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¿Qué es la depresión?

La depresión es una condición de salud mental que puede hacer que los niños y los adolescentes se sientan muy tristes y desesperanzados. A los niños con depresión les cuesta disfrutar de las cosas que solían gustarles. También pueden parecer perezosos y molestarse con facilidad.

La depresión puede tener muchos efectos negativos en la vida de un niño, como faltar a la escuela y no querer estar con sus amigos. Es normal que los niños se sientan tristes cuando les ocurren cosas malas, pero un niño con depresión no se siente mejor incluso si las cosas cambian. Los niños con depresión pueden pensar en el suicidio o intentarlo.

Existen dos tipos de depresión que se le pueden diagnosticar a un niño:

  • Trastorno depresivo mayor: Síntomas graves que duran entre dos semanas y varios meses.
  • Trastorno depresivo persistente (también llamado distimia): Síntomas menos graves que duran un año o más

La depresión suele manifestarse durante la adolescencia, pero también se les puede diagnosticar a los niños más pequeños. Las niñas son diagnosticadas con depresión con mayor frecuencia que los niños.

¿Cuáles son las señales de la depresión?

La principal señal de la depresión es un cambio en el estado de ánimo. Un niño deprimido se sentirá triste sin motivo y perderá el interés por las cosas que normalmente le gustan. Estos cambios durarán al menos dos semanas. Otros síntomas incluyen:

  • Molestarse con facilidad
  • Sentirse desesperanzado
  • Carecer de energía o parecer perezoso
  • Tener dificultad para concentrarse
  • Tener dificultad para tomar decisiones
  • Batallar en la escuela
  • Tener baja autoestima o decir cosas negativas sobre sí mismos
  • Tener problemas para hablar con los amigos
  • Comer muy poco o demasiado
  • Ganar o perder mucho peso
  • Estar cansado todo el tiempo
  • Tener problemas para dormir
  • Pensar en el suicidio o intentarlo

Algunos niños con depresión ya no se entusiasman por las cosas que solían gustarles, pero son capaces de disfrutarlas en el momento en que las hacen. Esto es inusual y se conoce como depresión atípica. Esta situación puede engañar a los padres, haciéndolos creer que su hijo no quiere cooperar cuando en realidad está deprimido.

Hasta hace poco, los niños que habían tenido una pérdida mayor (como la muerte de un ser querido) no podían ser diagnosticados de depresión. Ahora, los expertos reconocen que esas pérdidas pueden desencadenar la depresión, especialmente si el niño ha estado deprimido antes de la pérdida.

¿Cómo se diagnostica la depresión?

La depresión es diagnosticada por un profesional médico. Para hacer el diagnóstico, el profesional hablará con el niño, los miembros de su familia y otros adultos de su vida.

Para que un trastorno depresivo mayor sea diagnosticado , el niño debe estar deprimido la mayor parte del tiempo durante al menos dos semanas. También tendrá varios de los síntomas mencionados anteriormente. Sus síntomas tienen que ser muy diferentes de su personalidad normal.

Para ser diagnosticado con un trastorno depresivo persistente, un niño debe:

  • Estar deprimido o molesto la mayor parte del tiempo como mínimo durante un año
  • Tener al menos dos de estos síntomas que afectan su vida diaria:
  • Comer poco o demasiado
  • Carecer de energía o parecer perezoso
  • Problemas para dormir
  • Dificultad para concentrarse
  • Problemas para tomar decisiones
  • Baja autoestima

En el trastorno depresivo persistente los síntomas pueden ser más graves. También podrían mejorar, pero no desaparecen durante más de dos meses seguidos. A veces, pueden ser lo suficientemente graves como para ser diagnosticados como trastorno depresivo mayor. Cuando esto ocurre, el diagnóstico será trastorno depresivo persistente “con episodios depresivos mayores intermitentes”. Si los síntomas del trastorno depresivo mayor continúan regularmente durante más de un año, el diagnóstico cambiará a trastorno depresivo persistente “con episodios depresivos mayores persistentes”.

El clínico también observará si los síntomas del niño podrían tener una causa diferente, como el abuso de sustancias, otro trastorno psiquiátrico o una causa médica como la diabetes o el hipotiroidismo.

¿Cómo se trata la depresión?

El mejor tratamiento para la depresión es una combinación de terapia y medicación.

Terapia

Se suelen utilizar dos tipos de terapia para tratar a los niños con depresión:

  • La terapia cognitivo-conductual (TCC): La TCC (CBT, por sus siglas en inglés) les enseña a los niños de qué manera sus pensamientos dan forma a sus sentimientos y comportamientos. El terapeuta también los anima a retomar las actividades que en el pasado les gustaban. Esto se conoce como activación conductual.
  • Terapia interpersonal (TPI): En la TPI (IPT, por sus siglas en inglés), el niño habla con un terapeuta sobre sus relaciones con los amigos y la familia. Aprenden cómo estas relaciones pueden provocar sentimientos buenos o malos para el niño.

Medicamentos

Hay varios medicamentos antidepresivos que los niños pueden tomar. Entre ellos se encuentran los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS), los inhibidores de la recaptación de serotonina y norepinefrina (IRSN) y los antidepresivos tricíclicos (ATC). Estos medicamentos pueden tener efectos secundarios, pero su uso es seguro para los niños siempre y cuando reciban la atención adecuada de su médico. Un niño que esté tomando cualquiera de estos medicamentos debe acudir a su médico con regularidad, especialmente si su dosis ha cambiado recientemente.

Las investigaciones han descubierto que el consumo de antidepresivos puede aumentar los pensamientos suicidas en casos muy raros. Por eso tienen etiquetas de advertencia por parte de la FDA. Sin embargo, esto no es común y no hay pruebas de que los antidepresivos causen intentos reales de suicidio.

Riesgo de otros trastornos

Los niños con depresión tienen un mayor riesgo de tener otros trastornos mentales, como la ansiedad, el abuso de sustancias y el trastorno de pánico.

También es más probable que intenten suicidarse. Si cree que su hijo o adolescente tiene tendencias suicidas, puede llamar a la r a la Línea Nacional de Prevención del Suicidio al 1-888-628-9454, para ayuda en español, o al 1-800-273-8255 para ayuda en inglés, o llamar al 911 si se trata de una emergencia. No espere, el riesgo de suicidio en niños y adolescentes es muy real.