Cuando los niños son diagnosticados con dislexia, lo primero en lo que nos enfocamos es en que reciban una instrucción eficaz en lectura. Más tarde, cuando ya han obtenido ayuda con la decodificación, empezamos a pensar en cómo les irá cuando sean mayores. Como padres, solemos preguntarnos: ¿Alguna vez serán lectores lo suficientemente buenos como para terminar la universidad?

La buena noticia es que, aunque los niños con dislexia siempre tendrán que esforzarse más que otros niños en la lectura, para la mayoría de ellos la universidad estará dentro de su alcance. Por ley, los estudiantes con discapacidades tienen garantizado el derecho a adaptaciones apropiadas en la universidad, y hay tecnología que puede ser de gran ayuda para ellos.

Estos son algunos de los desafíos que pueden enfrentar y algunas de las herramientas y estrategias que los ayudarán a tener éxito. Es importante que los estudiantes aprendan a usar estas herramientas en la escuela preparatoria (high school) para que cuando estén bajo presión en la universidad ya se sientan cómodos y expertos usándolas.

Administración del tiempo

La transición a la universidad requiere que todos los estudiantes se adapten a un nuevo entorno. En la vida cotidiana de los estudiantes universitarios (mayoritariamente no estructurada), uno de los principales desafíos puede ser la administración del tiempo. Esto se debe a que los estudiantes solo tienen unas pocas horas de clase al día y, por lo general, no hay tareas o controles diarios para asegurarse de que estén al día con su trabajo.

A todos los estudiantes les puede resultar difícil tener la disciplina para completar su trabajo cada semana, cuando no tienen ninguna tarea inmediata asignada y el examen será dentro de un mes. Muchos se atrasan. Pero, mientras que sus compañeros de clase tal vez necesiten solo un par de días para ponerse al día con su lectura antes de un examen o para hacer la investigación necesaria para escribir un ensayo, los estudiantes con dislexia que han postergado las cosas podrían descubrir que no pueden hacer todo, porque leen más lentamente que sus compañeros de clase. Por esto, aunque puede parecer que no es el desafío más evidente, los estudiantes con dislexia deben ser conscientes de la necesidad de administrar su tiempo de manera cuidadosa.

Si bien usted como padre no estará allí para controlar los hábitos de estudio de su hijo en la universidad, puede ayudarlo a prepararse para una gestión eficaz del tiempo mientras todavía está en casa. La clave es lograr que tenga el hábito de completar un cuadro semanal de actividades que muestre todos sus compromisos diarios y la programación de los tiempos de estudio, así como los quehaceres en casa. Los estudiantes que usan este sistema durante un período prolongado de tiempo pueden ver si han reservado suficiente tiempo (o demasiado) para diversas tareas. Hacer esto puede hacerlos conscientes de cómo usan su tiempo y cuánto tiempo necesitan realmente para las tareas, y puede proporcionarles una estrategia que pueden usar para estructurar su tiempo en la universidad.

Lectura a nivel universitario

Los estudiantes con dislexia pueden encontrar difícil el material de lectura universitaria, igual que sus demás compañeros de clase. Primero, el nivel de dificultad de muchos textos puede ser un gran salto de lo que los estudiantes estaban acostumbrados en la high school: algunos pueden ser muy abstractos. En segundo lugar, el vocabulario puede ser más sofisticado y desconocido.

Mientras que en la preparatoria los maestros podrían haber proporcionado con anticipación a los estudiantes una lista de términos de vocabulario (y sus definiciones), los profesores universitarios generalmente no lo hacen. Además, el material de lectura universitaria a menudo no proviene de libros de texto que incluyan preguntas de comprensión, y los profesores tampoco suelen proporcionarlas. Esto puede dificultar que los estudiantes con dislexia supervisen su propia comprensión. Una estrategia de uso común llamada SQ3R puede ayudar con este desafío.

En la fase de encuesta de la SQ3R (en inglés, Survey), los estudiantes obtienen una vista previa del texto para palabras desconocidas que deberían poner en una lista y buscar antes de comenzar a leer para tener las definiciones a mano. Esto debería hacer que la lectura sea menos interrumpida. También repasan las imágenes y los títulos y subtítulos. Esta vista previa les da a los estudiantes una idea de lo que leerán, lo que puede ayudarlos a “entrar en calor” o preparase para lo que aprenderán, y también puede traerles a la mente otra información que ya conocen sobre este tema, lo que puede hacer que el aprendizaje sea más eficiente.

