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Cómo apoyar a los niños que tienen dudas

Ayudar a los jóvenes en el proceso de definir su identidad de género y orientación sexual.

Juliann Garey

En los últimos años, la forma en que los niños y adolescentes piensan sobre el género y la sexualidad ha ido más allá de las simples opciones de hombre/mujer y homosexual/heterosexual. Esto les da mucha más flexibilidad para comprender y expresar su género y orientación sexual de la manera que les parezca más adecuada. Pero ordenar estos sentimientos y pensamientos puede ser confuso y a veces atemorizante, tanto para los niños como para sus familias. Por otra parte, a los niños que tienen dudas les suele ir mejor cuando cuentan con el apoyo de sus familias.

¿Qué significa tener dudas?

Es normal que los niños muy pequeños experimenten con la identidad de género, pero “tener dudas” en este contexto se refiere a los niños mayores y a los adultos jóvenes que están en el proceso de explorar su identidad de género y/o su orientación sexual. En el caso de los jóvenes, cuestionarse acerca de por quién se sienten atraídos (su orientación sexual) y acerca del género con el que se identifican (hombre, mujer u otro género), se ha convertido en algo cada vez más común. Una encuesta reciente (página en inglés) muestra que aproximadamente 1 de cada 6 estadounidenses de entre 18 y 23 años se identifica como algo diferente a heterosexual. Cuando los jóvenes están tratando de averiguar dónde encajan dentro de este espectro se suele decir que están “cuestionándose” (questioning, en inglés).

Para saber más sobre la terminología que los jóvenes suelen utilizar para describir la orientación sexual y la identidad de género, consulte este glosario del National LGBT Health Education Center.

¿Qué ayuda a los niños cuando están cuestionándose?

Los expertos en salud mental destacan la importancia de brindar apoyo incondicional en casa a los jóvenes que están cuestionándose. “Sabemos que los jóvenes queer que cuentan con el apoyo de la familia se adaptan mucho mejor a las cosas”, dice Michael Enenbach, MD, psiquiatra de niños y adolescentes y director clínico del Child Mind Institute en el área de la bahía de San Francisco. “Es vital en realidad contar con el apoyo de los padres, incluso si ellos no están de acuerdo con la decisión del niño”. Eso significa hacer saber a su hijo de manera explícita que usted lo quiere, lo acepta y lo apoya, incluso si usted está confundido o molesto por los pensamientos y sentimientos que ellos están teniendo.

La mayoría de los niños probablemente no van a salir directamente a decirle que tienen dudas sobre quién los atrae o que no se sienten bien en el cuerpo en el que nacieron. Sentirse lo suficientemente cómodos como para revelar estos sentimientos a sus amigos o a sus padres, o incluso a sí mismos, puede ser un proceso largo y difícil. El Dr. Enenbach dice que incluso cuando los padres captan señales en sus hijos (cosas que dicen, cambios en su forma de vestir, cosas que publican en las redes sociales, comentarios de otros padres) no deben presionar a sus hijos para que hablen al respecto. “Es realmente importante no ser demasiado insistente y enérgico”, dice.

Así que en lugar de decir algo como “¿crees que tal vez seas gay?” o “he notado que te has estado vistiendo de forma diferente”, es mejor hacer preguntas abiertas y dejarles claro que usted está ahí si lo necesitan. Usted podría decir: “Espero que sepas que estoy aquí para ti pase lo que pase, y que puedes hablar conmigo sobre cualquier cosa que te esté sucediendo”. También puede hacer saber a los niños que si prefieren hablar con alguien fuera de la familia, usted podría programar una cita con un terapeuta.

El Dr. Enenbach también señala que lo mejor es mantener la conversación ligera y tratar de no estar encima de ellos. “No pregunte todos los días ‘¿cómo estás?'”, aconseja. En su lugar, acérquese una vez al mes y “pregunte a su hijo: ‘¿Cómo va todo? ¿Hay algo de lo que quieras hablar? ¿Algo de lo que quieras hablar con otra persona?’. En realidad es algo que el adolescente debe resolver por sí mismo, pero sabiendo que cuenta con el apoyo de los adultos”.

Haga énfasis en la aceptación

Incluso sin tener que discutir el tema con sus hijos de manera directa, usted puede hacerles saber que su familia acepta todas las identidades de género y orientaciones sexuales. Esto podría incluir hacer un verdadero esfuerzo por utilizar los pronombres correctos de otras personas, hablar cotidianamente en la familia sobre las personas no heterosexuales o no conformes con el género, de manera abierta y sin juzgar, e incluso analizar el contenido que ven juntos en los medios de comunicación. Puede que usted vea a un personaje de la televisión sincerarse con su familia acerca de su orientación sexual y aproveche la oportunidad para decir algo como: “Es fantástico que se hayan sentido cómodos de sincerarse con su padre. Espero que ustedes también sientan que pueden acudir a mí si tienen preguntas o quieren hablar conmigo sobre su género o sexualidad”.

Cuando un niño empieza a expresar sus ideas acerca de su identidad, es importante que los padres respeten esas ideas y se conecten con ellos. Comience por estar realmente abierto a lo que ellos tienen que decir: simplemente escúchelos sin emitir juicios. Puede ser incómodo al principio, y no pasa nada si es así. Lo importante es escuchar, hacerles saber que usted se toma en serio sus sentimientos y dejarse guiar por ellos.

