a los que se enfrentan las familias es saber cuándo actuar frente a una preocupación. ¿Cómo saber cuándo debe buscar ayuda para un niño que está teniendo problemas? Tenga en cuenta que hay una gran variación en cuanto al desarrollo de los niños, y existe una amplia gama de comportamientos que son típicos y saludables (a pesar de que algunas veces nos preocupen) durante su crecimiento, así que no querrá sobrerreaccionar. Sin embargo, cuando los comportamientos que le preocupan interfieren seriamente con la capacidad de su hijo para realizar actividades propias de su edad, o la capacidad de su familia para sentirse cómoda y ser afectuosa, es importante buscar ayuda.

A continuación encontrará algunos consejos que los expertos en salud mental recomiendan tomar en cuenta cuando decidan si su hijo necesita ayuda profesional.

  1. ¿Cuáles son los comportamientos que le preocupan? Para evaluar su situación con claridad, es importante que observe y registre específicamente las cosas que le preocupan. Trate de evitar generalizaciones como “¡se porta mal todo el tiempo!” o “no me ayuda en nada”. Piense en comportamientos concretos, como por ejemplo “su maestro se queja de que no espera su turno para hablar” o “se molesta cuando le piden que deje de hacer una actividad y comience otra”, o “llora y no hay forma de consolarlo cuando la madre se va de la habitación”.
  2. ¿Con qué frecuencia ocurre? Si su hijo parece estar triste o decaído, ¿ocurre una vez por semana, o la mayor parte del tiempo? Si hace berrinches, ¿cuándo suceden? ¿cuánto duran? Debido a que muchos comportamientos problemáticos (como el miedo, la impulsividad, la irritabilidad, la rebeldía y la angustia), son comportamientos que todos los niños exhiben ocasionalmente, su duración e intensidad son a menudo claves para identificar un trastorno.
  3. ¿Estos comportamientos se salen del rango típico para su edad? Debido a que los niños y adolescentes exhiben una amplia gama de comportamientos, puede ser difícil separar el mal comportamiento o la ansiedad normal, de un problema serio. Muchas veces es útil compartir sus observaciones con un profesional que vea a muchos niños (por ejemplo: un maestro, el psicólogo de la escuela o un pediatra), para obtener una opinión sobre si el comportamiento de su hijo está fuera del rango típico para su edad. ¿Es su hijo más miedoso, más desobediente, más propenso a tener rabietas, que muchos otros niños? (Vea nuestra guía para padres sobre los hitos del desarrollo para niños menores de 5 años).
  4. ¿Desde cuándo sucede? Los comportamientos problemáticos que  se presentan sólo durante algunos días o incluso algunas semanas, generalmente son una respuesta a un suceso estresante que desaparecerá con el tiempo. Parte del diagnóstico de un niño consiste en descartar las reacciones a corto plazo y que probablemente no requieren ninguna intervención.
  5. ¿Cuánto interfieren con su vida? Quizás el factor determinante para averiguar si su hijo necesita ayuda o no, es determinar si sus síntomas y comportamientos interfieren en las actividades propias de su edad. ¿Está afectando a la familia y causando conflicto en el hogar? ¿Le está causando dificultades en la escuela o problemas para relacionarse con sus amigos? Si un niño no puede hacer las cosas que le gustan, o no encuentra satisfacción en muchas de las cosas que otros niños de su edad disfrutan o no puede relacionarse normalmente con maestros, familiares y amigos, es posible que necesite ayuda.