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Cómo enseñar a niñas y niños a manejar los conflictos

Consejos para desarrollar habilidades que les servirán para toda la vida.

Escrito por: Juliann Garey

Expertos clínicos: Stephanie A. Lee, PsyD , Carey Werley, LCSW

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A nadie le gusta tener que enfrentar conflictos. Y sin importar cuánto tratemos de evitarlos, las discusiones, las peleas y los desacuerdos son una realidad, tanto en la adultez como en la infancia. No abordar los conflictos cuando surgen puede afectar negativamente las relaciones y generar más desafíos interpersonales en el futuro.

Puede que el conflicto no sea agradable, pero no tiene por qué ser catastrófico. Enseñar a las niñas y los niños habilidades prácticas para manejarlos de una manera saludable les ayudará, ahora y en el futuro, a manejarlo todo: desde pequeñas disputas (“¡me quitó mi muñeca!”), hasta grandes problemas (“ya no sé si quiero mantener la amistad contigo”).

Primero aborda los sentimientos

Parte de lo que hace que los conflictos sean difíciles de manejar es la manera en que hacen surgir emociones grandes e intensas, para las cuales puede que las niñas y los niños no tengan las herramientas que les permitan procesarlas. Antes de poder abordar el problema que causó el conflicto, ya sea una pelea por un juguete o la traición de una de sus amistades cercanas, las niñas y los niños deben poder llegar a un lugar, emocionalmente hablando, en el que puedan pensar antes de actuar (o explotar y empeorar las cosas).

Las familias pueden empezar por ayudar a su hija o hijo a identificar las emociones que está sintiendo. ¿Te enojaste? ¿Sientes frustración? ¿Te lastimaste? ¿Sientes vergüenza? Stephanie Lee, PsyD, psicóloga infantil y Carey Werley, LCSW, trabajadora social clínica, recomiendan utilizar guías visuales para ayudar a las niñas y los niños de menor edad a identificar lo que están sintiendo.

  • Gráfica visual de los sentimientos: Por lo general, este es un cuadro con expresiones faciales que ilustran diferentes emociones. “Puedes comprar cuadros con imanes (o crearlos con tu hija o hijo), los cuales son un complemento útil para el refrigerador y ayudan a que niñas y niños identifiquen lo que están sintiendo”, dice Werley.
  • El semáforo: Un semáforo visual rojo, amarillo y verde es especialmente útil para niñas y niños menores. “Si una niña o un niño ve el semáforo y señala la zona roja, entonces los sentimientos son tan intensos que probablemente no podrá actuar todavía de una manera que resuelva el conflicto”, dice Werley. “El amarillo significa que la intensidad de la emoción está comenzando a disminuir y, para cuando se ponga en verde, podrá poner en práctica habilidades reales de resolución de conflictos. Se trata de ayudarles a no actuar de una manera que agrave o empeore la situación”.
  • El termómetro de emociones: Se puede encontrar fácilmente en una búsqueda de Google. El termómetro de emociones o termómetro de sentimientos es simplemente una imagen de un termómetro con números. Cuando surgen conflictos, las niñas y los niños pueden mirar el termómetro de emociones para evaluar dónde se encuentran. Según el número, la niña o el niño puede decidir si necesita calmarse antes de continuar. Preadolescentes y adolescentes que han aprendido estas técnicas pueden visualizar el semáforo o el termómetro en sus mentes para evaluar su estado emocional.

Cuando las emociones todavía son intensas, no es un buen momento para resolver el problema que originó el conflicto en sí. Ayuda a las niñas y los niños a crear un kit de habilidades de afrontamiento que puedan usar si necesitan calmarse en la intensidad del momento. Esto podría significar salpicar agua fría en la cara, respirar profundamente o jugar con una mascota.

Identificar el origen del conflicto

Una vez que las grandes emociones se han calmado, el siguiente paso es averiguar exactamente cuál es el problema. A veces, las niñas y los niños, especialmente quienes tienen una menor edad, no tienen la conciencia emocional para identificar la fuente original del conflicto. Es posible que necesiten tu ayuda para entender por qué están peleando. Por ejemplo, si tu hija o hijo y su visita están peleando por un juguete, el problema podría ser mucho más profundo, explica Werley. “En realidad, podría ser que alguien hizo una nueva amistad y la otra parte siente que le han excluido”, dice.