Eso incluye utilizar los pronombres o nombres que le pidan que use, incluso si todavía están averiguando qué es lo adecuado para ellos. “Siempre que me encuentro con una familia o un niño con estas preocupaciones, utilizamos las palabras que los adolescentes eligen”, dice Emma Woodward, PhD, psicóloga clínica del Child Mind Institute.

Riesgo de desafíos de salud mental

El hecho de que su hijo tenga dudas no significa que esté incómodo o molesto por esto. Pero estos pensamientos y sentimientos pueden ocasionar desafíos de salud mental como la depresión y la ansiedad, y los niños LGBTQ+ corren un mayor riesgo de tener estos trastornos, especialmente si se sienten rechazados por sus familiares o compañeros.

Es importante que los padres se den cuenta cuando un niño parece constantemente preocupado o retraído, cuando no quiere ver a sus amigos, no duerme ni come bien o ha perdido el interés por las actividades que solía disfrutar. Estos son signos de desafíos de salud mental que pueden o no estar relacionados con el género o la identidad sexual. Si estos síntomas duran más de unas semanas, y en especial si parecen empeorar, puede ser el momento de que su hijo reciba ayuda de un terapeuta.

Los niños que parecen tener un alto nivel de angustia en torno a las cuestiones de género podrían estar experimentando algo llamado disforia de género. Los niños con disforia de género sienten intensamente que son del género equivocado, y esos sentimientos pueden causar una intensa necesidad de cambiar de género.

Es importante señalar que ser transgénero no es un trastorno de salud mental. Y no todas las personas transgénero experimentan disforia de género. Pero los niños que sí tienen disforia de género tienen un mayor riesgo de suicidio, especialmente si su familia y amigos no los aceptan con el género con el que ellos se identifican. El tratamiento puede suponer una gran diferencia para los niños con disforia de género, y los terapeutas pueden ayudar a las familias a buscar opciones para los niños que están considerando la transición a un género diferente.

Lidiar con el acoso

Los niños que están cuestionándose también pueden ser objeto de acoso. Tanto si sus hijos hablan con usted de manera abierta sobre su género e identidad sexual como si no lo hacen, es importante estar preparado para defenderlos. Si usted sospecha de acoso, empiece por hablar con su hijo sobre lo que está experimentando y cómo quiere manejarlo. Es mejor obtener el consentimiento de los niños antes de hablar sobre el acoso con su maestro. Al mismo tiempo, usted puede hacerles saber que es importante que se defiendan y que usted está dispuesto a respaldarlos: “No tenemos que hacerlo inmediatamente, pero puede que tengamos que hablar con tu maestro si esto sigue ocurriendo”. Más adelante, usted podría considerar la posibilidad de acudir con el director si sus preocupaciones no son atendidas después de abordarlas con el maestro.

Incluso si no tiene preocupaciones específicas sobre el acoso escolar, puede ser útil sacar el tema en su próxima conferencia de padres y maestros. Podría decir: “Sé que mi hijo se muestra de manera un poco diferente. ¿Ha notado usted burlas o algo parecido?”. “Es importante consultar a los maestros —dice el Dr. Enenbach— pero yo solo presionaría y acudiría a la dirección de la escuela si nota que su hijo está realmente angustiado y muestra signos de depresión”.

Cómo manejar sus propios sentimientos

Es normal que usted experimente sentimientos perturbadores si sus hijos se cuestionan su género o su sexualidad. Es posible que se sienta ansioso por los retos que podría tener que enfrentar su hijo, por cómo compartir la noticia sobre su identidad con la familia extensa o por cómo apoyar a un niño cuya identidad es diferente a la suya. En particular, los padres de niños que se plantean cambios en su identidad de género pueden tener una sensación de duelo por —por ejemplo— la hija que imaginaron que tendrían: quien se supone que llegaría al altar con un vestido blanco.

Todos estos sentimientos son válidos, dice el Dr. Enenbach, pero los padres deben tratar de evitar que se interpongan en el proceso de apoyo a su hijo. “No digo que sea fácil para los padres ser solidarios”, dice el Dr. Enenbach. “Pero es realmente importante hacer todo lo posible y buscar orientación por su cuenta para saber cómo apoyar al niño”. Aprender más sobre las identidades y experiencias LGBTQ+ puede ayudar, así como unirse a un grupo de apoyo para padres de niños en situaciones similares. PFLAG (página en inglés), una organización para personas LGBTQ+ y sus seres queridos y aliados, es un buen lugar para empezar.

También puede considerar la posibilidad de trabajar con un terapeuta para procesar sus propios sentimientos por separado de su hijo. “Es especialmente importante que este tipo de trabajo los padres lo hagan por su cuenta, con su propio proveedor”, dice la Dra. Woodward. Los sentimientos de los padres “pueden hacer que el niño sienta mucha culpa y vergüenza. Son sentimientos complicados, pero no es responsabilidad del niño manejar las respuestas emocionales de sus padres”.

Por último, es útil recordar que las identidades de los niños que están cuestionándose pueden evolucionar a medida que siguen explorando su género y su sexualidad, por lo que los padres no deben esperar que las etiquetas o los pronombres que elijan los niños para sí mismos se mantengan fijas necesariamente. El objetivo no es conseguir que el niño se instale en una identidad, sino más bien apoyarlo a través de toda la exploración que considere adecuada para él. “Realmente se trata de seguir su ejemplo sobre cómo se identifican y con qué lenguaje se sienten cómodos”, dice la Dra. Woodward. Todos los padres quieren que sus hijos se sientan seguros, felices y queridos. Y ser comprensivos, abiertos e informados es la mejor manera de que los padres ayuden a que sus hijos tengan esa experiencia.