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¿Qué hacen las selfies con la autoestima de las niñas?

Cómo pueden exacerbar la inseguridad, la ansiedad y la depresión

Rachel Ehmke

En el caso de que alguna vez se haya preguntado cuánto tiempo pasa su hija tomándose fotos a sí misma (mejor conocidas como selfies), le contamos que una encuesta realizada en 2015 encontró que la mujer promedio entre 16 y 25 años dedica más de cinco horas a la semana a esta actividad. Parece demasiado, a menos que usted mismo haya intentado tomarse selfies y sepa lo  complicado que puede llegar a ser este proceso. Las mujeres toman un promedio de siete fotografías para obtener una buena imagen, según la encuesta. Kim Kardashian (página en inglés) dijo que toma alrededor de 15 a 20. Luego están los filtros, sin mencionar los arreglos en la vida real, como cambiar la iluminación o retocarse el maquillaje. También hay aplicaciones que puede utilizar para procedimientos más drásticos, como cambiar su estructura ósea, adelgazar su cintura, borrar granos y más.

Las selfies pueden ser algo simple y divertido, por supuesto, señala Alexandra Hamlet, PsyD, psicóloga del Child Mind Institute. Pero también reconoce su lado oscuro, cuando las fotos se convierten en un indicador de la autoestima. “Con el maquillaje, los retoques, los filtros, los múltiples y múltiples intentos , es como si nunca fueras a poder destacar”, dice la Dra. Hamlet, “Y ahí es donde creo que se vuelve peligroso”.

Estamos acostumbrados a preocuparnos por cómo se verán afectadas las jóvenes al ver demasiadas imágenes retocadas de modelos en revistas o películas. Pero ahora las propias jóvenes son las modelos y están manejando su propio software de edición de imágenes. Esto lleva a mucha autocrítica, mientras están tratando de perfeccionar sus propias imágenes, así como a comparaciones con las imágenes que publican sus amigos. Los expertos están comprensiblemente preocupados por lo que esto significa para la autoestima de los niños.

Buscando la perfección

Si usted le ha estado diciendo a su hija que es hermosa tal como es, ella recibe un mensaje diferente cuando abre Snapchat y ve filtros y lentes que alteran las apariencias. Las fotos solían ser definitivas, ahora tenemos la postproducción.

La Dra. Hamlet reconoce que algunos de los filtros son divertidos y distorsionan las imágenes de maneras divertidas, pero también señala que hay un llamado “filtro de belleza” en Instagram y Snapchat. Muchos utilizan los filtros de embellecimiento casi como por reflejo, lo que significa que las niñas se están acostumbrando a ver a sus amigas y amigos retocados de manera muy efectiva cada día en línea. También hay aplicaciones para alterar la imagen que los adolescentes pueden descargar para cambios más sustanciales. Facetune es una de las más populares, pero hay muchas, y se pueden usar para hacer de todo, desde borrar granos hasta cambiar la estructura de tu rostro o hacer que te veas más alto. Una aplicación llamada RetouchMe le da a la foto un “retoque profesional”, al utilizar un equipo de edición de imágenes por menos de un dólar.

Las posibilidades pueden ser abrumadoras, sobre todo porque las niñas saben que son evaluadas por su apariencia, ya que, por supuesto, ellas también están evaluando de la misma manera a sus amigas y amigos.

Demasiada comparación

Cuando uno empieza a compararse demasiado con otras personas (que es algo para lo que parecen estar hechas las redes sociales), la autoestima suele verse afectada. Un estudio (página en inglés) encontró que ver selfies frecuentemente conduce a una menor autoestima y a una menor satisfacción con la vida. Otro estudio (página en inglés) encontró que las niñas que pasan más tiempo mirando imágenes en Facebook reportaron una mayor insatisfacción con su peso y una mayor objetualización de sí mismas.

En su libro Enough As She Is, Rachel Simmons escribe sobre las presiones que enfrentan las jóvenes, incluida la práctica de compararse a sí mismas con sus amigas en las redes sociales y sentir que se quedan cortas. Una joven de 18 años le dijo a la autora: “No me odio a mí misma cuando estoy sola. Simplemente me odio a mí misma en comparación con otras personas”.

Debido a las redes sociales, ese tiempo a solas consigo mismos con el que crecieron la mayoría de los adultos se ha erosionado. En cualquier momento libre que tenga, una joven puede ahora abrir fácilmente Instagram o Snapchat, lo que significa que empieza a jugar el juego de la comparación.

La Dra. Hamlet señala que incluso si las fotos que publica una joven en las redes sociales obtienen muchos “me gusta”, ella todavía puede sentirse insegura, especialmente si es una adolescente que ya de por sí se siente insegura y trata de sentirse mejor. Eso es porque los humanos tienden a ser muy “congruentes con su humor”, dice. “Puede ser desagradable hacer algo por fuera que no concuerda con cómo nos sentimos por dentro”. Por eso, si nos sentimos tristes, es probable que queramos escuchar música triste en lugar de ver una comedia. Y de la misma manera, si estamos críticos y negativos con nosotros mismos, generalmente se necesita más que una buena selfie para salir de esa trampa.

