¿Quién puede ayudarlo con el tratamiento?

Una vez que ya tenga un diagnóstico para su hijo, es tiempo de pensar acerca de las opciones de tratamiento. En algunos casos, el médico que realizó el diagnóstico será una buena elección para el tratamiento, en otros casos será necesario encontrar un tipo de médico diferente. En cualquier caso, su médico familiar o el médico que realizó el diagnóstico puede ser un buen lugar para comenzar la búsqueda.

Un trabajador social clínico acreditado de la escuela de su hijo, o de un centro de salud mental, puede desempeñar un papel clave en la coordinación del cuidado de su hijo y conectarlos con otros profesionales del equipo de tratamiento. Mediante una supervisión continua, el trabajador social lo ayuda a evaluar el progreso de su hijo, acceder a los servicios que pueda necesitar y tratar los problemas a medida que vayan surgiendo.

Antes de decidir con quién va a trabajar, infórmese. Es conveniente investigar cuáles son las recomendaciones de tratamiento inicial para el trastorno de su hijo, y asegurarse de que el médico que elija tenga formación y experiencia en ese tratamiento.

Por ejemplo, para muchos trastornos de ansiedad y del estado de ánimo, hay terapias conductuales muy específicas adaptadas a determinados trastornos. (Para consultar un listado de dichas terapias basadas en la evidencia y para lo que se utilizan, haga click aquí). Las técnicas no son intercambiables: el médico más adecuado para su caso será el que tenga experiencia en la terapia que su hijo necesite.

Si su hijo se beneficiaría con la medicación, es crucial que pregunte si su médico familiar o el psiquiatra que lo prescribe tiene experiencia con esa clase de medicamentos. La efectividad de los medicamentos psicotrópicos depende de una dosificación correcta, y determinar dicha dosis puede requerir un esfuerzo considerable, así como una supervisión experta a medida que los niños cambian y se desarrollan. Este proceso exige tiempo y paciencia, si su médico no tiene tiempo para trabajar con ustedes hasta que el medicamento funcione, y para monitorizar a su hijo y supervisar que siga siendo efectivo, debería considerar cambiar de médico.

Tenga en cuenta que, en muchos casos, el tratamiento de trastornos psiquiátricos puede comenzar con intervenciones conductuales o en el entorno, antes que la medicación. En cualquier caso, sólo un médico con experiencia puede determinar correctamente el orden en el que los tratamientos deben iniciarse y continuarse.

Sobre todo, le conviene trabajar con profesionales que se comuniquen con ustedes de manera efectiva, le expliquen claramente lo que proponen, escuchen sus preocupaciones, respondan sus dudas y presten mucha atención a las necesidades y comportamientos particulares de su hijo.

A continuación le proponemos algunos ejemplos de profesionales que pueden ayudarle en el tratamiento de su hijo.

Trastornos de aprendizaje como dislexia

Si le realizaron una evaluación neuropsicológica a su hijo, y se han identificado sus dificultades de aprendizaje, conviene que busque a un profesional capaz de reforzar sus fortalezas y compensar sus limitaciones. Su hijo podría tener derecho a un plan de educación individualizado (IEP, por sus siglas en inglés), el cual detalla los apoyos que el distrito escolar está obligado a proporcionar.

Además de las ayudas ofrecidas por los profesionales de la escuela, querrá buscar la ayuda de un especialista en aprendizaje (o terapeuta educacional), el cual trabaja con los niños para desarrollar habilidades y elaborar las estrategias de aprendizaje más efectivas para cada uno. Si necesita ayuda con habilidades de lectura o matemáticas, hay especialistas que trabajan en esas áreas. Si su limitación es con la función ejecutiva, el especialista trabajará con él para estructurar su tiempo y mantener un registro de las tareas que necesita hacer. En ocasiones un tutor es útil para aquellos estudiantes con problemas en un área en particular, y un ayudante para las tareas puede ayudar a un estudiante con dificultades para concentrarse u organizarse a mantenerse al día en su trabajo.

Si su hijo es elegible para un IEP, éste describirá el apoyo que el distrito escolar está obligado a darle. A pesar de que navegar por el mundo de las negociaciones de los IEP puede resultar complicado, la Ley de Educación para Individuos con Discapacidades (IDEA, por sus siglas en inglés) es firme en la prestación de adaptaciones para niños que cumplan con los requisitos. Si la escuela de su hijo no puede ofrecérselas, usted tiene derecho a obtenerlas en otro lugar.

