Le puedes explicar a una niña o niño que el término transgénero significa que el sexo que se le asignó a una persona al nacer no coincide con la manera en que se siente esa persona acerca de sí misma (lo que también se conoce como su sexo afirmado).
Niñas y niños transgénero y disforia de género
Apoyar la salud mental de quienes se enfrentan a problemas relacionados con su género.
Expertos clínicos: Dr. Paul Mitrani,, PhD , Emma C. Woodward, PhD
in EnglishLo que aprenderá
- ¿Qué es la disforia de género?
- ¿Cuándo se diagnostica la disforia de género?
- ¿Cómo se trata la disforia de género?
Lectura rápida
La experiencia de ser transgénero significa que el género de una persona al nacer (su género asignado) no coincide con el género al que siente que pertenece (su género afirmado). Las y los jóvenes transgénero sienten intensamente que no son del género que se les asignó al nacer. Incluso niñas y niños de corta edad podrían decir “en realidad soy un niño” o “en realidad soy una niña”. A medida que crecen, puede que experimenten una fuerte incomodidad en su cuerpo y quieran cambiar su identidad de género.
A veces, la diferencia entre su género asignado y su género afirmado provoca una angustia extrema llamada disforia de género. Es importante señalar que ser transgénero no es un trastorno de salud mental, y que no todas las personas transgénero experimentan disforia de género. Pero la mayoría sí. Tienen una aversión marcada hacia su anatomía sexual, un fuerte deseo de ser de un género diferente y de que se les trate como de ese otro género para aliviar su malestar. En muchos casos experimentan ansiedad o depresión, la cual se puede agravar por el bullying, las actitudes de aislamiento de sus pares o el rechazo de sus familias o su comunidad.
El tratamiento para la disforia de género se centra en tratar la ansiedad o la depresión, así como en ayudar a niñas y niños a reducir su angustia sobre su identidad de género. Esto podría significar cambiar su nombre y que su familia y su comunidad les acepten como personas de un género diferente al anterior. También puede incluir asesoramiento en torno a la cirugía o la terapia hormonal, que pueden cambiar el cuerpo de una persona joven para que se adapte mejor a su identidad de género. No todas las personas transgénero están interesadas en esas opciones, por lo que el tratamiento se debe adaptar siempre a sus metas y necesidades específicas.
En el caso de jóvenes que aún están decidiendo si quieren hacer una transición física, los tratamientos hormonales para retrasar la pubertad son una opción. Eso significa que niñas y niños no desarrollan las características propias de la madurez, como una voz más grave o senos, que les podrían hacer sentir peor con su cuerpo. El tratamiento permite ganar tiempo para tomar una decisión sobre una terapia hormonal adicional o una cirugía.
Los derechos y las experiencias de las personas transgénero han aparecido mucho en las noticias en los últimos años. Pero madres y padres de quienes expresan dudas sobre su género o que se declaran transgénero puede que todavía se encuentren sin saber qué hacer. ¿Qué necesitan las niñas y los niños de parte de sus familias mientras exploran su identidad de género?
Niñas y niños que cuestionan o que quieren cambiar su género generalmente lo hacen porque están experimentando una angustia severa que asocian con el género que se les asignó al nacer. “Saben que algo no está bien y lo han sentido así durante un largo tiempo”, explica Emma Woodward, PhD, psicóloga clínica del Child Mind Institute.
Por lo general, están luchando por comprender y aliviar esa angustia. “Es inusual que digan un día: `Nací mujer y no me identifico como eso, me identifico como hombre y eso es lo que quiero ser´”, dice la doctora Woodward. “Generalmente, es mucho más confuso para la niña o niño y para su familia”.
Este tipo de angustia se llama disforia de género, y se complica por el hecho de que quienes no están a gusto en el cuerpo con el que nacieron a menudo también experimentan rechazo, bullying y aislamiento social. “Vemos mucha ansiedad y depresión” agrega la Dra. Woodward. “A menudo afecta todos los aspectos de su vida: en la escuela, con las amistades, en la vida familiar”.
¿Qué significa ser transgénero?
La experiencia de ser una persona transgénero significa que el género de la persona al nacer (género asignado) no coincide con la manera en que se siente (su género afirmado).
El género se expresa a través de la propia personalidad, apariencia y comportamiento, típicamente como masculino o femenino. Niñas y niños pueden empezar a cuestionar su identidad de género desde los dos o tres años, cuando se dan cuenta de la noción de género y pueden afirmar “soy un niño” o “soy una niña”.
Explorar diferentes maneras y expresiones de género es una parte normal del desarrollo durante la infancia. Niñas y niños de corta edad suelen interpretar a personajes favoritos de un género diferente, o disfrutan jugando a disfrazarse. La mayoría eventualmente termina asumiendo la identidad de su género asignado. Pero en otros casos, el género sigue siendo fluido. A menudo, estas niñas y niños se identifican como no binarios.
