Qué hacer si crees que tu adolescente siente depresión
Empieza por escuchar sin juzgar y evita querer “arreglar” a tu hijo o hija.
Experto clínico: Dra. Natalie Weder
in EnglishLo que aprenderá
- ¿Cuáles son las señales de depresión en adolescentes?
- ¿Qué pueden hacer madres y padres para ayudar a su adolescente que tal vez tenga depresión?
- ¿Cómo se trata la depresión?
Lectura rápida
Estar triste o irritable, perder el interés por las cosas que solían disfrutar, cambios en los hábitos de alimentación o de sueño y poca energía son algunas señales de depresión en la adolescencia. Sentirse inútil o sin esperanza acerca del futuro también son señales de advertencia importantes. Otro síntoma podría ser que bajen las calificaciones o empiecen a tener problemas de concentración en la escuela. Si tu adolescente muestra varias de estas señales, y no desaparecen después de un par de semanas, podría tener depresión. Y aunque tú no puedes hacer que quiera mejorar, hay algunas cosas que puedes hacer para ayudar.
Puede ser frustrante cuando los hijos están irritables y con ánimo decaído, especialmente si no parecen estar tratando de ayudarse. Pero es importante decirles que tú te tomas en serio sus sentimientos. Por ejemplo, podrías decir: “Parece que últimamente estás muy desanimada. ¿Es cierto?”. Déjale claro que lo que quieres es entender qué le preocupa y no tratar de resolver el problema.
Haz preguntas y trata de no hacer juicios. Al escuchar, le estás diciendo que estás tratando de entender lo que siente. Recuerda que no estás ahí para “arreglarla o arreglarlo”. Escuchar sin juzgar hará que se sienta más a gusto a la hora de hablar.
La depresión puede hacer que incluso las cosas más pequeñas sean más difíciles. Nota las cosas sencillas y positivas que hace tu adolescente, como ir a la escuela o lavar los platos. Y destaca las formas en que se cuida, como hacer sus tareas, pasar tiempo con la familia o tratar de mantener el contacto con sus amistades. Recuerda que no es el momento de criticar. No se quiere sentir así a propósito. Si se pudiera sentir mejor mágicamente, lo haría.
Trata también de darle opciones de cosas que puede hacer, sin críticas. En vez de decir, “mi amor, realmente te tienes que levantar de la cama y hacer algo. ¿Qué tal si llamas a una de tus antiguas amistades?”, podrías decir: “Tengo que ir al centro comercial. Avísame si quieres venir conmigo y tal vez podríamos almorzar por ahí”.
Conseguir que adolescentes con depresión sigan un tratamiento puede ser complicado. Si tu adolescente no quiere ir, sé paciente y persistente. Dale espacio y hazle saber que estarás allí cuando sea el momento. Cuando tu adolescente considere que es el momento, permítele elegir al terapeuta con quien sienta conexión. Asegúrate de que practique una terapia que funcione bien para la depresión. La terapia interpersonal, la terapia cognitivo-conductual (TCC) y la terapia dialéctico-conductual (DBT) suelen ser buenas opciones. En muchos casos de adolescentes con depresión también resulta útil la medicación.
Si tu adolescente ya está en tratamiento pero no está funcionando, puede ser momento de hacer un cambio. Podría ser un tratamiento diferente, una nueva medicación o cambiar de terapeuta.
En los primeros años de la infancia, padres y madres por lo general se apresuran a intervenir e ir al rescate cuando su hija o hijo necesitan ayuda. A medida que crecen y sus problemas se vuelven más complejos, tienes que hacer la transición hacia un rol más de apoyo, y eso puede ser difícil. Esto es especialmente cierto en el caso de adolescentes que están luchando contra la depresión. Necesitan ayuda para mejorar, pero primero tienen que querer esa ayuda.
Señales de que tu adolescente tiene depresión:
- ¿Ha estado triste o irritable la mayor parte del día, la mayoría de los días de una semana durante al menos dos semanas?
- ¿Ha perdido interés en las cosas que solía disfrutar?
- ¿Ha cambiado rutinas de comer o dormir?
- ¿Tiene muy poca energía, muy poca motivación para hacer cualquier cosa?
- ¿Se siente inútil, sin esperanza del futuro o culpable de cosas que no son su culpa?