Ayudar a niñas y niños a llegar a la raíz del problema les facilitará resolver lo que realmente está mal. También les dará herramientas para identificar y hablar sobre problemas similares cuando vuelvan a surgir. Las niñas y los niños mayores que comienzan la primaria y la middle school tienen más probabilidades de tener el lenguaje para identificar la fuente del conflicto, por lo que, con un poco de orientación, pueden aprender a usar estas habilidades de forma independiente en el futuro.

Piensen en soluciones

Una vez que las niñas y los niños entiendan cuál es el problema, les puedes ayudar a practicar la búsqueda de soluciones. En especial, las niñas y los niños menores necesitarán la orientación de una persona adulta para esto, pero incluso quienes son mayores o están en la adolescencia se pueden beneficiar de tener a alguien con quien intercambiar ideas.

Para cualquier edad, la Dra. Lee sugiere hacer una lluvia de ideas sobre distintas maneras de solucionar las diferentes situaciones y luego elegir la mejor en conjunto. En el caso de niñas y niños menores, ella recomienda un par de maneras de estructurar esta conversación:

  • Béisbol de resolución de problemas: Este ejercicio lleva a las niñas y los niños a través del proceso de pensar y evaluar posibles planes de acción. “Tengo niñas y niños que me lanzan un problema y luego avanzamos por las bases”, explica la Dra. Lee. “De tal manera que la primera base es ¿cuál es mi problema? La segunda base es ¿cuáles son algunas de las posibles opciones? La tercera base identifica las mejores opciones. Y la home base es, ¿estoy a salvo o estoy out? ¿Elegí el correcto? El objetivo es ayudar incluso a niñas y niños menores a comenzar a entender qué es lo que les acercará más a su objetivo “.
  • La calificación de la cara sonriente: Lee sugiere pedirle a tu hija o hijo que piense en posibles opciones de resolución de conflictos y luego preguntarle: “¿Este comportamiento te hará sentir mejor, peor o más o menos igual?”. Toma nota de la respuesta usando una clasificación visual: ¿cara sonriente, cara con el ceño fruncido, neutral? “Y luego vemos todas nuestras calificaciones de caritas para ayudarnos a decidir cuál es la mejor opción. Pero también explícales que no se trata solo de cómo se sienten, se trata de ver si eso les ayudará o no a alcanzar su meta”.

Por supuesto, lo complicado aquí es que por lo general es difícil saber cuál es realmente la mejor opción. ¡Y eso está bien! Dile a las niñas y los niños que el objetivo es hacer su mejor esfuerzo: no resolver todo a la perfección en ese momento. Es posible que tengan que regresar a los dibujos si su primer plan no funciona. A menudo, eso es solo parte del proceso. “También es posible que quieras intervenir y elogiar a tu hija o hijo por probar esas habilidades, incluso si las cosas no salieron como esperaban”, dice la Dra. Lee. “Dale crédito y luego ayúdale a continuar desde allí. Y cuando lo resuelvan, celébralo en grande”.

Pon las cosas en perspectiva

A menudo, los conflictos parecen enormes e inmediatos, lo que puede hacer que sea difícil mantener la perspectiva ante la situación. Para encontrar soluciones útiles, es importante que las niñas y los niños practiquen cómo detenerse. Algunos consejos que les puedes dar para que tengan en cuenta incluyen:

  • Pensar más allá de este incidente. Si una amiga o un amigo cuenta a otras personas un secreto que tú le confiaste, es natural que te enojes. Pero, ¿eso realmente significa que la amistad se acabó? Anima a tu hija o hijo a tomar en consideración toda su relación con la persona con la que está en conflicto y recuérdale que un comportamiento no define a una persona en su totalidad.
  • Ponerte en el lugar de la otra persona. “Es importante trabajar en la habilidad de reconocer lo que dice la otra persona”, dice Werley. “Incluso si no comprendes del todo por qué las personas se sienten así, o si no estás de acuerdo con la forma en que describen la situación”. Imaginar lo que siente la otra persona es una excelente manera de ayudar a las niñas y los niños a desarrollar empatía. Dependiendo de la situación, también podría tener sentido que tu hija o hijo hable sobre el problema con la otra persona y se proponga escuchar activamente, sin interrumpir. Practicar estas habilidades puede ayudar a las niñas y los niños a resolver conflictos a corto plazo y desarrollar más empatía a largo plazo.
  • Considera el contexto. El momento y el lugar del conflicto suelen determinar la reacción de las niñas y los niños, al igual que la naturaleza de su relación con la otra persona. En particular, la Dra. Lee señala que es importante que sepan que los conflictos con personas adultas a menudo son distintos a los conflictos con otras niñas o niños. Por ejemplo, una niña o un niño que se enoja con su maestra o maestro durante la clase puede que tenga que dejar guardados esos sentimientos hasta que sea posible programar una reunión privada para hablar de esto. Dar un paso atrás para considerar todas las dinámicas de una situación preparará a las niñas y los niños para manejar el conflicto con más éxito.

Practiquen la comunicación efectiva

Para resolver un conflicto, las niñas y los niños deben aprender a comunicar sus sentimientos con claridad, sin explotar ni hacer acusaciones. Es difícil practicar las habilidades de comunicación cuando hay mucha tensión, así que considera hablar sobre estas habilidades cuando no estén en medio del conflicto. Luego, puedes hacer recordatorios sutiles y brindarles orientación cuando las cosas suban de tono. Tanto Werley como la Dra. Lee recomiendan las siguientes estrategias:

  • Usar declaraciones en primera persona (“yo”) para nombrar sentimientos. Lo has escuchado antes, pero sigue siendo cierto: decir algo como “sentí vergüenza cuando publicaste eso en Instagram” suele ser más útil que algo como “¡publicaste esa foto solo para avergonzarme!”.
  • Escribir los puntos a tratar en la conversación. “Incluso si solo se trata de planificar una conversación en su diario, pensar detenidamente qué decir con anticipación puede ayudar a las niñas y los niños a transmitir sus puntos de manera efectiva”, dice Werley.
  • Jugar a los roles con una persona adulta. “Tener un espacio seguro para practicar conversaciones complicadas puede ser de gran ayuda”, dice la Dra. Lee. También le puede dar a tu hija o hijo información sobre la comunicación no verbal que tal vez no conozca, por ejemplo: “Lo que dijiste fue muy amable, pero me costó más apreciarlo porque estabas mirando al suelo”.

Modelar lo que quieres ver

Una de las cosas más poderosas que puedes hacer para ayudar a tu hija o hijo a aprender a resolver conflictos es mostrarle cómo se hace. Cuando tengas un conflicto (¡especialmente uno con tu hija o hijo!), pon en práctica las técnicas descritas en este artículo. Cuando sea apropiado, puedes incluso hablar con tu hija o hijo sobre cómo resolviste el conflicto. ¡Verte triunfar, y cometer errores en el camino, les demuestra a niñas y niños que resolver conflictos es realmente factible, incluso cuando es difícil.

Preguntas frecuentes

¿Qué aconsejar a niñas y niños de corta edad para que aprendan a resolver conflictos?

La resolución de conflictos en niñas y niños de corta edad empieza por ayudarles a recuperar la calma. Primero tienen que reconocer sus emociones. Después pueden echarse agua a la cara, respirar profundo o jugar con una mascota. Cuando hayan recuperado la calma, les puedes ayudar a identificar el origen del conflicto.

¿Cómo puedes ayudar a tu hija o hijo a resolver los conflictos?

Puedes ayudar a tu hija o hijo a resolver conflictos proponiéndole soluciones. Después, en conjunto pueden elegir cuál es la mejor. También es bueno reconocer sus esfuerzos para solucionar un problema, aunque no den resultado.

¿Qué técnicas de resolución de conflictos son adecuadas para niñas y niños?

Una buena técnica de resolución de conflictos para niñas y niños es aprender a decir lo que necesitas, de forma que las demás personas lo entiendan. Las frases en primera persona, como por ejemplo, «me sentí triste cuando no te sentaste conmigo» también son una buena herramienta. Además, las niñas y los niños podrían practicar con una persona adulta utilizando juegos de rol.

Última revisión o actualización: 23 de septiembre de 2026.

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