No es exagerado decir que Frozen es grandiosa. No es solo que sea un éxito de taquilla, es una película que ha tocado las fibras sensibles de niños y padres al crear una princesa de Disney del siglo XXI: de hecho, dos. Los niños la ven (y la escuchan) obsesivamente, y los padres se alegran de que estas princesas se hayan liberado del papel tradicional de ser bonitas y perfectas, y de tener que ser salvadas por un príncipe.

Gran parte de la sensibilidad por la que se ha convertido en un éxito se debe a Kristen Anderson-Lopez y Robert Lopez, la pareja de compositores que aportaron al proyecto su irreverente sentido del humor y su propia experiencia práctica de niños y familias reales. Hablamos con los López, que son madre y padre de dos niñas, acerca de su refrescante perspectiva sobre los niños, sobre los retos de ser diferente y, por supuesto, sobre cómo romper el molde de las princesas.

“Libre soy”

En primera instancia, Kristen señala que, aunque nos lamentemos por las limitaciones del género de princesas, tiene la ventaja de tratarse acerca de las niñas. “Hay tan pocas películas con una protagonista femenina en estos días que cuenten una historia desde cualquier tipo de perspectiva heroica femenina”, comenta Kristen. “Creí que podíamos construir a partir de ahí”. Con el personaje de Anna, la hermana menor, Kristen buscaba crear una heroína divertida, que se burlara de sí misma al estilo de Tina Fey y Amy Poehler.

Y era una historia sobre hermanas. “Eso es lo que nos atrajo en primer lugar”, dice Bobby. “Que se trataría de dos niñas y del amor entre dos hermanas, y que se celebraría la fuerza de ese vínculo a pesar de que sería puesto a prueba”. Sería amor de tipo familiar lo que salvaría a las niñas, señala, más que uno de tipo romántico.

Aun así, Bobby, quien es un veterano de la Avenue Q y The Book of Mormón, dice que evitar los estereotipos románticos en el desarrollo de Frozen no fue tan fácil como él esperaba. “A medida que empezamos a trabajar, yo decía cosas como: ‘Lo que podría pasar es que fueran amigas y un hombre entrara en escena y entonces se separaran por el tipo’. Y Kristen y Jennifer Lee, la directora, decían ‘¡NO! No puede ser un tipo, ¡BASTA!’”

Lo que las separa, por supuesto, es el extraordinario poder de Elsa para congelar cosas, considerado tan peligroso que ella se ha visto forzada a esconderse. En la canción ganadora del Oscar “Libre soy” (Let it go) Elsa deja de intentar pretender que ella es como todos los demás, renuncia a tratar de ser “la niña perfecta” y libera su poder. También se libera de la vergüenza  y de algo más que un poco de furia. Se ha convertido en un grito de guerra para los niños que también se han sentido frustrados e incomprendidos.

Niños con capacidades diferentes

Aunado a todo esto está la muy graciosa y perspicaz canción “Reparaciones” (“Fixer Upper”, en la versión original en inglés), sobre el cosechador de hielo, torpe socialmente, que Anna enlista para ayudarla a encontrar y salvar a su hermana. Ahí tenemos un mensaje de inclusión poderoso. Su familia adoptiva de trolls ofrece a Anna una disculpa por sus imperfecciones (recordemos que su único amigo es un reno) y trata de casarlos. Anna para ese momento todavía está enamorada de su príncipe, pero hacen un gran equipo: ella no solo es mandona, sino que lo salva tan a menudo como él la salva a ella.

Kristen sabe algo sobre niños con desafíos. Creció con un hermano, dos años menor, con dificultades que en su opinión tal vez serían diagnosticadas hoy en día como autismo. “A mi hermano le diagnosticaron de todo, en un momento u otro, durante toda su vida. Tenía problemas de aprendizaje. Era hiperactivo. Probamos todas las dietas. Fue a escuelas especiales. Tenía problemas sensoriales. Problemas con la impulsividad.

“Esto siempre fue parte de la vida familiar”, añade. “Es parte de todo lo que escribo. Hay un personaje basado completamente en mi hermano en nuestro próximo proyecto.”