- ¿Ha bajado sus calificaciones o le cuesta concentrarse?
- ¿Ha tenido pensamientos suicidas? Si es así, es fundamental acudir de inmediato con un profesional de la salud mental para obtener una evaluación. Si los pensamientos son muy graves y la amenaza es inminente acude a emergencias.
Si tu adolescente muestra varias de estas señales es posible que tenga depresión y necesite atención profesional. Aunque no puedes hacer que quiera mejorar, hay algunas cosas que como madre o padre puedes hacer. Y comienza con simplemente estar disponible.
Demuéstrale tu apoyo
Una de las cosas más importantes que puedes hacer por tu adolescente es trabajar en fortalecer su relación. Intenta mostrarle empatía y comprensión poniéndote en sus zapatos. Es posible que te frustre ver que no tiene ánimo, que está irritable la mayor parte del tiempo, y que además parezca no estar esforzándose por ayudarse. Pero si no hay mucho en su vida que le cause felicidad, o si le ha pasado algo muy decepcionante, es comprensible que quiera evitar las cosas que solía disfrutar y retirarse a su habitación. La depresión hace que incluso las cosas más pequeñas sean más difíciles.
Trata de validar sus emociones sin enfocarte en su comportamiento poco saludable. Por ejemplo, podrías decir: “Parece que has estado muy decaída últimamente. ¿Es así?”. Deja claro que tu intención es entender qué le preocupa, sin tratar de resolver el problema.
Muéstrale tu interés con sensibilidad. Hazle preguntas sobre su estado de ánimo de forma sutil, sin dejar que se desborden tus emociones. Incluso mamás y papás con las mejores intenciones, a menudo no se dan cuenta de que su preocupación puede sonar como una crítica en vez de una expresión de amor. No juzgues ni trates de resolver sus problemas, incluso si no estás de acuerdo con su punto de vista. Escuchar cómo tu hija o hijo habla de sus problemas podría parecer como si estuvieras reforzando lo negativo, pero en realidad le estás diciendo que estás escuchando, que ves lo que te quiere mostrar y que estás tratando de entender, no de arreglar nada. A nadie le gusta que te intenten arreglar. Escuchar sin juicios facilitará que perciba que estás de su lado y que eres alguien a quien puede recurrir cuando considere que puede hablar de lo que está experimentando.
Trata también de darle opciones de cosas que puede hacer, sin críticas. En vez de decir, “mi amor, realmente te tienes que levantar de la cama y hacer algo. ¿Qué tal si llamas a alguna de tus antiguas amistades?”, podrías decir: “Tengo que ir al centro comercial. Avísame si quieres venir conmigo y tal vez podríamos almorzar por ahí”.
Tal vez te parezca demasiado pasivo, como si no estuvieras haciendo lo suficiente. Pero estar allí para tus hijos y mostrarles aceptación es exactamente lo que necesitan de ti en ese momento. En realidad, es una forma muy activa de fortalecer su relación.
Destaca lo positivo
También asegúrate de reconocer las cosas positivas que hace tu adolescente. Ir a la escuela, mantener un trabajo de tiempo parcial, lavar los platos o recoger a su hermano de su práctica de fútbol. Todas estas son cosas buenas que podría estar haciendo tu adolescente, y es importante reconocerlas en lugar de pensar: “Esto es lo que debería estar haciendo”. A todos nos gusta que nos aprecien y reconozcan por hacer un buen trabajo, incluso cuando hacemos simplemente lo que se espera que hagamos.
Pregúntate: ¿Cuántas cosas positivas le has dicho hoy? ¿Cuántas cosas negativas has dicho? ¿Cuántas veces has resaltado sus problemas o has intentado solucionarlos? Lo positivo debería superar lo negativo. Hazle saber a tu adolescente que sientes orgullo por él o ella. Si ves que se cuida, hace su tarea, está interactuando con la familia o hace otras cosas que requieren esfuerzo, dile que lo está haciendo muy bien. Probablemente apreciará que te hayas dado cuenta.
Del mismo modo, no necesitas mencionar, por ejemplo, que te decepciona que no esté saliendo tan a menudo con sus amistades o que ya no muestre el mismo interés que tenía en tocar la guitarra. Lo más probable es que también sienta decepción por eso, y no necesita que le recuerdes lo que no va bien en su vida. No se quiere sentir así. Si se pudiera sentir mejor en un abrir y cerrar de ojos, lo haría.
