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Niños transgénero y disforia de género

Apoyar la salud mental de niños con problemas de género

Escrito por: Caroline Miller

Experto clínico: Paul Mitrani, MD, PhD

Los derechos y las experiencias de las personas transgénero han aparecido mucho en las noticias en los últimos años. Pero los padres de niños que expresan dudas sobre su género o que se declaran transgénero puede que todavía se encuentren sin saber qué hacer. ¿Qué necesitan los niños de parte de sus familias mientras luchan con su identidad de género?

Los niños que cuestionan o que quieren cambiar su género generalmente lo hacen porque están experimentando una angustia severa que asocian con el género que se les asignó al nacer. “Saben que algo no está bien y lo han sentido así por largo tiempo”, explica Emma Woodward, PhD, psicóloga clínica del Child Mind Institute.

Por lo general, están luchando por comprender y aliviar esa angustia. “Es inusual que los niños digan un día: `Nací mujer y no me identifico como eso, me identifico como hombre y eso es lo que quiero ser´”, dice la doctora Woodward. “Generalmente, es mucho más confuso para el niño y para la familia”.

Este tipo de angustia se llama disforia de género, y se complica por el hecho de que los niños que no se sienten cómodos en el cuerpo con el que nacieron a menudo también experimentan rechazo, acoso y aislamiento social. “Vemos mucha ansiedad y depresión”, agrega la Dra. Woodward. “A menudo afecta todos los aspectos de su vida: en la escuela, con las amistades, en la vida familiar”.

¿Qué significa ser transgénero o de género no conforme?

La experiencia de ser una persona de género no conforme significa que el género de la persona al nacer (género asignado) no coincide con la manera que se siente sobre sí mismo (su género afirmado).

El género se expresa a través de la propia personalidad, apariencia y comportamiento, típicamente como masculino o femenino. La no conformidad de género puede manifestarse desde los dos o tres años de edad, cuando los niños se dan cuenta de la noción de género y pueden afirmar “no, soy un niño” o “no, soy una niña”.

Explorar diferentes maneras y expresiones de género es una parte normal del desarrollo durante la infancia. Los niños pequeños suelen interpretar a personajes favoritos de un género diferente, o disfrutan jugando a disfrazarse. La mayoría eventualmente termina asumiendo la identidad de su género asignado. Para algunos niños, el género sigue siendo fluido. A menudo, estos niños se identifican como no binarios o de género no conforme.

Algunos niños no conformes con su género, cuando son pequeños, no se asocian con la expresión de género masculina o femenina en cosas como ropa, juguetes, actividades y preferencias de amistad. Se mantienen neutrales, y en algunos casos nunca desarrollan una identidad marcada como femenina o masculina.

Otros se presentan típicamente como hombres o mujeres cuando son pequeños y sorprenden a sus padres cuando más adelante declaran su género afirmado, explica Paul Mitrani, MD, PhD, psiquiatra de niños y adolescentes del Child Mind Institute. “Los padres pueden venir a ti y decir: “No entiendo. A ella le encantaban los vestidos y las muñecas y todas esas cosas, y de repente nos dice que es un hombre transgénero”.

Los jóvenes que son transgénero (o trans) sienten profundamente que desean ser, o son, de un género diferente del que les fue asignado al nacer. No solo quieren vestirse, actuar y ser aceptados como el otro género, sino que pueden sentirse extremadamente incómodos en sus cuerpos. Algunas personas transgénero (aunque no todas) quieren cambiar su cuerpo, a través de la terapia hormonal o la cirugía, para alinearse con su identidad de género. Las niñas que hacen la transición para convertirse en varones son hombres transgénero. Los niños que hacen la transición para convertirse en mujeres son mujeres transgénero.

