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¿Cuándo están preparados los niños para las redes sociales?

Y cómo supervisar el uso que hacen de ellas cuando están empezando.

Escrito por: Caroline Miller

Expertos clínicos: Dave Anderson, PhD , Jerry Bubrick, PhD , Max Stossel

Dado que los niños se aficionan tan rápidamente a la tecnología digital, puede ser un gran trabajo para los padres seguirles el ritmo y supervisar aquello a lo que acceden en forma de juegos, música, videos, fotos y sitios web. Pero para muchos, el mayor desafío es saber cuándo permitir que los niños tengan acceso a las redes sociales. ¿Y cuánto acceso?

Los niños quieren tener contacto con sus amigos y compañeros, y las redes sociales se han convertido en una vía de interacción importante para ellos. Para los niños solitarios puede ser un salvavidas. Pero también tiene el potencial de volverse adictivo, de meterlos en problemas y de dañar su frágil autoestima.

Presión sobre los padres

Los niños suelen empezar a insistir en que les permitan usar las redes sociales cuando están por terminar la escuela primaria o comenzando la middle school, y los padres se sienten presionados a permitirlo porque no quieren que sus hijos se sientan excluidos. Pero retrasar la inmersión en las redes sociales ayuda a asegurar que actuarán de manera más madura respecto a lo que publican, que serán más capaces de resistir su poder adictivo y que estarán en una posición de menor vulnerabilidad ante los daños emocionales.

Max Stossel, fundador y director general de Social Awakening (en inglés), un grupo que promueve el uso saludable de las redes sociales, lleva más de 10 años hablando con grupos de padres, estudiantes y educadores sobre el impacto de la tecnología en los niños. Stossel dice que siempre les pide a los padres que levanten la mano si desearían haberles dado acceso a sus hijos a las redes sociales antes de lo que lo hicieron. “Todavía estoy esperando que el primer padre me diga que desearía habérselo concedido antes”, dice. “Y estamos hablando de miles de padres. Pero muchos, muchos, dicen que están contentos de haber esperado”.

Stossel señala que los algoritmos de las redes sociales están diseñados para maximizar las ganancias, no para beneficio de los niños. “Los niños de once años están demasiado jóvenes para tener estas super computadoras conectadas a sus cerebros, a menudo aprovechándose de su autoimagen o de sus hormonas para matener su atención”.

Stossel apoya un movimiento de padres llamado Wait Until 8th (en inglés) que aboga por retrasar la exposición a las redes sociales hasta que los niños estén en octavo grado. “Yo diría que el octavo grado como mínimo. Las investigaciones muestran que las niñas de 10 a 14 años son las que más se ven afectadas por esto. Yo esperaría hasta los 15, 16 años, pero eso parece cada vez menos realista para la vida de muchos padres y niños”.

Cómo elegir el momento adecuado

El mejor momento depende no solo de la edad de cada niño, sino también de su madurez, y los niños se desarrollan a ritmos diferentes. “Podría presentarles a un niño de 13 años realmente maduro y a uno de 17 realmente inmaduro”, señala Jerry Bubrick, PhD, psicólogo clínico del Child Mind Institute.

El momento preciso dependerá de cosas como su capacidad para interpretar las señales sociales, su control de impulsos y su vulnerabilidad ante las críticas o el rechazo. Si a un preadolescente le resulta realmente difícil desprenderse de cosas que le brindan un estímulo continuo, como los videojuegos, puede que le cueste resistir el efecto de bola de nieve que producen las redes sociales.

Dave Anderson, PhD, psicólogo clínico del Child Mind Institute, sugiere que introducir las redes sociales en la middle school permite a los padres supervisar la exposición inicial de los niños como condición para otorgarles el privilegio de usar la aplicación. “Si se espera hasta la high school para otorgar el permiso, es posible que no le permitan supervisar su vida social. Nunca sabrá cómo es su mundo en línea. Y nunca podrá compartir de alguna manera eso junto con ellos”.

Supervisar a los niños en las redes sociales

Los expertos coinciden en que la supervisión de los padres es crucial cuando los niños empiezan a utilizar las redes sociales.

“El acceso inicial se debe dar después de haber hablado mucho, y de que los padres digan: ‘Esto es lo que considero un comportamiento aceptable e inaceptable'”, explica el Dr. Anderson. “Y también: ‘Quiero ingresar a Instagram contigo, ver las cuentas de algunos de tus amigos, y luego hablar sobre lo que es aceptable e inaceptable acerca de lo que ellos están haciendo en sus cuentas’.” El Dr. Bubrick anima a las familias a que revisen plataforma por plataforma, y que supervisen lo que los niños publican. “Así, los padres están realmente ayudando a sus hijos a aprender lo que se debe y lo que no se debe hacer, en lugar de que los padres simplemente esperen que ellos lo descubran”.

La supervisión de los padres también debería enfocarse en que haya un equilibrio en la vida del niño, añade el Dr. Bubrick. “Hay un tiempo dedicado a las redes sociales. Pero es solo una parte de su día, porque también tiene que salir a ver a sus amigos en persona, y tiene que hacer ejercicio, y tiene que hacer su tarea. Por lo tanto, desde mi punto de vista, enseñarles a nuestros hijos cómo lograr un equilibrio con las redes sociales es tan importante como ayudarlos a aprender lo que es apropiado e inapropiado publicar.”

Reglas para acceder a las redes sociales

Cada familia tiene sus propias ideas sobre aquello que les permiten hacer a los niños en las redes sociales, pero de cualquier manera los padres les pueden dejar claro a los niños que el acceso depende del cumplimiento de las reglas. Algunos padres establecen reglas que limitan con quiénes pueden interactuar sus hijos, otros sobre qué tipo de cosas pueden publicar.

