Las amistades favorecen el desarrollo social y emocional de los niños. A través de las amistades, los niños desarrollan su identidad, su sentido de pertenencia y sus habilidades comunicativas. Las amistades también ayudan a los niños a aprender a empatizar y manejar los conflictos.
Cómo ayudar a los niños a superar la ruptura de una amistad
Qué hacer para apoyar a adolescentes y preadolescentes cuando pierden a una amistad.
Experto clínico: Dave Anderson, PhD
in EnglishPuntos clave
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Tanto para niños y como para adolescentes, perder a una de sus amistades cercanas puede ser tan doloroso como una ruptura sentimental. Los padres deben reconocer este dolor como algo normal y válido.
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Lo más útil que pueden hacer los padres es escuchar y validar las emociones. Los niños no siempre quieren soluciones, quieren que se les escuche.
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Una ruptura de amistad no significa que haya algo malo en ti. Enmarca la experiencia como una oportunidad para pensar en construir relaciones más saludables.
Desde los 6 hasta los 16 años, Margaret y su mejor amiga eran inseparables. “Pero entonces, durante una semana, fue solo como si ella decidiera que ya no quería salir conmigo”, dice Margaret. “Sentí como si fuéramos una sola persona y luego nos hubiéramos dividido en dos”.
Cuando nos separamos de una amistad muy cercana, tendemos a utilizar un lenguaje que normalmente se reserva para las relaciones románticas: lo llamamos ruptura.
Aunque es una parte normal del crecimiento, las rupturas de amistades pueden ser especialmente dolorosas para adolescentes y jóvenes, ya que afectan tanto su propia autopercepción como la forma en que perciben sus relaciones. Por eso, es importante que los padres comprendan por qué ocurren, qué decirles a sus hijos para ayudarles a afrontarlas y cómo hablarles de poner fin a una amistad que ya no parece adecuada.
¿Por qué se producen las rupturas de amistades?
“Creo que es importante distinguir una ruptura de amistad de los cambios naturales en las relaciones”, afirma Jenna Klorfein, LCSW, exonsejera escolar de high school. Las amistades se pueden distanciar, por ejemplo, cuando ya no comparten las mismas clases, pero una ruptura de amistad es una ruptura intencionada, ya sea entre dos personas o cuando se expulsa a una persona de un grupo.
Las rupturas de amistad rara vez se atribuyen a una sola cosa o acontecimiento. “En el caso de las amistades femeninas en particular, creo que existe la idea de que suelen estar relacionadas con un niño o con una relación romántica, pero no he comprobado que eso sea cierto”, afirma Klorfein. “Creo que normalmente hay muchos más matices que eso”.
Según la experiencia de Klorfein, lo que suele distanciar a las amistades es cuando sus intereses divergen o cuando la relación les sofoca, como si no pudieran salir con otras personas, aunque por lo general no expresan estas cosas de forma directa. Lo que ella oye con más frecuencia son cosas como: “Ella es tan desagradable. Se ha estado comportando de forma muy extraña”, dice Klorfein. “Hay cierta desconexión. Por lo general, ocurren un par de situaciones y luego una que es la gota que colma el vaso. Es un patrón de comportamiento”.
Estos comportamientos varían según la persona, pero también según el grupo de edad. Un estudio de 2021 (en inglés) reveló que los estudiantes de middle school con frecuencia mencionaban “conflictos o traiciones” como motivo para romper con una amistad. Sin embargo, entre estudiantes del nivel universitario, la “falta de acompañamiento”, es decir, la falta de momentos agradables juntos, era una razón más común.
¿Por qué duele tanto romper una amistad?
Romper una amistad puede doler independientemente de la edad que tengas. Pero en el caso de preadolescentes o adolescentes, el duelo puede ser especialmente difícil por varias razones.
Se puede sentir como que no se resolvió
Varias encuestas (en inglés) indican que las personas tienden a utilizar estrategias de evasión para poner fin a sus amistades. La evasión puede ser, y con frecuencia es, gradual. Puede consistir en poner excusas para compartir menos tiempo, o en una táctica citada entre estudiantes de middle school que consiste en decir algo desagradable pero encubrir lo cruel que era fingiendo un tono de voz agradable o una sonrisa (en inglés) hasta que el amigo o amiga captan la indirecta. Pero la evasión también puede ser repentina.
El término “ghosting” (cuando una persona corta de forma abrupta toda comunicación) se popularizó en 2006. El término se aplica con frecuencia a las relaciones románticas, pero su definición original se refería a “desaparecer” de la vida de las amistades. El concepto no es del todo nuevo (por supuesto que antes de la invención de Internet también podías evitar a tus amistades), pero las investigaciones sugieren que podría estar aumentando su popularidad. Un estudio realizado en 2019 reveló que alrededor del 45 % de adolescentes y jóvenes (en inglés) habían sido víctimas de ghosting y también lo habían practicado con otras personas.