Hay niñas y niños trans o no binarios que cuando son menores no se identifican con la expresión de género masculina o femenina en cosas como ropa, juguetes, actividades y preferencias de amistad. Se mantienen neutrales, y en algunos casos nunca desarrollan una identidad marcada como femenina o masculina.
En otros casos se presentan típicamente como hombres o mujeres desde temprana edad y sorprenden a sus madres y padres cuando más adelante declaran su género afirmado, explica el doctor Paul Mitrani, PhD, psiquiatra de niños y adolescentes del Child Mind Institute. “La familia puede venir con nosotros y decir: “No entiendo. A ella le encantaban los vestidos y las muñecas y todas esas cosas, y de repente nos dice que es un hombre transgénero”.
Las y los jóvenes que son transgénero (o trans) sienten profundamente que desean ser (o que son) de un género diferente del que les fue asignado al nacer. No solo quieren vestirse, comportarse y que las personas les acepten como del otro género, sino que puede que sientan una incomodidad extrema con sus cuerpos. Algunas personas transgénero (aunque no todas) quieren cambiar su cuerpo, a través de la terapia hormonal o la cirugía, para estar alineadas con su identidad de género. Las niñas que hacen la transición para convertirse en varones son hombres transgénero. Los niños que hacen la transición para convertirse en mujeres son mujeres transgénero.
La terminología en torno a la identidad de género (en inglés) está evolucionando rápidamente. Los términos que podrían usar niñas y niños incluyen género queer, no binario, género fluido, agénero, dos espíritus, demimujer, demihombre. Pero la definición de estos términos puede variar para diferentes personas. La Dra. Woodward señala que es importante que tanto madres y padres como profesionales clínicos acepten las etiquetas que eligen las niñas y los niños para sí, en lugar de imponerles sus propias etiquetas o sacar conclusiones precipitadas acerca de dónde terminará su identidad. A menudo, el primer paso que quieren dar niñas y niños es un cambio de nombre que refleje un género diferente (o ningún género).
¿Qué es la disforia de género?
Ser transgénero no es una condición de salud mental, y no siempre quienes cuestionan o cambian su género experimentan angustia emocional significativa.
Sin embargo, en algunos casos la desconexión entre su género experimentado y su género asignado puede resultar en una angustia aguda llamada disforia de género. Estas niñas y niños sienten una aversión marcada hacia su anatomía sexual, un fuerte deseo de ser de un género diferente y que las personas les traten como de ese otro género.
Cuando no se les acepta con el género al que sienten que pertenecen, o cuando experimentan bullying o se les victimiza, corren un alto riesgo de desarrollar depresión y ansiedad, así como de incurrir en autolesiones y tendencias suicidas.
Su estado de ánimo puede ser muy bajo, señala la Dra. Woodward, y esa suele ser la razón por la que las familias acuden con un profesional. “En algunos casos saben que los problemas se derivan del género o la sexualidad, y en otros no tienen idea”, dice.
Un estudio de adolescentes transgénero (en inglés) encontró que más del 50 por ciento de los hombres transgénero y casi el 30 por ciento de las mujeres transgénero informaron sobre un intento de suicidio.
E incluso cuando las familias les brindan apoyo, puede ser una transición muy difícil tanto para el o la adolescente como para sus madres y padres. Si tu hija o hijo está mostrando señales significativas de angustia y está teniendo dificultades en la escuela, con sus amistades o en otras áreas de funcionamiento, es muy importante obtener ayuda profesional especializada en salud mental que además tenga experiencia con niñas y niños que enfrentan dificultades con su identidad de género.
La historia de una familia
Melanie es una de esas madres que se sorprendió ante el cambio de identidad de género de su hija. Su hija, ahora un hombre transgénero llamado Kyle, nunca fue particularmente femenina, pero Melanie no estaba consciente de ningún problema de género hasta que Kyle tuvo 12 años. Sin embargo, su hija parecía estar un poco incómoda, y a los 11 años se le diagnosticó ansiedad social. Un psiquiatra le prescribió un antidepresivo, lo que pareció ayudar. Luego, a los 12 años, le dijo a su madre que creía que era gay. Y rápidamente le dio la noticia a toda la escuela.
El verano después del séptimo grado, Kyle le dijo a sus amistades que creía que era trans. Melanie y Kyle regresaron con la psiquiatra que habían visto antes, y ella tomó la noticia con desprecio. “Ahora todas y todos piensan que son transgénero”, recuerda Melanie que fueron sus palabras.
“Pensé que eso fue muy hiriente”, dijo Melanie. “Ella básicamente se burló. Aunque creo que también me enseñó algo: “Yo no quiero ser así con mi hijo”.
