Cómo la atención plena puede ayudar a cuidadores
Madres y padres de niños con necesidades especiales han descubierto que estas técnicas disminuyen el estrés y la ansiedad.
Expertos clínicos: Wendy Blumenthal, PhD , Elisha Goldstein, PhD
in EnglishLo que aprenderá
- ¿Qué es la atención plena?
- ¿Cómo puede la práctica de la atención plena prevenir el agotamiento?
- ¿Cuáles son algunas herramientas de atención plena que te ayudarán?
Lectura rápida
La atención plena es la práctica de centrarse en el presente en lugar de preocuparse por los errores del pasado o los problemas futuros. Puede ser una herramienta muy útil para familias en las que hay niños con necesidades especiales. La atención plena enseña a las personas a distanciarse de sus pensamientos preocupantes. Aprenden a reconocerlos sin dejarse dominar por ellos. Esto ayuda cuando las cosas se ponen difíciles.
Practicar la atención plena cuando las cosas no son tan complicadas ayuda en los momentos difíciles. Hay diferentes formas de atención plena que funcionan para diferentes personas. Probar distintas herramientas te ayudará a encontrar la que mejor se adapta a ti. Empieza por dedicarte unos minutos de tranquilidad. Puede ser algo tan sencillo como sentarte con los ojos cerrados y concentrarte en tu respiración. Para otras personas, dedicar tiempo a la oración puede ser una forma de atención plena. Para algunas personas, dar un paseo tranquilo es una forma de atención plena.
Encontrar lo que mejor te funciona y practicarlo te puede ayudar a calmarte cuando empieces a sentir estrés. Las familias de niños con necesidades especiales con frecuencia sienten que nunca pueden hacer lo suficiente por su hijo o hija. Eso puede provocar agotamiento de quien está a cargo del cuidado. En cambio, aprender a ver el panorama general y no sentir que tienes que arreglarlo todo puede ser un gran alivio. Y también te convertirá en un mejor padre o madre.
Uno de los mayores retos en la crianza de niños que requieren altas necesidades de apoyo es manejar las repercusiones a nivel emocional. Queremos lo mejor para nuestros hijos, y con niños cuyos problemas no se resuelven fácilmente, puede parecer que lo que hacemos nunca es suficiente.
Las familias en las que hay niños con necesidades especiales a menudo sienten culpa si no están dedicando cada momento, ya sea a estar con sus hijos o a buscar los servicios que les puedan ayudar más. Eso puede llevar (o contribuir) a un desgaste de quienes cuidan, o cual resulta perjudicial tanto para la persona cuidadora como para el niño o la niña.
Madres y padres tienen que aprender a aceptar que está bien hacer“lo suficiente”, sin aspirar a la perfección, dice Wendy Blumenthal, PhD, psicóloga con sede en Atlanta.
La Dra. Blumenthal anima a las familias a que entiendan que tomar decisiones que tengan en cuenta a toda la familia y que protejan su propia salud mental es, en última instancia, lo mejor para sus hijos que enfrentan desafíos. Eso puede significar ”llevar a tu hija a clases particulares intensivas de dislexia dos veces por semana en lugar de inscribirla en la mejor escuela de la ciudad por 40 000 dólares al año”, añade. ”Se trata de tomar decisiones que sean ‘lo suficientemente buenas’”.
Mona Latham tardó casi dos décadas en darse cuenta de que no podía ser todo para sus hijos. Su hijo de 24 años sufrió una lesión cerebral traumática de niño y entre las secuelas se incluyen TOC, problemas de funcionamiento ejecutivo y TDAH leve. A su hija, ahora de 19 años, le diagnosticaron TOC, ansiedad, TDAH y, más recientemente, depresión grave. “Ha sido una cosa tras otra”, dice.
Con el tiempo, Latham ha aprendido a darse permiso para disfrutar la vida y a sus hijos. “Definitivamente me he vuelto más resiliente con los años —dice— y parte de ello es aprender a apreciar lo que hay y no intentar convertirlos en algo que no son”. Ha dado un paso atrás respecto a la perfección y ha encontrado algo más manejable. “No intento solucionar todos los problemas que surgen cada día”.
