Seamos honestos: a muy pocos les entusiasman las citas médicas, pero cuando los niños tienen miedo de ir al médico, los padres saben que incluso las citas de rutina pueden convertirse en grandes crisis. Hemos reunido algunos consejos para ayudar para que la próxima visita de su familia fluya mejor.

Sea claro

Para los niños que tienen miedo de ir al médico, saber qué esperar puede ser de gran ayuda. “Cuando los niños están ansiosos por ir al médico, a menudo se imaginan algo mucho peor de lo que realmente va a pasar”, dice la Dra. Rachel Busman, psicóloga clínica del Child Mind Institute. “Pueden preocuparse de que todo vaya a doler o pensar que tener que visitar al médico significa que están enfermos”.

Del mismo modo, dice la Dra. Busman, los niños que no esperan una vacuna o una larga espera y la reciben, tienen más probabilidades de ponerse ansiosos o molestos que aquellos que han tenido tiempo de prepararse. Discutir cómo irá la cita paso a paso ayudará a su hijo a manejar sus expectativas y su ansiedad.

Evite usar términos generales o explicaciones vagas como: “El médico te hará un chequeo”. En cambio, explique cada paso de una manera clara y detallada que su hijo pueda entender fácilmente: “Después de que entremos en la sala de examen, el médico escuchará los latidos de tu corazón con una herramienta llamada estetoscopio …”

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No prometa demasiado

Si su hijo está obsesionado con la GRAN pregunta: “¿Me van a inyectar?”, puede ser tentador tranquilizarlo, incluso si no está 100 por ciento seguro de que no la necesitará. Pero es mejor ser honesto sobre lo que sabe y lo que no sabe.

“Es importante no mentir”, dice el Dr. Bernhard Wiedermann, médico de enfermedades infecciosas en el Sistema Nacional de Salud de los Niños en Washington DC. “Es mejor decir: ‘No estoy seguro, pero podemos preguntarle al médico cuando lleguemos”. Ser directo ayudará a generar confianza y garantizará que su hijo no se sienta traicionado o cegado si las cosas no salen según lo planeado.

Valide los sentimientos

“Cuando los niños están ansiosos, nosotros como padres queremos decir, ‘¡Estará bien! No hay nada de qué temer’, pero al hacerlo, estamos callando al niño”, dice la Dra. Busman. En cambio, dice, los padres pueden validar los sentimientos y modelar formas saludables de manejar la ansiedad ofreciéndose usted mismo como modelo.

Por ejemplo: “Entiendo cómo te sientes. Estaba realmente nervioso antes de la cita con mi médico la semana pasada, pero me alegro de haber ido. Ir al médico es lo que nos mantiene saludables”.

Dialogar para disipar las preocupaciones

Una vez que haya hablado sobre cómo irá la cita con el médico, déle a su hijo la oportunidad de hablar con usted acerca de por qué está nervioso y hacerle cualquier pregunta que pueda tener, incluso si le toma un poco de tiempo llegar a ese punto. “Los niños no siempre saben cómo explicar lo que sienten”, dice la Dra. Busman. “Si su hijo solo dice: ‘No quiero ir. Tengo miedo’, ayúdelo a analizar los detalles de lo que le causa ansiedad. De esa manera, puede abordarlo de forma más efectiva”.

Si su hijo tiene dificultades para expresar sus preocupaciones, intente hacer preguntas para ayudarlo a definirlas. Por ejemplo: “Repasemos todo lo que sucederá mañana. Detente cuando lleguemos a algo que te da miedo. De esa manera podemos hablar sobre qué hacer para que tengas menos miedo antes de irnos”.

Maneje su propia ansiedad

Si su hijo no se siente bien, puede que no sea el único ansioso. Cuando los niños están enfermos, es natural estar nervioso, pero es importante controlar su ansiedad de manera adecuada.

La ansiedad de los padres puede contagiarse fácilmente a los niños”, dice la Dra. Wiedermann. Por supuesto, esto no significa que no deba expresar sus preocupaciones al médico, solo que es importante encontrar el momento y el lugar adecuados para hacerlo.

“Si se siente ansioso, o tiene preguntas que podrían no ser apropiadas para hacer frente a su hijo, pida hablar con el médico mientras su hijo está siendo registrado”, dice la Dra. Wiedermann. “Ayudará a su hijo a mantener la calma y le dará a usted la oportunidad de avisarle al médico sobre sus preocupaciones antes de que comience la cita”.

Ayude al doctor

“Como médicos, queremos que nuestros pacientes y sus familias se sientan cómodos”, dice el Dr. Wiedermann, “y recibir comentarios de los padres puede ser muy útil”.

