Guía para Padres para Obtener Cuidados de Calidad

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¿Problemas con Diagnóstico y Tratamiento?

Al igual que en otras áreas de la medicina, algunos trastornos psiquiátricos y del aprendizaje son más difíciles de diagnosticar y de tratar que otros. Como no existen pruebas de sangre para determinar si un niño tiene Trastorno por déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH) o Trastorno Obsesivo-Compulsivo (TOC), los médicos dependen de la evaluación del comportamiento. Y muchos comportamientos pueden ser indicio de otros trastornos subyacentes. Por ejemplo, si un niño tiene dificultades para concentrarse en la escuela podría tener TDAH, pero también podría padecer ansiedad. Añada a esto el hecho de que algunos niños tienen más de un trastorno: autismo y TDAH por ejemplo, o ansiedad y depresión. Todo ésto contribuye a que algunas veces el primer diagnóstico no sea correcto, y que el primer tratamiento no sea siempre efectivo.

¿Cómo saber si es hora de buscar una segunda opinión u otras opciones de tratamiento?

¿Cuándo debería plantearse cambiar de médico?

  1. Si la comunicación con su médico no es buena, dejándole con la sensación de que no entiende el diagnóstico o el tratamiento, o que no escucha sus inquietudes o no resuelve sus dudas, entonces necesita encontrar una alternativa. Es importante para su hijo que todos los profesionales con los que trabaje funcionen como un equipo unificado de tratamiento.
  2. Si su hijo, especialmente si es un adolescente, no tiene una relación cómoda con su médico, y no hay buena comunicación entre ellos, esto podría afectar seriamente a su tratamiento. Si su hijo no quiere o no es capaz de expresar sus sentimientos y experiencias, el médico no podrá dar una respuesta personalizada eficazmente.
  3. Si le parece que el médico no tiene los conocimientos y experiencia necesarios para el diagnóstico, y especialmente para el tratamiento que les recomienda, puede que sea necesario hacer algún cambio. Las terapias del comportamiento como la terapia de exposición con prevención de respuesta (para TOC) o la terapia de inversión del hábito (para el síndrome de Tourette) o la terapia dialéctico conductual (para autolesiones) son tratamientos muy precisos basados en la evidencia, y las aproximaciones imprecisas no funcionan. De igual manera, los medicamentos deben ser recetados por un médico con amplia experiencia trabajando con dosis efectivas, controlando los efectos secundarios y haciendo los ajustes necesarios para su uso a largo plazo.
  4. Si el médico recomienda a su hijo un medicamento sin proporcionarle un diagnóstico claro, debería buscar otro médico. Probar medicamentos para ver si funcionan, sin una evaluación detallada, puede llevar a un tratamiento inapropiado e inefectivo. El resultado después de usar medicamentos NO es una herramienta para diagnosticar, así que quien le proponga, “Veamos si esto funciona para confirmar el diagnóstico”, está equivocado.
  5. Si su hijo no mejora y su médico está recetando un medicamento tras otro, será difícil diferenciar lo que es efectivo de lo que no lo es. Cuando se les da medicamento a los niños para aliviar los efectos secundarios de otros medicamentos, puede ser hora de buscar una segunda opinión.
  6. Si su hijo no está respondiendo al tratamiento, puede significar que el diagnóstico es incorrecto y que necesita buscar una evaluación más completa. También podría significar que hay presentes varios trastornos, los cuales han de ser identificados y tratados por separado.

¿Cuándo debería considerar cambiar de medicación o combinarla con otra?

  1. Si la medicación que recibe su hijo no le está aliviando los síntomas, el primer paso es asegurarse que le está dando suficiente tiempo para que funcione; algunos medicamentos surten efecto más rápido que otros. También conviene que se asegure de que su médico haya ajustado la dosis. En ocasiones, aumentar la dosis hasta alcanzar un nivel clínicamente efectivo requiere de algún tiempo. Si ha hecho todo esto y no ve que los resultados funcionen para su hijo, puede que sea el momento de considerar otras alternativas.
  2. Si la medicación que su hijo está tomando tiene efectos secundarios debilitantes, lo primero que debe hacer es asegurarse de que la dosis es la apropiada. Si eso no resuelve el problema, debe buscar otras opciones.
  3. Combinar varios medicamentos es algo que los doctores deben hacer con mucho cuidado. No es inusual que los niños tomen dos o más medicamentos, porque los niños suelen presentar más de un trastorno: por ejemplo, niños con TDAH pueden padecer también ansiedad o depresión. Si necesita combinar varios fármacos, es recomendable que acuda a un médico con clara experiencia, y como regla general no es buena idea recurrir a medicación adicional para contrarrestar los efectos secundarios de otro medicamento.

¿Qué hago si mi hijo se resiste al tratamiento, o al terapeuta?

  1. Puede que tenga que probar varios terapeutas hasta encontrar a alguien con la personalidad adecuada para conectar con su hijo; alguien con un estilo activo e interesante le dará a su hijo confianza en el tratamiento.
  2. A veces cuando los niños tienen respuestas evasivas o negativas sobre la utilidad de la terapia, esto puede deberse a un trastorno del estado de ánimo: el pesimismo generalizado y la falta de entusiasmo que padece pueden afectar a su deseo de hacer un esfuerzo para mejorar. En ese caso el primer paso del tratamiento es lograr que el niño identifique su pesimismo y que se dé cuenta de que éste es parte del trastorno, y que puede lograr sentirse mejor.
  3. La ansiedad y los trastornos del comportamiento disruptivo se pueden tratar apropiadamente con terapia del comportamiento, a veces es necesario combinar una serie de medicamentos para disminuir suficientemente los síntomas del niño para permitirle participar de manera efectiva en la terapia, la cual puede suponer una gran diferencia en su vida.
  4. También puede ser útil explorar lo que se denomina “entrevista motivacional”, un tratamiento que regularmente se emplea en los pacientes que abusan de sustancias controladas. La entrevista motivacional consiste en encontrarse con el paciente justo donde éste se encuentra en términos de su propia autoevaluación, y desde ahí trabajar para ayudarle a entender cómo puede beneficiarle el cambiar los comportamientos problemáticos.