Kyle salió a la luz como un hombre trans el verano después del octavo grado, cuando fue a un campamento que incluía quedarse a dormir, y comenzó la high school ese otoño como un hombre.
Tratamiento para la disforia de género
El tratamiento para la disforia de género varía, explica el Dr. Mitrani, según lo que necesite cada paciente para aliviar su angustia. Implica comprender y validar sus emociones, y trabajar con ellas y ellos para ayudarles a obtener alivio. Si se les diagnostica ansiedad o depresión, el primer paso es tratar estos trastornos con terapia o medicación.
“Si trabajamos para reducir esos otros síntomas y la disforia de género sigue presente con intensidad —dice la Dra. Woodward— entonces es hora de trabajar en lo que podemos hacer para eso”.
Abordar la desconexión de género en sí misma puede tomar varias formas. Como lo expresa el Dr. Mitrani: “Vemos qué podemos hacer para moldear sus respuestas o sus habilidades de afrontamiento o su entorno para ayudarle a ser quien quiere ser”. La Dra. Woodward señala que esto suele comenzar con cambios en la expresión de género como la ropa o el arreglo personal.
Más adelante, la niña o niño y su familia podrían considerar intervenciones médicas. Hay pacientes que quieren la opción de la terapia hormonal y la cirugía, pero es posible que en otros casos no quieran esto. “Hay quienes quieren presentarse y que se les trate como su género afirmado, pero puede que no sientan la necesidad de seguir todos estos pasos para abordar la disforia”, explica el Dr. Mitrani. “Vemos cuáles son sus metas y cuáles son sus necesidades, y las abordamos”.
Tanto para la persona como para la familia, la transición implica una serie de decisiones y desafíos a medida que avanzan en el proceso. “Como proveedores, debemos ayudarles y brindarles apoyo durante estos cambios”, agrega el Dr. Mitrani.
Cuando niñas y niños trans quieren cambiar su cuerpo
Las familias que atiende el Dr. Mitrani a menudo vienen para obtener orientación sobre los próximos pasos para niñas y niños transgénero. A pesar de que detener el tratamiento con hormonas o la cirugía hasta la edad adulta podría parecer la opción prudente, para darles tiempo a las y los adolescentes de asegurarse de que esto es lo que quieren, también hay razones para actuar lo antes posible.
“Una vez que comienzas a atravesar por la pubertad, las complicaciones de cualquier transición médica o quirúrgica pueden ser mayores —explica el Dr. Mitrani— y el tiempo de convivencia con esa disforia o esa angustia es mayor, por lo que los riesgos son mayores”.
El tratamiento hormonal que detiene la pubertad durante varios años es una estrategia para ganar tiempo para tener esa seguridad. “Si se puede detener la pubertad, entonces no hay que preocuparse por esas características sexuales secundarias (la gravedad de la voz o el desarrollo de los senos o incluso la menstruación), y no hay que tener esa angustia adicional de su cuerpo actuando de una manera que no es como se siente por dentro”, explica. “Luego, después de una evaluación cuidadosa, si quieren pasar a la terapia hormonal, es más fácil obtener el resultado deseado”.
La edad típica recomendada para comenzar el tratamiento hormonal es a los 16 años, según los estándares basados en mejores prácticas establecidos por las organizaciones transgénero y de endocrinología (en inglés), pero el momento, enfatiza el Dr. Mitrani, siempre debe considerarse en base a lo que es mejor para la persona.
La nueva identidad de Kyle
Para Kyle, el dilema era si podría hacer la transición antes de ir a la universidad. A los 16 años, comenzó con las hormonas. Melanie reconoce que su primer impulso fue retrasar el proceso. “Al principio, yo pensaba: ‘Bueno, él no hará nada hasta que cumpla los 18 porque no queremos cambiar su cuerpo’. Ahora pienso, ‘está bien, estoy equivocada’”.
Hubo muchas experiencias dolorosas en el primer año de Kyle como hombre transgénero, incluido el suicidio del primer amigo trans de Kyle. La familia se esforzó por apoyarlo, a veces con dificultades para mantenerse al día con sus expectativas. “Mi esposo lo llevó a Radio Shack, y obtuvieron materiales para que Kyle pudiera construir un timbre”, recuerda Melanie. “Cada vez que alguien en la familia se refería a él en el otro género, apretaba el timbre. Porque él estaba en la actitud: ‘Gente, pónganse al día´”, afirma.
Pero a medida que la familia aceptaba la nueva identidad de Kyle, se volvió más fácil. “Desde que empezamos a integrarnos a la nueva situación, él está mucho mejor. Comparado con el lugar donde solía estar, antes de que nadie supiera que él era transgénero, está a años luz mejor. Está mucho más en paz. Es un niño increíble. Y no podría estar más orgullosa de él”.
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