Naturalmente, ser víctima de ghosting es desagradable. Pero es desagradable de una manera muy específica, que lleva a darle vueltas en la cabeza al asunto: “¿Qué hice mal?”. Es la forma más extrema de evasión, un método de ruptura que no ofrece ninguna explicación ni resolución.
Las rupturas sin resolver pueden ser más difíciles de procesar para los adolescentes porque las antiguas amistades no desaparecen realmente. “Siguen en la escuela. Se siguen encontrando en el comedor”, dice Klorfein. “En la edad adulta, si rompes una amistad, puedes pasar años sin ver a la otra persona”.
Podría parecer que es tu culpa
Por supuesto, preadolescentes y adolescentes siguen rompiendo amistades de forma directa. Pero incluso entonces, quienes reciben la ruptura de una amistad se podrían quedar sin respuestas satisfactorias y empezar a culparse por lo sucedido.
Tomemos como ejemplo a Margaret. Le preguntó a su antigua mejor amiga qué había hecho mal, y la respuesta fue poco satisfactoria. “Ella solo dijo: “Es que no quiero salir contigo””, recuerda Margaret.
No elegimos a nuestros familiares, pero sí a nuestras amistades, señala Klorfein. “Por lo tanto, si alguien dice que ya no quiere continuar la amistad contigo, se siente como un rechazo muy personal o como si eso dijera algo sobre ti”.
Ella también explica que en la adolescencia buscas tu identidad en tus amistades. “Por lo tanto, si pierdes una amistad, se siente como si hubieras perdido una parte de ti”.
¿Qué puedes hacer para ayudar?
Si tu hijo pasa por una ruptura de amistad, reconoce activamente las emociones que está sintiendo y ofrécele apoyo para superarlas.
Valida las emociones
Dave Anderson, PhD, psicólogo del Child Mind Institute y presentador del podcast sobre crianza Thriving Kids, afirma que es importante que los padres actúen como una caja de resonancia. “Gran parte de esto consiste solo en escuchar. Es validar. Es decirles a los niños: “Te escucho”, dice en un episodio.
Los adolescentes buscan que se les escuche y se les preste atención, dice el Dr. Anderson. Les puedes preguntar si quieren tu ayuda para resolver un problema específico: “¿Necesitas que te ayude a pensar en las formas en que podrías afrontar esta situación mañana?”. Pero, advierte, prepárate para dar un paso atrás si tu hijo dice que no. “A veces puede ser muy, muy difícil, pero solo tienes que darte cuenta de lo que te están diciendo”.
Comparte tu propia historia, si tiene sentido
También puedes compartir tus propias historias sobre alguna ruptura con una amistad, para ayudarles a sentir que no son las únicas personas a quienes les ha pasado algo así. En la experiencia de Klorfein como consejera escolar, esto ha sido especialmente útil. “Es importante que vean que las personas adultas han pasado por eso y han sobrevivido”, dice. “Disminuye su sensación de aislamiento”.
Sin embrago, el Dr. Anderson aconseja a padres y cuidadores que utilicen su propio criterio para decidir si su experiencia es útil en ese momento. “A veces, las y los adolescentes lo consideran irrelevante”, dice. “Puedes evaluar la situación con el adolescente con quien estés hablando”.
“Despersonalizar” la ruptura
Klorfein afirma que el dolor de la ruptura de una amistad puede ser una oportunidad para ayudar a los niños a “lidiar con el dolor psicológico de formas más adaptativas”. Les puedes decir que está bien sentir tristeza o enojo, pero pídeles que consideren también formas de pensar sobre la ruptura menos impulsadas por las emociones.
Con frecuencia ella les dice a los estudiantes que están atravesando una ruptura: “Esta relación no les beneficia a ninguna de las partes. Si esta persona se siente así, si está molesta contigo o quiere espacio, entonces esto te da la oportunidad de entablar otras relaciones con personas que no se sientan así contigo”.
Klorfein dice que esta es una forma de “despersonalizar” la ruptura y ayudar al adolescente a comprender las partes de la relación “que no le funcionaban, sin criticar a la otra persona”.
Aconseja a tu hijo que controle sus impulsos
Es normal sentir molestia después de la ruptura de una amistad, pero aconseja a los niños que se calmen antes de intentar volver a hablar del tema con la persona. Los adolescentes tienden a actuar bajo el influjo de emociones fuertes, dice Klorfein.