La terminología en torno a la no conformidad de género está evolucionando rápidamente. Los términos que podrían usar los niños incluyen género queer, no binario, género fluido, agénero, dos espíritus, demimujer, demihombre. Pero la definición de estos términos puede variar para diferentes personas. Las Dra. Woodward señala que es importante que los padres y los médicos acepten las etiquetas que los niños eligen para sí mismos, en lugar de imponerles sus propias etiquetas o sacar conclusiones precipitadas acerca de dónde terminará la identidad del niño. A menudo, el primer paso que quieren dar los niños es un cambio de nombre que refleje un género diferente (o ningún género).

¿Qué es la disforia de género?

Ser trans o de género no conforme no es una condición de salud mental en sí misma, y no todos los niños que cuestionan o cambian su género sufren de angustia emocional significativa.

Sin embargo, para la mayoría de los niños la desconexión entre su género experimentado y su género asignado puede resultar en una angustia aguda llamada disforia de género. Estos niños sienten una aversión marcada hacia su anatomía sexual, un fuerte deseo de ser de un género diferente y un fuerte deseo de ser tratados como de ese otro género.

Cuando no pueden ser aceptados con el género al que sienten que pertenecen, o cuando son acosados o victimizados, corren un alto riesgo de desarrollar depresión y ansiedad, así como incurrir en autolesiones y tendencias suicidas.

Su estado de ánimo puede ser muy bajo, señala la Dra. Woodward, y esa suele ser la razón por la que las familias llevan a sus hijos con un profesional. “Algunos saben que los problemas se derivan del género o la sexualidad, y otros no tienen idea”, dice.

Un estudio de adolescentes transgénero (página en inglés) encontró que más del 50 por ciento de los hombres transgénero y casi el 30 por ciento de las mujeres transgénero informaron un intento de suicidio.

E incluso cuando las familias los apoyan, puede ser una transición muy difícil tanto para el adolescente como para los padres. Si su hijo de género no conforme está mostrando señales significativas de angustia y está teniendo dificultades en la escuela, con los amigos o en otras áreas de funcionamiento, puede ser muy importante obtener ayuda de un profesional de la salud mental que tenga experiencia con niños trans y de género no conforme.

La historia de una familia

Melanie es una de esas madres que se sorprendió ante el cambio de identidad de género de su hija. Su hija, ahora un hombre transgénero llamado Kyle, nunca fue particularmente femenina, pero Melanie no estaba consciente de ningún problema de género hasta que Kyle tuvo 12 años. Sin embargo, su hija parecía estar un poco incómoda, y a los 11 años se le diagnosticó ansiedad social. Un psiquiatra le prescribió un antidepresivo, lo que pareció ayudar. Luego, a los 12 años, le dijo a su madre que creía que era gay. Y rápidamente les dio la noticia a todos en la escuela.

El verano después del séptimo grado, Kyle le dijo a sus amigos que creía que era trans. Melanie y Kyle regresaron con la psiquiatra que habían visto antes, y ella se mostró despectiva con la noticia. “Oh, ahora todos los niños piensan que son transgénero”, recuerda Melanie que fueron sus palabras.

“Pensé que eso fue muy hiriente”, dijo Melanie. “Ella básicamente se burló. Aunque creo que también me enseñó algo: “Yo no quiero ser así con mi hijo”.

Kyle salió a la luz como un hombre trans el verano después del octavo grado, cuando fue a un campamento que incluía quedarse a dormir, y comenzó la high school ese otoño como un hombre.

Tratamiento para la disforia de género

El tratamiento para la disforia de género varía, explica el Dr. Mitrani, según lo que necesite cada paciente para aliviar su angustia. Implica comprender y validar sus emociones, y trabajar con ellos para ayudarlos a obtener alivio. Si son diagnosticados con ansiedad o depresión, el primer paso es tratar estos trastornos con terapia o medicación.

“Si trabajamos para reducir esos otros síntomas y la disforia de género sigue presente con fuerza —dice la Dra. Woodward— entonces es hora de trabajar en lo que podemos hacer para eso”.