¿Dónde está su hermano ahora? “Vive en casa. Trabaja en un campo de golf cercano. Empezamos a tratar de conseguirle más ayuda, pero la rechazó, no le gusta mucho que lo etiqueten. Todavía estamos en medio de ese proceso, y cumplirá 40 años la semana que viene.

De hecho, añade: “Nos envió un mensaje de texto: ‘Es mi cumpleaños número 40, y ustedes me llevarán a Disney’”.

¿Y sí lo llevarán a Disney? “Claro”, dijo. “Es un tributo al poder de la sugestión. Al principio pensé: ¡Qué audacia!’, luego poco a poco se convirtió en: ‘Ahora que llevemos a Sean a Disney…’”.

“Ayer recibí el mejor mensaje de él”, añade Bobby. “Sólo decía: ‘8 días’”.

Manejo de la ira

Una de las cosas más sorprendentes sobre el éxito musical “Libre soy” es toda la ira que hay en ella. Los Lopez soltaron las riendas y dejaron que Elsa se enfureciera.

“Intentábamos escribir una canción que permitiera a Elsa descarrilarse un poco como protagonista”, recuerda Bobby. “Pusimos una buena cantidad de ira y negatividad en ella mientras explorábamos los sentimientos positivos de ser libre.”

Cuando se escribió la canción, la trama tenía a Elsa “dando un giro hacia la villanía”, como dice Bobby. Pero la canción fue un punto de inflexión en el desarrollo de la película, ya que el equipo creativo comenzó a ver a Elsa de manera diferente. Se convirtió en un personaje más empático, menos malvado como del típico cuento de hadas y más un ser humano que necesitaba aprender a usar sus poderes de forma positiva y, como diría un terapeuta, expresar su ira de manera segura.

A medida que el personaje evolucionaba, el equipo consideró suavizar lo que llamaron “la canción más demoledora de Elsa”, pero decidieron no hacerlo. Cuando has hecho un desastre, has salido corriendo atormentado y estás en lo alto de tu colina metafórica, sintiendo que nadie te entiende, habrá mucha rabia, señala Bobby.

“Cualquier cosa que te haga sentir frustrado con algo que es inherente a ti, añade Kristen, va a llevarte a la ira contra ti mismo, contra el mundo. Creo que a todo el mundo le pasa lo mismo. A todo el mundo. Estoy bastante segura de que incluso a Gwyneth Paltrow le pasa esto”.

Dar el portazo

Otro aspecto liberador de “Libre soy” es que a Elsa se le permite dejar de lado lo que todo el mundo espera y quiere de ella. Tocó una fibra sensible de muchas personas que sienten que a las niñas se les enseña a complacer a los demás.

Elsa canta que ya no quiere seguir tratando de “ocultarlo y no sentir”. Se alegra de que su secreto haya salido a la luz. Y construye un castillo de hielo y da un portazo. Está sola, libre y emocionada por ello: “Dejar que la tormenta se desate: el frío nunca me molestó de cualquier modo”.

“Es impactante que una niña lo diga categóricamente, y la gente reacciona ante eso”, dice Kristen. “Se espera que las niñas se lleven bien, que mantengan contentos a los demás. Yo no creo que eso sea algo malo de aprender, más bien creo que hay una desigualdad de género en las expectativas.”

Por supuesto que Elsa tiene algo que aprender, añade. “No puedes mantener esa puerta cerrada para siempre. Pero la gente le está brindando apoyo para ese momento”.

¿Cómo se sienten sus hijas (ambas cantan en papeles de jóvenes princesas) sobre la película?

Cuando la más joven celebró su quinto cumpleaños, fue a su fiesta de disfraces como Elsa, aunque, según destaca Bobby, no fue la única.

“Mi hija mayor está un poco más allá de Frozen, dice Kristen, porque es como una de las primeras en adoptar una banda indie, y dice: ‘Ese era MI secreto en 2012 y ahora todo el mundo lo sabe'”.