La búsqueda de venganza es común y puede ser perjudicial, como las publicaciones en redes que son del tipo pasivo-agresivas o las burlas a la otra persona en clase. Si tu adolescente expresa que quiere ponerse en contacto con esta persona, pregúntale qué quiere comunicar y por qué. “Si te comunicas cuando todavía sientes enojo, no vas a conseguir transmitir el mensaje”, dice Klorfein.
Cómo terminar mejor una relación
Si bien es importante validar el dolor que sienten los niños cuando una amistad se rompe, “también es importante enseñarles que no necesitan permanecer en una amistad que no les hace sentir bien”, dice Klorfein. Por supuesto, eso es más fácil decirlo que hacerlo. Estas son algunas cosas que los padres pueden hacer para ayudar:
Haz que practiquen frases en primera persona
Niños y adolescentes siguen en el proceso de aprender a comunicarse en sus relaciones; dales algunas expresiones que puedan utilizar para hacerlo. Anímales a centrarse en cómo se sienten y en qué necesitan, no en lo que la otra persona está haciendo mal. Utilizar frases en primera persona ayuda a controlar el instinto de culpar a las demás personas.
En lugar de decir “me estás enloqueciendo” o “eres una mala amiga”, haz que prueben algo como “necesito un poco de espacio”, sugiere Klorfein. O “disfruto mucho de nuestra amistad, pero quiero tener la oportunidad de conocer a otras personas”. Puede que ninguna de las dos frases sea del todo adecuada, pero tener algo concreto que decir puede ayudar a evitar el comportamiento evasivo, que, según las investigaciones, se puede convertir en una incómoda muletilla, algo que se hace por costumbre, no porque se sienta bien.
Hazles saber a los niños que esta conversación probablemente será incómoda, pero recalca que es importante tenerla de forma directa con su amigo o amiga, en lugar de hablar con sus otras amistades al respecto.
Da el ejemplo de cómo mantener la amistad
Piensa en tus propias amistades e intenta dar el ejemplo de cómo mantener una amistad sana, en lugar de ignorarla o esperar pasivamente a que se resuelva por sí sola. Habla de cómo abordas y resuelves los problemas con tus amistades para mostrar a los niños que no todos los conflictos significan el fin de la relación. En general, anima a los niños a ver los retos como oportunidades para crecer o mantener la amistad antes de plantearse romperla.
Preguntas frecuentes
Los niños deberían terminar una amistad de forma directa y respetuosa siempre que sea posible, en lugar de evitar o ignorar a la otra persona. Utilizar frases en primera persona, como “necesito espacio”, puede ayudarles a expresar sus sentimientos sin culpar a nadie. Aunque resulte incómodo, la comunicación honesta es más saludable que dejar que una amistad se rompa sin explicación.
Tu hijo podría estar pasando por un mal momento tras la ruptura de una amistad si parece inusualmente triste, se retrae, se muestra irritable o se queda en un ciclo de autoculpa. Es normal que los niños tengan estos sentimientos, pero si su estado de ánimo no empieza a cambiar después de unas semanas, es posible que necesiten apoyo adicional.
Puedes ayudar a tu hijo a través de escuchar y validar sus sentimientos. No te apresures a arreglar la situación. Asegúrale que está bien sentir enojo, pero ayuda a que se aleje del sentimiento de que fue su culpa o de la otra persona y concentrarse en lo que hay que buscar en las amistades más saludables que vendrán.
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Referencias bibliográficas
El Child Mind Institute se compromete a brindar información vigente, fiable y práctica sobre la salud mental y el bienestar de los niños. Publicamos artículos y guías basados en una amplia investigación, así como entrevistas con expertos especializados en esa área, incluidos psiquiatras de niños y adolescentes, psicólogos clínicos, neuropsicólogos clínicos, pediatras, psicólogos escolares y especialistas en el aprendizaje. Lee nuestra misión editorial si deseas conocer más sobre nuestro trabajo.
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Flannery, Kaitlin M. y Rhiannon L. Smith. “Breaking Up (With a Friend) Is Hard to Do: An Examination of Friendship Dissolution Among Early Adolescents.” Journal of Early Adolescents 41, no. 9 (2021): 1368–1393.
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Harasymchuk, Cheryl y Beverley Fehr. “Responses to Dissatisfaction in Friendships and Romantic Relationships: An Interpersonal Script Analysis.” Journal of Social and Personal Relationships 36, no. 6 (2019): 1651–1671.
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Santucci, Katya, Melanie A. Dirks y John E. Lydon. “With or Without You: Understanding Friendship Dissolution from Childhood Through Young Adulthood.” Journal of Social and Personal Relationships 42, no. 9 (2025): 2675–2699.
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