Lidiar con la desconexión de género en sí misma puede tomar varias formas. Como lo expresa el Dr. Mitrani: “Veamos qué podemos hacer para moldear sus respuestas o sus habilidades de afrontamiento o su entorno para ayudarlo a ser quien quiere ser”. La Dra. Woodward señala que esto suele comenzar con cambios en la expresión de género como la ropa o el arreglo personal.

Más adelante, el niño y su familia podrían considerar intervenciones médicas. La terapia hormonal y la cirugía son opciones que muchos pacientes desean, pero es posible que algunos no. “Algunos quieren presentarse y ser tratados como su género afirmado, pero pueden no sentir la necesidad de seguir todos estos pasos para abordar la disforia”, explica el Dr. Mitrani. “Vemos cuáles son sus metas y cuáles son sus necesidades, y las abordamos”.

Tanto para el individuo como para la familia, la transición implica una serie de decisiones y desafíos a medida que avanzan en el proceso. “Como proveedores, debemos ayudarlos y apoyarlos durante estos cambios”, agrega el Dr. Mitrani.

Cuando los niños trans quieren cambiar su cuerpo

Las familias que atiende el Dr. Mitrani a menudo vienen para obtener orientación sobre los próximos pasos para los niños transgénero. A pesar de que detener el tratamiento con hormonas o la cirugía hasta la edad adulta podría parecer la opción prudente, para darles tiempo a los adolescentes de asegurarse de que esto es lo que quieren, también hay razones para actuar lo antes posible.

“Una vez que comienzas a atravesar por la pubertad, las complicaciones de cualquier transición médica o quirúrgica en el camino pueden ser mayores —explica el Dr. Mitrani— y el tiempo de convivencia con esa disforia o esa angustia es mayor, por lo que los riesgos son mayores”.

El tratamiento hormonal que suprime la pubertad durante varios años es una estrategia para ganar tiempo para tener esa seguridad. “Si se puede detener la pubertad, entonces no hay que preocuparse por esas características sexuales secundarias (la gravedad de la voz o el desarrollo de los senos o incluso la menstruación) y no hay que tener esa angustia adicional de su cuerpo actuando de una manera que no es como se siente por dentro”, explica. “Luego, después de una evaluación cuidadosa, si quieren pasar a la terapia hormonal, es más fácil obtener el resultado deseado”.

La edad típica recomendada para comenzar el tratamiento hormonal es a 16 años, según los estándares basados en mejores prácticas establecidos por las organizaciones transgénero y de endocrinología (páginas en inglés), pero el momento, enfatiza el Dr. Mitrani, siempre debe considerarse en base a lo que es mejor para el individuo.

La nueva identidad de Kyle

Para Kyle, el dilema era si podría hacer la transición antes de ir a la universidad. A los 16, comenzó con las hormonas. Melanie reconoce que su primer impulso fue retrasar el proceso. “Al principio, yo pensaba: ‘Bueno, él no hará nada hasta que cumpla los 18 porque no queremos cambiar su cuerpo’. Ahora pienso, ‘está bien, estoy equivocada’”.

Hubo muchas experiencias dolorosas en el primer año de Kyle como hombre transgénero, incluido el suicidio del primer amigo trans de Kyle. La familia se esforzó por apoyarlo, a veces con dificultades para mantenerse al día con sus expectativas. “Mi esposo lo llevó a Radio Shack, y obtuvieron materiales para que Kyle pudiera construir un timbre”, recuerda Melanie. “Cada vez que alguien en la familia se refería a él en el otro género, apretaba el timbre. Porque él estaba en la actitud: ‘Gente, pónganse al día, afirma”.

Pero a medida que la familia aceptaba la nueva identidad de Kyle, se volvió más fácil para todos. “Desde que empezamos a integrarnos a la nueva situación, él está mucho mejor. Comparado con el lugar donde solía estar, antes de que ninguno de nosotros supiera que él era transgénero, está años luz mejor. Él está mucho más en paz. Él es un niño increíble. Y no podría estar más orgullosa de él”.

La última revisión de este artículo se realizó el 27 de junio de 2022.