La fase de preguntas de la SQ3R (en inglés, Questions) comienza mientras los estudiantes están haciendo la vista previa. En esta fase, la herramienta convierte los encabezados en preguntas que los estudiantes responderán cuando terminen con una sección en particular (por ejemplo, “¿qué es la ósmosis?”). Si se les han proporcionado preguntas de comprensión, los estudiantes las revisan antes de leer para que sepan qué buscar mientras leen.

La primera fase de las tres R es simplemente lectura (en inglés, Reading). Mientras hacen esto, los estudiantes deberían pensar en sus preguntas. La segunda fase R es recitar (en inglés, Reciting), lo que simplemente significa que responden las preguntas de comprensión. Si descubren que no pueden, deben hacer una relectura dirigida hasta que encuentren las respuestas. Y la fase final R es revisión (del inglés Review), que implica revisar regularmente las respuestas a sus preguntas de comprensión para que la información permanezca “fresca” para los exámenes y requiera un estudio menos intensivo.

Algunas lecturas, como obras de teatro o ensayos filosóficos, pueden carecer de estructura y no ser adecuadas para la estrategia SQ3R. En estos casos, los estudiantes pueden encontrar útil buscar resúmenes en Internet o usar guías de estudio como las Sparknotes para ayudarlos a obtener una vista previa de lo que leerán.

Mientras los estudiantes están en la high school, los padres pueden mostrarles cómo hacer esto con cualquier tarea de lectura que no esté en un libro de texto tradicional. Incluso cuando un maestro ha proporcionado a su alumno una guía de estudio para una obra de teatro o incluso un poema, los padres pueden primero hacer que su hijo busque en línea para ver si puede encontrar un resumen rápido para obtener una idea general de lo que está a punto de leer. Esto lo ayudará a tener una idea de la trama general, en el caso de una obra de teatro, o del significado que le da el autor y de cualquier símbolo importante, en el caso de un poema. Esta “base” puede servir como una ayuda para la comprensión.

Tecnología de apoyo

La tecnología también puede ayudar, por lo que los estudiantes deben solicitar apoyos tecnológicos como adaptación. Para sus desafíos de lectura, el programa de texto-a-voz (enlace en inglés) puede ser de gran ayuda. Muchos de los programas de software permiten a los estudiantes resaltar el texto en la pantalla y enviarlos a un documento que pueden usar como ayuda para el estudio. También pueden tener diccionarios integrados que permiten a los estudiantes hacer clic en palabras desconocidas y obtener instantáneamente una definición. También puede haber otras funciones útiles.

Las universidades no están obligadas a proporcionar una copia de dicho software a los estudiantes (la ley dice que no tienen que proporcionar “dispositivos personales”, y se interpreta que este tipo de software entra en esta categoría). Sin embargo, muchas universidades sí compran estos software, aunque hay mucha variación entre las escuelas en cuanto a su disponibilidad.

En algunas escuelas, el software puede cargarse en algunas computadoras en la oficina de servicios para discapacitados (lo que significa que los estudiantes solo pueden acceder durante el horario habitual de oficina) y en algunas computadoras en la biblioteca (que tienden a estar abiertas mucho más tiempo). En otras escuelas, tienen una licencia del sitio que les permite ofrecer a los estudiantes registrados en la oficina de servicios para discapacitados que lo usen en su propia computadora. Y en otras escuelas, los programas están disponibles para cualquier persona con una identificación de estudiante: no tienen que tener una discapacidad para calificar.

Una vez que tienen acceso al software, los estudiantes necesitan una copia en PDF de su tarea de lectura, que cargan en su computadora para que el programa pueda leerles el texto en voz alta. En algunas clases, los profesores asignarán lecturas (como artículos de revistas) que ya son archivos PDF, lo que facilita las cosas para los estudiantes que desean utilizar el software de texto-a-voz. Si los profesores asignan libros de texto, los editores a veces hacen versiones electrónicas que están disponibles solo para personas con discapacidades (lo que significa que no están disponibles para venta al público en general). La oficina de servicios para discapacitados hará pedidos de estas versiones electrónicas al editor para que los estudiantes puedan usarlas con su programa de lectura. En estos casos, los estudiantes aún tienen que pagar por una copia del libro (¡nadie recibe libros de texto gratis!).

