Por qué las transiciones desencadenan conductas problemáticas

Un desencadenante de conductas problemáticas común para muchos niños son las transiciones. Ya sea prepararse para ir a la cama, o ir a cenar o dejar el control de los videojuegos, en muchas familias las transiciones pueden convertirse en un punto de inflexión al que todos le tienen miedo.

Si las transiciones son un problema para su hijo, es importante averiguar qué es lo que le cuesta trabajo de la transición. A menudo, a los niños no les gusta detener una actividad que están disfrutando (como jugar videojuegos en un dispositivo electrónico) para hacer algo menos divertido, como prepararse para salir de la casa. Aunque a nadie le gusta detener las cosas divertidas, algunos niños tienen más dificultades que otros. Eso puede ser una señal de que aún están desarrollando habilidades de autorregulación emocional, pero eso sólo es una posible causa. Otros niños tienen problemas para hacer frente a cambios imprevistos en el horario o para dejar de hacer algo que sienten que no han terminado.

Tener problemas con las transiciones puede incluso ser una señal de un trastorno de salud mental en algunos niños. Los niños con trastorno por déficit de atención con hiperactividad o  TDAH, autismo, ansiedad y trastorno obsesivo-compulsivo o  TOC son más propensos a batallar con las transiciones.

Técnicas para facilitar las transiciones

Una vez que haya reducido lo que cree que puede estar detrás de la resistencia de su hijo a las transiciones, puede empezar a pensar en lo que cree que podría ayudar. (Nota: Si usted cree que su hijo puede tener un trastorno de salud mental no diagnosticado, es importante que comunique sus preocupaciones a un médico).

Estas son algunas técnicas que puede probar:

Ofrezca una vista previa y cuenta regresiva: Todas las mañanas, presente a su hijo qué pasará ese día. Antes de cada transición, dele un poco de tiempo y una descripción de lo que sucederá junto con la cuenta regresiva (en 20 minutos, luego 10, luego 5 será el momento de terminar el desayuno e irnos a la escuela). Esto ayuda a los niños a prepararse emocionalmente.

Capte su atención: Para los niños que tienen dificultades para regular su atención, haga un esfuerzo especial para captar la de su hijo. Haga contacto visual, siéntese a su lado, ponga su mano en su hombro o pídale que repita lo que ha dicho. Eso los hace más propensos a seguir las indicaciones.

Use la música: Las canciones pueden ayudar a los niños (especialmente a los más pequeños) a facilitar las transiciones. La canción de “limpieza” es un ejemplo popular de esto, pero hay muchas canciones que puede encontrar o inventar para adaptarse a una variedad de situaciones, desde atarse los zapatos, hasta cepillarse los dientes.

Use señales visuales: Colocar una gráfica con dibujos que ilustren lo que se puede esperar de una transición en particular, o los pasos a seguir, es un buen recordatorio visual para que los niños lo usen de apoyo.

Cree rutinas: Si hay transiciones con las que su hijo tiene dificultades todos los días, como irse a la cama, cree una cierta consistencia y estructura para esa transición. Por ejemplo, cuando se acerque la hora de acostarse, su hijo puede elegir una última cosa que quiera hacer. Luego, los dos van a cepillarse los dientes y leen un cuento, y luego se apagan las luces. Hacer esta rutina constantemente ayuda a los niños a saber qué esperar y a hace que la transición sea más fácil.

Utilice gratificaciones: Las gratificaciones pueden ser una herramienta efectiva para que los niños se acostumbren a las transiciones difíciles. Los padres pueden usar pegatinas (stickers), bocadillos o un sistema de puntos que lleve a recompensas tangibles.

Ponga en práctica las consecuencias apropiadas: Si una transición no va bien, piense en las consecuencias que está (o no) estableciendo. Gritar no es una medida efectiva, pero ignorar activamente o enviar al niños a que tome un tiempo fuera (time out) podría serlo.

Use los elogios: Cuando un niño logra llevar a cabo una transición, asegúrese de brindarle algún tipo de elogio entusiasta y distintivo que reconozca su buen comportamiento. Por ejemplo: “Me gustó mucho cómo entregaste el teléfono de inmediato y empezaste a cepillarte los dientes. Ahora tenemos más tiempo para leer”.