Algunos ejemplos de comentarios útiles podrían ser:

  • Pedir al médico que disminuya la velocidad y le explique las cosas paso a paso
  • Solicitar que use un lenguaje apropiado para la edad del niño para que su hijo pueda ser parte de la conversación

Muchos doctores que trabajan con niños tienen trucos para ayudarlos a sentirse más relajados, pero no todos trabajan con todos los niños, señala la Dra. Pamela Parker, pediatra en Silver Spring, Maryland. Por lo tanto, es importante que los padres hagan saber al médico qué ha funcionado para su hijo y qué no.

Por ejemplo, si un niño parece desconfiar de los instrumentos médicos, la Dra. Parker dice que a menudo le pedirá que actúe como su “asistente” durante la visita. “Diré,‘ Esta herramienta me ayuda a mirar a tus oídos. ¿Podrías ayudarme agarrándolo mientras me preparo?”.

Para algunos niños, ser parte del proceso es de gran ayuda, pero otros pueden no encontrarlo útil. “No siempre está claro de inmediato cómo se sienten los niños en la sala de examen”, explica la Dra. Parker, “así que es útil para nosotros si los padres dicen: Realmente disfrutó ser su ayudante la última vez. ¿Podría volver a hacer eso? O ¿Sabe? No creo que le haya gustado sostener el estetoscopio, ¿podríamos intentar algo diferente esta vez?”.

Lleve distracciones

En un mundo perfecto, su hijo sería visto a tiempo cada vez, pero es más probable que pase al menos un rato en la sala de espera de su médico. La mayoría de los consultorios de pediatras proporcionan juguetes, pero si su hijo está ansioso, no confíe en una copia antigua de la revista Highlights para ayudarlo a mantener la calma. En su lugar, permítale elegir un juego o libro favorito para llevar que lo ayudará a mantener su mente ocupada durante la espera.

La conversación directa sobre las vacunas

“Su hijo tendrá que recibir una inyección en algún momento”, dice la Dra. Busman, “así que es importante enmarcarlas de manera racional”. Cuando se trata de vacunas, una buena dosis de honestidad y perspectiva es la mejor opción.

  • Sea directo: “A nadie le gusta recibir vacunas, pero son una gran parte de lo que nos mantiene saludables, por lo que todos tenemos que recibirlas a veces”.
  • Hágalo rápido: Si la idea de recibir una inyección al final de la cita aumenta la ansiedad de su hijo, intente consultar con el consultorio del médico con anticipación para ver si es posible salir de eso al comienzo de la visita.
  • No lo posponga: “Los niños intentan todo tipo de cosas para evitar las vacunas”, dice la Dra. Parker, pero ella dice que es mejor no rendirse. “Si su hijo no recibe la vacuna hoy, la necesitará la próxima vez”.
  • Póngalo en perspectiva: Para la mayoría de los niños (y algunos adultos), el miedo a recibir una vacuna suele ser mucho peor que la vacuna en sí. “Intente poner las cosas en perspectiva”, dice la Dra. Busman. “¿Recuerdas la última vez que te pusieron una vacuna? ¡Terminó tan rápido y luego fuiste a la práctica de baloncesto!”.
  • Termine con eso: “La fobia a las agujas es algo real”, dice la Dra. Parker, “y para algunos niños, ser razonable no es una opción en este momento”. En esos casos, dice que lo mejor que pueden hacer los padres es ayudar al niño a mantenerse lo más tranquilo posible y esperar a que pase la tormenta. “Una vez que termina la inyección, los niños que gritaban como si fueran a morir hace un momento dirán: “Oh, ¿eso es todo?”, dice la Dra. Parker. “El truco es terminarlo lo más rápido posible y luego seguir adelante”.

Una vez que terminen las inyecciones, elogie y refuerce positivamente: “Estoy muy orgullosa de ti. ¡Tenías miedo pero lo hiciste de todos modos! Eso fue realmente valiente”.

Cuando la ansiedad significa algo más

La mayoría de los niños tienen un poco de miedo de ir al médico, pero una vez que le ponen la curita y salen por la puerta, pasan rápidamente a lo siguiente. La ansiedad persistente o severa podría ser una señal de algo más serio. Algunas señales a tener en cuenta incluyen:

Si la ansiedad de su hijo para ir al médico parece excesiva, puede ser hora de considerar que un profesional lo evalúe.

Lo más importante

Puede que ir al médico nunca se convierta en algo que le guste a su hijo, pero es una parte necesaria para mantenerse saludable durante toda su vida. Ayudarlo a desarrollar las herramientas y la capacidad de recuperación que necesita para controlar su ansiedad hará que las futuras visitas sean menos estresantes para todos los involucrados.