Consecuencias para la salud mental

Si bien puede que las redes sociales no estén causando un trastorno de salud mental, pueden hacer que algunos niños se acerquen más al rango de diagnóstico si ya están teniendo dificultades. “Si usted está deprimido o ansioso, probablemente se comparará más con los demás o se desvalorizará más“, explica la Dra. Hamlet. “Tal vez se esfuerce más para intentar ‘ponerse a la altura’, que es básicamente una hazaña imposible”.

El problema de las selfies incluso ha llamado la atención de algunas revistas profesionales para cirujanos plásticos, que han estado publicando artículos sobre el aumento de solicitudes de cirugía plástica entre los jóvenes. Una encuesta de la American Academy of Facial Plastic and Reconstructive Surgeons encontró que al 42% de los cirujanos se les pidió que realizaran procedimientos para mejorar las selfies e imágenes en las plataformas de redes sociales. La revista Plastic and Reconstructive Surgery publicó un artículo titulado “¿Cuándo está bien la cirugía plástica versus la cirugía cosmética en adolescentes?” (página en inglés), el cual exploraba las consideraciones éticas y de seguridad de realizar diferentes procedimientos y aplicar “medicamentos cosméticos” como Botox y rellenos a clientes adolescentes.

Incluso hay un término para los niños que se fijan en su apariencia debido a las redes sociales: dismorfia de selfies (selfie dysmorphia), que a veces también se llama dismorfia de Snapchat (Snapchat dysmorphia). Si bien este no es un diagnóstico real, es un término que reconoce que cada vez hay más personas que están experimentando una dismorfia, o la idea de que hay algo fundamentalmente defectuoso en su apariencia.

También apunta a un diagnóstico que sí es real: trastorno dismórfico corporal, que es un trastorno de salud mental relacionado con el TOC. Las personas con trastorno dismórfico corporal están obsesionadas con lo que perciben como un defecto desfigurante, como una nariz u orejas grandes, una mancha en la piel o músculos poco desarrollados. Estos defectos pueden ser imaginarios, o muy pequeños y exagerados.

Si bien la mayoría de los niños no desarrollarán un trastorno dismórfico corporal, o incluso la llamada dismorfia de selfies, todavía pueden encontrarse en algún lugar del espectro de la fijación en su apariencia, del mismo modo que podrían estar luchando contra la ansiedad y la depresión, ya sea que estén o no a un nivel clínico.

Ser más conscientes de las redes sociales

Los padres que quieran proporcionar un contrapeso saludable a las presiones de las redes sociales, pueden comenzar por evaluar cómo usan ellos mismos las redes sociales. Asegúrese de no hablar demasiado sobre las fotos que publica o ve y de no pedirles a sus hijos que tomen demasiadas fotos. La foto ocasional está bien, por supuesto, pero también es importante dar prioridad al momento. “Si usted lleva a su hijo a un concierto, no les permita filmar todo y verlo solo a través de los ojos de la cámara”, dice la Dra. Hamlet. “Eso está reforzando el concepto de que el simple hecho de estar aquí no es lo suficientemente bueno”.

La Dra. Hamlet también recomienda que los padres alienten a los adolescentes a ser más conscientes acerca de cómo usan sus teléfonos, y además a mostrarles con el ejemplo cómo hacerlo. “Antes de que usted tome su dispositivo, analice por qué lo está tomando. ¿En qué estado emocional está? ¿Está ansioso? Tomar el teléfono para ver qué hay en las redes sociales probablemente aumentará la ansiedad. Al igual que la tristeza. Solo lo va a empeorar”.

Intente tener un plan de lo que va a hacer en Instagram o Snapchat. Esto podría incluir cuánto tiempo lo va a usar y lo que quiere ver. Y mientras usa las redes sociales, observe cómo se siente y prepárese para dejar de usarlas si comienza a sentirse mal.

Desarrollar la autoestima

Dar prioridad a la apariencia de una niña no es nada nuevo en la sociedad, pero con las selfies, las jóvenes se están inundando de mensajes acerca de que su aspecto es importante. Es por eso que depende de los padres asegurarse de que las niñas reciban el mensaje de que lo que piensan y hacen las mujeres es aún más importante. No se abstenga de felicitar a su hija por su apariencia, pero haga un esfuerzo por felicitarla por las cosas que hace y por lo mucho que se esfuerza.

Si bien es bueno para la autoestima de cualquier persona que le agrade su apariencia, es crucial contar con muchas fuentes de autoestima. Para la felicidad a largo plazo de una joven, será más gratificante que ella encuentre cosas que le interesan y que practique hacerlas. La Dra. Hamlet llama a esto “desarrollar dominio y acumular aspectos positivos en su vida”.

Tener un interés personal en algo y ver cómo sus habilidades crecen con tiempo y esfuerzo, las hace sentir orgullosas de lo que pueden hacer, y desvía su atención de intentar lograr la perfección, lo cual es imposible. Esto también alienta a las niñas a mirar dentro de sí mismas (y no solo a los elogios de los demás) para ver su autoestima, lo cual es una parte importante de convertirse en una mujer feliz y segura de sí misma.