Trastornos del estado de ánimo como ansiedad o depresión

Para los niños con trastornos de ansiedad, como ansiedad social o ansiedad por separación, el tratamiento recomendado normalmente es terapia conductual. El psicólogo trabaja con el niño y los padres, utilizando un protocolo de tratamiento basado en la evidencia eficaz para un trastorno concreto. Los trastornos obsesivo-compulsivos y trastornos relacionados pueden ser tratados de manera similar.

Si un niño está lo suficientemente ansioso o deprimido para necesitar medicación, además de la terapia conductual, por lo general el psiquiatra o pediatra prescribirá alguna medicación y trabajará con el psicólogo del niño para hacer un seguimiento de su progreso. Es importante que se asegure de que quien quiera que vaya a prescribir tenga experiencia con dicha medicación y con niños similares al suyo, y que disponga del tiempo necesario para trabajar con ustedes para tratar a su hijo eficazmente.

Dado que la terapia conductual utiliza técnicas muy específicas que no son necesariamente intuitivas, es importante que su psicólogo tenga entrenamiento y experiencia en la terapia en particular que sea más adecuada para su hijo. Generalmente, las terapias conductuales y las terapias cognitivo-conductual basadas en evidencia siguen un manual y tienen una duración determinada, es decir, que los procedimientos están descritos muy específicamente para que un terapeuta pueda explicar claramente lo que se espera de usted y de su hijo, y la duración del tratamiento.

Trastornos del desarrollo como el autismo

Para los niños diagnosticados con trastorno del espectro autista, por lo general, el tratamiento comienza tan pronto como sea posible con terapia conductual aplicada, para ayudar a los niños a desarrollar habilidades sociales y de comunicación que no se están desarrollando naturalmente. Los psicólogos con entrenamiento en terapia conductual (incluido el análisis conductual aplicado, ABA por sus siglas en inglés) normalmente trabajarán con los niños y enseñarán a los padres cómo seguir la terapia entre una y otra sesión. Los niños con autismo o retrasos en el desarrollo con frecuencia trabajan con terapeutas ocupacionales o fisioterapeutas para desarrollar las habilidades motoras en las que tienen limitaciones.

Los niños con trastornos del desarrollo, incluido el autismo, a menudo tienen dificultades con el procesamiento sensorial, lo que los hace extraordinariamente sensibles a los sonidos, luces, y otros estímulos, o que reciban estimulación insuficiente de sus sentidos. Los problemas sensoriales pueden ser graves, cuando los niños se sienten tan abrumados o desorientados que no pueden funcionar, tratan de huir o tienen crisis preocupantes. En estos casos podría ser efectiva la terapia del comportamiento, y algunos niños también trabajan con un terapeuta ocupacional para tratar estos problemas.

Trastorno por déficit de atención con hiperactividad y trastornos del comportamiento

Si su hijo ha sido diagnosticado con un trastorno por déficit de atención con hiperactividad o TDAH (ADHD, por sus siglas en inglés) de moderado a grave, el tratamiento recomendado es normalmente medicación estimulante. Un psiquiatra o pediatra puede prescribir y supervisar la medicación. Es crucial que su médico tenga conocimientos y experiencia con estos medicamentos. Es crucial obtener la dosificación y medicación adecuada, ajustando la dosis y reevaluando la medicación a medida que el niño crece y cambia para que el tratamiento sea efectivo. Los medicamentos estimulantes actúan rápidamente, aunque hay varios tipos, cada cual con duraciones y sistemas de suministro diferentes, y podría requerir algún tiempo determinar el plan de medicación más efectivo para su hijo. No es inusual que se modifique la dosis y la medicación con el tiempo, por lo que es fundamental que mantenga una estrecha alianza con su médico.

Para los niños con trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) la terapia conductual no influye normalmente en la falta de atención, los síntomas de impulsividad e hiperactividad, pero puede ser muy útil para enseñar a los padres y a los niños cómo controlar los síntomas de manera más efectiva. La terapia de interacción padre-hijo (PCIT, por sus siglas en inglés) con un psicólogo capacitado ayuda a las familias con niños con TDAH: los padres aprenden a ejercer su autoridad y a poner límites de una manera calmada y positiva. Los niños aprenden a tomar las riendas de su comportamiento de manera más efectiva.

Para los niños con algún trastorno del comportamiento disruptivo, la terapia del comportamiento como PCIT, con un psicólogo con el entrenamiento correspondiente, puede ser de gran utilidad. En ocasiones se combina con medicación, prescrita por un psiquiatra o pediatra.