Cualquiera que me haya conocido sabe que soy la madre de seis niños inteligentes, divertidos, aventureros y ruidosos en edades que van desde la infancia hasta la adolescencia. Muchas personas también saben que mi hijo mayor tiene necesidades especiales múltiples, mi hijo de 6 años tiene Asperger y TDAH, y mi hijo de 4 años es alérgico a todo. De acuerdo, tal vez estoy un poco fuera de la red. Pero lo que podría no ser poco común acerca de mi familia es que nuestro mayor desafío, más que las alergias, los retrasos en el desarrollo o incluso la educación en el hogar, es la ansiedad.

La ansiedad es lo que lleva a mi hija de 7 años a mi habitación casi todas las noches. Es lo que evita que las luces se apaguen al 100 por ciento en cualquier habitación (para consternación de mi esposo). Es lo que hace que mis hijos se escabullan por la casa si han roto algo o si han tenido un accidente, porque simplemente se resisten a contarnos lo que pasó. Esto es causa de pequeñas mentiras y grandes berrinches. La ansiedad es la razón por la cual algunos de mis hijos necesitan jugar con las niñeras durante un largo rato antes de quedarse solos con ellas, y también es la razón por la que armamos a los familiares, incluso a los abuelos, con una larga lista de escenarios sobre qué sucedería si y por si acaso.

¿Suena familiar? Entonces considérenos un sitio de prueba para una “caja de herramientas” altamente desarrollada para tratar con niños propensos a la ansiedad. Con innumerables oportunidades de prueba y error, descubrimos que las siguientes técnicas  son muy eficientes y se las hemos pasamos a las niñeras que las implementaron con éxito. Predecimos que funcionarán para usted y sus niñeras también.

1. El grito y la distracción

“¡Oye, mira! ¡Creo que vi un murciélago afuera!” Esta ha sido una frase clave probada por los padres y utilizada por amigos y familiares durante los años de la infancia temprana cuando un niño se despierta de una siesta sollozando que no estoy en casa. El murciélago, en lugar de causar más ansiedad, aparentemente sorprende a mis hijos pequeños a estirar el cuello al ver a un supuesto murciélago volando por nuestro soleado patio en Texas.

2. La canción tonta

Cantada con entusiasmo a un niño pequeño mientras ignora al otro, por supuesto. Canciones como “Pin Pón es un muñeco…” y “Un elefante se columpiaba…” han estado entre las letras más exitosas para sacarles sonrisas en momentos de tensión.

3. El cumplido indirecto

La parte indirecta es importante aquí. Todos han visto a un niño pequeño esconderse detrás de su madre cuando se dirige a un adulto. Pero, ¿alguna vez has escuchado a alguien decir: “Oh, ¿quién hizo estas zanahorias asadas? ¡Están increíbles!” y sintió una conexión instantánea con el invitado a la fiesta que, sin saberlo, elogió tu cocina.”Guau, ¿quién hizo este avión de Legos?”. Intente preguntarle a un hermano o padre al alcance del oído para obtener la máxima efectividad.

4. La damisela en apuros

“Ay, ¿cómo abro esta masilla?” Es sorprendente lo rápido que se puede olvidar el nerviosismo en la prisa por ayudar y, con cinco niños, generalmente no hay escasez de caballeros con una armadura brillante pero ligeramente pegajosa.

5. Los errores ruidosos

“Vaya, me encanta realmente lo que Ian dibujó aquí”, le dije en voz alta a Margaret mientras Adam fingía no escuchar desde otra habitación. “¡Este dinosaurio da mucho miedo!”. Bueno, eso fue mucha tentación para Adam, simplemente tuvo que venir a ver lo que estábamos discutiendo y luego me corrigió en voz alta que era un robot y que lo hizo él, y antes de darse cuenta se había olvidado de estar nervioso por nuestros invitados a la cena.

6. La lesión

Siempre y cuando sea su propia lesión. Nadie en nuestra familia puede resistir un rasguño, un dedo del pie golpeado o una curita. La sangre no es necesaria.

7. El bocadillo o botana

Esto no necesita explicación, ¿o sí?

8. La preparación de un bocadillo o botana

Algunas sugerencias fáciles y divertidas incluyen “hormigas en un tronco” (apio cubierto de mantequilla de maní y salpicado de pasas), mantequilla de maní, jalea y plátano “hot dogs” en un pan y palomitas de maíz caseras (para algo que no involucra mantequilla de maní).

9. La salida

A jugar. No acerque una silla, no se quede ahí y espere a que los niños nerviosos tomen la iniciativa. Nuestros cuidadores más exitosos han iniciado un juego de tag (en algunos países es conocido como las traes, el pilla-pilla, etc.), un mural de tiza, saltando en el trampolín o incluso la bala de cañón ocasional en la piscina.

10. La “no existente” compra de amor

Para las niñeras nuevas o situaciones especialmente inusuales (donde absolutamente no puedo ser molestado por unas pocas horas), dejo una bolsa secreta de golosinas para después de que me haya ido. Globos, crayones nuevos, Tootsie Pops, burbujas, un nuevo juego, algo que sé que los distraerá totalmente y matará algo de tiempo. Si los niños me cuentan todo sobre las asombrosas sorpresas de la niñera cuando llegue a casa, fingiré estar sorprendida. Tengo tanto interés en este ejercicio como la niñera.

11. Rómpase en caso de emergencia

¿Nada funciona? ¿Se siente desesperado? Abra (escalofriante, ¿verdad?) una pantalla y pregunta sobre “este juego llamado Minecraft”. Comience a peinar el cabello de una muñeca American Girl (mueca). Saque un poco de pintura y papel. Cuente un chiste, cave en la tierra y encuentre algunos gusanos. Saque las pistolas de agua. Pero una vez que haya llegado ahí mi amiga, estará en el camino correcto a largo plazo.