Cómo ayuda la atención plena (mindfulness)
La actitud de aceptación de Latham refleja un enfoque de “atención plena”, o un enfoque en la realidad del aquí y ahora. Un estudio de la Vanderbilt University (en inglés) publicado en Pediatrics descubrió que seis semanas de capacitación en atención plena para familias de niños con diversos diagnósticos condujeron a reducciones significativas en el estrés, la depresión y la ansiedad, así como a una mejora en el sueño y la satisfacción con la vida.
Al comienzo del estudio, el 85 % de las personas participantes reportaron un aumento significativo del estrés, el 48 % dijeron que estaban clínicamente deprimidas y el 41 % reportaron trastornos de ansiedad.
Las personas que practican la atención plena aprenden a prestar atención específica a lo que está sucediendo en el momento, y eso incluye los momentos estresantes o caóticos. Es fácil dejarse llevar por el estrés o la negatividad, pero la atención plena enseña a las personas a distanciarse de sus pensamientos negativos para aprender a reconocerlos y nombrarlos cuando se producen.
Elisha Goldstein, PhD y autor del libro sobre atención plena The Now Effect: How This Moment Can Change the Rest of Your Life, lo explica así: “Si en ese momento te puedes decir ‘esto es un caos’, sin ansiedad ni miedo, sino simplemente nombrándolo, las investigaciones muestran que bajamos el volumen de la amígdala, que es el circuito del miedo del cerebro, y aumentamos la actividad de la corteza prefrontal, de modo que podemos estar más conscientes de lo que está sucediendo en ese momento”.
Al actuar de forma más reflexiva y menos emocional madres y madres pueden aumentar su sensación de control. El Dr. Goldstein afirma que cuando tú reaccionas con calma ayudas a los niños a calmarse. “Piensan: “Puedo confiar en que mi familia tiene el control, este es un lugar seguro”. Y sienten más seguridad y prosperan”.
Estrategias de atención plena
Practicar la meditación de atención plena durante momentos menos estresantes también puede ayudar a mamás y papás a mantener una mayor calma y regulación emocional. Robbie Pinter utilizó una serie cada vez mayor de técnicas de meditación de atención plena para lidiar con el estrés diario de la crianza desde antes de que a su hijo Nicholas, ahora de 22 años, le diagnosticaran trastorno bipolar a los 5 años y más tarde autismo.
“Desde muy temprano incorporé una práctica que llamé “tomar un tiempo de tranquilidad”, y luego se convirtió más en meditación y ahora también hago algo llamado “oración para enfocarse””. Todas esas cosas, dice, son formas de atención plena. Ella participó en el estudio para madres y padres de niños con necesidades especiales. “Fue simplemente maravilloso” dice. “Era una capacitación de atención plena (cómo hacer la parte de la meditación) y también incluía aprender esta forma de hablarte a ti en la que te dices ‘lo que es real es el momento en el que estás, no lo que vendrá después ni lo que vino antes’”.
No es un sistema perfecto. “Al llevar a Nicholas al trabajo esta mañana, tengo que decir que nada de eso funcionó”, dice Pinter riendo. “Pero siempre puedes volver a ello y decir: ‘Bueno, eso fue lo que pasó en ese momento’, y luego seguir adelante. Creo que eso es lo que la meditación hace por mí”.
Date un respiro
La práctica diaria de atención plena de Pinter incluye:
- Meditación: Dedicar un “tiempo de silencio” (al menos 20 minutos al comienzo del día).
- Leer algo relajante “que te aleje de la lista de tareas pendientes, ya sea religioso, espiritual o simplemente poesía que te llegue al corazón”.
- Un paseo por el bosque.
- Recordar mantras que fomenten la atención plena, como “sin prisas, sin apuros”.
- Diálogo interno positivo que te ancla en el momento presente.
Sin estas prácticas, Pinter afirma que su vida sería completamente diferente y no en el buen sentido. Ha ayudado tanto a Pinter como a su marido (quien también practica la atención plena y fue uno de los pocos padres que participó en el estudio), a mantener la cordura y evitar el agotamiento de las personas cuidadoras.
Criar a un niño con un diagnóstico psiquiátrico o del desarrollo nunca va a ser fácil ni estará libre de estrés. Pero el agotamiento tampoco es inevitable. Aprender a ver el panorama general y darte permiso para no obsesionarte con intentar arreglarlo todo puede ser un gran alivio. Y te convertirá en una mejor madre o padre.
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