En situaciones en las que un libro de texto u otro tipo de material de lectura no está disponible como PDF o versión electrónica, las universidades solo están obligadas a proporcionar a los estudiantes una forma de obtener sus libros en el formato que necesitan, pero no están obligadas a hacer la conversión. En algunas escuelas, la oficina de servicios para discapacitados proporcionará un escáner que los estudiantes pueden usar para convertir sus libros de texto, pero los estudiantes serán responsables de hacer el trabajo ellos mismos. En otras escuelas, un miembro del personal de servicios para discapacitados hará el escaneo para los estudiantes.

Los padres deben tratar de asegurarse de que los estudiantes dominen el uso de dicha tecnología mientras todavía están en la escuela preparatoria para que no tengan que acostumbrarse a ella mientras también se están adaptando a las crecientes demandas académicas en la universidad. Algunos distritos escolares han adoptado la tecnología: brindan a los estudiantes una evaluación de tecnología de asistencia (o recomiendan ciertos programas ellos mismos) y luego les enseñan a usar las herramientas recomendadas. Los padres cuyo distrito no hace esto pero quieren que sus hijos comiencen pueden comunicarse con el centro de tecnología de asistencia de su estado para preguntar sobre una evaluación y cualquier posible fuente de financiamiento (puede consultar los recursos que ofrece su estado aquí).

Una vez que su hijo tenga acceso al software, es importante que lo use regularmente para que esté preparado para trabajar con él de manera independiente en la universidad. Tenga en cuenta que no importa cuán ampliamente esté disponible el software, las universidades no están obligadas a proporcionar a los estudiantes ningún tipo de capacitación sobre cómo usarlo de manera efectiva, aunque algunas escuelas tienen a alguien disponible para ayudar a los estudiantes.

Desafíos de ortografía

Los estudiantes con dislexia a menudo tienen dificultades con la ortografía. Mientras que la escuela preparatoria de su hijo puede haber solicitado a los maestros que no los penalicen por errores ortográficos, las universidades en cambio puede que ofrezcan a los estudiantes una computadora portátil con una función de corrección ortográfica integrada para los exámenes. Los estudiantes pueden negarse a esto, pero es importante que los padres les hagan énfasis en cómo el uso de dicha herramienta puede ayudar a presentar un trabajo con la mejor calidad posible. Para demostrar este punto, un estudio realizado en la Universidad de Georgia hace varios años acerca de estudiantes con trastornos del aprendizaje que afectan su ortografía encontró que, incluso cuando el contenido de sus respuestas era de igual calidad, aquellos trabajos que contenían errores ortográficos y otros errores recibieron calificaciones más bajas que los de la población general. Los padres deberían hacer que sus hijos se acostumbren a usar una computadora portátil con un corrector ortográfico para los exámenes de la escuela preparatoria para que estén listos para trabajar de esta manera en la universidad.

Los padres también podrían querer invertir en programas de software diseñados para detectar los errores que cometen personas con dislexia (por ejemplo, Ginger o Ghotit) o ​​un software de predicción de palabras (por ejemplo, Co-Writer) o habilitar la función integrada de su programa de procesamiento de textos que puede ayudarlos a deletrear correctamente las palabras que quieren usar. Esto puede ser muy útil para los trabajos que se realizan fuera del aula, porque incluso si los estudiantes reciben una adaptación de ortografía en los exámenes (es decir, si no son penalizados por errores ortográficos) es poco probable que reciban esta facilidad para los trabajos que se hagan fuera del entorno del examen.

Acostumbrarse a estas estrategias y herramientas en la high school puede parecer mucho trabajo para los estudiantes con dislexia que podrían estar defendiéndose bien sin ellas. Pero es importante hacerles saber que los desafíos que enfrentarán en la universidad son diferentes, y que cuanto más preparados estén antes de llegar allí, más seguros y cómodos se sentirán. Con preparación y conocimiento acerca de cómo es el ambiente universitario, deberían poder aprender de manera efectiva y demostrar con éxito lo que saben.

Relacionado: Prepararse para la universidad emocionalmente, no solo académicamente