“Mira”, dice Sasha, una estudiante de la escuela secundaria de 16 años, desplazándose lentamente viendo las imágenes en Instagram. “¿Ves?: café bonito, niña bonita, gato lindo, viaje a la playa. Es todo así. Todo el mundo parece estar teniendo el mejor día de su vida, todo el tiempo”.

Las revistas y la publicidad han sido criticadas durante mucho tiempo por mantener normas de éxito y belleza peligrosamente irreales, pero al menos se reconoce que están idealizadas. Las modelos que usan ropa talla cero son solo eso: modelos. E incluso están maquilladas, arregladas, retocadas y editadas digitalmente con Photoshop.

En estos días, sin embargo, los estándares imposibles se establecen mucho más cerca de casa, no por celebridades y modelos, sino por compañeros de clase y amigos. Con las redes sociales, los adolescentes pueden editar sus vidas, y las publicaciones resultantes se leen como las imágenes más destacadas de una película, mostrando solo los mejores y más envidiables momentos, mientras se ocultan los esfuerzos, las dificultades y los aspectos meramente ordinarios de la vida cotidiana. Y hay evidencia de que esas imágenes están causando angustia a muchos niños.

La doctora en educación, Donna Wick, fundadora de Mind-to-Mind Parenting, dice que para los adolescentes el peso combinado de la vulnerabilidad, la necesidad de validación y el deseo de compararse con sus amigos, forma lo que ella describe como una “tormenta perfecta de baja autoestima”. “Ella es tan delgada. Sus notas son perfectas. Que pareja tan feliz. Nunca seré tan genial, tan flaca, tan afortunada, tan exitosa.

A veces, dice Sasha, mirar los mensajes de los amigos “te hace sentir como si todos lo tienen todo bajo control, menos tú”.

Luchando por mantenerse a flote

Las consecuencias negativas de estos estándares poco realistas se vuelven más peligrosas una vez que los niños llegan a la universidad, donde enfrentan mayores riesgos, trabajo más duro y un ambiente en gran parte sin los padres. La presión de verse perfecto para impresionar a los nuevos compañeros, por no hablar de amigos y familiares en el hogar, puede ser aún mayor.

Después de una reciente avalancha de suicidios universitarios, investigadores de la Universidad de Stanford acuñaron la frase “síndrome del pato”. El término se refiere a la forma en que un pato parece deslizarse sin esfuerzo a través de un estanque, mientras debajo de la superficie sus pies trabajan frenéticamente, luchando invisiblemente para mantenerse a flote.

Varios estudiantes que murieron habían proyectado una imagen perfecta en las redes sociales: sus publicaciones contenían citas inspiradoras e imágenes con filtros que mostraban a niños atractivos y felices que parecían sobresalir con un mínimo esfuerzo. Pero detrás de la cortina digital estaban teniendo dificultades emocionales.

Escondiendo la imperfección

Para los niños que experimentan ansiedad o depresión, los muros cuidadosamente editados pueden actuar como cortinas de humo, enmascarando problemas serios detrás de la pretendida perfección y dificultando que los padres o amigos vean que necesitan ayuda.

“Es importante recordar que publicar imágenes editadas en Internet o fingir que su vida es un poco más glamorosa de lo que es, no es en sí un problema”, dice Jill Emanuele, PhD, psicóloga clínica del Child Mind Institute. “Es poco probable que las redes sociales por sí solas sean el centro del problema, pero pueden hacer que una situación difícil empeore”.

Los adolescentes que han creado personajes idealizados en Internet pueden sentirse frustrados y deprimidos por la brecha entre quienes pretenden ser en línea y quiénes son realmente.

“Si finges ser alguien que no eres ocho horas al día, es más difícil aceptar al ser humano, menos que perfecto, que realmente eres”, dice la Dra. Wick, “y como todos sabemos, no hay un juez más severo que un niño consigo mismo”.

La perfección de los demás

Otro problema más frecuente, dice la Dra. Emanuele, es que para algunos adolescentes sus redes sociales pueden convertirse en combustible para los sentimientos negativos que tienen sobre sí mismos. Los niños que tienen dificultades con baja autoestima leen en las imágenes de sus amigos lo que sienten que les hace falta.

“Los niños ven las redes sociales a través del lente de sus propias vidas”, dice la Dra. Emanuele. “Si están teniendo dificultades para mantenerse al tanto de las cosas o sufren de baja autoestima, es más probable que interpreten imágenes de compañeros que se divierten como una confirmación de que les está yendo mal, en comparación con sus amigos”.

Difícil de resistir

Sasha y su amigo Jacob, de 15 años, están de acuerdo en que la exposición constante a las redes sociales ha tenido un impacto en cómo ven a sus compañeros y a ellos mismos. “Es como si supieras que no te están haciendo feliz”, dice Jacob sobre las fotos que sus amigos publican en Instagram. “Pero aun así las miras”.

Aunque sabes que estas imágenes ocultan serios problemas, esto no parece aliviar la presión que ejercen.

