La idea de que la actividad física tiene un efecto positivo en el TDAH no es nueva. Sin embargo, un estudio reciente (página en inglés), que demostró que la actividad física regular disminuye la gravedad de los síntomas del TDAH y mejora el funcionamiento cognitivo en niños, tiene a muchas personas hablando sobre el futuro del ejercicio como un tratamiento para el TDAH.

La Dra. Betsy Hoza, profesora de psicología en la Universidad de Vermont y autora principal del estudio, dice que la idea para el estudio provino de una amiga suya que imparte clases en la escuela primaria y que le mencionó cuánto parecían ayudar a sus estudiantes con TDAH los períodos de ejercicio en la escuela. Ella les sugirió a la Dra. Hoza y sus colegas que investigaran. “Desde una perspectiva intuitiva, esto tenía mucho sentido”, dice la Dra.Hoza. “Honestamente, me sorprendía que nadie lo hubiera documentado antes”.

Los resultados fueron prometedores. La Dra. Hoza y sus colegas encontraron que, en el caso de niños entre kínder y segundo grado, tan solo media hora al día de ejercicio entre moderado y activo tenía un efecto positivo y medible en su concentración y su estado de ánimo. Los resultados fueron similares para los niños con el tipo de TDAH impulsivo-hiperactivo y aquellos con el tipo más inatento.

Entonces, ¿qué significa esto para los padres y los niños con TDAH?

La importancia de la evidencia

Para muchos padres que buscan alternativas a la medicación para el TDAH, estudios como este pueden ser un rayo de esperanza. Cuando los tratamientos no farmacológicos para el TDAH reciben atención de la prensa, a veces son promocionados como una solución milagrosa, por lo que es importante analizar más detenidamente los datos para ver lo que realmente pueden y no pueden hacer.

En este caso, los resultados del estudio fueron prometedores, pero la Dra. Hoza dice que todavía no es momento de dejar de usar las intervenciones tradicionales para el TDAH. “Cuando hablo con los padres les digo: ‘Ustedes necesitan saber cuáles son los tratamientos basados en evidencia, y actualmente son los medicamentos estimulantes, la terapia conductual y la combinación de ambos”, explica.

La realidad es que el ejercicio no es una cura milagrosa para el TDAH, pero puede contribuir a que el niño se desempeñe mejor y se sienta mejor, y eso es definitivamente algo que vale la pena probar.

Una intervención que no hace daño

Lo que la Dra. Hoza puede decir con seguridad es que definitivamente el ejercicio no hace daño. “Es importante señalar que NO hay absolutamente ninguna razón por la cual un padre no pueda agregar actividad física al tratamiento que ya están usando”, dice. “A menos que el niño tenga un desafío físico que se podría agravar por la actividad, el ejercicio es una intervención que no hace daño”.

Si bien los hallazgos sobre el efecto del ejercicio en el grupo con TDAH fueron más marcados, la Dra. Hoza dice que todos los niños que participaron en el estudio (el grupo de niños con TDAH, así como el grupo control de niños con un desarrollo típico, los cuales también participaron en el programa de media hora de ejercicio) mostraron una mejora en el funcionamiento cognitivo.

Buenos hábitos, buena salud

Esto, dice la Dra. Hoza, es el punto esencial. “El mensaje más importante es que la actividad física es clave para el desarrollo de los niños, independientemente de si tienen TDAH o no”, dice. “Hay otra investigación que sugiere que tiene beneficios cognitivos para todos los niños, y todos conocemos los beneficios físicos”.

Ella está en lo correcto. Según el CDC (página en inglés), los niños que se mueven tienen tasas más bajas de obesidad, ansiedad y estrés, y son menos propensos a problemas de salud más adelante en la vida. El ejercicio durante la infancia también ayuda a desarrollar buenos hábitos, que los seguirán hasta la edad adulta.

El “yo” en el equipo

Esta es una gran noticia para los niños que disfrutan practicar deportes o correr al aire libre. Sin embargo, para algunos padres no siempre es tan fácil lograr que los niños hagan ejercicio.

Para muchos niños, incluidos algunos con TDAH u otros desafíos de aprendizaje, la clase de gimnasia (si todavía la tienen), es la peor parte del día. Los deportes organizados son como campos minados de vergüenza potencial para los niños que tienen dificultad para recordar instrucciones de varios pasos, que no se sienten cómodos con el contacto físico o que simplemente no son tan coordinados como sus compañeros. Hacer que el ejercicio sea atractivo para los niños que prefieren quedarse sentados en las gradas es un desafío.

“Es muy importante que los padres presten atención al tipo de actividad en que están inscribiendo a sus hijos”, dice la Dra. Hoza. “En el mundo de hoy, hay muchos deportes infantiles que son muy competitivos, y esos no serían la mejor opción para los niños con TDAH, que tienen dificultad para seguir instrucciones o que no son tan coordinados como sus compañeros”.

Hay muchas maneras de moverse

Si un niño no se siente cómodo participando en deportes de equipo, busque actividades no competitivas que aumenten la frecuencia cardíaca sin ponerlo en situaciones potencialmente estresantes.

  • Averigüe sobre otros tipos de actividades, como natación, atletismo, esgrima o artes marciales.
  • Hable con los maestros sobre la integración de más actividades físicas no competitivas en la jornada escolar. ¡El ejercicio no tiene que estar limitado a la clase de gimnasia!
  • Ayude a su hijo a encontrar algo que le acomode. Los niños que encuentran una actividad que disfrutan tienen más probabilidades de participar por voluntad propia y de mantenerse activos a medida que crecen.
  • Es fácil integrar el ejercicio a la vida cotidiana en casa. Paseos en bicicleta en familia, caminatas rápidas a la escuela o incluso un simple juego de correr en el patio puede hacer que todos se muevan sin la presión de una actividad organizada.

Por lo tanto, el ejercicio no es necesariamente la solución completa para un niño con TDAH, pero puede tener un efecto positivo en su concentración y es una parte vital del desarrollo físico y mental saludable de todos los niños. “No se me ocurre una buena razón para que nuestros hijos no hagan ejercicio”, dice Hoza.