Para muchos, la regla fundamental es no publicar nada que no le dirían a una persona cara a cara, o que no quisieran que los adultos en su vida vieran.  “Dígales a sus hijos que deben actuar como si sus padres estuvieran leyendo casi todo lo que publican”, dice el Dr. Anderson. “Y si eso no es suficiente para disuadirlos de compartir información de más o de actuar de manera impulsiva, dígales que no deberían publicar nada que no les gustaría que leyeran sus abuelos”.

El Dr. Anderson señala que algunos padres limitan la publicación de selfies. “Muchas familias están tomando esa decisión porque las selfies invitan a la crítica hacia nuestra persona y a ser juzgado únicamente por nuestro aspecto, y eso puede ser perjudicial para la autoestima de los niños”, explica. “Si alguien publica fotos junto a sus amigos pasando el rato en el lago, los comentarios que se pueden recibir son del tipo: ‘Ojalá estuviera allí. Dios mío, parece que se están divirtiendo mucho’. Pero si publicamos una selfie nuestra en bikini, lo que le estamos pidiendo a nuestros seguidores es que decidan si les gusta o no nuestra ropa o nuestro aspecto”.

Asimismo, añade, es muy importante tener bien definidas las consecuencias de no seguir las reglas, por ejemplo: “En la medida que cumplas con la regla de no publicar selfies, podemos seguir con Instagram, pero si la rompes tendremos que eliminar la aplicación”.

El Dr. Bubrick recomienda animar a los niños a pensar con quiénes comparten y qué es apropiado compartir. “Cómo están definiendo quién es un amigo en línea y qué están dispuestos a compartir con ellos”.

Controles parentales

Las principales plataformas de redes sociales, como TikTok, Instagram y Snapchat, han puesto en marcha una serie de ajustes para el control parental en respuesta a las preocupaciones de los padres por la exposición de sus hijos. TikTok no solo ha lanzado un nuevo panel de control en el que los usuarios pueden ahora supervisar y establecer límites a su tiempo de pantalla, sino que también han añadido una configuración que permite la sincronización familiar. Una vez que los padres vinculan su cuenta a la de su hijo, pueden controlar todos los ajustes de privacidad de la cuenta de su hijo. Los padres también pueden restringir los tipos de videos que pueden aparecer en su contenido, limitar las horas que pasan frente a la pantalla, limitar o desactivar los comentarios y los “me gusta”, y desactivar los mensajes directos (esto se desactiva automáticamente para los niños de 13 a 15 años).

La configuración de sincronización familiar está protegida por una contraseña y, aunque el niño consiga desactivarla, los padres recibirán una notificación.

Si bien la configuración de TikTok parece ser la más amplia en sus capacidades de restricción, Instagram y Snapchat han lanzado configuraciones similares. Instagram también ha ofrecido separadamente la opción de limitar o desactivar por completo los comentarios y los “me gusta”.

Por otra parte, si los padres no se sienten cómodos con que sus hijos tengan su propia cuenta pero quieren darles libertad para expresarse en línea, pueden crear una cuenta conjunta y revisar el contenido con ellos. En TikTok e Instagram, hay varias cuentas familiares en las que los padres crean, controlan y aparecen en los videos o fotos junto a sus hijos. A menudo, los comentarios en estas cuentas están limitados o incluso cerrados para proteger a los niños del escrutinio no deseado. También hay aplicaciones más adaptadas a los niños, como Funimate y Triller, que permiten a los usuarios crear y editar videos divertidos sin la opción inmediata de compartir su contenido con un público externo.

Stossel recomienda la herramienta de control parental Bark, que supervisa la actividad del niño en las redes sociales, así como en YouTube, el correo electrónico y los mensajes de texto. Filtra las señales de contenido nocivo, como material sexual, amenazas de violencia, depresión, ideas suicidas y acoso. Los padres reciben alertas por correo electrónico y mensajes de texto si hay algo preocupante en la actividad en línea del niño. También se puede utilizar para limitar el tiempo de pantalla y bloquear sitios web individuales.

Screen Time es otra herramienta que permite establecer límites de tiempo de pantalla diarios, bloquear periodos en los que no se deben utilizar las pantallas, e incluye categorías de sitios y URLs individuales.

Niños que son vulnerables

En el caso de los niños que tienen problemas emocionales, los padres deben estar conscientes de que los algoritmos de las aplicaciones de las redes sociales pueden percibir su estado de ánimo y reforzarlo.

“Las redes sociales están construidas para proporcionarles contenidos que les interesen más y más”, dice el Dr. Anderson. “Si usted tiene un niño que está deprimido, el algoritmo le dará contenido que esté alineado con su estado de ánimo. Si tiene un niño que está ansioso, el algoritmo le dará contenidos que estén alineados con su estado emocional dominante. Y si tiene un niño que tiene TDAH y busca distraerse, el algoritmo le dará distracciones”.

Aunque la mayoría de los niños no se ven necesariamente perjudicados por lo que ven en las redes sociales, no siempre está claro para los padres si un niño está deprimido o ansioso, y por ello el Dr. Anderson recomienda una cuidadosa supervisión y limites bien definidos. “La realidad es que para los niños que ya se encuentran en una situación de salud mental vulnerable, el consumo de redes sociales por sí solo es un factor de riesgo real. Puede afectarlos mucho”.

La última revisión de este artículo se realizó el 24 de noviembre de 2022.