“Conocí una chica que tenía un trastorno alimentario. Todos lo sabíamos. Se puso tan mal que terminó yendo a un centro de tratamiento, pero cuando puso fotos de sí misma en la playa luciendo súper delgada, todos le dieron “me gusta” de todos modos”, dice Sasha.

“Lógicamente”, dice ella, “sabía que las imágenes no eran actuales y que la niña estaba muy enferma, pero eso no impidió que sintiera una punzada de celos. Recuerdo que pensé ‘desearía lucir así’ y luego sentí horror de mí misma”.

Sasha también reconoce el problema de darle “me gusta” a las imágenes que en este caso proporcionaron una validación peligrosa. “Es como si estuviéramos diciendo: ¡Buen trabajo!”.

Las redes sociales y los adolescentes: ¿cómo ayudar?

¿Qué pueden hacer los padres para ayudar a los niños a desarrollar una relación segura y razonable con las redes sociales antes de que sean independientes?

La Dra. Wick dice que evitar que los adolescentes caigan en la trampa de las redes sociales es más complicado de lo que parece. “No se trata de quitar el teléfono o tener una sola conversación”. Dice ella: “Los padres deben ser diligentes para asegurarse de que los niños reciban una dosis de realidad y necesitan modelar comportamientos saludables”.

Tómese las redes sociales en serio. No subestime el papel que juegan las redes sociales en la vida de los adolescentes, advierte la Dra. Wick. “El poder de una imagen visual es tan fuerte, que es desorientador”. Muchos adolescentes, dice ella, nunca conocieron un mundo en el que las redes sociales no existían, y para ellos las cosas que suceden en línea (desaires, rupturas, “me gusta” o comentarios negativos) son muy reales. Cuando hable de las redes sociales, asegúrese de estar escuchando realmente y tenga cuidado de no descartar o minimizar las experiencias de su hijo adolescente.

Asegúrese de estimularlos a pensar más allá de la cajita de recortar fotos. Cuando hable con su hijo sobre las redes sociales, anímelo a explorar el tema de una manera más crítica. Una buena forma de comenzar es intentar preguntarle qué cree que ha sido recortado o editado de las imágenes “perfectas” de sus amigos y por qué. Eso puede llevar a preguntas más grandes. ¿Crees que tus amigos son realmente las personas que parecen ser en línea? ¿Lo eres tú? ¿Cuál es el propósito de publicar una foto? ¿Cómo es que obtener un “me gusta” se siente bien? ¿Mirar las redes sociales afecta tu estado de ánimo?

Modele una respuesta saludable al fracaso. “Los niños tienen que entender el mensaje de que está bien fracasar”, dice la Dra. Wick. “Y no solo que está bien fracasar, sino que mostrarlo también está bien”. Si los padres ocultan sus propios errores, es menos probable que los niños se sientan bien con algo menos que el éxito. “Cuando las cosas no salen como lo planeó o un proyecto sale mal, muéstrele a su hijo cómo aceptarlo con gracia”, agrega. “Hágales saber a los niños que el fracaso es parte de cómo aprendemos a tener éxito, que no es nada de lo que avergonzarse, y permítales que lo vean a usted levantarse e intentarlo de nuevo”.

Elogie (y muestre) el esfuerzo. “El esfuerzo es algo de lo que debemos estar orgullosos”, dice la Dra. Wick. “No nos cansamos de repetir esto”. Los padres deben dejarles saber a los niños que mostrar su trabajo es algo digno de elogiar, no ocultar. Cuando su hijo haya trabajado arduamente en algo, elogie sus esfuerzos sin importar el resultado. También es útil examinar cuán cómodo se siente usted mostrando sus propios esfuerzos, especialmente aquellos que no tienen éxito. Estar orgulloso y abierto acerca de su propio trabajo es un poderoso ejemplo para su hijo.

Tome unas “vacaciones de redes sociales”. Si le preocupa que su hijo está demasiado envuelto en las redes sociales, intente tomarse unas vacaciones sociales. “Esto significa todos”, dice la Dra. Wick. “Si le está pidiendo a su hijo que tome un descanso, practique lo que predica y comprométase a mantenerse alejado de los medios también. Puede ser tan difícil para los padres desconectarse como lo es para los niños”.

Confíe en las personas, no en las imágenes. Finalmente, no confíe en las redes sociales para saber cómo le va realmente a su hijo. Puede publicar selfies sonrientes durante todo el día, pero si parece infeliz o suena infeliz en el teléfono, no lo deje pasar desapercibido. Asegúrese de que sepa que es seguro hablar con usted al animarlo a compartir sus sentimientos y apoyarlo cuando lo haga. Asegúrele que no está decepcionado y hágale saber que está orgulloso de él por haberlo hecho. “Estoy tan feliz de que hayas llamado. Parece que te sientes realmente abrumado, estoy aquí y te amo. Hablemos de esto juntos”.

Al final, como padre, usted quiere que su hija sea feliz y exitosa. Pero asegurarse de que ella sabe que la quiere y que está orgullosa de ella tal como es —sin filtros, sin editar, imperfecta— le ayudará a desarrollar la confianza que necesita para aceptarse a sí misma y mantenerse a salvo y saludable por sí sola.

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