Ayudar a adolescentes con depresión a que reciban tratamiento
Hay adolescentes que querrán ir a terapia cuando les preguntes, y hay quienes no. En el caso de quienes se resisten, sé consciente de que no se va a abrir de repente a la idea de la terapia (o a ti), pero le puedes guiar hacia el tratamiento, al abrirle la puerta y luego esperar pacientemente a que quiera tomar ese camino.
Prueba decir: “Sé que la estás pasando mal y tengo algunas ideas de cosas que podrían ayudar. Si quieres hablar conmigo sobre esas ideas, dime. Estoy aquí para lo que necesites”. También es buena idea preguntarle si tiene alguna sugerencia sobre cómo tú podrías ayudar. Puede que te sorprendas con lo que te diga.
Ten en cuenta que tu adolescente te podría decir que te vayas. Está bien, es su forma (aunque un poco irritable) de decirte que necesita espacio. Es normal que en la adolescencia quieran independencia y es importante que tú respetes eso. Podrías responder: “Te daré más espacio, pero quiero que sepas que estoy aquí por si alguna vez quieres hablar o escuchar mis sugerencias”.
Prepárate en caso de que acuda a ti en busca de ayuda. Haz tu investigación. Encuentra dos o tres terapeutas a quienes tu adolescente podría acudir, y dile que puede elegir a quien le acomode mejor y piense que será de más ayuda. Encontrar un terapeuta que encaje bien es extremadamente importante y hacer que la elección sea de tu adolescente le ayudará a apropiarse de su tratamiento, lo cual es crucial y prepara el terreno para una terapia eficaz.
También es importante saber que hay diferentes tipos de terapia que pueden ser útiles para tu adolescente, incluyendo algunas terapias de comportamiento bien estudiadas. Se ha demostrado que la terapia interpersonal, la terapia cognitivo-conductual (TCC) y la terapia dialéctico-conductual (DBT) son útiles para adolescentes con depresión. Asegúrate de que tu hijo o hija hayan tenido una evaluación exhaustiva que incluya recomendaciones de tratamiento que te sirvan de guía.
Una parte significativa de adolescentes y jóvenes con depresión se benefician del uso de medicamentos, como un antidepresivo. Aunque la terapia por sí sola puede ser eficaz para la depresión desde leve a moderada, los mejores resultados se obtienen generalmente con una combinación de medicamentos y terapia. Si se estás considerando los medicamentos, se recomienda encarecidamente que hagas una cita con un psiquiatra infantil y de adolescentes que cuente con certificación del consejo (en lugar de un médico general).
Por qué el tratamiento de la depresión podría no estar funcionando
Si tu adolescente ya está en tratamiento pero no le está funcionando, pregúntale por qué piensa que es así. ¿Qué no es útil o qué no le gusta de la terapia? ¿Hay cosas sobre la terapia que le gustan? Tal vez le podrías ayudar a encontrar un terapeuta que haga más de las cosas que le gustan. Si consideras cambiar de terapeuta, es importante que lo discutas antes con quien esté brindando la terapia en este momento. Muchas veces, se puede mejorar la terapia y/o la relación terapéutica.
Ten en cuenta que generalmente la terapia no es eficaz si la persona no se compromete con el tratamiento, o si lo está haciendo solo para agradar a otra persona. Es necesario que tu adolescente sea quien tiene la motivación de mejorar. Desafortunadamente, a veces es necesario que las personas se sientan aún peor antes de que quieran ayuda. Pero la buena noticia es que si sientas las bases en este momento, al fortalecer el vínculo entre ustedes, será más probable que tu adolescente acuda a ti por apoyo cuando finalmente sienta que lo necesita.
Cuida de ti
Por último, es importante asegurarte de que estás cuidando de ti. Ser mamá o papá de alguien que está luchando contra la depresión puede ser intenso emocionalmente y físicamente agotador. Recuerda que hay personas que te pueden ayudar y obtén el apoyo que necesitas. Asegúrate de dedicar tiempo a hacer cosas que disfrutas y salir con tus amistades. La frase: mamá (o papá) feliz = bebé feliz (léase: adolescente) ¡sigue aplicando!
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